Lucas 19

Zaqueo, el recaudador de impuestos

1 Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.

2 Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de losrecaudadores de impuestos, que era muy rico.

3 Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura.

4 Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol sicómoro para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.

5 Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo:

―Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.

6 Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa.

7 Al ver esto, todos empezaron a murmurar: «Ha ido a hospedarse con unpecador».

8 Pero Zaqueo dijo resueltamente:

―Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y, si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.

9 ―Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que este también es hijo de Abraham.

10 Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Parábola del dinero

11 Como la gente lo escuchaba, pasó a contarles una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios iba a manifestarse en cualquier momento.

12 Así que les dijo: «Un hombre de la nobleza se fue a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar.

13 Llamó a diez de sussiervosy entregó a cada cual una buena cantidad de dinero.Les instruyó: “Hagan negocio con este dinero hasta que yo vuelva”.

14 Pero sus súbditos lo odiaban y mandaron tras él una delegación a decir: “No queremos a este por rey”.

15 »A pesar de todo, fue nombrado rey. Cuando regresó a su país, mandó llamar a los siervos a quienes había entregado el dinero, para enterarse de lo que habían ganado.

16 Se presentó el primero y dijo: “Señor, su dineroha producido diez veces más”.

17 “¡Hiciste bien, siervo bueno! —le respondió el rey—. Puesto que has sido fiel en tan poca cosa, te doy el gobierno de diez ciudades”.

18 Se presentó el segundo y dijo: “Señor, su dinero ha producido cinco veces más”.

19 El rey le respondió: “A ti te pongo sobre cinco ciudades”.

20 »Llegó otro siervo y dijo: “Señor, aquí tiene su dinero; lo he tenido guardado, envuelto en un pañuelo.

21 Es que le tenía miedo a usted, que es un hombre muy exigente: toma lo que no depositó y cosecha lo que no sembró”.

22 El rey le contestó: “Siervo malo, con tus propias palabras te voy a juzgar. ¿Así que sabías que soy muy exigente, que tomo lo que no deposité y cosecho lo que no sembré?

23 Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, para que al regresar pudiera reclamar los intereses?”

24 Luego dijo a los presentes: “Quítenle el dinero y dénselo al que recibió diez veces más”.

25 “Señor —protestaron—, ¡él ya tiene diez veces más!”

26 El rey contestó: “Les aseguro que a todo el que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.

27 Pero, en cuanto a esos enemigos míos que no me querían por rey, tráiganlos acá y mátenlos delante de mí”».

La entrada triunfal

28 Dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo hacia Jerusalén.

29 Cuando se acercó a Betfagué y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos con este encargo:

30 «Vayan a la aldea que está enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá.

31 Y, si alguien les pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, díganle: “El Señor lo necesita”».

32 Fueron y lo encontraron tal como él les había dicho.

33 Cuando estaban desatando el burrito, los dueños les preguntaron:

―¿Por qué desatan el burrito?

34 ―El Señor lo necesita —contestaron.

35 Se lo llevaron, pues, a Jesús. Luego pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse.

36 A medida que avanzaba, la gente tendía sus mantos sobre el camino.

37 Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. Gritaban:

38 ―¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!

―¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!

39 Algunos de losfariseosque estaban entre la gente le reclamaron a Jesús:

―¡Maestro, reprende a tus discípulos!

40 Pero él respondió:

―Les aseguro que, si ellos se callan, gritarán las piedras.

Jesús en el templo

41 Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella.

42 Dijo:

―¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos.

43 Te sobrevendrán días en que tus enemigos levantarán un muro y te rodearán, y te encerrarán por todos lados.

44 Te derribarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán ni una piedra sobre otra, porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte.

45 Luego entró en eltemploy comenzó a echar de allí a los que estaban vendiendo.

46 «Escrito está —les dijo—: “Mi casa será casa de oración”;pero ustedes la han convertido en “cueva de ladrones”».

47 Todos los días enseñaba en el templo, y los jefes de los sacerdotes, losmaestros de la leyy los dirigentes del pueblo procuraban matarlo.

48 Sin embargo, no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba con gran interés.

Lucas 20

La autoridad de Jesús puesta en duda

1 Un día, mientras Jesús enseñaba al pueblo en eltemploy les predicaba elevangelio, se le acercaron los jefes de los sacerdotes y losmaestros de la ley, junto con losancianos.

2 ―Dinos con qué autoridad haces esto —lo interrogaron—. ¿Quién te dio esa autoridad?

3 ―Yo también voy a hacerles una pregunta a ustedes —replicó él—. Díganme:

4 El bautismo de Juan, ¿procedía del cielo o de la tierra?

5 Ellos, pues, lo discutieron entre sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le creyeron?”

6 Pero, si decimos: “De la tierra”, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era un profeta».

Así que le respondieron:

7 ―No sabemos de dónde era.

8 ―Pues yo tampoco les voy a decir con qué autoridad hago esto.

Parábola de los labradores malvados

9 Pasó luego a contarle a la gente esta parábola:

―Un hombre plantó un viñedo, se lo arrendó a unos labradores y se fue de viaje por largo tiempo.

10 Llegada la cosecha, mandó unsiervoa los labradores para que le dieran parte de la cosecha. Pero los labradores lo golpearon y lo despidieron con las manos vacías.

11 Les envió otro siervo, pero también a este lo golpearon, lo humillaron y lo despidieron con las manos vacías.

12 Entonces envió un tercero, pero aun a este lo hirieron y lo expulsaron.

13 »Entonces pensó el dueño del viñedo: “¿Qué voy a hacer? Enviaré a mi hijo amado; seguro que a él sí lo respetarán”.

