Génesis 22

Dios prueba a Abraham

1 Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo:

―¡Abraham!

―Aquí estoy —respondió.

2 Y Dios le ordenó:

―Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo comoholocaustoen el monte que yo te indicaré.

3 Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios le había indicado.

4 Al tercer día, Abraham alzó los ojos y a lo lejos vio el lugar.

5 Entonces les dijo a sus criados:

―Quédense aquí con el asno. El muchacho y yo seguiremos adelante para adorar a Dios, y luego regresaremos junto a ustedes.

6 Abraham tomó la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; él, por su parte, cargó con el fuego y el cuchillo. Y los dos siguieron caminando juntos.

7 Isaac le dijo a Abraham:

―¡Padre!

―Dime, hijo mío.

―Aquí tenemos el fuego y la leña —continuó Isaac—; pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?

8 ―El cordero, hijo mío, lo proveerá Dios —le respondió Abraham.

Y siguieron caminando juntos.

9 Cuando llegaron al lugar señalado por Dios, Abraham construyó un altar y preparó la leña. Después ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña.

10 Entonces tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo,

11 pero en ese momento el ángel delSeñorle gritó desde el cielo:

―¡Abraham! ¡Abraham!

―Aquí estoy —respondió.

12 ―No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningún daño —le dijo el ángel—. Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu único hijo.

13 Abraham alzó la vista y, en un matorral, vio un carnero enredado por los cuernos. Fue entonces, tomó el carnero y lo ofreció como holocausto, en lugar de su hijo.

14 A ese sitio Abraham le puso pornombre: «ElSeñorprovee». Por eso hasta el día de hoy se dice: «En un monte provee elSeñor».

15 El ángel delSeñorllamó a Abraham por segunda vez desde el cielo,

16 y le dijo:

―Como has hecho esto, y no me has negado a tu único hijo, juro por mí mismo —afirma elSeñor—

17 que te bendeciré en gran manera, y que multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Además, tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos.

18 Puesto que me has obedecido, todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia.

19 Abraham regresó al lugar donde estaban sus criados, y juntos partieron hacia Berseba, donde Abraham se quedó a vivir.

Los hijos de Najor

20 Pasado cierto tiempo, Abraham recibió la noticia de que también Milca le había dado hijos a su hermano Najor.

21 Su hijo primogénito fue Uz; luego nacieron sus hermanos Buz y Quemuel. Este último fue el padre de Aram.

22 Después siguieron Quésed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel,

23 que fue el padre de Rebeca. Estos fueron los ocho hijos que Milca le dio a Najor, hermano de Abraham.

24 Najor también tuvo hijos con Reumá, su concubina. Ellos fueron Tébaj, Gaján, Tajás y Macá.

Génesis 23

Muerte de Sara

1 Sara vivió ciento veintisiete años,

2 y murió en Quiriat Arbá, es decir, en la ciudad de Hebrón, en la tierra de Canaán. Abraham hizo duelo y lloró por ella.

3 Luego se retiró de donde estaba la difunta y fue a proponer a los hititas lo siguiente:

4 ―Entre ustedes yo soy un extranjero; no obstante, quiero pedirles que me vendan un sepulcro para enterrar a mi esposa.

5 Los hititas le respondieron:

6 ―Escúchenos, señor; usted es un príncipe poderoso entre nosotros. Sepulte a su esposa en el mejor de nuestros sepulcros. Ninguno de nosotros le negará su tumba para que pueda sepultar a su esposa.

7 Abraham se levantó, hizo una reverencia ante los hititas del lugar,

8 y les dijo:

―Si les parece bien que yo entierre aquí a mi difunta, les ruego que intercedan ante Efrón hijo de Zojar

9 para que me venda la cueva de Macpela, que está en los linderos de su campo. Díganle que me la venda en su justo precio, y así tendré entre ustedes un sepulcro para mi familia.

10 Efrón el hitita, que estaba sentado allí entre su gente, le respondió a Abraham en presencia de todos ellos y de los que pasaban por lapuertade su ciudad:

11 ―No, señor mío, escúcheme bien: yo le regalo el campo, y también la cueva que está en él. Los hijos de mi pueblo son testigos de que yo se los regalo. Entierre usted a su esposa.

12 Una vez más, Abraham hizo una reverencia ante la gente de ese lugar,

13 y en presencia de los que allí estaban le dijo a Efrón:

―Escúcheme, por favor. Yo insisto en pagarle el precio justo del campo. Acéptelo usted, y así yo podré enterrar allí a mi esposa.

14 Efrón le contestó a Abraham:

15 ―Señor mío, escúcheme. El campo vale cuatrocientas monedasde plata. ¿Qué es eso entre nosotros? Vaya tranquilo y entierre a su esposa.

16 Abraham se puso de acuerdo con Efrón, y en presencia de los hititas le pagó lo convenido: cuatrocientas monedas de plata, moneda corriente entre los comerciantes.

17 Así fue como el campo de Efrón, que estaba en Macpela, cerca de Mamré, pasó a ser propiedad de Abraham, junto con la cueva y todos los árboles que estaban dentro de los límites del campo.

18 La transacción se hizo en presencia de los hititas y de los que pasaban por la puerta de su ciudad.

19 Luego Abraham sepultó a su esposa Sara en la cueva del campo de Macpela que está cerca de Mamré, es decir, en Hebrón, en la tierra de Canaán.

20 De esta manera, el campo y la cueva que estaba en él dejó de ser de los hititas y pasó a ser propiedad de Abraham para sepultura.

Génesis 24

Isaac y Rebeca

1 Abraham estaba ya entrado en años, y elSeñorlo había bendecido en todo.

2 Un día, Abraham le dijo al criado más antiguo de su casa, que era quien le administraba todos sus bienes:

―Pon tu mano debajo de mi muslo,

3 y júrame por elSeñor, el Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás de esta tierra de Canaán, donde yo habito, una mujer para mi hijo

4 Isaac, sino que irás a mi tierra, donde vive mi familia, y de allí le escogerás una esposa.

5 ―¿Qué pasa si la mujer no está dispuesta a venir conmigo a esta tierra? —respondió el criado—. ¿Debo entonces llevar a su hijo hasta la tierra de donde usted vino?

6 ―¡De ninguna manera debes llevar a mi hijo hasta allá! —le replicó Abraham—.

7 ElSeñor, el Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mis familiares, y que bajo juramento me prometió dar esta tierra a mis descendientes, enviará su ángel delante de ti para que puedas traer de allá una mujer para mi hijo.

8 Si la mujer no está dispuesta a venir contigo, quedarás libre de este juramento; pero ¡en ningún caso llevarás a mi hijo hasta allá!

