Marcos 15

Jesús ante Pilato

1 Tan pronto como amaneció, los jefes de los sacerdotes, con losancianos, losmaestros de la leyy elConsejoen pleno, llegaron a una decisión. Ataron a Jesús, se lo llevaron y se lo entregaron a Pilato.

2 ―¿Eres tú el rey de los judíos? —le preguntó Pilato.

―Tú mismo lo dices —respondió.

3 Los jefes de los sacerdotes se pusieron a acusarlo de muchas cosas.

4 ―¿No vas a contestar? —le preguntó de nuevo Pilato—. Mira de cuántas cosas te están acusando.

5 Pero Jesús ni aun con eso contestó nada, de modo que Pilato se quedó asombrado.

6 Ahora bien, durante la fiesta él acostumbraba soltarles un preso, el que la gente pidiera.

7 Y resulta que un hombre llamado Barrabás estaba encarcelado con los rebeldes condenados por haber cometido homicidio en una insurrección.

8 Subió la multitud y le pidió a Pilato que le concediera lo que acostumbraba.

9 ―¿Quieren que les suelte al rey de los judíos? —replicó Pilato,

10 porque se daba cuenta de que los jefes de los sacerdotes habían entregado a Jesús por envidia.

11 Pero los jefes de los sacerdotes incitaron a la multitud para que Pilato les soltara más bien a Barrabás.

12 ―¿Y qué voy a hacer con el que ustedes llaman el rey de los judíos? —les preguntó Pilato.

13 ―¡Crucifícalo! —gritaron.

14 ―¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?

Pero ellos gritaron aún más fuerte:

―¡Crucifícalo!

15 Como quería satisfacer a la multitud, Pilato les soltó a Barrabás; a Jesús lo mandó azotar, y lo entregó para que lo crucificaran.

Los soldados se burlan de Jesús

16 Los soldados llevaron a Jesús al interior del palacio (es decir, al pretorio) y reunieron a toda la tropa.

17 Le pusieron un manto de color púrpura; luego trenzaron una corona de espinas, y se la colocaron.

18 ―¡Salve, rey de los judíos! —lo aclamaban.

19 Lo golpeaban en la cabeza con una caña y le escupían. Doblando la rodilla, le rendían homenaje.

20 Después de burlarse de él, le quitaron el manto y le pusieron su propia ropa. Por fin, lo sacaron para crucificarlo.

La crucifixión

21 A uno que pasaba por allí de vuelta del campo, un tal Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, lo obligaron a llevar la cruz.

22 Condujeron a Jesús al lugar llamado Gólgota (que significa: Lugar de la Calavera).

23 Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero no lo tomó.

24 Y lo crucificaron. Repartieron su ropa, echando suertes para ver qué le tocaría a cada uno.

25 Eran las nueve de la mañanacuando lo crucificaron.

26 Un letrero tenía escrita la causa de su condena: «El Rey de los judíos».

27 Con él crucificaron a dos bandidos,uno a su derecha y otro a su izquierda.

29 Los que pasaban meneaban la cabeza yblasfemabancontra él.

―¡Eh! Tú que destruyes eltemploy en tres días lo reconstruyes —decían—,

30 ¡baja de la cruz y sálvate a ti mismo!

31 De la misma manera se burlaban de él los jefes de los sacerdotes junto con los maestros de la ley.

―Salvó a otros —decían—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo!

32 Que baje ahora de la cruz eseCristo, el rey de Israel, para que veamos y creamos.

También lo insultaban los que estaban crucificados con él.

Muerte de Jesús

33 Desde el mediodía y hasta la media tarde quedó toda la tierra en oscuridad.

34 A las tres de la tardeJesús gritó a voz en cuello:

―Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”).

35 Cuando lo oyeron, algunos de los que estaban cerca dijeron:

―Escuchen, está llamando a Elías.

36 Un hombre corrió, empapó una esponja en vinagre, la puso en una caña y se la ofreció a Jesús para que bebiera.

―Déjenlo, a ver si viene Elías a bajarlo —dijo.

37 Entonces Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró.

38 La cortina delsantuariodel templo se rasgó en dos, de arriba abajo.

39 Y el centurión, que estaba frente a Jesús, al oír el grito yver cómo murió, dijo:

―¡Verdaderamente este hombre era el Hijode Dios!

40 Algunas mujeres miraban desde lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre deJacoboel menor y de José, y Salomé.

41 Estas mujeres lo habían seguido y atendido cuando estaba en Galilea. Además había allí muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.

Sepultura de Jesús

42 Era el día de preparación (es decir, la víspera delsábado). Así que al atardecer,

43 José de Arimatea, miembro distinguido delConsejo, y que también esperaba el reino de Dios, se atrevió a presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.