14 Pero, cuando lo vieron los labradores, trataron el asunto. “Este es el heredero —dijeron—. Matémoslo, y la herencia será nuestra”.

15 Así que lo arrojaron fuera del viñedo y lo mataron.

»¿Qué les hará el dueño?

16 Volverá, acabará con esos labradores y dará el viñedo a otros».

Al oír esto, la gente exclamó:

―¡Dios no lo quiera!

17 Mirándolos fijamente, Jesús les dijo:

―Entonces, ¿qué significa esto que está escrito:

»“La piedra que desecharon los constructores

ha llegado a ser la piedra angular”?

18 Todo el que caiga sobre esa piedra quedará despedazado y, si ella cae sobre alguien, lo hará polvo».

19 Los maestros de la ley y los jefes de los sacerdotes, cayendo en cuenta que la parábola iba dirigida contra ellos, buscaron la manera de echarle mano en aquel mismo momento. Pero temían al pueblo.

El pago de impuestos al césar

20 Entonces, para acecharlo, enviaron espías que fingían ser gente honorable. Pensaban atrapar a Jesús en algo que él dijera, y así poder entregarlo a la jurisdicción del gobernador.

21 ―Maestro —dijeron los espías—, sabemos que lo que dices y enseñas es correcto. No juzgas por las apariencias, sino que de verdad enseñas el camino de Dios.

22 ¿Nos está permitido pagar impuestos alcésaro no?

23 Pero Jesús, dándose cuenta de sus malas intenciones, replicó:

24 ―Muéstrenme una moneda romana.¿De quién son esta imagen y esta inscripción?

―Del césar —contestaron.

25 ―Entonces denle al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios.

26 No pudieron atraparlo en lo que decía en público. Así que, admirados de su respuesta, se callaron.

La resurrección y el matrimonio

27 Luego, algunos de los saduceos, que decían que no hay resurrección, se acercaron a Jesús y le plantearon un problema:

28 ―Maestro, Moisés nos enseñó en sus escritos que, si un hombre muere y deja a la viuda sin hijos, el hermano de ese hombre tiene que casarse con la viuda para que su hermano tenga descendencia.

29 Pues bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar hijos.

30 Entonces el segundo

31 y el tercero se casaron con ella, y así sucesivamente murieron los siete sin dejar hijos.

32 Por último, murió también la mujer.

33 Ahora bien, en la resurrección, ¿de cuál será esposa esta mujer, ya que los siete estuvieron casados con ella?

34 ―La gente de este mundo se casa y se da en casamiento —les contestó Jesús—.

35 Pero en cuanto a los que sean dignos de tomar parte en el mundo venidero por la resurrección: esos no se casarán ni serán dados en casamiento,

36 ni tampoco podrán morir, pues serán como los ángeles. Son hijos de Dios porque toman parte en la resurrección.

37 Pero que los muertos resucitan lo dio a entender Moisés mismo en el pasaje sobre la zarza, pues llama al Señor “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”.

38 Él no es Dios de muertos, sino de vivos; en efecto, para él todos ellos viven.

39 Algunos de losmaestros de la leyle respondieron:

―¡Bien dicho, Maestro!

40 Y ya no se atrevieron a hacerle más preguntas.

¿De quién es hijo el Cristo?

41 Pero Jesús les preguntó:

―¿Cómo es que dicen que elCristoes hijo de David?

42 David mismo declara en el libro de los Salmos:

»“Dijo el Señor a mi Señor:

‘Siéntate a miderecha,

43 hasta que ponga a tus enemigos

por estrado de tus pies’ ”.

44 David lo llama “Señor”. ¿Cómo puede entonces ser su hijo?»

45 Mientras todo el pueblo lo escuchaba, Jesús les dijo a sus discípulos:

46 ―Cuídense de losmaestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y les encanta que los saluden en las plazas, y ocupar el primer puesto en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes.

47 Devoran los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Estos recibirán peor castigo.

Lucas 21

La ofrenda de la viuda

1 Jesús se detuvo a observar y vio a los ricos que echaban sus ofrendas en las alcancías deltemplo.

2 También vio a una viuda pobre que echaba dos moneditas de poco valor.

3 ―Les aseguro —dijo— que esta viuda pobre ha echado más que todos los demás.

4 Todos ellos dieron sus ofrendas de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para su sustento.

Señales del fin del mundo

5 Algunos de sus discípulos comentaban acerca deltemplo, de cómo estaba adornado con hermosas piedras y con ofrendas dedicadas a Dios. Pero Jesús dijo:

6 ―En cuanto a todo esto que ven ustedes, llegará el día en que no quedará piedra sobre piedra; todo será derribado.

7 ―Maestro —le preguntaron—, ¿cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de que está a punto de suceder?

8 ―Tengan cuidado; no se dejen engañar —les advirtió Jesús—. Vendrán muchos que usando mi nombre dirán: “Yo soy”, y: “El tiempo está cerca”. No los sigan ustedes.

9 Cuando sepan de guerras y de revoluciones, no se asusten. Es necesario que eso suceda primero, pero el fin no vendrá en seguida.

10 »Se levantará nación contra nación, y reino contra reino —continuó—.

11 Habrá grandes terremotos, hambre y epidemias por todas partes, cosas espantosas y grandes señales del cielo.

12 »Pero antes de todo esto, echarán mano de ustedes y los perseguirán. Los entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y por causa de mi nombre los llevarán ante reyes y gobernadores.

13 Así tendrán ustedes la oportunidad de dar testimonio ante ellos.

14 Pero tengan en cuenta que no hay por qué preparar una defensa de antemano,

15 pues yo mismo les daré tal elocuencia y sabiduría para responder que ningún adversario podrá resistirles ni contradecirles.