9 El criado puso la mano debajo del muslo de Abraham, su amo, y le juró que cumpliría con su encargo.

10 Luego tomó diez camellos de su amo, y toda clase de regalos, y partió hacia la ciudad de Najor en Aram Najarayin.

11 Allí hizo que los camellos se arrodillaran junto al pozo de agua que estaba en las afueras de la ciudad. Caía la tarde, que es cuando las mujeres salen a buscar agua.

12 Entonces comenzó a orar: «Señor, Dios de mi amo Abraham, te ruego que hoy me vaya bien, y que demuestres el amor que le tienes a mi amo.

13 Aquí me tienes, a la espera junto a la fuente, mientras las jóvenes de esta ciudad vienen a sacar agua.

14 Permite que la joven a quien le diga: “Por favor, baje usted su cántaro para que tome yo un poco de agua”, y que me conteste: “Tome usted, y además les daré agua a sus camellos”, sea la que tú has elegido para tu siervo Isaac. Así estaré seguro de que tú has demostrado el amor que le tienes a mi amo».

15 Aún no había terminado de orar cuando vio que se acercaba Rebeca, con su cántaro al hombro. Rebeca era hija de Betuel, que a su vez era hijo de Milca y Najor, el hermano de Abraham.

16 La joven era muy hermosa, y además virgen, pues no había tenido relaciones sexuales con ningún hombre. Bajó hacia la fuente y llenó su cántaro. Ya se preparaba para subir

17 cuando el criado corrió a su encuentro y le dijo:

―¿Podría usted darme un poco de agua de su cántaro?

18 ―Sírvase, mi señor —le respondió.

Y en seguida bajó el cántaro y, sosteniéndolo entre sus manos, le dio de beber.

19 Cuando ya el criado había bebido, ella le dijo:

―Voy también a sacar agua para que sus camellos beban todo lo que quieran.

20 De inmediato vació su cántaro en el bebedero, y volvió corriendo al pozo para buscar más agua, repitiendo la acción hasta que hubo suficiente agua para todos los camellos.

21 Mientras tanto, el criado de Abraham la observaba en silencio, para ver si elSeñorhabía coronado su viaje con el éxito.

22 Cuando los camellos terminaron de beber, el criado tomó un anillo de oro que pesaba seis gramos, y se lo puso a la joven en la nariz;también le colocó en los brazos dos pulseras de oro que pesaban más de cien gramos,y le preguntó:

23 ―¿Podría usted decirme de quién es hija, y si habrá lugar en la casa de su padre para hospedarnos?

24 ―Soy hija de Betuel, el hijo de Milca y Najor —respondió ella,

25 a lo que agregó—: No solo tenemos lugar para ustedes, sino que también tenemos paja y forraje en abundancia para los camellos.

26 Entonces el criado de Abraham se arrodilló y adoró alSeñor

27 con estas palabras: «Bendito sea elSeñor, el Dios de mi amo Abraham, que no ha dejado de manifestarle su amor y fidelidad, y que a mí me ha guiado a la casa de sus parientes».

28 La joven corrió hasta la casa de su madre, y allí contó lo que le había sucedido.

29 Tenía Rebeca un hermano llamado Labán, que salió corriendo al encuentro del criado, quien seguía junto a la fuente.

30 Labán se había fijado en el anillo y las pulseras en los brazos de su hermana, y también la había escuchado contar lo que el criado le había dicho. Por eso salió en busca del criado, y lo encontró junto a la fuente, con sus camellos.

31 ―¡Ven, bendito delSeñor! —le dijo—. ¿Por qué te quedas afuera? ¡Ya he preparado la casa y un lugar para los camellos!

32 El criado entró en la casa. En seguida Labán desaparejó los camellos, les dio paja y forraje, y llevó agua para que el criado y sus acompañantes se lavaran los pies.

33 Cuando le sirvieron de comer, el criado dijo:

―No comeré hasta haberles dicho lo que tengo que decir.

―Habla con toda confianza —respondió Labán.

34 ―Yo soy criado de Abraham —comenzó él—.

35 ElSeñorha bendecido mucho a mi amo y lo ha prosperado. Le ha dado ovejas y ganado, oro y plata, siervos y siervas, camellos y asnos.

36 Sara, la esposa de mi amo, le dio en su vejez un hijo, al que mi amo le ha dejado todo lo que tiene.

37 Mi amo me hizo jurar, y me dijo: “No tomarás para mi hijo una mujer de entre las hijas de los cananeos, en cuyo país habito.

38 Al contrario, irás a la familia de mi padre, y le buscarás una esposa entre las mujeres de mis parientes”.

39 Yo le pregunté a mi amo: “¿Y si la mujer no acepta venir conmigo?”

40 Él me respondió: “ElSeñor, en cuya presencia he caminado, enviará su ángel contigo, y él hará prosperar tu viaje para que consigas para mi hijo una esposa que pertenezca a la familia de mi padre.

41 Solo quedarás libre del juramento si vas a ver a mi familia y ellos no te conceden a la joven”.

42 »Cuando hoy llegué a la fuente, dije: “Señor, Dios de mi amo Abraham, si es tu voluntad, te ruego que hagas prosperar mi viaje.

43 Aquí me tienes, a la espera junto a la fuente. Si una joven sale a buscar agua, y yo le digo: ‘Por favor, déjeme usted beber un poco de agua de su cántaro’,

44 y ella me contesta: ‘Beba usted, y también les daré agua a sus camellos’, que sea ella la mujer que tú,Señor, has escogido para el hijo de mi amo”.

45 »Todavía no había terminado yo de orar cuando vi que Rebeca se acercaba con un cántaro sobre el hombro. Bajó a la fuente para sacar agua, y yo le dije: “Por favor, déme usted de beber”.

46 En seguida bajó ella su cántaro y me dijo: “Beba usted, y también les daré de beber a sus camellos”. Mientras yo bebía, ella les dio agua a los camellos.

47 Luego le pregunté: “¿Hija de quién es usted?” Y, cuando ella me respondió: “Soy hija de Betuel, el hijo de Najor y de Milca”, yo le puse un anillo en la nariz y pulseras en los brazos,

48 y me incliné para adorar alSeñor. Bendije alSeñor, el Dios de Abraham, que me guió por el camino correcto para llevarle al hijo de mi amo una parienta cercana suya.

49 Y ahora, si desean mostrarle lealtad y fidelidad a mi amo, díganmelo; y, si no, díganmelo también. Así yo sabré qué hacer».

50 Labán y Betuel respondieron:

―Sin duda todo esto proviene delSeñor, y nosotros no podemos decir ni que sí ni que no.

51 Aquí está Rebeca; tómela usted y llévesela para que sea la esposa del hijo de su amo, tal como elSeñorlo ha dispuesto.

52 Al escuchar esto, el criado de Abraham se postró en tierra delante delSeñor.

53 Luego sacó joyas de oro y de plata, y vestidos, y se los dio a Rebeca. También entregó regalos a su hermano y a su madre.

