Romanos 4

Abraham, justificado por la fe

1 Entonces, ¿qué diremos en el caso de nuestro antepasado Abraham?

2 En realidad, si Abraham hubiera sidojustificadopor las obras, habría tenido de quéjactarse, pero no delante de Dios.

3 Pues ¿qué dice la Escritura? «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia».

4 Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor, sino como una deuda.

5 Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia.

6 David dice lo mismo cuando habla de la dicha de aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras:

7 «¡Dichososaquellos

a quienes se les perdonan las transgresiones

y se les cubren los pecados!

8 ¡Dichoso aquel

cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!»

9 ¿Acaso se ha reservado esta dicha solo para los que están circuncidados? ¿Acaso no es también para losgentiles?Hemos dicho que a Abraham se le tomó en cuenta la fe como justicia.

10 ¿Bajo qué circunstancias sucedió esto? ¿Fue antes o después de ser circuncidado? ¡Antes, y no después!

11 Es más, cuando todavía no estaba circuncidado, recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia que se le había tomado en cuenta por la fe. Por tanto, Abraham es padre de todos los que creen, aunque no hayan sido circuncidados, y a estos se les toma en cuenta su fe como justicia.

12 Y también es padre de aquellos que, además de haber sido circuncidados, siguen las huellas de nuestro padre Abraham, quien creyó cuando todavía era incircunciso.

13 En efecto, no fue mediante la ley como Abraham y su descendencia recibieron la promesa de que él sería heredero del mundo, sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia.

14 Porque, si los que viven por la ley fueran los herederos, entonces la fe no tendría ya ningún valor y la promesa no serviría de nada.

15 La ley, en efecto, acarrea castigo. Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

16 Por eso la promesa viene por la fe, a fin de que por la gracia quede garantizada para toda la descendencia de Abraham; esta promesa no es solo para los que son de la ley, sino para los que son también de la fe de Abraham, quien es el padre que tenemos en común

17 delante de Dios, tal como está escrito: «Te he confirmado como padre de muchas naciones».Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.

18 Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: «¡Así de numerosa será tu descendencia!»

19 Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la matriz de Sara.

20 Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios,

21 plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido.

22 Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia.

23 Y esto de que «se le tomó en cuenta» no se escribió solo para Abraham,

24 sino también para nosotros. Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel quelevantó de entre los muertosa Jesús nuestro Señor.

25 Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación.

Romanos 5

Paz y alegría

1 En consecuencia, ya que hemos sidojustificadosmediante la fe, tenemospaz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

2 También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nosregocijamosen la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.

3 Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia;

4 la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.

5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

6 A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos,en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados.

7 Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena.

8 Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

9 Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios!

10 Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!

11 Y no solo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.

De Adán, la muerte; de Cristo, la vida

12 Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda lahumanidad, porque todos pecaron.

13 Antes de promulgarse la ley, ya existía el pecado en el mundo. Es cierto que el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley;

14 sin embargo, desde Adán hasta Moisés la muerte reinó, incluso sobre los que no pecaron quebrantando un mandato, como lo hizo Adán, quien es figura de aquel que había de venir.

15 Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues, si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos!

16 Tampoco se puede comparar la dádiva de Dios con las consecuencias del pecado de Adán. El juicio que lleva a la condenación fue resultado de un solo pecado, pero la dádiva que lleva a lajustificacióntiene que ver conuna multitud de transgresiones.

17 Pues, si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo.

18 Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos.

19 Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos.

20 En lo que atañe a la ley, esta intervino para que aumentara la transgresión. Pero, allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia,

21 a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Romanos 6

Muertos al pecado, vivos en Cristo

1 ¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado para que la gracia abunde?

2 ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?

3 ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?

4 Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristoresucitópor el poderdel Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.

5 En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección.

6 Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado;

7 porque el que muere queda liberado del pecado.

8 Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él.

9 Pues sabemos que Cristo, por haber sidolevantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él.

10 En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios.

11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.

12 Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus malos deseos.

13 No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia.

14 Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley, sino bajo la gracia.

Esclavos de la justicia

15 Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!

16 ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, sonesclavosde aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia.

17 Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanzaque les fue transmitida.

18 En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia.

19 Hablo en términos humanos, por las limitaciones de sunaturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a lasantidad.

20 Cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la justicia.

21 ¿Qué fruto cosechaban entonces? ¡Cosas que ahora los avergüenzan y que conducen a la muerte!

22 Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna.

23 Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Romanos 7

Analogía tomada del matrimonio

1 Hermanos, les hablo como a quienes conocen la ley. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida?

2 Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo solo mientras este vive; pero, si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo.

3 Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero, si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre.

4 Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fuelevantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios.

5 Porque, cuando nuestranaturaleza pecaminosaaún nos dominaba,las malas pasiones que la ley nos despertaba actuaban en los miembros de nuestro cuerpo, y dábamos fruto para muerte.