16 Ustedes serán traicionados aun por sus padres, hermanos, parientes y amigos, y a algunos de ustedes se les dará muerte.

17 Todo el mundo los odiará por causa de mi nombre.

18 Pero no se perderá ni un solo cabello de su cabeza.

19 Si se mantienen firmes, se salvarán.

20 »Ahora bien, cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan que su desolación ya está cerca.

21 Entonces los que estén en Judea huyan a las montañas, los que estén en la ciudad salgan de ella, y los que estén en el campo no entren en la ciudad.

22 Ese será el tiempo del juicio cuando se cumplirá todo lo que está escrito.

23 ¡Ay de las que estén embarazadas o amamantando en aquellos días! Porque habrá gran aflicción en la tierra, y castigo contra este pueblo.

24 Caerán a filo de espada y los llevarán cautivos a todas las naciones. Losgentilespisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos.

25 »Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra, las naciones estarán angustiadas y perplejas por el bramido y la agitación del mar.

26 Se desmayarán de terror los hombres, temerosos por lo que va a sucederle al mundo, porque los cuerpos celestes serán sacudidos.

27 Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y gran gloria.

28 Cuando comiencen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención».

29 Jesús también les propuso esta comparación:

―Fíjense en la higuera y en los demás árboles.

30 Cuando brotan las hojas, ustedes pueden ver por sí mismos y saber que el verano está cerca.

31 Igualmente, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca.

32 »Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan.

33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.

34 »Tengan cuidado, no sea que se les endurezca el corazón por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida. De otra manera, aquel día caerá de improviso sobre ustedes,

35 pues vendrá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

36 Estén siempre vigilantes, y oren para que puedan escapar de todo lo que está por suceder, y presentarse delante del Hijo del hombre».

37 De día Jesús enseñaba en el templo, pero salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos,

38 y toda la gente madrugaba para ir al templo a oírlo.

Lucas 22

Judas acuerda traicionar a Jesús

1 Se aproximaba la fiesta de los Panes sin levadura, llamada la Pascua.

2 Los jefes de los sacerdotes y losmaestros de la leybuscaban algún modo de acabar con Jesús, porque temían al pueblo.

3 Entonces entró Satanás en Judas, uno de los doce, al que llamaban Iscariote.

4 Este fue a los jefes de los sacerdotes y a los capitanes deltemplopara tratar con ellos cómo les entregaría a Jesús.

5 Ellos se alegraron y acordaron darle dinero.

6 Él aceptó, y comenzó a buscar una oportunidad para entregarles a Jesús cuando no hubiera gente.

La última cena

7 Cuando llegó el día de la fiesta de los Panes sin levadura, en que debía sacrificarse el cordero de la Pascua,

8 Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles:

―Vayan a hacer los preparativos para que comamos la Pascua.

9 ―¿Dónde quieres que la preparemos? —le preguntaron.

10 ―Miren —contestó él—: al entrar ustedes en la ciudad les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa en que entre,

11 y díganle al dueño de la casa: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la sala en la que voy a comer la Pascua con mis discípulos?”

12 Él les mostrará en la planta alta una sala amplia y amueblada. Preparen allí la cena.

13 Ellos se fueron y encontraron todo tal como les había dicho Jesús. Así que prepararon la Pascua.

14 Cuando llegó la hora, Jesús y sus apóstoles sesentarona la mesa.

15 Entonces les dijo:

―He tenido muchísimos deseos de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer,

16 pues les digo que no volveré a comerla hasta que tenga su pleno cumplimiento en el reino de Dios.

17 Luego tomó la copa, dio gracias y dijo:

―Tomen esto y repártanlo entre ustedes.

18 Les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.

19 También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo:

―Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.

20 De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo:

―Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.

21 Pero sepan que la mano del que va a traicionarme está con la mía, sobre la mesa.

22 A la verdad el Hijo del hombre se irá según está decretado, pero ¡ay de aquel que lo traiciona!

23 Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos haría esto.

24 Tuvieron además un altercado sobre cuál de ellos sería el más importante.

25 Jesús les dijo:

―Los reyes de lasnacionesoprimen a sus súbditos, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman a sí mismos benefactores.

26 No sea así entre ustedes. Al contrario, el mayor debe comportarse como el menor, y el que manda como el que sirve.

27 Porque, ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que está sentado a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como uno que sirve.

28 Ahora bien, ustedes son los que han estado siempre a mi lado en mispruebas.

29 Por eso, yo mismo les concedo un reino, así como mi Padre me lo concedió a mí,

30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

31 »Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo.

32 Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos».

33 ―Señor —respondió Pedro—, estoy dispuesto a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte.

34 ―Pedro, te digo que hoy mismo, antes de que cante el gallo, tres veces negarás que me conoces.

35 Luego Jesús dijo a todos:

―Cuando los envié a ustedes sin monedero ni bolsa ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?

―Nada —respondieron.

36 ―Ahora, en cambio, el que tenga un monedero, que lo lleve; así mismo, el que tenga una bolsa. Y el que nada tenga, que venda su manto y compre una espada.

37 Porque les digo que tiene que cumplirse en mí aquello que está escrito: “Y fue contado entre los transgresores”.En efecto, lo que se ha escrito de mí se está cumpliendo.

38 ―Mira, Señor —le señalaron los discípulos—, aquí hay dos espadas.

―¡Basta! —les contestó.

Jesús ora en el monte de los Olivos

39 Jesús salió de la ciudad y, como de costumbre, se dirigió al monte de los Olivos, y sus discípulos lo siguieron.

40 Cuando llegaron al lugar, les dijo: «Oren para que no caigan ententación».

41 Entonces se separó de ellos a una buena distancia,se arrodilló y empezó a orar:

42 «Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo;pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya».