54 Más tarde, él y sus acompañantes comieron y bebieron, y pasaron allí la noche.

A la mañana siguiente, cuando se levantaron, el criado de Abraham dijo:

―Déjenme ir a la casa de mi amo.

55 Pero el hermano y la madre de Rebeca le respondieron:

―Que se quede la joven con nosotros unos diez días, y luego podrás irte.

56 ―No me detengan —repuso el criado—. ElSeñorha prosperado mi viaje, así que déjenme ir a la casa de mi amo.

57 ―Llamemos a la joven, a ver qué piensa ella —respondieron.

58 Así que llamaron a Rebeca y le preguntaron:

―¿Quieres irte con este hombre?

―Sí —respondió ella.

59 Entonces dejaron ir a su hermana Rebeca y a su nodriza con el criado de Abraham y sus acompañantes.

60 Y bendijeron a Rebeca con estas palabras:

«Hermana nuestra:

¡que seas madre de millares!

¡Que dominen tus descendientes

las ciudades de sus enemigos!»

61 Luego Rebeca y sus criadas se prepararon, montaron en los camellos y siguieron al criado de Abraham. Así fue como él tomó a Rebeca y se marchó de allí.

62 Ahora bien, Isaac había vuelto del pozo de Lajay Roí, porque vivía en la región del Néguev.

63 Una tarde, salió a dar un paseopor el campo. De pronto, al levantar la vista, vio que se acercaban unos camellos.

64 También Rebeca levantó la vista y, al ver a Isaac, se bajó del camello

65 y le preguntó al criado:

―¿Quién es ese hombre que viene por el campo a nuestro encuentro?

―Es mi amo —contestó el criado.

Entonces ella tomó el velo y se cubrió.

66 El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho.

67 Luego Isaac llevó a Rebeca a la carpa de Sara, su madre, y la tomó por esposa. Isaac amó a Rebeca, y así se consoló de la muerte de su madre.

Génesis 25

Muerte de Abraham

1 Abraham volvió a casarse, esta vez con una mujer llamada Cetura.

2 Los hijos que tuvo con ella fueron: Zimrán, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súaj.

3 Jocsán fue el padre de Sabá y Dedán.

Los descendientes de Dedán fueron los asureos, los letuseos y los leumeos.

4 Los hijos de Madián fueron Efá, Éfer, Janoc, Abidá y Eldá. Todos estos fueron hijos de Cetura.

5 Abraham entregó todos sus bienes a Isaac.

6 A los hijos de sus concubinas les hizo regalos y, mientras él todavía estaba con vida, los separó de su hijo Isaac, enviándolos a las regiones orientales.

7 Abraham vivió ciento setenta y cinco años,

8 y murió en buena vejez, luego de haber vivido muchos años, y fue a reunirse con sus antepasados.

9 Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, que está cerca de Mamré, es decir, en el campo del hitita Efrón hijo de Zojar.

10 Este era el campo que Abraham les había comprado a los hititas. Allí lo enterraron, junto a su esposa Sara.

11 Luego de la muerte de Abraham, Dios bendijo a Isaac, hijo de Abraham, quien se quedó a vivir cerca del pozo de Lajay Roí.

Descendientes de Ismael

12 Esta es la descendencia de Ismael, el hijo que Abraham tuvo con Agar, la criada egipcia de Sara.

13 Estos son los nombres de los hijos de Ismael, comenzando por el primogénito: Nebayot, Cedar, Adbel, Mibsán,

14 Mismá, Dumá, Masá,

15 Hadar, Temá, Jetur, Nafis y Cedema.

16 Estos fueron los hijos de Ismael, y estos los nombres de los doce jefes de tribus, según sus propios territorios y campamentos.

17 Ismael vivió ciento treinta y siete años. Al morir, fue a reunirse con sus antepasados.

18 Sus descendientes se quedaron a vivir en la región que está entre Javilá y Sur, cerca de Egipto, en la ruta que conduce a Asiria. Allí se establecieron en franca oposición a todos sus hermanos.

Nacimiento de Jacob y de Esaú

19 Esta es la historia de Isaac, el hijo que tuvo Abraham.

20 Isaac tenía cuarenta años cuando se casó con Rebeca, que era hija de Betuel y hermana de Labán. Betuel y Labán eranarameosde Padán Aram.

21 Isaac oró alSeñoren favor de su esposa, porque era estéril. ElSeñoroyó su oración, y ella quedó embarazada.

22 Pero, como los niños luchaban dentro de su seno, ella se preguntó: «Si esto va a seguir así, ¿para qué sigo viviendo?» Entonces fue a consultar alSeñor,

23 y él le contestó:

«Dos naciones hay en tu seno;

dos pueblos se dividen desde tus entrañas.

Uno será más fuerte que el otro,

y el mayor servirá al menor».

24 Cuando le llegó el momento de dar a luz, resultó que en su seno había mellizos.

25 El primero en nacer era pelirrojo, y tenía todo el cuerpo cubierto de vello. A este lo llamaron Esaú.

26 Luego nació su hermano, agarrado con una mano del talón de Esaú. A este lo llamaron Jacob.Cuando nacieron los mellizos, Isaac tenía sesenta años.

27 Los niños crecieron. Esaú era un hombre de campo y se convirtió en un excelente cazador, mientras que Jacob era un hombre tranquilo que prefería quedarse en el campamento.

28 Isaac quería más a Esaú, porque le gustaba comer de lo que él cazaba; pero Rebeca quería más a Jacob.

29 Un día, cuando Jacob estaba preparando un guiso, Esaú llegó agotado del campo y le dijo:

30 ―Dame de comer de ese guiso rojizo, porque estoy muy cansado. (Por eso a Esaú se le llamó Edom).

31 ―Véndeme primero tus derechos de hijo mayor —le respondió Jacob.

32 ―Me estoy muriendo de hambre —contestó Esaú—, así que ¿de qué me sirven los derechos de primogénito?

33 ―Véndeme entonces los derechos bajo juramento —insistió Jacob.

Esaú se lo juró, y fue así como le vendió a Jacob sus derechos de primogénito.

34 Jacob, por su parte, le dio a Esaú pan y guiso de lentejas.

Luego de comer y beber, Esaú se levantó y se fue. De esta manera menospreció sus derechos de hijo mayor.

Génesis 26

Isaac y Abimélec

1 En ese tiempo hubo mucha hambre en aquella región, además de la que hubo en tiempos de Abraham. Por eso Isaac se fue a Guerar, donde se encontraba Abimélec, rey de los filisteos.

2 Allí elSeñorse le apareció y le dijo: «No vayas a Egipto. Quédate en la región de la que te he hablado.

3 Vive en ese lugar por un tiempo. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia les daré todas esas tierras. Así confirmaré el juramento que le hice a tu padre Abraham.