6 Pero ahora, al morir a lo que nos tenía subyugados, hemos quedado libres de la ley, a fin de servir a Dios con el nuevo poder que nos da el Espíritu, y no por medio del antiguo mandamiento escrito.

Conflicto con el pecado

7 ¿Qué concluiremos? ¿Que la ley es pecado? ¡De ninguna manera! Sin embargo, si no fuera por la ley, no me habría dado cuenta de lo que es el pecado. Por ejemplo, nunca habría sabido yo lo que es codiciar si la ley no hubiera dicho: «No codicies».

8 Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le proporcionó el mandamiento, despertó en mí toda clase de codicia. Porque aparte de la ley el pecado está muerto.

9 En otro tiempo yo tenía vida aparte de la ley; pero, cuando vino el mandamiento, cobró vida el pecado y yo morí.

10 Se me hizo evidente que el mismo mandamiento que debía haberme dado vida me llevó a la muerte;

11 porque el pecado se aprovechó del mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató.

12 Concluimos, pues, que la ley es santa, y que el mandamiento es santo, justo y bueno.

13 Pero entonces, ¿lo que es bueno se convirtió en muerte para mí? ¡De ninguna manera! Más bien fue el pecado lo que, valiéndose de lo bueno, me produjo la muerte; ocurrió así para que el pecado se manifestara claramente, o sea, para que mediante el mandamiento se demostrara lo extremadamente malo que es el pecado.

14 Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramentehumano, y estoy vendido como esclavo al pecado.

15 No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco.

16 Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena;

17 pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo, sino el pecado que habita en mí.

18 Yo sé que en mí, es decir, en minaturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo.

19 De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.

20 Y, si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí.

21 Así que descubro esta ley: que, cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal.

22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios;

23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.

24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?

25 ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!

En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero minaturaleza pecaminosaestá sujeta a la ley del pecado.

Romanos 8

Vida mediante el Espíritu

1 Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,

2 pues por medio de él la ley del Espíritu de vida meha liberado de la ley del pecado y de la muerte.

3 En efecto, la ley no pudo liberarnos porque lanaturaleza pecaminosaanuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores,para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana,

4 a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa, sino según el Espíritu.

5 Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu.

6 La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz.

7 La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo.

8 Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios.

9 Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y, si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.

10 Pero, si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vidaa causa de la justicia.

11 Y, si el Espíritu de aquel quelevantó a Jesús de entre los muertosvive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

12 Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa.

13 Porque, si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero, si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.

14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

15 Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba!¡Padre!»

16 El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

17 Y, si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues, si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.

La gloria futura

18 De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.

19 La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios,

20 porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza

21 de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

22 Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto.

23 Y no solo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos lasprimiciasdel Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo.

24 Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene?

25 Pero, si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia.

26 Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

27 Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por loscreyentesconforme a la voluntad de Dios.

Más que vencedores

28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman,los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

29 Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30 A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también losjustificó; y a los que justificó, también los glorificó.

31 ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?

32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?

33 ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica.

34 ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e inclusoresucitó, y está a laderechade Dios e intercede por nosotros.

35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?

36 Así está escrito:

«Por tu causa siempre nos llevan a la muerte;

¡nos tratan como a ovejas para el matadero!»

37 Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38 Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios,ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes,

39 ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Romanos 9

La elección soberana de Dios

1 Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me lo confirma en el Espíritu Santo.

2 Me invade una gran tristeza y me embarga un continuo dolor.

3 Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza,

4 el pueblo de Israel. De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, el privilegio de adorar a Dios y el de contar con sus promesas.

5 De ellos son los patriarcas, y de ellos, según lanaturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre!Amén.

6 Ahora bien, no digamos que la Palabra de Dios ha fracasado. Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son Israel.

7 Tampoco por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos. Al contrario: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac».

8 En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientesnaturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa.

9 Y la promesa es esta: «Dentro de un año vendré, y para entonces Sara tendrá un hijo».

10 No solo eso. También sucedió que los hijos de Rebeca tuvieron un mismo padre, que fue nuestro antepasado Isaac.

11 Sin embargo, antes de que los mellizos nacieran, o hicieran algo bueno o malo, y para confirmar el propósito de la elección divina,

12 no en base a las obras, sino al llamado de Dios, se le dijo a ella: «El mayor servirá al menor».

13 Y así está escrito: «Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú».

14 ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera!

15 Es un hecho que a Moisés le dice:

«Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla,

y seré compasivo con quien yo quiera serlo».

16 Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano, sino de la misericordia de Dios.

17 Porque la Escritura le dice al faraón: «Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra».

18 Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer.