43 Entonces se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo.

44 Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra.

45 Cuando terminó de orar y volvió a los discípulos, los encontró dormidos, agotados por la tristeza.

46 «¿Por qué están durmiendo? —les exhortó—. Levántense y oren para que no caigan en tentación».

Arresto de Jesús

47 Todavía estaba hablando Jesús cuando se apareció una turba, y al frente iba uno de los doce, el que se llamaba Judas. Este se acercó a Jesús para besarlo,

48 pero Jesús le preguntó:

―Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre?

49 Los discípulos que lo rodeaban, al darse cuenta de lo que pasaba, dijeron:

―Señor, ¿atacamos con la espada?

50 Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.

51 ―¡Déjenlos! —ordenó Jesús.

Entonces le tocó la oreja al hombre, y lo sanó.

52 Luego dijo a los jefes de los sacerdotes, a los capitanes deltemploy a losancianos, que habían venido a prenderlo:

―¿Acaso soy un bandido,para que vengan contra mí con espadas y palos?

53 Todos los días estaba con ustedes en el templo, y no se atrevieron a ponerme las manos encima. Pero ya ha llegado la hora de ustedes, cuando reinan las tinieblas.

Pedro niega a Jesús

54 Prendieron entonces a Jesús y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía de lejos.

55 Pero luego, cuando encendieron una fogata en medio del patio y se sentaron alrededor, Pedro se les unió.

56 Una criada lo vio allí sentado a la lumbre, lo miró detenidamente y dijo:

―Este estaba con él.

57 Pero él lo negó.

―Muchacha, yo no lo conozco.

58 Poco después lo vio otro y afirmó:

―Tú también eres uno de ellos.

―¡No, hombre, no lo soy! —contestó Pedro.

59 Como una hora más tarde, otro lo acusó:

―Seguro que este estaba con él; miren que es galileo.

60 ―¡Hombre, no sé de qué estás hablando! —replicó Pedro.

En el mismo momento en que dijo eso, cantó el gallo.

61 El Señor se volvió y miró directamente a Pedro. Entonces Pedro se acordó de lo que el Señor le había dicho: «Hoy mismo, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces».

62 Y saliendo de allí, lloró amargamente.

Los soldados se burlan de Jesús

63 Los hombres que vigilaban a Jesús comenzaron a burlarse de él y a golpearlo.

64 Le vendaron los ojos, y le increpaban:

―¡Adivina quién te pegó!

65 Y le lanzaban muchos otros insultos.

Jesús ante Pilato y Herodes

66 Al amanecer, se reunieron losancianosdel pueblo, tanto los jefes de los sacerdotes como losmaestros de la ley, e hicieron comparecer a Jesús ante elConsejo.

67 ―Si eres elCristo, dínoslo —le exigieron.

Jesús les contestó:

―Si se lo dijera a ustedes, no me lo creerían

68 y, si les hiciera preguntas, no me contestarían.

69 Pero de ahora en adelante el Hijo del hombre estará sentado a laderechadel Dios Todopoderoso.

70 ―¿Eres tú, entonces, el Hijo de Dios? —le preguntaron a una voz.

―Ustedes mismos lo dicen.

71 ―¿Para qué necesitamos más testimonios? —resolvieron—. Acabamos de oírlo de sus propios labios.

Lucas 23

1 Así que la asamblea en pleno se levantó, y lo llevaron a Pilato.

2 Y comenzaron la acusación con estas palabras:

―Hemos descubierto a este hombre agitando a nuestra nación. Se opone al pago de impuestos alemperadory afirma que él es elCristo, un rey.

3 Así que Pilato le preguntó a Jesús:

―¿Eres tú el rey de los judíos?

―Tú mismo lo dices —respondió.

4 Entonces Pilato declaró a los jefes de los sacerdotes y a la multitud:

―No encuentro que este hombre sea culpable de nada.

5 Pero ellos insistían:

―Con sus enseñanzas agita al pueblo por toda Judea.Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí.

6 Al oír esto, Pilato preguntó si el hombre era galileo.

7 Cuando se enteró de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo mandó a él, ya que en aquellos días también Herodes estaba en Jerusalén.

8 Al ver a Jesús, Herodes se puso muy contento; hacía tiempo que quería verlo por lo que oía acerca de él, y esperaba presenciar algún milagro que hiciera Jesús.

9 Lo acosó con muchas preguntas, pero Jesús no le contestaba nada.

10 Allí estaban también los jefes de los sacerdotes y losmaestros de la ley, acusándolo con vehemencia.

11 Entonces Herodes y sus soldados, con desprecio y burlas, le pusieron un manto lujoso y lo mandaron de vuelta a Pilato.

12 Anteriormente, Herodes y Pilato no se llevaban bien, pero ese mismo día se hicieron amigos.

13 Pilato entonces reunió a los jefes de los sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo,

14 y les dijo:

―Ustedes me trajeron a este hombre acusado de fomentar la rebelión entre el pueblo, pero resulta que lo he interrogado delante de ustedes sin encontrar que sea culpable de lo que ustedes lo acusan.

15 Y es claro que tampoco Herodes lo ha juzgado culpable, puesto que nos lo devolvió. Como pueden ver, no ha cometido ningún delito que merezca la muerte,

16 así que le daré una paliza y después lo soltaré.

18 Pero todos gritaron a una voz:

―¡Llévate a ese! ¡Suéltanos a Barrabás!