4 Multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo, y les daré todas esas tierras. Por medio de tu descendencia todas las naciones de la tierra serán bendecidas,

5 porque Abraham me obedeció y cumplió mis preceptos y mis mandamientos, mis normas y mis enseñanzas».

6 Isaac se quedó en Guerar.

7 Y cuando la gente del lugar le preguntaba a Isaac acerca de su esposa, él respondía que ella era su hermana. Tan bella era Rebeca que Isaac tenía miedo de decir que era su esposa, pues pensaba que por causa de ella podrían matarlo.

8 Algún tiempo después, mientras Abimélec, el rey de los filisteos, miraba por una ventana, vio a Isaac acariciando a su esposa Rebeca.

9 Entonces mandó llamar a Isaac y le dijo:

―¡Conque ella es tu esposa! ¿Por qué dijiste que era tu hermana?

―Yo pensé que por causa de ella podrían matarme —contestó Isaac.

10 ―¿Por qué nos hiciste esto? —replicó Abimélec—. Alguno de nosotros podría haberse acostado con tu esposa, ¡y tú nos habrías hecho a todos culpables de ese pecado!

11 Por eso Abimélec envió esta orden a todo el pueblo:

―Si alguien molesta a este hombre o a su esposa, será condenado a muerte.

12 Isaac sembró en aquella región, y ese año cosechó al ciento por uno, porque elSeñorlo había bendecido.

13 Así Isaac fue acumulando riquezas, hasta que llegó a ser muy rico.

14 Esto causó que los filisteos comenzaran a tenerle envidia, pues llegó a tener muchas ovejas, vacas y siervos.

15 Ahora bien, los filisteos habían cegado todos los pozos de agua que los siervos del padre de Isaac habían cavado.

16 Así que Abimélec le dijo a Isaac:

―Aléjate de nosotros, pues ya eres más poderoso que nosotros.

17 Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Guerar, donde se quedó a vivir.

18 Abrió nuevamente los pozos de agua que habían sido cavados en tiempos de su padre Abraham, y que los filisteos habían tapado después de su muerte, y les puso los mismosnombresque su padre les había dado.

19 Cierta vez, cuando los siervos de Isaac estaban cavando en el valle, encontraron un manantial.

20 Pero los pastores de Guerar discutieron acaloradamente con los pastores de Isaac, alegando que el agua era de ellos. Por eso Isaac llamó a ese pozo Pleito,porque habían peleado con él.

21 Después sus siervos cavaron otro pozo, por el cual también se pelearon. Por eso Isaac lo llamó Enemistad.

22 Entonces Isaac se fue de allí y cavó otro pozo, pero esta vez no hubo ninguna disputa. A este pozo lo llamó Espacios libres,y dijo: «ElSeñornos ha dado espacio para que prosperemos en esta región».

23 De allí Isaac se dirigió a Berseba.

24 Esa noche se le apareció elSeñor, y le dijo:

«Yo soy el Dios de tu padre Abraham.

No temas, que yo estoy contigo.

Por amor a mi siervo Abraham,

te bendeciré y multiplicaré tu descendencia».

25 Allí Isaac construyó un altar e invocó el nombre delSeñor. Acampó en ese lugar, y sus siervos cavaron un pozo.

26 Cierto día, Abimélec fue a ver a Isaac desde Guerar. Llegó acompañado de su consejero Ajuzat, y de Ficol, el jefe de su ejército.

27 Isaac les preguntó:

―Si tanto me odian, que hasta me echaron de su tierra, ¿para qué vienen a verme?

28 ―Nos hemos dado cuenta de que elSeñorestá contigo —respondieron—. Hemos pensado que tú y nosotros debiéramos hacer un pacto, respaldado por un juramento. Ese pacto será el siguiente:

29 Tú no nos harás ningún daño, ya que nosotros no te hemos perjudicado, sino que te hemos tratado bien y te hemos dejado ir enpaz. ¡Ahora el bendecido delSeñoreres tú!

30 Isaac les preparó un banquete, y comieron y bebieron.

31 A la mañana siguiente se levantaron muy temprano, e hicieron un compromiso mutuo. Luego Isaac los despidió, y ellos se fueron en calidad de amigos.

32 Aquel mismo día, los siervos de Isaac fueron y le informaron acerca de un pozo que habían cavado, y le dijeron:

―¡Hemos encontrado agua!

33 Isaac llamó a ese pozo Juramento.Por eso la ciudad se llama Bersebahasta el día de hoy.

Isaac bendice a Jacob

34 Esaú tenía cuarenta años de edad cuando se casó con Judit hija de Beerí, el hitita. También se casó con Basemat, hija de un hitita llamado Elón.

35 Estas dos mujeres les causaron mucha amargura a Isaac y a Rebeca.

Génesis 27

1 Isaac había llegado a viejo y se había quedado ciego. Un día llamó a Esaú, su hijo mayor.

―¡Hijo mío! —le dijo.

―Aquí estoy —le contestó Esaú.

2 ―Como te darás cuenta, ya estoy muy viejo y en cualquier momento puedo morirme.

3 Toma, pues, tus armas, tu arco y tus flechas, y ve al campo a cazarme algún animal.

4 Prepárame luego un buen guiso, como a mí me gusta, y tráemelo para que me lo coma. Entonces te bendeciré antes de que muera.

5 Como Rebeca había estado escuchando mientras Isaac le hablaba a su hijo Esaú, en cuanto este se fue al campo a cazar un animal para su padre,

6 ella le dijo a su hijo Jacob:

―Según acabo de escuchar, tu padre le ha pedido a tu hermano Esaú

7 que cace un animal y se lo traiga para hacerle un guiso como a él le gusta. También le ha prometido que antes de morirse lo va a bendecir, poniendo alSeñorcomo testigo.

8 Ahora bien, hijo mío, escúchame bien, y haz lo que te mando.

9 Ve al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos, para que yo le prepare a tu padre un guiso como a él le gusta.

10 Tú se lo llevarás para que se lo coma, y así él te dará su bendición antes de morirse.

11 Pero Jacob le dijo a su madre:

―Hay un problema: mi hermano Esaú es muy velludo, y yo soy lampiño.

12 Si mi padre me toca, se dará cuenta de que quiero engañarlo, y esto hará que me maldiga en vez de bendecirme.

13 ―Hijo mío, ¡que esa maldición caiga sobre mí! —le contestó su madre—. Tan solo haz lo que te pido, y ve a buscarme esos cabritos.

14 Jacob fue a buscar los cabritos, se los llevó a su madre, y ella preparó el guiso tal como le gustaba a su padre.

15 Luego sacó la mejor ropa de su hijo mayor Esaú, la cual tenía en casa, y con ella vistió a su hijo menor Jacob.

16 Con la piel de los cabritos le cubrió los brazos y la parte lampiña del cuello,

17 y le entregó a Jacob el guiso y el pan que había preparado.

18 Jacob se presentó ante su padre y le dijo:

―¡Padre!

