Juan 20

El sepulcro vacío

1 El primer día de la semana, muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que habían quitado la piedra que cubría la entrada.

2 Así que fue corriendo a ver a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

―¡Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto!

3 Pedro y el otro discípulo se dirigieron entonces al sepulcro.

4 Ambos fueron corriendo, pero, como el otro discípulo corría más aprisa que Pedro, llegó primero al sepulcro.

5 Inclinándose, se asomó y vio allí las vendas, pero no entró.

6 Tras él llegó Simón Pedro, y entró en el sepulcro. Vio allí las vendas

7 y el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús, aunque el sudario no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

8 En ese momento entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; y vio y creyó.

9 Hasta entonces no habían entendido la Escritura, que dice que Jesús tenía que resucitar.

Jesús se aparece a María Magdalena

10 Los discípulos regresaron a su casa,

11 pero María se quedó afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro,

12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies.

13 ―¿Por qué lloras, mujer? —le preguntaron los ángeles.

―Es que se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto —les respondió.

14 Apenas dijo esto, volvió la mirada y allí vio a Jesús de pie, aunque no sabía que era él.

15 Jesús le dijo:

―¿Por qué lloras, mujer? ¿A quién buscas?

Ella, pensando que se trataba del que cuidaba el huerto, le dijo:

―Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, y yo iré por él.

16 ―María —le dijo Jesús.

Ella se volvió y exclamó:

―¡Raboni! (que en arameo significa: Maestro).

17 ―Suéltame,porque todavía no he vuelto al Padre. Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes”.

18 María Magdalena fue a darles la noticia a los discípulos. «¡He visto al Señor!», exclamaba, y les contaba lo que él le había dicho.

Jesús se aparece a sus discípulos

19 Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesús y, poniéndose en medio de ellos, los saludó.

―¡La paz sea con ustedes!

20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron.

21 ―¡La paz sea con ustedes! —repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.

22 Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo:

―Reciban el Espíritu Santo.

23 A quienes les perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.

Jesús se aparece a Tomás

24 Tomás, al que apodaban el Gemelo,y que era uno de los doce, no estaba con los discípulos cuando llegó Jesús.

25 Así que los otros discípulos le dijeron:

―¡Hemos visto al Señor!

―Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré —repuso Tomás.

26 Una semana más tarde estaban los discípulos de nuevo en la casa, y Tomás estaba con ellos. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús entró y, poniéndose en medio de ellos, los saludó.

―¡La paz sea con ustedes!

27 Luego le dijo a Tomás:

―Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino hombre de fe.

28 ―¡Señor mío y Dios mío! —exclamó Tomás.

29 ―Porque me has visto, has creído —le dijo Jesús—;dichososlos que no han visto y sin embargo creen.

30 Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro.

31 Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es elCristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida.

Juan 21

Jesús y la pesca milagrosa

1 Después de esto Jesús se apareció de nuevo a sus discípulos, junto al lago de Tiberíades.Sucedió de esta manera:

2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos.

3 ―Me voy a pescar —dijo Simón Pedro.

―Nos vamos contigo —contestaron ellos.

Salieron, pues, de allí y se embarcaron, pero esa noche no pescaron nada.

4 Al despuntar el alba Jesús se hizo presente en la orilla, pero los discípulos no se dieron cuenta de que era él.

5 ―Muchachos, ¿no tienen algo de comer? —les preguntó Jesús.

―No —respondieron ellos.

6 ―Tiren la red a la derecha de la barca, y pescarán algo.

Así lo hicieron, y era tal la cantidad de pescados que ya no podían sacar la red.

7 ―¡Es el Señor! —dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba.

Tan pronto como Simón Pedro le oyó decir: «Es el Señor», se puso la ropa, pues estaba semidesnudo, y se tiró al agua.

8 Los otros discípulos lo siguieron en la barca, arrastrando la red llena de pescados, pues estaban a escasos cien metrosde la orilla.

9 Al desembarcar, vieron unas brasas con un pescado encima, y un pan.

10 ―Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar —les dijo Jesús.

11 Simón Pedro subió a bordo y arrastró hasta la orilla la red, la cual estaba llena de pescados de buen tamaño. Eran ciento cincuenta y tres, pero a pesar de ser tantos la red no se rompió.

12 ―Vengan a desayunar —les dijo Jesús.

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», porque sabían que era el Señor.

13 Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio a ellos, e hizo lo mismo con el pescado.

14 Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haberresucitado.

Jesús restituye a Pedro

15 Cuando terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro:

―Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?

―Sí, Señor, tú sabes que te quiero —contestó Pedro.

―Apacienta mis corderos —le dijo Jesús.

16 Y volvió a preguntarle:

―Simón, hijo de Juan, ¿me amas?

―Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

―Cuida de mis ovejas.

17 Por tercera vez Jesús le preguntó:

―Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?

A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: «¿Me quieres?» Así que le dijo:

―Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.

―Apacienta mis ovejas —le dijo Jesús—.

18 De veras te aseguro que cuando eras más joven te vestías tú mismo e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos y otro te vestirá y te llevará adonde no quieras ir.

19 Esto dijo Jesús para dar a entender la clase de muerte con que Pedro glorificaría a Dios. Después de eso añadió:

―¡Sígueme!

20 Al volverse, Pedro vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre Jesús y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que va a traicionarte?»

21 Al verlo, Pedro preguntó:

―Señor, ¿y este, qué?

22 ―Si quiero que él permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú sígueme no más.

23 Por este motivo corrió entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino solamente: «Si quiero que él permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?»