19 A Barrabás lo habían metido en la cárcel por una insurrección en la ciudad, y por homicidio.

20 Pilato, como quería soltar a Jesús, apeló al pueblo otra vez,

21 pero ellos se pusieron a gritar:

―¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!

22 Por tercera vez les habló:

―Pero ¿qué crimen ha cometido este hombre? No encuentro que él sea culpable de nada que merezca la pena de muerte, así que le daré una paliza y después lo soltaré.

23 Pero a voz en cuello ellos siguieron insistiendo en que lo crucificara, y con sus gritos se impusieron.

24 Por fin Pilato decidió concederles su demanda:

25 soltó al hombre que le pedían, el que por insurrección y homicidio había sido echado en la cárcel, y dejó que hicieran con Jesús lo que quisieran.

La crucifixión

26 Cuando se lo llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.

27 Lo seguía mucha gente del pueblo, incluso mujeres que se golpeaban el pecho, lamentándose por él.

28 Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

―Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.

29 Miren, va a llegar el tiempo en que se dirá: “¡Dichosaslas estériles, que nunca dieron a luz ni amamantaron!”

30 Entonces

»“dirán a las montañas: ‘¡Caigan sobre nosotros!’,

y a las colinas: ‘¡Cúbrannos!’ ”

31 Porque, si esto se hace cuando el árbol está verde, ¿qué no sucederá cuando esté seco?»

32 También llevaban con él a otros dos, ambos criminales, para ser ejecutados.

33 Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda.

34 ―Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.

35 La gente, por su parte, se quedó allí observando, y aun los gobernantes estaban burlándose de él.

―Salvó a otros —decían—; que se salve a sí mismo si es elCristode Dios, el Escogido.

36 También los soldados se acercaron para burlarse de él. Le ofrecieron vinagre

37 y le dijeron:

―Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

38 Resulta que había sobre él un letrero, que decía: «Este es el Rey de los judíos».

39 Uno de los criminales allí colgados empezó a insultarlo:

―¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!

40 Pero el otro criminal lo reprendió:

―¿Ni siquiera temor de Dios tienes, aunque sufres la misma condena?

41 En nuestro caso, el castigo es justo, pues sufrimos lo que merecen nuestros delitos; este, en cambio, no ha hecho nada malo.

42 Luego dijo:

―Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

43 ―Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso —le contestó Jesús.

Muerte de Jesús

44 Desde el mediodía y hasta la media tardetoda la tierra quedó sumida en la oscuridad,

45 pues el sol se ocultó. Y la cortina delsantuariodel templo se rasgó en dos.

46 Entonces Jesús exclamó con fuerza:

―¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!

Y al decir esto, expiró.

47 El centurión, al ver lo que había sucedido, alabó a Dios y dijo:

―Verdaderamente este hombre era justo.

48 Entonces los que se habían reunido para presenciar aquel espectáculo, al ver lo ocurrido, se fueron de allí golpeándose el pecho.

49 Pero todos los conocidos de Jesús, incluso las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, se quedaron mirando desde lejos.

Sepultura de Jesús

50 Había un hombre bueno y justo llamado José, miembro delConsejo,

51 que no había estado de acuerdo con la decisión ni con la conducta de ellos. Era natural de un pueblo de Judea llamado Arimatea, y esperaba el reino de Dios.

52 Este se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

53 Después de bajarlo, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro cavado en la roca, en el que todavía no se había sepultado a nadie.

54 Era el día de preparación para elsábado, que estaba a punto de comenzar.

55 Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea siguieron a José para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo.

56 Luego volvieron a casa y prepararon especias aromáticas y perfumes. Entonces descansaron el sábado, conforme al mandamiento.

Lucas 24

La resurrección

1 El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado.

2 Encontraron que había sido quitada la piedra que cubría el sepulcro

3 y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4 Mientras se preguntaban qué habría pasado, se les presentaron dos hombres con ropas resplandecientes.

5 Asustadas, se postraron sobre su rostro, pero ellos les dijeron:

―¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive?

6 No está aquí; ¡ha resucitado! Recuerden lo que les dijo cuando todavía estaba con ustedes en Galilea:

7 “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombrespecadores, y ser crucificado, pero al tercer día resucitará”.

8 Entonces ellas se acordaron de las palabras de Jesús.

9 Al regresar del sepulcro, les contaron todas estas cosas a los once y a todos los demás.

10 Las mujeres eran María Magdalena, Juana, María la madre deJacobo, y las demás que las acompañaban.

11 Pero a los discípulos el relato les pareció una tontería, así que no les creyeron.

12 Pedro, sin embargo, salió corriendo al sepulcro. Se asomó y vio solo las vendas de lino. Luego volvió a su casa, extrañado de lo que había sucedido.

De camino a Emaús

13 Aquel mismo día dos de ellos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetrosde Jerusalén.

14 Iban conversando sobre todo lo que había acontecido.

15 Sucedió que, mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos;

16 pero no lo reconocieron, pues sus ojos estaban velados.

17 ―¿Qué vienen discutiendo por el camino? —les preguntó.

Se detuvieron, cabizbajos;

18 y uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo:

―¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no se ha enterado de todo lo que ha pasado recientemente?

19 ―¿Qué es lo que ha pasado? —les preguntó.

―Lo de Jesús de Nazaret. Era un profeta, poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo.

20 Los jefes de los sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para ser condenado a muerte, y lo crucificaron;

21 pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel. Es más, ya hace tres días que sucedió todo esto.

22 También algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados. Esta mañana, muy temprano, fueron al sepulcro,

23 pero no hallaron su cuerpo. Cuando volvieron, nos contaron que se les habían aparecido unos ángeles quienes les dijeron que él está vivo.

24 Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron tal como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron.