―Dime, hijo mío, ¿quién eres tú? —preguntó Isaac.

19 ―Soy Esaú, tu primogénito —le contestó Jacob—. Ya hice todo lo que me pediste. Ven, por favor, y siéntate a comer de lo que he cazado; así podrás darme tu bendición.

20 Pero Isaac le preguntó a su hijo:

―¿Cómo fue que lo encontraste tan pronto, hijo mío?

―ElSeñortu Dios me ayudó —respondió Jacob.

21 Isaac le dijo:

―Acércate, hijo mío, para que pueda tocarte y saber si de veras eres o no mi hijo Esaú.

22 Jacob se acercó a su padre, quien al tocarlo dijo:

―La voz es la de Jacob, pero las manos son las de Esaú.

23 Así que no lo reconoció, porque sus manos eran velludas como las de Esaú. Ya se disponía a bendecirlo

24 cuando volvió a preguntarle:

―¿En serio eres mi hijo Esaú?

―Claro que sí —respondió Jacob.

25 Entonces su padre le dijo:

―Tráeme lo que has cazado, para que lo coma, y te daré mi bendición.

Jacob le sirvió, y su padre comió. También le llevó vino, y su padre lo bebió.

26 Luego le dijo su padre:

―Acércate ahora, hijo mío, y dame un beso.

27 Jacob se acercó y lo besó. Cuando Isaac olió su ropa, lo bendijo con estas palabras:

«El olor de mi hijo es como el de un campo

bendecido por elSeñor.

28 Que Dios te conceda el rocío del cielo;

que de la riqueza de la tierra

te dé trigo y vino en abundancia.

29 Que te sirvan los pueblos;

que ante ti se inclinen las naciones.

Que seas señor de tus hermanos;

que ante ti se inclinen los hijos de tu madre.

Maldito sea el que te maldiga,

y bendito el que te bendiga».

30 No bien había terminado Isaac de bendecir a Jacob, y este de salir de la presencia de su padre, cuando Esaú volvió de cazar.

31 También él preparó un guiso, se lo llevó a su padre y le dijo:

―Levántate, padre mío, y come de lo que ha cazado tu hijo. Luego podrás darme tu bendición.

32 Pero Isaac lo interrumpió:

―¿Quién eres tú?

―Soy Esaú, tu hijo primogénito —respondió.

33 Isaac comenzó a temblar y, muy sobresaltado, dijo:

―¿Quién fue el que ya me trajo lo que había cazado? Poco antes de que llegaras, yo me lo comí todo. Le di mi bendición, y bendecido quedará.

34 Al escuchar Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito aterrador y, lleno de amargura, le dijo:

―¡Padre mío, te ruego que también a mí me bendigas!

35 Pero Isaac le respondió:

―Tu hermano vino y me engañó, y se llevó la bendición que a ti te correspondía.

36 ―¡Con toda razón le pusieron Jacob!—replicó Esaú—. Ya van dos veces que me engaña: primero me quita mis derechos de primogénito, y ahora se lleva mi bendición. ¿No te queda ninguna bendición para mí?

37 Isaac le respondió:

―Ya lo he puesto por señor tuyo: todos sus hermanos serán siervos suyos; lo he sustentado con trigo y con vino. ¿Qué puedo hacer ahora por ti, hijo mío?

38 Pero Esaú insistió:

―¿Acaso tienes una sola bendición, padre mío? ¡Bendíceme también a mí!

Y se echó a llorar.

39 Entonces su padre le dijo:

«Vivirás lejos de las riquezas de la tierra,

lejos del rocío que cae del cielo.

40 Gracias a tu espada,

vivirás y servirás a tu hermano.

Pero, cuando te impacientes,

te librarás de su opresión».

Jacob huye de Esaú

41 A partir de ese momento, Esaú guardó un profundo rencor hacia su hermano por causa de la bendición que le había dado su padre, y pensaba: «Ya falta poco para que hagamos duelo por mi padre; después de eso, mataré a mi hermano Jacob».

42 Cuando Rebeca se enteró de lo que estaba pensando Esaú, mandó llamar a Jacob, y le dijo:

―Mira, tu hermano Esaú está planeando matarte para vengarse de ti.

43 Por eso, hijo mío, obedéceme: Prepárate y huye en seguida a Jarán, a la casa de mi hermano Labán,

44 y quédate con él por un tiempo, hasta que se calme el enojo de tu hermano.

45 Cuando ya se haya tranquilizado, y olvide lo que le has hecho, yo enviaré a buscarte. ¿Por qué voy a perder a mis dos hijos en un solo día?

46 Luego Rebeca le dijo a Isaac:

―Estas mujeres hititas me tienen harta. Me han quitado las ganas de vivir. Si Jacob se llega a casar con una de las hititas que viven en este país, ¡más me valdría morir!

Génesis 28

1 Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le ordenó:

―No te cases con ninguna mujer de aquí de Canaán.

2 Vete ahora mismo a Padán Aram,a la casa de Betuel, tu abuelo materno, y cásate allá con una de las hijas de tu tío Labán.

3 Que el DiosTodopoderosote bendiga, te haga fecundo y haga que salgan de ti numerosas naciones.

4 Que también te dé, a ti y a tu descendencia, la bendición de Abraham, para que puedan poseer esta tierra donde ahora vives como extranjero, esta tierra que Dios le prometió a Abraham.

5 Así envió Isaac a Jacob a Padán Aram, a la casa de Labán, quien era hijo de Betuel elarameo, y hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de Esaú.

6 Esaú supo que Isaac había bendecido a Jacob, y que lo había enviado a Padán Aram para casarse allá. También se enteró de que, al bendecirlo, le dio la orden de no casarse con ninguna cananea,

7 y de que Jacob había partido hacia Padán Aram en obediencia a su padre y a su madre.

8 Entonces Esaú se dio cuenta de la antipatía de su padre por las cananeas.

9 Por eso, aunque ya tenía otras esposas cananeas, Esaú fue hasta donde vivía Ismael hijo de Abraham y se casó con su hija Majalat, que era hermana de Nebayot.

El sueño de Jacob en Betel

10 Jacob partió de Berseba y se encaminó hacia Jarán.

11 Cuando llegó a cierto lugar, se detuvo para pasar la noche, porque ya estaba anocheciendo. Tomó una piedra, la usó como almohada, y se acostó a dormir en ese lugar.

12 Allí soñó que había una escalinata apoyada en la tierra, y cuyo extremo superior llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles de Dios.

13 En el sueño, elSeñorestaba de pie junto a él y le decía: «Yo soy elSeñor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra sobre la que estás acostado.

14 Tu descendencia será tan numerosa como el polvo de la tierra. Te extenderás de norte a sur, y de oriente a occidente, y todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y de tu descendencia.

15 Yo estoy contigo. Te protegeré por dondequiera que vayas, y te traeré de vuelta a esta tierra. No te abandonaré hasta cumplir con todo lo que te he prometido».