24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y las escribió. Y estamos convencidos de que su testimonio es verídico.

25 Jesús hizo también muchas otras cosas, tantas que, si se escribiera cada una de ellas, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo entero.

Lucas 1

Prólogo

1 Muchos han intentado hacer un relato de las cosas que se han cumplidoentre nosotros,

2 tal y como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos presenciales y servidores de la palabra.

3 Por lo tanto, yo también, excelentísimo Teófilo, habiendo investigado todo esto con esmero desde su origen, he decidido escribírtelo ordenadamente,

4 para que llegues a tener plena seguridad de lo que te enseñaron.

Anuncio del nacimiento de Juan el Bautista

5 En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, miembro del grupo de Abías. Su esposa Elisabet también era descendiente de Aarón.

6 Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor.

7 Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril; y los dos eran de edad avanzada.

8 Un día en que Zacarías, por haber llegado el turno de su grupo, oficiaba como sacerdote delante de Dios,

9 le tocó en suerte, según la costumbre del sacerdocio, entrar en elsantuariodel Señor para quemar incienso.

10 Cuando llegó la hora de ofrecer el incienso, la multitud reunida afuera estaba orando.

11 En esto un ángel del Señor se le apareció a Zacarías a la derecha del altar del incienso.

12 Al verlo, Zacarías se asustó, y el temor se apoderó de él.

13 El ángel le dijo:

―No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan.

14 Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento,

15 porque él será un gran hombre delante del Señor. Jamás tomará vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde su nacimiento.

16 Hará que muchos israelitas se vuelvan al Señor su Dios.

17 Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar alos padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor.

18 ―¿Cómo podré estar seguro de esto? —preguntó Zacarías al ángel—. Ya soy anciano y mi esposa también es de edad avanzada.

19 ―Yo soy Gabriel y estoy a las órdenes de Dios —le contestó el ángel—. He sido enviado para hablar contigo y darte estas buenasnoticias.

20 Pero, como no creíste en mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo, te vas a quedar mudo. No podrás hablar hasta el día en que todo esto suceda.

21 Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías y les extrañaba que se demorara tanto en el santuario.

22 Cuando por fin salió, no podía hablarles, así que se dieron cuenta de que allí había tenido una visión. Se podía comunicar solo por señas, pues seguía mudo.

23 Cuando terminaron los días de su servicio, regresó a su casa.

24 Poco después, su esposa Elisabet quedó encinta y se mantuvo recluida por cinco meses.

25 «Esto —decía ella— es obra del Señor, que ahora ha mostrado su bondad al quitarme la vergüenza que yo tenía ante los demás».

Anuncio del nacimiento de Jesús

26 A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea,

27 a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David. La virgen se llamaba María.

28 El ángel se acercó a ella y le dijo:

―¡Te saludo,tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo.

29 Ante estas palabras, María se perturbó, y se preguntaba qué podría significar este saludo.

30 ―No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—.

31 Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

32 Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David,

33 y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin.

34 ―¿Cómo podrá suceder esto —le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?

35 ―El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios.

36 También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que decían que era estéril ya está en el sexto mes de embarazo.

37 Porque para Dios no hay nada imposible.

38 ―Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho.

Con esto, el ángel la dejó.

María visita a Elisabet

39 A los pocos días María emprendió viaje y se fue de prisa a un pueblo en la región montañosa de Judea.

40 Al llegar, entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.

41 Tan pronto como Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre. Entonces Elisabet, llena del Espíritu Santo,

42 exclamó:

―¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el hijo que darás a luz!

43 Pero ¿cómo es esto, que la madre de mi Señor venga a verme?

44 Te digo que tan pronto como llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de alegría la criatura que llevo en el vientre.

45 ¡Dichosatú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!

El cántico de María

46 Entonces dijo María:

―Mi alma glorifica al Señor,

47 y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador,

48 porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva.

Desde ahora me llamarándichosatodas las generaciones,

49 porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí.

¡Santo es su nombre!

50 De generación en generación

se extiende su misericordia a los que le temen.

51 Hizo proezas con su brazo;

desbarató las intrigas de los soberbios.

52 De sus tronos derrocó a los poderosos,

mientras que ha exaltado a los humildes.

53 A los hambrientos los colmó de bienes,

y a los ricos los despidió con las manos vacías.

54-55 Acudió en ayuda de su siervo Israel

y, cumpliendo su promesa a nuestros padres,

mostrósu misericordia a Abraham

y a su descendencia para siempre.

56 María se quedó con Elisabet unos tres meses y luego regresó a su casa.

Nacimiento de Juan el Bautista

57 Cuando se le cumplió el tiempo, Elisabet dio a luz un hijo.

58 Sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había mostrado gran misericordia, y compartieron su alegría.

59 A los ocho días llevaron a circuncidar al niño. Como querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías,

60 su madre se opuso.

―¡No! —dijo ella—. Tiene que llamarse Juan.

61 ―Pero si nadie en tu familia tiene ese nombre —le dijeron.

62 Entonces le hicieron señas a su padre, para saber qué nombre quería ponerle al niño.

63 Él pidió una tablilla, en la que escribió: «Su nombre es Juan». Y todos quedaron asombrados.

64 Al instante se le desató la lengua, recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

65 Todos los vecinos se llenaron de temor, y por toda la región montañosa de Judea se comentaba lo sucedido.

66 Quienes lo oían se preguntaban: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor lo protegía.

El cántico de Zacarías

67 Entonces su padre Zacarías, lleno del Espíritu Santo, profetizó:

68 «Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha venido a redimira su pueblo.