25 ―¡Qué torpes son ustedes —les dijo—, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas!

26 ¿Acaso no tenía que sufrir elCristoestas cosas antes de entrar en su gloria?

27 Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

28 Al acercarse al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como que iba más lejos.

29 Pero ellos insistieron:

―Quédate con nosotros, que está atardeciendo; ya es casi de noche.

Así que entró para quedarse con ellos.

30 Luego, estando con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.

31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció.

32 Se decían el uno al otro:

―¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?

33 Al instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron a los once y a los que estaban reunidos con ellos.

34 «¡Es cierto! —decían—. El Señor ha resucitado y se le ha aparecido a Simón».

35 Los dos, por su parte, contaron lo que les había sucedido en el camino, y cómo habían reconocido a Jesús cuando partió el pan.

Jesús se aparece a los discípulos

36 Todavía estaban ellos hablando acerca de esto, cuando Jesús mismo se puso en medio de ellos y les dijo:

―Paz a ustedes.

37 Aterrorizados, creyeron que veían a un espíritu.

38 ―¿Por qué se asustan tanto? —les preguntó—. ¿Por qué les vienen dudas?

39 Miren mis manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que los tengo yo.

40 Dicho esto, les mostró las manos y los pies.

41 Como ellos no acababan de creerlo a causa de la alegría y del asombro, les preguntó:

―¿Tienen aquí algo de comer?

42 Le dieron un pedazo de pescado asado,

43 así que lo tomó y se lo comió delante de ellos. Luego les dijo:

44 ―Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

45 Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras.

46 ―Esto es lo que está escrito —les explicó—: que elCristopadecerá yresucitaráal tercer día,

47 y en su nombre se predicarán elarrepentimientoy el perdón de pecados a todas lasnaciones, comenzando por Jerusalén.

48 Ustedes son testigos de estas cosas.

49 Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre; pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.

La ascensión

50 Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo.

51 Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo.

52 Ellos, entonces, lo adoraron y luego regresaron a Jerusalén con gran alegría.

53 Y estaban continuamente en eltemplo, alabando a Dios.

Marcos 1

Juan el Bautista prepara el camino

1 Comienzo delevangeliodeJesucristo, el Hijo de Dios.

2 Sucedió como está escrito en el profeta Isaías:

«Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti,

el cual preparará tu camino».

3 «Voz de uno que grita en el desierto:

“Preparen el camino del Señor,

háganle sendas derechas”».

4 Así se presentó Juan, bautizando en el desierto y predicando el bautismo dearrepentimientopara el perdón de pecados.

5 Toda la gente de la región de Judea y de la ciudad de Jerusalén acudía a él. Cuando confesaban sus pecados, él los bautizaba en el río Jordán.

6 La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello. Llevaba puesto un cinturón de cuero, y comía langostas y miel silvestre.

7 Predicaba de esta manera: «Después de mí viene uno más poderoso que yo; ni siquiera merezco agacharme para desatar la correa de sus sandalias.

8 Yo los he bautizado a ustedes conagua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo».

Bautismo y tentación de Jesús

9 En esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

10 En seguida, al subir del agua, Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre él como una paloma.

11 También se oyó una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo».

12 En seguida el Espíritu lo impulsó a ir al desierto,

13 y allí fuetentadopor Satanás durante cuarenta días. Estaba entre las fieras, y los ángeles le servían.

Llamamiento de los primeros discípulos

14 Después de que encarcelaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenasnuevasde Dios.

15 «Se ha cumplido el tiempo —decía—. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntansey crean las buenasnuevas!»

16 Pasando por la orilla del mar de Galilea, Jesús vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban la red al lago, pues eran pescadores.

17 «Vengan, síganme —les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres».

18 Al momento dejaron las redes y lo siguieron.

19 Un poco más adelante vio aJacoboy a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en su barca remendando las redes.

20 En seguida los llamó, y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron con Jesús.

Jesús expulsa a un espíritu maligno

21 Entraron en Capernaúm y, tan pronto como llegó elsábado, Jesús fue a la sinagoga y se puso a enseñar.

22 La gente se asombraba de su enseñanza, porque la impartía como quien tiene autoridad y no como losmaestros de la ley.

23 De repente, en la sinagoga, un hombre que estaba poseído por unespíritu malignogritó:

24 ―¿Por qué te entrometes, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres tú: ¡el Santo de Dios!

25 ―¡Cállate! —lo reprendió Jesús—. ¡Sal de ese hombre!

26 Entonces el espíritu maligno sacudió al hombre violentamente y salió de él dando un alarido.

27 Todos se quedaron tan asustados que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva, pues lo hace con autoridad! Les da órdenes incluso a los espíritus malignos, y le obedecen».

28 Como resultado, su fama se extendió rápidamente por toda la región de Galilea.

Jesús sana a muchos enfermos

29 Tan pronto como salieron de la sinagoga, Jesús fue conJacoboy Juan a casa de Simón y Andrés.

30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y en seguida se lo dijeron a Jesús.

31 Él se le acercó, la tomó de la mano y la ayudó a levantarse. Entonces se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

32 Al atardecer, cuando ya se ponía el sol, la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y endemoniados,

33 de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta.

34 Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él.

Jesús ora en un lugar solitario

35 Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.

36 Simón y sus compañeros salieron a buscarlo.

37 Por fin lo encontraron y le dijeron:

―Todo el mundo te busca.

38 Jesús respondió:

―Vámonos de aquí a otras aldeas cercanas donde también pueda predicar; para esto he venido.

39 Así que recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.

Jesús sana a un leproso

40 Un hombre que teníaleprase le acercó, y de rodillas le suplicó:

―Si quieres, puedeslimpiarme.