16 Al despertar Jacob de su sueño, pensó: «En realidad, elSeñorestá en este lugar, y yo no me había dado cuenta».

17 Y con mucho temor, añadió: «¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios; ¡es la puerta del cielo!»

18 A la mañana siguiente Jacob se levantó temprano, tomó la piedra que había usado como almohada, la erigió como unaestelay derramó aceite sobre ella.

19 En aquel lugar había una ciudad que se llamaba Luz, pero Jacob le cambió elnombrey le puso Betel.

20 Luego Jacob hizo esta promesa: «Si Dios me acompaña y me protege en este viaje que estoy haciendo, y si me da alimento y ropa para vestirme,

21 y si regreso sano y salvo a la casa de mi padre, entonces elSeñorserá mi Dios.

22 Y esta piedra que yo erigí como pilar será casa de Dios, y de todo lo que Dios me dé, le daré la décima parte».

Génesis 29

Jacob llega a Padán Aram

1 Jacob continuó su viaje y llegó a la tierra de los orientales.

2 Al llegar vio, en medio del campo, un pozo donde descansaban tres rebaños de ovejas, ya que estas bebían agua de allí. Sobre la boca del pozo había una piedra muy grande.

3 Por eso los pastores corrían la piedra solo cuando estaban juntos todos los rebaños, y luego de abrevar a las ovejas volvían a colocarla en su lugar, sobre la boca del pozo.

4 Jacob les preguntó a los pastores:

―¿De dónde son ustedes?

―Somos de Jarán —respondieron.

5 ―¿Conocen a Labán, el hijo de Najor? —volvió a preguntar Jacob.

―Claro que sí —respondieron.

6 Jacob siguió preguntando:

―¿Se encuentra bien de salud?

―Sí, está bien —le contestaron—. A propósito, ahí viene su hija Raquel con las ovejas.

7 Entonces Jacob les dijo:

―Todavía estamos en pleno día, y es muy temprano para encerrar el rebaño. ¿Por qué no les dan de beber a las ovejas y las llevan a pastar?

8 Y ellos respondieron:

―No podemos hacerlo hasta que se junten todos los rebaños y los pastores quiten la piedra que está sobre la boca del pozo. Solo entonces podremos dar de beber a las ovejas.

9 Todavía estaba Jacob hablando con ellos, cuando Raquel llegó con las ovejas de su padre, pues era ella quien las cuidaba.

10 En cuanto Jacob vio a Raquel, hija de su tío Labán, con las ovejas de este, se acercó y quitó la piedra que estaba sobre la boca del pozo, y les dio de beber a las ovejas.

11 Luego besó a Raquel, rompió en llanto,

12 y le contó que era pariente de Labán, por ser hijo de su hermana Rebeca. Raquel salió entonces corriendo a contárselo a su padre.

13 Al oír Labán las noticias acerca de su sobrino Jacob, salió a recibirlo y, entre abrazos y besos, lo llevó a su casa. Allí Jacob le contó todo lo que había sucedido,

14 y Labán le dijo: «Realmente, tú eres de mi propia sangre».

Jacob se casa con Lea y Raquel

Jacob había estado ya un mes con Labán

15 cuando este le dijo:

―Por más que seas mi pariente, no vas a trabajar para mí gratis. Dime cuánto quieres ganar.

16 Labán tenía dos hijas. La mayor se llamaba Lea, y la menor, Raquel.

17 Lea tenía ojos apagados,mientras que Raquel era una mujer muy hermosa.

18 Como Jacob se había enamorado de Raquel, le dijo a su tío:

―Me ofrezco a trabajar para ti siete años, a cambio de Raquel, tu hija menor.

19 Labán le contestó:

―Es mejor que te la entregue a ti, y no a un extraño. Quédate conmigo.

20 Así que Jacob trabajó siete años para poder casarse con Raquel, pero como estaba muy enamorado de ella le pareció poco tiempo.

21 Entonces Jacob le dijo a Labán:

―Ya he cumplido con el tiempo pactado. Dame mi mujer para que me case con ella.

22 Labán reunió a toda la gente del lugar y ofreció una gran fiesta.

23 Pero, cuando llegó la noche, tomó a su hija Lea y se la entregó a Jacob, y Jacob se acostó con ella.

24 Además, como Lea tenía una criada que se llamaba Zilpá, Labán se la dio, para que la atendiera.

25 A la mañana siguiente, Jacob se dio cuenta de que había estado con Lea, y le reclamó a Labán:

―¿Qué me has hecho? ¿Acaso no trabajé contigo para casarme con Raquel? ¿Por qué me has engañado?

26 Labán le contestó:

―La costumbre en nuestro país es casar primero a la mayor y luego a la menor.

27 Por eso, cumple ahora con la semana nupcial de esta, y por siete años más de trabajo te daré la otra.

28 Así lo hizo Jacob y, cuando terminó la semana nupcial de la primera, Labán le entregó a Raquel por esposa.

29 También Raquel tenía una criada, llamada Bilhá, y Labán se la dio para que la atendiera.

30 Jacob entonces se acostó con Raquel, y la amó mucho más que a Lea, aunque tuvo que trabajar para Labán siete años más.

Los hijos de Jacob

31 Cuando elSeñorvio que Lea no era amada, le concedió hijos. Mientras tanto, Raquel permaneció estéril.

32 Lea quedó embarazada y dio a luz un hijo, al que llamó Rubén,porque dijo: «ElSeñorha visto mi aflicción; ahora sí me amará mi esposo».

33 Lea volvió a quedar embarazada y dio a luz otro hijo, al que llamó Simeón,porque dijo: «Llegó a oídos delSeñorque no soy amada, y por eso me dio también este hijo».

34 Luego quedó embarazada de nuevo y dio a luz un tercer hijo, al que llamó Leví,porque dijo: «Ahora sí me amará mi esposo, porque le he dado tres hijos».

35 Lea volvió a quedar embarazada, y dio a luz un cuarto hijo, al que llamó Judáporque dijo: «Esta vez alabaré alSeñor». Después de esto, dejó de dar a luz.

Génesis 30

1 Cuando Raquel se dio cuenta de que no le podía dar hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana y le dijo a Jacob:

―¡Dame hijos! Si no me los das, ¡me muero!

2 Pero Jacob se enojó muchísimo con ella y le dijo:

―¿Acaso crees que soy Dios? ¡Es él quien te ha hecho estéril!

3 ―Aquí tienes a mi criada Bilhá —propuso Raquel—. Acuéstate con ella. Así ella dará a luz sobre mis rodillas, y por medio de ella también yo podré formar una familia.