69 Nos envió un poderoso salvador

en la casa de David su siervo

70 (como lo prometió en el pasado por medio de sussantosprofetas),

71 para librarnos de nuestros enemigos

y del poder de todos los que nos aborrecen;

72 para mostrar misericordia a nuestros padres

al acordarse de su santo pacto.

73 Así lo juró a Abraham nuestro padre:

74 nos concedió que fuéramos libres del temor,

al rescatarnos del poder de nuestros enemigos,

para que le sirviéramos

75 consantidady justicia,

viviendo en su presencia todos nuestros días.

76 Y tú, hijito mío, serás llamado profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor para prepararle el camino.

77 Darás a conocer a su pueblo la salvación

mediante el perdón de sus pecados,

78 gracias a la entrañable misericordia de nuestro Dios.

Así nos visitará desde el cielo el sol naciente,

79 para dar luz a los que viven en tinieblas,

en la más terrible oscuridad,

para guiar nuestros pasos por la senda de la paz».

80 El niño crecía y se fortalecía en espíritu; y vivió en el desierto hasta el día en que se presentó públicamente al pueblo de Israel.

Lucas 2

Nacimiento de Jesús

1 Por aquellos días AugustoCésardecretó que se levantara un censo en todo el imperio romano.

2 (Este primer censo se efectuó cuando Cirenio gobernaba en Siria).

3 Así que iban todos a inscribirse, cada cual a su propio pueblo.

4 También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la Ciudad de David,

5 para inscribirse junto con María su esposa.Ella se encontraba encinta

6 y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo.

7 Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.

Los pastores y los ángeles

8 En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños.

9 Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor.

10 Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenasnoticiasque serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo.

11 Hoy les ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que esCristoel Señor.

12 Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

13 De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:

14 «Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad».

15 Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer».

16 Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre.

17 Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él,

18 y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían.

19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas.

20 Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho.

Presentación de Jesús en el templo

21 Cuando se cumplieron los ocho días y fueron a circuncidarlo, lo llamaron Jesús, nombre que el ángel le había puesto antes de que fuera concebido.

22 Así mismo, cuando se cumplió el tiempo en que, según la ley de Moisés, ellos debíanpurificarse, José y María llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor.

23 Así cumplieron con lo que en la ley del Señor está escrito: «Todo varón primogénito será consagradoal Señor».

24 También ofrecieron un sacrificio conforme a lo que la ley del Señor dice: «un par de tórtolas o dos pichones de paloma».

25 Ahora bien, en Jerusalén había un hombre llamado Simeón, que era justo y devoto, y aguardaba con esperanza la redenciónde Israel. El Espíritu Santo estaba con él

26 y le había revelado que no moriría sin antes ver alCristodel Señor.

27 Movido por el Espíritu, fue altemplo. Cuando al niño Jesús lo llevaron sus padres para cumplir con la costumbre establecida por la ley,

28 Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios:

29 «Según tu palabra, Soberano Señor,

ya puedes despedir a tusiervoen paz.

30 Porque han visto mis ojos tu salvación,

31 que has preparado a la vista de todos los pueblos:

32 luz que ilumina a lasnaciones

y gloria de tu pueblo Israel».

33 El padre y la madre del niño se quedaron maravillados por lo que se decía de él.

34 Simeón les dio su bendición y le dijo a María, la madre de Jesús: «Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición,

35 a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones. En cuanto a ti, una espada te atravesará el alma».

36 Había también una profetisa, Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana; casada de joven, había vivido con su esposo siete años,

37 y luego permaneció viuda hasta la edad de ochenta y cuatro.Nunca salía deltemplo, sino que día y noche adoraba a Dios con ayunos y oraciones.

38 Llegando en ese mismo momento, Ana dio gracias a Dios y comenzó a hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

39 Después de haber cumplido con todo lo que exigía la ley del Señor, José y María regresaron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret.

40 El niño crecía y se fortalecía; progresaba en sabiduría, y la gracia de Dios lo acompañaba.

El niño Jesús en el templo

41 Los padres de Jesús subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.

42 Cuando cumplió doce años, fueron allá según era la costumbre.

43 Terminada la fiesta, emprendieron el viaje de regreso, pero el niño Jesús se había quedado en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta.

44 Ellos, pensando que él estaba entre el grupo de viajeros, hicieron un día de camino mientras lo buscaban entre los parientes y conocidos.

45 Al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en busca de él.

46 Al cabo de tres días lo encontraron en eltemplo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

47 Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas.

48 Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados.

―Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? —le dijo su madre—. ¡Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando angustiados!

49 ―¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casade mi Padre?

50 Pero ellos no entendieron lo que les decía.

51 Así que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón.

52 Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.

Lucas 3

Juan el Bautista prepara el camino

1 En el año quince del reinado de TiberioCésar, Poncio Pilato gobernaba la provincia de Judea, Herodesera tetrarca en Galilea, su hermano Felipe en Iturea y Traconite, y Lisanias en Abilene;

2 el sumo sacerdocio lo ejercían Anás y Caifás. En aquel entonces, la palabra de Dios llegó a Juan hijo de Zacarías, en el desierto.

3 Juan recorría toda la región del Jordán predicando el bautismo dearrepentimientopara el perdón de pecados.

4 Así está escrito en el libro del profeta Isaías:

«Voz de uno que grita en el desierto:

“Preparen el camino del Señor,

háganle sendas derechas.

5 Todo valle será rellenado,

toda montaña y colina será allanada.

Los caminos torcidos se enderezarán,

las sendas escabrosas quedarán llanas.

6 Y todomortalverá la salvación de Dios”».

7 Muchos acudían a Juan para que los bautizara.

―¡Camada de víboras! —les advirtió—. ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca?