41 Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre, diciéndole:

―Sí, quiero. ¡Queda limpio!

42 Al instante se le quitó la lepra y quedó sano.

43 Jesús lo despidió en seguida con una fuerte advertencia:

44 ―Mira, no se lo digas a nadie; solo ve, preséntate al sacerdote y lleva por tupurificaciónlo que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.

45 Pero él salió y comenzó a hablar sin reserva, divulgando lo sucedido. Como resultado, Jesús ya no podía entrar en ningún pueblo abiertamente, sino que se quedaba afuera, en lugares solitarios. Aun así, gente de todas partes seguía acudiendo a él.

Marcos 2

Jesús sana a un paralítico

1 Unos días después, cuando Jesús entró de nuevo en Capernaúm, corrió la voz de que estaba en casa.

2 Se aglomeraron tantos que ya no quedaba sitio ni siquiera frente a la puerta mientras él les predicaba la palabra.

3 Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paralítico.

4 Como no podían acercarlo a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo encima de donde estaba Jesús y, luego de hacer una abertura, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico.

5 Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico:

―Hijo, tus pecados quedan perdonados.

6 Estaban sentados allí algunosmaestros de la ley, que pensaban:

7 «¿Por qué habla este así? ¡Estáblasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?»

8 En ese mismo instante supo Jesús en su espíritu que esto era lo que estaban pensando.

―¿Por qué razonan así? —les dijo—.

9 ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: “Tus pecados son perdonados”, o decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda”?

10 Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—:

11 A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

12 Él se levantó, tomó su camilla en seguida y salió caminando a la vista de todos. Ellos se quedaron asombrados y comenzaron a alabar a Dios.

―Jamás habíamos visto cosa igual —decían.

Llamamiento de Leví

13 De nuevo salió Jesús a la orilla del lago. Toda la gente acudía a él, y él les enseñaba.

14 Al pasar vio a Leví hijo de Alfeo, donde este cobraba impuestos.

―Sígueme —le dijo Jesús.

Y Leví se levantó y lo siguió.

15 Sucedió que, estando Jesús a la mesa en casa de Leví, muchosrecaudadores de impuestosypecadoressesentaroncon él y sus discípulos, pues ya eran muchos los que lo seguían.

16 Cuando losmaestros de la leyque eranfariseosvieron con quién comía, les preguntaron a sus discípulos:

―¿Y este come con recaudadores de impuestos y con pecadores?

17 Al oírlos, Jesús les contestó:

―No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Le preguntan a Jesús sobre el ayuno

18 Al ver que los discípulos de Juan y losfariseosayunaban, algunos se acercaron a Jesús y le preguntaron:

―¿Cómo es que los discípulos de Juan y de los fariseos ayunan, pero los tuyos no?

19 Jesús les contestó:

―¿Acaso pueden ayunar los invitados del novio mientras él está con ellos? No pueden hacerlo mientras lo tienen con ellos.

20 Pero llegará el día en que se les quitará el novio, y ese día sí ayunarán.

21 Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva. De hacerlo así, el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor.

22 Ni echa nadie vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, el vino hará reventar los odres y se arruinarán tanto el vino como los odres. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos.

Señor del sábado

23 Unsábado, al cruzar Jesús los sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar a su paso unas espigas de trigo.

24 ―Mira —le preguntaron losfariseos—, ¿por qué hacen ellos lo que está prohibido hacer en sábado?

25 Él les contestó:

―¿Nunca han leído lo que hizo David en aquella ocasión, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre y pasaron necesidad?

26 Entró en la casa de Dios cuando Abiatar era el sumo sacerdote, y comió los panes consagrados a Dios, que solo a los sacerdotes les es permitido comer. Y dio también a sus compañeros.

27 »El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado —añadió—.

28 Así que el Hijo del hombre es Señor incluso del sábado».

Marcos 3

1 En otra ocasión entró en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada.

2 Algunos que buscaban un motivo para acusar a Jesús no le quitaban la vista de encima para ver si sanaba al enfermo ensábado.

3 Entonces Jesús le dijo al hombre de la mano paralizada:

―Ponte de pie frente a todos.

4 Luego dijo a los otros:

―¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, salvar unavidao matar?

Pero ellos permanecieron callados.

5 Jesús se les quedó mirando, enojado y entristecido por la dureza de su corazón, y le dijo al hombre:

―Extiende la mano.

La extendió, y la mano le quedó restablecida.

6 Tan pronto como salieron los fariseos, comenzaron a tramar con los herodianos cómo matar a Jesús.

La multitud sigue a Jesús

7 Jesús se retiró al lago con sus discípulos, y mucha gente de Galilea lo siguió.

8 Cuando se enteraron de todo lo que hacía, acudieron también a él muchos de Judea y Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán y de las regiones de Tiro y Sidón.

9 Entonces, para evitar que la gente lo atropellara, encargó a sus discípulos que le tuvieran preparada una pequeña barca;

10 pues, como había sanado a muchos, todos los que sufrían dolencias se abalanzaban sobre él para tocarlo.

11 Además, losespíritus malignos, al verlo, se postraban ante él, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!»

12 Pero él les ordenó terminantemente que no dijeran quién era él.

Nombramiento de los doce apóstoles

13 Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él.

14 Designó a doce, a quienes nombró apóstoles,para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar

15 y ejercer autoridad para expulsar demonios.

16 Estos son los doce que él nombró: Simón (a quien llamó Pedro);

17 Jacoboy su hermano Juan, hijos de Zebedeo (a quienes llamó Boanerges, que significa: Hijos del trueno);

18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo, hijo de Alfeo; Tadeo, Simón el Zelote

19 y Judas Iscariote, el que lo traicionó.