4 Entonces Raquel le dio a Jacob por mujer su criada Bilhá, y Jacob se acostó con ella.

5 Bilhá quedó embarazada y le dio un hijo a Jacob.

6 Y Raquel exclamó: «¡Dios me ha hecho justicia! ¡Escuchó mi plegaria y me ha dado un hijo!» Por eso Raquel le puso pornombreDan.

7 Después Bilhá, la criada de Raquel, quedó embarazada otra vez y dio a luz un segundo hijo de Jacob.

8 Y Raquel dijo: «He tenido una lucha muy grande con mi hermana, pero he vencido». Por eso Raquel lo llamó Neftalí.

9 Lea, al ver que ya no podía tener hijos, tomó a su criada Zilpá y se la entregó a Jacob por mujer,

10 y esta le dio a Jacob un hijo.

11 Entonces Lea exclamó: «¡Qué suerte!» Por eso lo llamó Gad.

12 Zilpá, la criada de Lea, le dio un segundo hijo a Jacob.

13 Lea volvió a exclamar: «¡Qué feliz soy! Las mujeres me dirán que soy feliz». Por eso lo llamó Aser.

14 Durante los días de la cosecha de trigo, Rubén salió al campo. Allí encontró unas frutas llamadas mandrágoras, y se las llevó a Lea, su madre. Entonces Raquel le dijo a Lea:

―Por favor, dame algunas mandrágoras de las que te trajo tu hijo.

15 Pero Lea le contestó:

―¿Te parece poco el haberme quitado a mi marido, que ahora quieres también quitarme las mandrágoras de mi hijo?

―Bueno —contestó Raquel—, te propongo que, a cambio de las mandrágoras de tu hijo, Jacob duerma contigo esta noche.

16 Al anochecer, cuando Jacob volvía del campo, Lea salió a su encuentro y le dijo:

―Hoy te acostarás conmigo, porque te he alquilado a cambio de las mandrágoras de mi hijo.

Y Jacob durmió con ella esa noche.

17 Dios escuchó a Lea, y ella quedó embarazada y le dio a Jacob un quinto hijo.

18 Entonces dijo Lea: «Dios me ha recompensado, porque yo le entregué mi criada a mi esposo». Por eso lo llamó Isacar.

19 Lea quedó embarazada de nuevo, y le dio a Jacob un sexto hijo.

20 «Dios me ha favorecido con un buen regalo —dijo Lea—. Esta vez mi esposo se quedará conmigo,porque le he dado seis hijos». Por eso lo llamó Zabulón.

21 Luego Lea dio a luz una hija, a la cual llamó Dina.

22 Pero Dios también se acordó de Raquel; la escuchó y le quitó la esterilidad.

23 Fue así como ella quedó embarazada y dio a luz un hijo. Entonces exclamó: «Dios ha borrado mi desgracia».

24 Por eso lo llamó José, y dijo: «Quiera elSeñordarme otro hijo».

Jacob se enriquece

25 Después de que Raquel dio a luz a José, Jacob le dijo a Labán:

―Déjame regresar a mi hogar y a mi propia tierra.

26 Dame las mujeres por las que te he servido, y mis hijos, y déjame ir. Tú bien sabes cómo he trabajado para ti.

27 Pero Labán le contestó:

―Por favor, quédate. He sabido por adivinación que, gracias a ti, elSeñorme ha bendecido.

28 Y le propuso:

―Fija tú mismo el salario que quieras ganar, y yo te lo pagaré.

29 Jacob le respondió:

―Tú bien sabes cómo he trabajado, y cómo gracias a mis desvelos han mejorado tus animales.

30 Lo que tenías antes de mi venida, que era muy poco, se ha multiplicado enormemente. Gracias a mí, elSeñorte ha bendecido. Ahora quiero hacer algo por mi propia familia.

31 ―¿Cuánto quieres que te pague? —preguntó Labán.

―No tienes que pagarme nada —respondió Jacob—. Si aceptas lo que estoy por proponerte, seguiré cuidando tus ovejas.

32 Hoy, cuando pase yo con todo tu rebaño, tú irás apartando toda oveja manchada o moteada, y todos los corderos negros, y todos los cabritos manchados o moteados. Ellos serán mi salario.

33 Así, el día de mañana, cuando vengas a controlar lo que he ganado, mi honradez responderá por mí: si encuentras alguna oveja o cabrito que no sea manchado o moteado, o algún cordero que no sea negro, será que te lo he robado.

34 ―Está bien —acordó Labán—, acepto tu propuesta.

35 Ese mismo día Labán apartó todos los chivos rayados y moteados, todas las cabras manchadas y moteadas, todas las que tenían alguna mancha blanca, y todos los corderos negros, y los puso al cuidado de sus hijos.

36 Después de eso, puso una distancia de tres días de viaje entre él y Jacob. Mientras tanto, Jacob seguía cuidando las otras ovejas de Labán.

37 Jacob cortó ramas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y las peló de tal manera que quedaran franjas blancas al descubierto.

38 Luego tomó las ramas que había pelado, y las puso en todos los abrevaderos para que el rebaño las tuviera enfrente cuando se acercara a beber agua. Cuando las ovejas estaban en celo y llegaban a los abrevaderos,

39 los machos se unían con las hembras frente a las ramas, y así tenían crías rayadas, moteadas o manchadas.

40 Entonces Jacob apartaba estos corderos y los ponía frente a los animales rayados y negros del rebaño de Labán. De esta manera logró crear su propio rebaño, diferente al de Labán.

41 Además, cuando las hembras más robustas estaban en celo, Jacob colocaba las ramas en los bebederos, frente a los animales, para que se unieran mirando hacia las ramas.

42 Pero, cuando llegaban los animales más débiles, no colocaba las ramas. Así los animales débiles eran para Labán y los robustos eran para Jacob.

43 De esta manera Jacob prosperó muchísimo y llegó a tener muchos rebaños, criados y criadas, camellos y asnos.

Génesis 31

Jacob huye de Labán

1 Pero Jacob se enteró de que los hijos de Labán andaban diciendo: «Jacob se ha ido apoderando de todo lo que le pertenecía a nuestro padre, y se ha enriquecido a costa suya».

2 También notó que Labán ya no lo trataba como antes.

3 Entonces elSeñorle dijo a Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, donde están tus parientes, que yo estaré contigo».

4 Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaba el rebaño,

5 y les dijo:

―Me he dado cuenta de que su padre ya no me trata como antes. ¡Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo!

6 Ustedes saben muy bien que yo he trabajado para su padre Labán con todas mis fuerzas.

7 No obstante, él me ha engañado y me ha cambiado el salario muchas veces.Pero Dios no le ha permitido causarme ningún daño.

8 Si él acordaba conmigo: “Los animales manchados serán tu salario”, todas las hembras tenían crías manchadas; y, si él acordaba: “Los animales rayados serán tu salario”, todas las hembras tenían crías rayadas.