8 Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. Y no se pongan a pensar: “Tenemos a Abraham por padre”. Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham.

9 Es más, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

10 ―¿Entonces qué debemos hacer? —le preguntaba la gente.

11 ―El que tiene doscamisasdebe compartir con el que no tiene ninguna —les contestó Juan—, y el que tiene comida debe hacer lo mismo.

12 Llegaron también unosrecaudadores de impuestospara que los bautizara.

―Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros? —le preguntaron.

13 ―No cobren más de lo debido —les respondió.

14 ―Y nosotros, ¿qué debemos hacer? —le preguntaron unos soldados.

―No extorsionen a nadie ni hagan denuncias falsas; más bien confórmense con lo que les pagan.

15 La gente estaba a la expectativa, y todos se preguntaban si acaso Juan sería elCristo.

16 ―Yo los bautizo a ustedes conagua —les respondió Juan a todos—. Pero está por llegar uno más poderoso que yo, a quien ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.

17 Tiene el aventador en la mano para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego que nunca se apagará.

18 Y con muchas otras palabras exhortaba Juan a la gente y le anunciaba las buenasnuevas.

19 Pero, cuando reprendió al tetrarca Herodes por el asunto de su cuñada Herodías,y por todas las otras maldades que había cometido,

20 Herodes llegó hasta el colmo de encerrar a Juan en la cárcel.

Bautismo y genealogía de Jesús

21 Un día en que todos acudían a Juan para que los bautizara, Jesús fue bautizado también. Y mientras oraba, se abrió el cielo,

22 y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma de paloma. Entonces se oyó una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo».

23 Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su ministerio. Era hijo, según se creía, de José,

hijo de Elí,

24 hijo de Matat,

hijo de Leví, hijo de Melquí,

hijo de Janay, hijo de José,

25 hijo de Matatías, hijo de Amós,

hijo de Nahúm, hijo de Eslí,

hijo de Nagay,

26 hijo de Máat,

hijo de Matatías, hijo de Semeí,

hijo de Josec, hijo de Judá,

27 hijo de Yojanán, hijo de Resa,

hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel,

hijo de Neri,

28 hijo de Melquí,

hijo de Adí, hijo de Cosán,

hijo de Elmadán, hijo de Er,

29 hijo de Josué, hijo de Eliezer,

hijo de Jorín, hijo de Matat,

hijo de Leví,

30 hijo de Simeón,

hijo de Judá, hijo de José,

hijo de Jonán, hijo de Eliaquín,

31 hijo de Melea, hijo de Mainán,

hijo de Matata, hijo de Natán,

hijo de David,

32 hijo de Isaí,

hijo de Obed, hijo de Booz,

hijo de Salmón,hijo de Naasón,

33 hijo de Aminadab, hijo de Aram,

hijo de Jezrón, hijo de Fares,

hijo de Judá,

34 hijo de Jacob,

hijo de Isaac, hijo de Abraham,

hijo de Téraj, hijo de Najor,

35 hijo de Serug, hijo de Ragau,

hijo de Péleg, hijo de Éber,

hijo de Selaj,

36 hijo de Cainán,

hijo de Arfaxad, hijo de Sem,

hijo de Noé, hijo de Lamec,

37 hijo de Matusalén, hijo de Enoc,

hijo de Jared, hijo de Malalel,

hijo de Cainán,

38 hijo de Enós,

hijo de Set, hijo de Adán,

hijo de Dios.

Lucas 4

Tentación de Jesús

1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto.

2 Allí estuvo cuarenta días y fuetentadopor el diablo. No comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre.

3 ―Si eres el Hijo de Dios —le propuso el diablo—, dile a esta piedra que se convierta en pan.

4 Jesús le respondió:

―Escrito está: “No solo de pan vive el hombre”.

5 Entonces el diablo lo llevó a un lugar alto y le mostró en un instante todos los reinos del mundo.

6 ―Sobre estos reinos y todo su esplendor —le dijo—, te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera.

7 Así que, si me adoras, todo será tuyo.

Jesús le contestó:

8 ―Escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.

9 El diablo lo llevó luego a Jerusalén e hizo que se pusiera de pie en la parte más alta deltemplo, y le dijo:

―Si eres el Hijo de Dios, ¡tírate de aquí!

10 Pues escrito está:

»“Ordenará que sus ángeles te cuiden.

Te sostendrán en sus manos

11 para que no tropieces con piedra alguna”».

12 ―También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios”—le replicó Jesús.

13 Así que el diablo, habiendo agotado todo recurso de tentación, lo dejó hasta otra oportunidad.

Rechazan a Jesús en Nazaret

14 Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda aquella región.

15 Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban.

16 Fue a Nazaret, donde se había criado, y unsábadoentró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura,

17 y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito:

18 «El Espíritu del Señor está sobre mí,

por cuanto me ha ungido

para anunciar buenasnuevasa los pobres.

Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos

y dar vista a los ciegos,

a poner en libertad a los oprimidos,

19 a pregonar el año del favor del Señor».

20 Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente,

21 y él comenzó a hablarles: «Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes».

22 Todos dieron su aprobación, impresionados por las hermosas palabrasque salían de su boca. «¿No es este el hijo de José?», se preguntaban.

23 Jesús continuó: «Seguramente ustedes me van a citar el proverbio: “¡Médico, cúrate a ti mismo! Haz aquí en tu tierra lo que hemos oído que hiciste en Capernaúm”.