19 Pero tú me dirás: «Entonces, ¿por qué todavía nos echa la culpa Dios? ¿Quién puede oponerse a su voluntad?»

20 Respondo: ¿Quién eres tú para pedirle cuentas a Dios? «¿Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: “¿Por qué me hiciste así?”»

21 ¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios?

22 ¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia a los que eran objeto de su castigoy estaban destinados a la destrucción?

23 ¿Qué si lo hizo para dar a conocer sus gloriosas riquezas a los que eran objeto de su misericordia, y a quienes de antemano preparó para esa gloria?

24 Esos somos nosotros, a quienes Dios llamó no solo de entre los judíos, sino también de entre losgentiles.

25 Así lo dice Dios en el libro de Oseas:

«Llamaré “mi pueblo” a los que no son mi pueblo;

y llamaré “mi amada” a la que no es mi amada»,

26 «Y sucederá que en el mismo lugar donde se les dijo:

“Ustedes no son mi pueblo”,

serán llamados “hijos del Dios viviente”».

27 Isaías, por su parte, proclama respecto de Israel:

«Aunque los israelitas sean tan numerosos

como la arena del mar,

solo el remanente será salvo;

28 porque plenamente y sin demora

el Señor cumplirá su sentencia en la tierra».

29 Así había dicho Isaías:

«Si el Señor Todopoderoso

no nos hubiera dejado descendientes,

seríamos ya como Sodoma,

nos pareceríamos a Gomorra».

Incredulidad de Israel

30 ¿Qué concluiremos? Pues que losgentiles, que no buscaban la justicia, la han alcanzado. Me refiero a la justicia que es por la fe.

31 En cambio Israel, que iba en busca de una ley que le diera justicia, no ha alcanzado esa justicia.

32 ¿Por qué no? Porque no la buscaron mediante la fe, sino mediante las obras, como si fuera posible alcanzarla así. Por eso tropezaron con la «piedra de tropiezo»,

33 como está escrito:

«Miren que pongo en Sión una piedra de tropiezo

y una roca que hacecaer;

pero el que confíe en él no será defraudado».

Romanos 10

1 Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos.

2 Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento.

3 No conociendo la justicia que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.

4 De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia.

5 Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley: «Quien practique estas cosas vivirá por ellas».

6 Pero la justicia que se basa en la fe afirma: «No digas en tu corazón: “¿Quién subirá al cielo?”(es decir, para hacer bajar a Cristo),

7 o “¿Quién bajará alabismo?”» (es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

8 ¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón».Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lolevantó de entre los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para serjustificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.

11 Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado».

12 No hay diferencia entre judíos ygentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan,

13 porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».

14 Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?

15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que traebuenasnuevas!»

16 Sin embargo, no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas. Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje?»

17 Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.

18 Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron? ¡Claro que sí!

«Por toda la tierra se difundió su voz,

¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!»

19 Pero insisto: ¿Acaso no entendió Israel? En primer lugar, Moisés dice:

«Yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son nación;

voy a irritarlos con una nación insensata».

20 Luego Isaías se atreve a decir:

«Dejé que me hallaran los que no me buscaban;

me di a conocer a los que no preguntaban por mí».

21 En cambio, respecto de Israel, dice:

«Todo el día extendí mis manos

hacia un pueblo desobediente y rebelde».

Romanos 11

El remanente de Israel

1 Por lo tanto, pregunto: ¿Acaso rechazó Dios a su pueblo? ¡De ninguna manera! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín.

2 Dios no rechazó a su pueblo, al que de antemano conoció. ¿No saben lo que relata la Escritura en cuanto a Elías? Acusó a Israel delante de Dios:

3 «Señor, han matado a tus profetas y han derribado tus altares. Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también!»

4 ¿Y qué le contestó la voz divina? «He apartado para mí siete mil hombres, los que no se han arrodillado ante Baal».

5 Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia.

6 Y, si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia.

7 ¿Qué concluiremos? Pues que Israel no consiguió lo que tanto deseaba, pero sí lo consiguieron los elegidos. Los demás fueron endurecidos,

8 como está escrito:

«Dios les dio un espíritu insensible,

ojos con los que no pueden ver

y oídos con los que no pueden oír,

hasta el día de hoy».

9 Y David dice:

«Que sus banquetes se les conviertan en red y en trampa,

entropezaderoy en castigo.

10 Que se les nublen los ojos para que no vean,

y se encorven sus espaldas para siempre».

Ramas injertadas

11 Ahora pregunto: ¿Acaso tropezaron para no volver a levantarse? ¡De ninguna manera! Más bien, gracias a su transgresión ha venido la salvación a losgentiles, para que Israel sienta celos.

12 Pero, si su transgresión ha enriquecido al mundo, es decir, si su fracaso ha enriquecido a los gentiles, ¡cuánto mayor será la riqueza que su plena restauración producirá!