Jesús y Beelzebú

20 Luego entró en una casa, y de nuevo se aglomeró tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos.

21 Cuando se enteraron sus parientes, salieron a hacerse cargo de él, porque decían: «Está fuera de sí».

22 Losmaestros de la leyque habían llegado de Jerusalén decían: «¡Está poseído porBeelzebú! Expulsa a los demonios por medio del príncipe de los demonios».

23 Entonces Jesús los llamó y les habló en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?

24 Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede mantenerse en pie.

25 Y, si una familia está dividida contra sí misma, esa familia no puede mantenerse en pie.

26 Igualmente, si Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede mantenerse en pie, sino que ha llegado su fin.

27 Ahora bien, nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y arrebatarle sus bienes a menos que primero lo ate. Solo entonces podrá robar su casa.

28 Les aseguro que todos los pecados yblasfemiasse les perdonarán a todos por igual,

29 excepto a quien blasfeme contra el Espíritu Santo. Este no tendrá perdón jamás; es culpable de un pecado eterno».

30 Es que ellos habían dicho: «Tiene unespíritu maligno».

La madre y los hermanos de Jesús

31 En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y enviaron a alguien a llamarlo,

32 pues había mucha gente sentada alrededor de él.

―Mira, tu madre y tus hermanosestán afuera y te buscan —le dijeron.

33 ―¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —replicó Jesús.

34 Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió:

―Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos.

35 Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Marcos 4

Parábola del sembrador

1 De nuevo comenzó Jesús a enseñar a la orilla del lago. La multitud que se reunió para verlo era tan grande que él subió y se sentó en una barca que estaba en el lago, mientras toda la gente se quedaba en la playa.

2 Entonces se puso a enseñarles muchas cosas por medio de parábolas y, como parte de su instrucción, les dijo:

3 «¡Pongan atención! Un sembrador salió a sembrar.

4 Sucedió que al esparcir él la semilla, una parte cayó junto al camino, y llegaron los pájaros y se la comieron.

5 Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esa semilla brotó pronto porque la tierra no era profunda;

6 pero, cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron.

7 Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron, de modo que no dio fruto.

8 Pero las otras semillas cayeron en buen terreno. Brotaron, crecieron y produjeron una cosecha que rindió el treinta, el sesenta y hasta el ciento por uno.

9 »El que tenga oídos para oír, que oiga», añadió Jesús.

10 Cuando se quedó solo, los doce y los que estaban alrededor de él le hicieron preguntas sobre las parábolas.

11 «A ustedes se les ha revelado elsecretodel reino de Dios —les contestó—; pero a los de afuera todo les llega por medio de parábolas,

12 para que

»“por mucho que vean, no perciban;

y por mucho que oigan, no entiendan;

no sea que se conviertan y sean perdonados”.

13 »¿No entienden esta parábola? —continuó Jesús—. ¿Cómo podrán, entonces, entender las demás?

14 El sembrador siembra la palabra.

15 Algunos son como lo sembrado junto al camino, donde se siembra la palabra. Tan pronto como la oyen, viene Satanás y les quita la palabra sembrada en ellos.

16 Otros son como lo sembrado en terreno pedregoso: cuando oyen la palabra, en seguida la reciben con alegría,

17 pero, como no tienen raíz, duran poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se apartan de ella.

18 Otros son como lo sembrado entre espinos: oyen la palabra,

19 pero las preocupaciones de esta vida, el engaño de las riquezas y muchos otros malos deseos entran hasta ahogar la palabra, de modo que esta no llega a dar fruto.

20 Pero otros son como lo sembrado en buen terreno: oyen la palabra, la aceptan y producen una cosecha que rinde el treinta, el sesenta y hasta el ciento por uno».

Una lámpara en una repisa

21 También les dijo: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es, por el contrario, para ponerla en una repisa?

22 No hay nada escondido que no esté destinado a descubrirse; tampoco hay nada oculto que no esté destinado a ser revelado.

23 El que tenga oídos para oír, que oiga.

24 »Pongan mucha atención —añadió—. Con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes, y aún más se les añadirá.

25 Al que tiene, se le dará más; al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará».

Parábola de la semilla que crece

26 Jesús continuó: «El reino de Dios se parece a quien esparce semilla en la tierra.

27 Sin que este sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla.

28 La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.

29 Tan pronto como el grano está maduro, se le mete la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha».

Parábola del grano de mostaza

30 También dijo: «¿Con qué vamos a comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola podemos usar para describirlo?

31 Es como un grano de mostaza: cuando se siembra en la tierra, es la semilla más pequeña que hay,

32 pero una vez sembrada crece hasta convertirse en la más grande de las hortalizas, y echa ramas tan grandes que las aves pueden anidar bajo su sombra».

33 Y con muchas parábolas semejantes les enseñaba Jesús la palabra hasta donde podían entender.

34 No les decía nada sin emplear parábolas. Pero, cuando estaba a solas con sus discípulos, les explicaba todo.

Jesús calma la tormenta

35 Ese día al anochecer, les dijo a sus discípulos:

―Crucemos al otro lado.

36 Dejaron a la multitud y se fueron con él en la barca donde estaba. También lo acompañaban otras barcas.

37 Se desató entonces una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse.

38 Jesús, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos lo despertaron.

―¡Maestro! —gritaron—, ¿no te importa que nos ahoguemos?

39 Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar:

―¡Silencio! ¡Cálmate!

El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo.

40 ―¿Por qué tienen tanto miedo? —dijo a sus discípulos—. ¿Todavíano tienen fe?

41 Ellos estaban espantados y se decían unos a otros:

―¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?