24 Pues bien, les aseguro que a ningún profeta lo aceptan en su propia tierra.

25 No cabe duda de que en tiempos de Elías, cuando el cielo se cerró por tres años y medio, de manera que hubo una gran hambre en toda la tierra, muchas viudas vivían en Israel.

26 Sin embargo, Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una viuda de Sarepta, en los alrededores de Sidón.

27 Así mismo, había en Israel muchos enfermos delepraen tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán el sirio».

28 Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron.

29 Se levantaron, lo expulsaron del pueblo y lo llevaron hasta la cumbre de la colina sobre la que estaba construido el pueblo, para tirarlo por el precipicio.

30 Pero él pasó por en medio de ellos y se fue.

Jesús expulsa a un espíritu maligno

31 Jesús pasó a Capernaúm, un pueblo de Galilea, y el díasábadoenseñaba a la gente.

32 Estaban asombrados de su enseñanza, porque les hablaba con autoridad.

33 Había en la sinagoga un hombre que estaba poseído por unespíritu maligno, quien gritó con todas sus fuerzas:

34 ―¡Ah! ¿Por qué te entrometes, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres tú: ¡el Santo de Dios!

35 ―¡Cállate! —lo reprendió Jesús—. ¡Sal de ese hombre!

Entonces el demonio derribó al hombre en medio de la gente y salió de él sin hacerle ningún daño.

36 Todos se asustaron y se decían unos a otros: «¿Qué clase de palabra es esta? ¡Con autoridad y poder les da órdenes a los espíritus malignos, y salen!»

37 Y se extendió su fama por todo aquel lugar.

Jesús sana a muchos enfermos

38 Cuando Jesús salió de la sinagoga, se fue a casa de Simón, cuya suegra estaba enferma con una fiebre muy alta. Le pidieron a Jesús que la ayudara,

39 así que se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, la cual se le quitó. Ella se levantó en seguida y se puso a servirles.

40 Al ponerse el sol, la gente le llevó a Jesús todos los que padecían de diversas enfermedades; él puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó.

41 Además, de muchas personas salían demonios que gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él los reprendía y no los dejaba hablar porque sabían que él era elCristo.

42 Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. La gente andaba buscándolo y, cuando llegaron adonde él estaba, procuraban detenerlo para que no se fuera.

43 Pero él les dijo: «Es preciso que anuncie también a los demás pueblos las buenasnuevasdel reino de Dios, porque para esto fui enviado».

44 Y siguió predicando en las sinagogas de los judíos.

Lucas 5

Llamamiento de los primeros discípulos

1 Un día estaba Jesús a orillas del lago de Genesaret,y la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de Dios.

2 Entonces vio dos barcas que los pescadores habían dejado en la playa mientras lavaban las redes.

3 Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó, y enseñaba a la gente desde la barca.

4 Cuando acabó de hablar, le dijo a Simón:

―Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.

5 ―Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —le contestó Simón—. Pero, como tú me lo mandas, echaré las redes.

6 Así lo hicieron, y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían.

7 Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse.

8 Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:

―¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!

9 Es que él y todos sus compañeros estaban asombrados ante la pesca que habían hecho,

10 como también lo estabanJacoboy Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón.

―No temas; desde ahora serás pescador de hombres —le dijo Jesús a Simón.

11 Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús.

Jesús sana a un leproso

12 En otra ocasión, cuando Jesús estaba en un pueblo, se presentó un hombre cubierto delepra. Al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicó:

―Señor, si quieres, puedeslimpiarme.

13 Jesús extendió la mano y tocó al hombre.

―Sí, quiero —le dijo—. ¡Queda limpio!

Y al instante se le quitó la lepra.

14 ―No se lo digas a nadie —le ordenó Jesús—; solo ve, preséntate al sacerdote y lleva por tupurificaciónlo que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.

15 Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades.

16 Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar.

Jesús sana a un paralítico

17 Un día, mientras enseñaba, estaban sentados allí algunosfariseosymaestros de la leyque habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y también de Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para sanar a los enfermos.

18 Entonces llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a un paralítico. Procuraron entrar para ponerlo delante de Jesús,

19 pero no pudieron a causa de la multitud. Así que subieron a la azotea y, separando las tejas, lo bajaron en la camilla hasta ponerlo en medio de la gente, frente a Jesús.

20 Al ver la fe de ellos, Jesús dijo:

―Amigo, tus pecados quedan perdonados.

21 Los fariseos y los maestros de la ley comenzaron a pensar: «¿Quién es este que diceblasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?»

22 Pero Jesús supo lo que estaban pensando y les dijo:

―¿Por qué razonan así?

23 ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados quedan perdonados”, o “Levántate y anda”?

24 Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

25 Al instante se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa alabando a Dios.

26 Todos quedaron asombrados y ellos también alababan a Dios. Estaban llenos de temor y decían: «Hoy hemos visto maravillas».

Llamamiento de Leví

27 Después de esto salió Jesús y se fijó en unrecaudador de impuestosllamado Leví, sentado a la mesa donde cobraba.

―Sígueme —le dijo Jesús.

28 Y Leví se levantó, lo dejó todo y lo siguió.

29 Luego Leví le ofreció a Jesús un gran banquete en su casa, y había allí un grupo numeroso de recaudadores de impuestos y otras personas que estaban comiendo con ellos.

30 Pero losfariseosy losmaestros de la leyque eran de la misma secta les reclamaban a los discípulos de Jesús:

―¿Por qué comen y beben ustedes con recaudadores de impuestos ypecadores?

31 ―No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos —les contestó Jesús—.

32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores para que searrepientan.