13 Me dirijo ahora a ustedes, los gentiles. Como apóstol que soy de ustedes, le hago honor a mi ministerio,

14 pues quisiera ver si de algún modo despierto los celos de mi propio pueblo, para así salvar a algunos de ellos.

15 Pues, si el haberlos rechazado dio como resultado la reconciliación entre Dios y el mundo, ¿no será su restitución una vuelta a la vida?

16 Si se consagra la parte de la masa que se ofrece comoprimicias, también se consagra toda la masa; si la raíz es santa, también lo son las ramas.

17 Ahora bien, es verdad que algunas de las ramas han sido desgajadas, y que tú, siendo de olivo silvestre, has sido injertado entre las otras ramas. Ahora participas de la savia nutritiva de la raíz del olivo.

18 Sin embargo, no te vayas a creer mejor que las ramas originales. Y, si te jactas de ello, ten en cuenta que no eres tú quien nutre a la raíz, sino que es la raíz la que te nutre a ti.

19 Tal vez dirás: «Desgajaron unas ramas para que yo fuera injertado».

20 De acuerdo. Pero ellas fueron desgajadas por su falta de fe, y tú por la fe te mantienes firme. Así que no seas arrogante, sino temeroso;

21 porque, si Dios no tuvo miramientos con las ramas originales, tampoco los tendrá contigo.

22 Por tanto, considera la bondad y la severidad de Dios: severidad hacia los que cayeron y bondad hacia ti. Pero, si no te mantienes en su bondad, tú también serás desgajado.

23 Y, si ellos dejan de ser incrédulos, serán injertados, porque Dios tiene poder para injertarlos de nuevo.

24 Después de todo, si tú fuiste cortado de un olivo silvestre, al que por naturaleza pertenecías, y contra tu condición natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¡con cuánta mayor facilidad las ramas naturales de ese olivo serán injertadas de nuevo en él!

Todo Israel será salvo

25 Hermanos, quiero que entiendan estemisteriopara que no se vuelvan presuntuosos. Parte de Israel se ha endurecido, y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de losgentiles.

26 De esta manera todo Israel será salvo, como está escrito:

«El redentor vendrá de Sión

y apartará de Jacob la impiedad.

27 Y este será mi pacto con ellos

cuando perdone sus pecados».

28 Con respecto alevangelio, los israelitas son enemigos de Dios para bien de ustedes; pero, si tomamos en cuenta la elección, son amados de Dios por causa de los patriarcas,

29 porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento.

30 De hecho, en otro tiempo ustedes fueron desobedientes a Dios; pero ahora, por la desobediencia de los israelitas, han sido objeto de su misericordia.

31 Así mismo, estos que han desobedecido recibirán misericordia ahora, como resultado de la misericordia de Dios hacia ustedes.

32 En fin, Dios ha sujetado a todos a la desobediencia, con el fin de tener misericordia de todos.

Doxología

33 ¡Qué profundas son las riquezas

de la sabiduría y del conocimiento de Dios!

¡Qué indescifrables sus juicios

e impenetrables sus caminos!

34 «¿Quién ha conocido la mente del Señor,

o quién ha sido su consejero?»

35 «¿Quién le ha dado primero a Dios,

para que luego Dios le pague?»

36 Porque todas las cosas proceden de él,

y existen por él y para él.

¡A él sea la gloria por siempre! Amén.

Romanos 12

Sacrificios vivos

1 Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual,ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo,santoy agradable a Dios.

2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

3 Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.

4 Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función,

5 también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.

6 Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe;

7 si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe;

8 si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.

El amor

9 El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien.

10 Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.

11 Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.

12 Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración.

13 Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.

14 Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan.

15 Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran.

16 Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes.No se crean los únicos que saben.

17 No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.

18 Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.

19 No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré»,dice el Señor.

20 Antes bien,

«Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer;

si tiene sed, dale de beber.

Actuando así, harás que se avergüence de su conducta».

21 No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.

Romanos 13

El respeto a las autoridades

1 Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él.

2 Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo.

3 Porque los gobernantes no están para infundir terror a los que hacen lo bueno, sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres librarte del miedo a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación,

4 pues está al servicio de Dios para tu bien. Pero, si haces lo malo, entonces debes tener miedo. No en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para impartir justicia y castigar al malhechor.

5 Así que es necesario someterse a las autoridades no solo para evitar el castigo, sino también por razones de conciencia.

6 Por eso mismo pagan ustedes impuestos, pues las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas precisamente a gobernar.

7 Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor.

La responsabilidad hacia los demás

8 No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.

9 Porque los mandamientos que dicen: «No cometas adulterio», «No mates», «No robes», «No codicies»,y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

10 El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley.

11 Hagan todo esto estando conscientes del tiempo en que vivimos. Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos.

12 La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz.

13 Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias.

14 Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de lanaturaleza pecaminosa.