9 Así Dios le ha quitado el ganado al padre de ustedes, y me lo ha dado a mí.

10 »En cierta ocasión, durante la época en que los animales estaban en celo, tuve un sueño. En ese sueño veía que los chivos que cubrían a las cabras eran rayados, manchados o moteados.

11 En ese mismo sueño, el ángel de Dios me llamó: “¡Jacob!” Y yo le respondí: “Aquí estoy”.

12 Entonces él me dijo: “Fíjate bien, y te darás cuenta de que todos los chivos que cubren a las cabras son rayados, manchados o moteados. Yo he visto todo lo que te ha hecho Labán.

13 Yo soy el Dios de Betel, donde ungiste unaestelay me hiciste una promesa. Vete ahora de esta tierra, y vuelve a la tierra de tu origen”».

14 Raquel y Lea le respondieron:

―Ya no tenemos ninguna parte ni herencia en la casa de nuestro padre.

15 Al contrario, nos ha tratado como si fuéramos extranjeras. Nos ha vendido, y se ha gastado todo lo que recibió por nosotras.

16 Lo cierto es que toda la riqueza que Dios le ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos. Por eso, haz ahora todo lo que Dios te ha ordenado.

17 Entonces Jacob se preparó y montó a sus hijos y a sus esposas en los camellos,

18 puso en marcha todo su ganado, junto con todos los bienes que había acumulado en Padán Aram,y se dirigió hacia la tierra de Canaán, donde vivía su padre Isaac.

19 Mientras Labán estaba ausente esquilando sus ovejas, Raquel aprovechó el momento para robarse los ídolos familiares.

20 Fue así como Jacob engañó a Labán elarameoy huyó sin decirle nada.

21 Jacob se escapó con todo lo que tenía. Una vez que cruzó el río Éufrates, se encaminó hacia la región montañosa de Galaad.

Labán persigue a Jacob

22 Al tercer día le informaron a Labán que Jacob se había escapado.

23 Entonces Labán reunió a sus parientes y lo persiguió durante siete días, hasta que lo alcanzó en los montes de Galaad.

24 Pero esa misma noche Dios se le apareció en un sueño a Labán elarameo, y le dijo: «¡Cuidado con amenazar a Jacob!»

25 Labán alcanzó a Jacob en los montes de Galaad, donde este había acampado. También Labán acampó allí, junto con sus parientes,

26 y le reclamó a Jacob:

―¿Qué has hecho? ¡Me has engañado, y te has llevado a mis hijas como si fueran prisioneras de guerra!

27 ¿Por qué has huido en secreto, con engaños y sin decirme nada? Yo te habría despedido con alegría, y con música de tambores y de arpa.

28 Ni siquiera me dejaste besar a mis hijas y a mis nietos. ¡Te has comportado como un necio!

29 Mi poder es más que suficiente para hacerles daño, pero anoche el Dios de tu padre me habló y me dijo: “¡Cuidado con amenazar a Jacob!”

30 Ahora bien, entiendo que hayas querido irte porque añoras la casa de tu padre, pero ¿por qué me robaste mis dioses?

31 Jacob le respondió:

―La verdad es que me entró mucho miedo, porque pensé que podrías quitarme a tus hijas por la fuerza.

32 Pero, si encuentras tus dioses en poder de alguno de los que están aquí, tal persona no quedará con vida. Pongo a nuestros parientes como testigos: busca lo que sea tuyo, y llévatelo.

Pero Jacob no sabía que Raquel se había robado los ídolos de Labán,

33 así que Labán entró en la carpa de Jacob, luego en la de Lea y en la de las dos criadas, pero no encontró lo que buscaba. Cuando salió de la carpa de Lea, entró en la de Raquel.

34 Pero Raquel, luego de tomar los ídolos y esconderlos bajo la montura del camello, se sentó sobre ellos. Labán los buscó por toda la carpa, pero no los encontró.

35 Entonces Raquel le dijo a su padre:

―Por favor, no se enoje mi padre si no puedo levantarme ante usted, pero es que estoy en mi período de menstruación.

Labán buscó los ídolos, pero no logró encontrarlos.

36 Entonces Jacob se enojó con Labán, e indignado le reclamó:

―¿Qué crimen o pecado he cometido, para que me acoses de esta manera?

37 Ya has registrado todas mis cosas, ¿y acaso has encontrado algo que te pertenezca? Si algo has encontrado, ponlo aquí, frente a nuestros parientes, y que ellos determinen quién de los dos tiene la razón.

38 Durante los veinte años que estuve contigo, nunca abortaron tus ovejas ni tus cabras, ni jamás me comí un carnero de tus rebaños.

39 Nunca te traje un animal despedazado por las fieras, ya que yo mismo me hacía cargo de esa pérdida. Además, lo que se robaban de día o de noche, tú me lo reclamabas.

40 De día me consumía el calor, y de noche me moría de frío, y ni dormir podía.

41 De los veinte años que estuve en tu casa, catorce te serví por tus dos hijas, y seis por tu ganado, y muchas vecesme cambiaste el salario.

42 Si no hubiera estado conmigo el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, el Dios a quien Isaac temía, seguramente me habrías despedido con las manos vacías. Pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y anoche me hizo justicia.

43 Labán le replicó a Jacob:

―Estas mujeres son mis hijas, y estos muchachos son mis nietos; mías también son las ovejas; todo lo que ves me pertenece. Pero ¿qué podría hacerles ahora a mis hijas y a mis nietos?

44 Hagamos un pacto tú y yo, y que ese pacto nos sirva como testimonio.

45 Entonces Jacob tomó una piedra, la levantó como unaestela,

46 y les dijo a sus parientes:

―¡Junten piedras!

Ellos juntaron piedras, las amontonaron, y comieron allí, junto al montón de piedras.

47 A ese lugar Labán le puso pornombreYegar Saduta, mientras que Jacob lo llamó Galaad.

48 ―Este montón de piedras —declaró Labán— nos servirá de testimonio.

Por eso se le llamó Galaad a ese lugar,

49 y también se le llamó Mizpa, porque Labán juró:

―Que elSeñornos vigile cuando ya estemos lejos el uno del otro.

50 Si tú maltratas a mis hijas, o tomas otras mujeres que no sean ellas, recuerda que Dios es nuestro testigo, aunque no haya ningún otro testigo entre nosotros.

51 Mira este montón de piedras y la estela que he levantado entre nosotros —señaló Labán—.

52 Ambos serán testigos de que ni tú ni yo cruzaremos esta línea con el propósito de hacernos daño.

53 ¡Que el Dios de Abraham y el Dios de Najor sea nuestro juez!

Entonces Jacob juró por el Dios a quien temía su padre Isaac.

54 Luego ofreció un sacrificio en lo alto de un monte, e invitó a sus parientes a participar en la comida. Después de que todos comieron, pasaron la noche allí.

55 A la madrugada del día siguiente Labán se levantó, besó y bendijo a sus nietos y a sus hijas, y regresó a su casa.