Le preguntan a Jesús sobre el ayuno

33 Algunos le dijeron a Jesús:

―Los discípulos de Juan ayunan y oran con frecuencia, lo mismo que los discípulos de losfariseos, pero los tuyos se la pasan comiendo y bebiendo.

34 Jesús les replicó:

―¿Acaso pueden obligar a los invitados del novio a que ayunen mientras él está con ellos?

35 Llegará el día en que se les quitará el novio; en aquellos días sí ayunarán.

36 Les contó esta parábola:

―Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. De hacerlo así, habrá rasgado el vestido nuevo, y el retazo nuevo no hará juego con el vestido viejo.

37 Ni echa nadie vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, el vino nuevo hará reventar los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán.

38 Más bien, el vino nuevo debe echarse en odres nuevos.

39 Y nadie que haya bebido vino añejo quiere el nuevo, porque dice: “El añejo es mejor”.

Lucas 6

Señor del sábado

1 Unsábado, al pasar Jesús por los sembrados, sus discípulos se pusieron a arrancar unas espigas de trigo, y las desgranaban para comérselas.

2 Por eso algunos de losfariseosles dijeron:

―¿Por qué hacen ustedes lo que está prohibido hacer en sábado?

3 Jesús les contestó:

―¿Nunca han leído lo que hizo David en aquella ocasión en que él y sus compañeros tuvieron hambre?

4 Entró en la casa de Dios y, tomando los panes consagrados a Dios, comió lo que solo a los sacerdotes les es permitido comer. Y les dio también a sus compañeros.

5 Entonces añadió:

―El Hijo del hombre es Señor del sábado.

6 Otro sábado entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada;

7 así que losmaestros de la leyy los fariseos, buscando un motivo para acusar a Jesús, no le quitaban la vista de encima para ver si sanaba en sábado.

8 Pero Jesús, que sabía lo que estaban pensando, le dijo al hombre de la mano paralizada:

―Levántate y ponte frente a todos.

Así que el hombre se puso de pie. Entonces Jesús dijo a los otros:

9 ―Voy a hacerles una pregunta: ¿Qué está permitido hacer en sábado: hacer el bien o el mal, salvar unavidao destruirla?

10 Jesús se quedó mirando a todos los que lo rodeaban, y le dijo al hombre:

―Extiende la mano.

Así lo hizo, y la mano le quedó restablecida.

11 Pero ellos se enfurecieron y comenzaron a discutir qué podrían hacer contra Jesús.

Los doce apóstoles

12 Por aquel tiempo se fue Jesús a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios.

13 Al llegar la mañana, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que nombró apóstoles:

14 Simón (a quien llamó Pedro), su hermano Andrés,Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé,

15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón, al que llamaban el Zelote,

16 Judas hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.

Bendiciones y ayes

17 Luego bajó con ellos y se detuvo en un llano. Había allí una gran multitud de sus discípulos y mucha gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón,

18 que habían llegado para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Los que eran atormentados porespíritus malignosquedaban liberados;

19 así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos.

20 Él entonces dirigió la mirada a sus discípulos y dijo:

«Dichososustedes los pobres,

porque el reino de Dios les pertenece.

21 Dichosos ustedes que ahora pasan hambre,

porque serán saciados.

Dichosos ustedes que ahora lloran,

porque luego habrán de reír.

22 Dichosos ustedes cuando los odien,

cuando los discriminen, los insulten y los desprestigien

por causa del Hijo del hombre.

23 »Alégrense en aquel día y salten de gozo, pues miren que les espera una gran recompensa en el cielo. Dense cuenta de que los antepasados de esta gente trataron así a los profetas.

24 »Pero ¡ay de ustedes los ricos,

porque ya han recibido su consuelo!

25 ¡Ay de ustedes los que ahora están saciados,

porque sabrán lo que es pasar hambre!

¡Ay de ustedes los que ahora ríen,

porque sabrán lo que es derramar lágrimas!

26 ¡Ay de ustedes cuando todos los elogien!

Dense cuenta de que los antepasados de esta gente trataron así a los falsos profetas.

El amor a los enemigos

27 »Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian,

28 bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan.

29 Si alguien te pega en una mejilla, vuélvele también la otra. Si alguien te quita lacamisa, no le impidas que se lleve también la capa.

30 Dale a todo el que te pida y, si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames.

31 Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.

32 »¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aun lospecadoreslo hacen así.

33 ¿Y qué mérito tienen ustedes al hacer bien a quienes les hacen bien? Aun los pecadores actúan así.

34 ¿Y qué mérito tienen ustedes al dar prestado a quienes pueden corresponderles? Aun los pecadores se prestan entre sí, esperando recibir el mismo trato.

35 Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados.

36 Sean compasivos, así como su Padre es compasivo.

El juzgar a los demás

37 »No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará.

38 Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes».

39 También les contó esta parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?

40 El discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que haya completado su aprendizaje, a lo sumo llega al nivel de su maestro.

41 »¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo?

42 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando tú mismo no te das cuenta de la viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.

El árbol y su fruto

43 »Ningún árbol bueno da fruto malo; tampoco da buen fruto el árbol malo.

44 A cada árbol se le reconoce por su propio fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.

45 El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.

El prudente y el insensato

46 »¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo?

47 Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica:

48 Se parece a un hombre que, al construir una casa, cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azotó aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear porque estaba bien construida.

49 Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó una casa sobre tierra y sin cimientos. Tan pronto como la azotó el torrente, la casa se derrumbó, y el desastre fue terrible».

Lucas 7

La fe del centurión

1 Cuando terminó de hablar al pueblo, Jesús entró en Capernaúm.

2 Había allí un centurión, cuyosiervo, a quien él estimaba mucho, estaba enfermo, a punto de morir.

3 Como oyó hablar de Jesús, el centurión mandó a unos dirigentesde los judíos a pedirle que fuera a sanar a su siervo.

4 Cuando llegaron ante Jesús, le rogaron con insistencia:

―Este hombre merece que le concedas lo que te pide:

5 aprecia tanto a nuestra nación que nos ha construido una sinagoga.

6 Así que Jesús fue con ellos. No estaba lejos de la casa cuando el centurión mandó unos amigos a decirle:

―Señor, no te tomes tanta molestia, pues no merezco que entres bajo mi techo.

7 Por eso ni siquiera me atreví a presentarme ante ti. Pero, con una sola palabra que digas, quedará sano mi siervo.

8 Yo mismo obedezco órdenes superiores y, además, tengo soldados bajo mi autoridad. Le digo a uno: “Ve”, y va, y al otro: “Ven”, y viene. Le digo a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.

9 Al oírlo, Jesús se asombró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, comentó:

―Les digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande.

10 Al regresar a casa, los enviados encontraron sano al siervo.

Jesús resucita al hijo de una viuda

11 Poco después Jesús, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud, se dirigió a un pueblo llamado Naín.

12 Cuando ya se acercaba a las puertas del pueblo, vio que sacaban de allí a un muerto, hijo único de madre viuda. La acompañaba un grupo grande de la población.

13 Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo:

―No llores.

14 Entonces se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron, y Jesús dijo:

―Joven, ¡te ordeno que te levantes!

15 El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.

16 Todos se llenaron de temor y alababan a Dios.

―Ha surgido entre nosotros un gran profeta —decían—. Dios ha venido en ayuda desu pueblo.

17 Así que esta noticia acerca de Jesús se divulgó por toda Judeay por todas las regiones vecinas.

Jesús y Juan el Bautista

18 Los discípulos de Juan le contaron todo esto. Él llamó a dos de ellos

19 y los envió al Señor a preguntarle:

―¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?

20 Cuando se acercaron a Jesús, ellos le dijeron:

―Juan el Bautista nos ha enviado a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?”

21 En ese mismo momento Jesús sanó a muchos que tenían enfermedades, dolencias yespíritus malignos, y les dio la vista a muchos ciegos.

22 Entonces les respondió a los enviados:

―Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienenleprason sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenasnuevas.

23 Dichosoel que notropiezapor causa mía.

24 Cuando se fueron los enviados, Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

25 Si no, ¿qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido con ropa fina? Claro que no, pues los que se visten ostentosamente y llevan una vida de lujo están en los palacios reales.

26 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo, y más que profeta.

27 Este es de quien está escrito:

»“Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti,

el cual preparará el camino”.

28 Les digo que entre los mortales no ha habido nadie más grande que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él».

29 Al oír esto, todo el pueblo, y hasta losrecaudadores de impuestos, reconocieron que el camino de Dios era justo, y fueron bautizados por Juan.

30 Pero losfariseosy losexpertos en la leyno se hicieron bautizar por Juan, rechazando así el propósito de Dios respecto a ellos.

31 «Entonces, ¿con qué puedo comparar a la gente de esta generación? ¿A quién se parecen ellos?

32 Se parecen a niños sentados en la plaza que se gritan unos a otros:

»“Tocamos la flauta,

y ustedes no bailaron;

entonamos un canto fúnebre,

y ustedes no lloraron”.

33 Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y ustedes dicen: “Tiene un demonio”.

34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y ustedes dicen: “Este es un glotón y un borracho, amigo derecaudadores de impuestosy depecadores”.

35 Pero la sabiduría queda demostrada por los que la siguen».

Una mujer pecadora unge a Jesús

36 Uno de losfariseosinvitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y sesentóa la mesa.

37 Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama depecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume.

38 Llorando, se arrojó a los pies de Jesús,de manera que se los bañaba en lágrimas. Luego se los secó con los cabellos; también se los besaba y se los ungía con el perfume.

39 Al ver esto, el fariseo que lo había invitado dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando, y qué clase de mujer es: una pecadora».

40 Entonces Jesús le dijo a manera de respuesta:

―Simón, tengo algo que decirte.

―Dime, Maestro —respondió.

41 ―Dos hombres le debían dinero a cierto prestamista. Uno le debía quinientas monedas de plata,y el otro cincuenta.

42 Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. Ahora bien, ¿cuál de los dos lo amará más?

43 ―Supongo que aquel a quien más le perdonó —contestó Simón.

―Has juzgado bien —le dijo Jesús.

44 Luego se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón:

―¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos.

45 Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies.

46 Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume.

47 Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados.Pero a quien poco se le perdona, poco ama.

48 Entonces le dijo Jesús a ella:

―Tus pecados quedan perdonados.

49 Los otros invitados comenzaron a decir entre sí: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?»

50 ―Tu fe te ha salvado —le dijo Jesús a la mujer—; vete en paz.

Lucas 8

Parábola del sembrador

1 Después de esto, Jesús estuvo recorriendo los pueblos y las aldeas, proclamando las buenasnuevasdel reino de Dios. Lo acompañaban los doce,

2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas deespíritus malignosy de enfermedades: María, a la que llamaban Magdalena, y de la que habían salido siete demonios;

3 Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes; Susana y muchas más que los ayudaban con sus propios recursos.

4 De cada pueblo salía gente para ver a Jesús y, cuando se reunió una gran multitud, él les contó esta parábola:

5 «Un sembrador salió a sembrar. Al esparcir la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron.

6 Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad.

7 Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron.

8 Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno».

Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga».

9 Sus discípulos le preguntaron cuál era el significado de esta parábola.

10 «A ustedes se les ha concedido que conozcan lossecretosdel reino de Dios —les contestó—; pero a los demás se les habla por medio de parábolas para que

»“aunque miren, no vean;

aunque oigan, no entiendan”.

11 »Este es el significado de la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

12 Los que están junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven.

13 Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Estos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega laprueba.

14 La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran.

15 Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y, como perseveran, producen una buena cosecha.

Una lámpara en una repisa

16 »Nadie enciende una lámpara para después cubrirla con una vasija o ponerla debajo de la cama, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz.

17 No hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente.

18 Por lo tanto, pongan mucha atención. Al que tiene, se le dará más; al que no tiene, hasta lo que cree tener se le quitará».

La madre y los hermanos de Jesús

19 La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero, como había mucha gente, no lograban acercársele.

20 ―Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte —le avisaron.

21 Pero él les contestó:

―Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica.

Jesús calma la tormenta

22 Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca.

―Crucemos al otro lado del lago —les dijo.

Así que partieron,

23 y mientras navegaban, él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro.

24 Los discípulos fueron a despertarlo.

―¡Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! —gritaron.

Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo.

25 ―¿Dónde está la fe de ustedes? —les dijo a sus discípulos.

Con temor y asombro ellos se decían unos a otros: «¿Quién es este, que manda aun a los vientos y al agua, y le obedecen?»

Liberación de un endemoniado

26 Navegaron hasta la región de los gerasenos,que está al otro lado del lago, frente a Galilea.

27 Al desembarcar Jesús, un endemoniado que venía del pueblo le salió al encuentro. Hacía mucho tiempo que este hombre no se vestía; tampoco vivía en una casa, sino en los sepulcros.

28 Cuando vio a Jesús, dio un grito y se arrojó a sus pies. Entonces exclamó con fuerza:

―¿Por qué te entrometes, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te ruego que no me atormentes!

29 Es que Jesús le había ordenado alespíritu malignoque saliera del hombre. Se había apoderado de él muchas veces y, aunque le sujetaban los pies y las manos con cadenas y lo mantenían bajo custodia, rompía las cadenas y el demonio lo arrastraba a lugares solitarios.

30 ―¿Cómo te llamas? —le preguntó Jesús.

―Legión —respondió, ya que habían entrado en él muchos demonios.

31 Y estos le suplicaban a Jesús que no los mandara alabismo.

32 Como había una manada grande de cerdos paciendo en la colina, le rogaron a Jesús que los dejara entrar en ellos. Así que él les dio permiso.

33 Y, cuando los demonios salieron del hombre, entraron en los cerdos, y la manada se precipitó al lago por el despeñadero y se ahogó.

34 Al ver lo sucedido, los que cuidaban los cerdos huyeron y dieron la noticia en el pueblo y por los campos,

35 y la gente salió a ver lo que había pasado. Llegaron adonde estaba Jesús y encontraron, sentado a sus pies, al hombre de quien habían salido los demonios. Cuando lo vieron vestido y en su sano juicio, tuvieron miedo.

36 Los que habían presenciado estas cosas le contaron a la gente cómo el endemoniado había sidosanado.

37 Entonces toda la gente de la región de los gerasenos le pidió a Jesús que se fuera de allí, porque les había entrado mucho miedo. Así que él subió a la barca para irse.

38 Ahora bien, el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le permitiera acompañarlo, pero Jesús lo despidió y le dijo:

39 ―Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti.

Así que el hombre se fue y proclamó por todo el pueblo lo mucho que Jesús había hecho por él.

Una niña muerta y una mujer enferma

40 Cuando Jesús regresó, la multitud se alegró de verlo, pues todos estaban esperándolo.

41 En esto llegó un hombre llamado Jairo, que era un jefe de la sinagoga. Arrojándose a los pies de Jesús, le suplicaba que fuera a su casa,

42 porque su única hija, de unos doce años, se estaba muriendo.

Jesús se puso en camino y las multitudes lo apretujaban.

43 Había entre la gente una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias,sin que nadie pudiera sanarla.

44 Ella se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, y al instante cesó su hemorragia.

45 ―¿Quién me ha tocado? —preguntó Jesús.

Como todos negaban haberlo tocado, Pedro le dijo:

―Maestro, son multitudes las que te aprietan y te oprimen.

46 ―No, alguien me ha tocado —replicó Jesús—; yo sé que de mí ha salido poder.

47 La mujer, al ver que no podía pasar inadvertida, se acercó temblando y se arrojó a sus pies. En presencia de toda la gente, contó por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante.

48 ―Hija, tu fe te hasanado—le dijo Jesús—. Vete en paz.

49 Todavía estaba hablando Jesús cuando alguien llegó de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle:

―Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.

50 Al oír esto, Jesús le dijo a Jairo:

―No tengas miedo; cree nada más, y ella será sanada.

51 Cuando llegó a la casa de Jairo, no dejó que nadie entrara con él, excepto Pedro, Juan yJacobo, y el padre y la madre de la niña.

52 Todos estaban llorando, muy afligidos por ella.

―Dejen de llorar —les dijo Jesús—. No está muerta, sino dormida.

53 Entonces ellos empezaron a burlarse de él porque sabían que estaba muerta.

54 Pero él la tomó de la mano y le dijo:

―¡Niña, levántate!

55 Recobró la viday al instante se levantó. Jesús mandó darle de comer.

56 Los padres se quedaron atónitos, pero él les advirtió que no contaran a nadie lo que había sucedido.