44 Pilato, sorprendido de que ya hubiera muerto, llamó al centurión y le preguntó si hacía mucho quehabía muerto.

45 Una vez informado por el centurión, le entregó el cuerpo a José.

46 Entonces José bajó el cuerpo, lo envolvió en una sábana que había comprado, y lo puso en un sepulcro cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.

47 María Magdalena y María la madre de José vieron dónde lo pusieron.

Marcos 16

La resurrección

1 Cuando pasó elsábado, María Magdalena, María la madre deJacobo, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo de Jesús.

2 Muy de mañana el primer día de la semana, apenas salido el sol, se dirigieron al sepulcro.

3 Iban diciéndose unas a otras: «¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?»

4 Pues la piedra era muy grande.

Pero, al fijarse bien, se dieron cuenta de que estaba corrida.

5 Al entrar en el sepulcro vieron a un joven vestido con un manto blanco, sentado a la derecha, y se asustaron.

6 ―No se asusten —les dijo—. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron.

7 Pero vayan a decirles a los discípulos y a Pedro: “Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo”.

8 Temblorosas y desconcertadas, las mujeres salieron huyendo del sepulcro. No dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Apariciones y ascensión de Jesús

9 Cuando Jesús resucitó en la madrugada del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios.

10 Ella fue y avisó a los que habían estado con él, que estaban lamentándose y llorando.

11 Pero ellos, al oír que Jesús estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron.

12 Después se apareció Jesús en otra forma a dos de ellos que iban de camino al campo.

13 Estos volvieron y avisaron a los demás, pero no les creyeron a ellos tampoco.

14 Por último se apareció Jesús a los once mientras comían; los reprendió por su falta de fe y por su obstinación en no creerles a los que lo habían vistoresucitado.

15 Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenasnuevasa toda criatura.

16 El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.

17 Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas;

18 tomarán en sus manos serpientes; y, cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y estos recobrarán la salud».

19 Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a laderechade Dios.

20 Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban.

Mateo 1

Genealogía de Jesucristo

1 Tabla genealógica deJesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:

2 Abraham fue el padre deIsaac;

Isaac, padre de Jacob;

Jacob, padre de Judá y de sus hermanos;

3 Judá, padre de Fares y de Zera, cuya madre fue Tamar;

Fares, padre de Jezrón;

Jezrón, padre de Aram;

4 Aram, padre de Aminadab;

Aminadab, padre de Naasón;

Naasón, padre de Salmón;

5 Salmón, padre de Booz, cuya madre fue Rajab;

Booz, padre de Obed, cuya madre fue Rut;

Obed, padre de Isaí;

6 e Isaí, padre del rey David.

David fue el padre de Salomón, cuya madre había sido la esposa de Urías;

7 Salomón, padre de Roboán;

Roboán, padre de Abías;

Abías, padre de Asá;

8 Asá, padre de Josafat;

Josafat, padre de Jorán;

Jorán, padre de Uzías;

9 Uzías, padre de Jotán;

Jotán, padre de Acaz;

Acaz, padre de Ezequías;

10 Ezequías, padre de Manasés;

Manasés, padre de Amón;

Amón, padre de Josías;

11 y Josías, padre de Jeconíasy de sus hermanos en tiempos de la deportación a Babilonia.

12 Después de la deportación a Babilonia,

Jeconías fue el padre de Salatiel;

Salatiel, padre de Zorobabel;

13 Zorobabel, padre de Abiud;

Abiud, padre de Eliaquín;

Eliaquín, padre de Azor;

14 Azor, padre de Sadoc;

Sadoc, padre de Aquín;

Aquín, padre de Eliud;

15 Eliud, padre de Eleazar;

Eleazar, padre de Matán;

Matán, padre de Jacob;

16 y Jacob, padre de José, que fue el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado elCristo.

17 Así que hubo en total catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce desde la deportación hasta el Cristo.

Nacimiento de Jesucristo

18 El nacimiento de Jesús, elCristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero, antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo.

19 Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto.

20 Pero, cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo.

21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús,porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta:

23 «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel»(que significa «Dios con nosotros»).

24 Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa.

25 Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo,a quien le puso por nombre Jesús.

Mateo 2

Visita de los sabios

1 Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabiosprocedentes del Oriente.

2 ―¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos levantarsesu estrella y hemos venido a adorarlo.

3 Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él.

4 Así que convocó de entre el pueblo a todos los jefes de los sacerdotes ymaestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer elCristo.

5 ―En Belén de Judea —le respondieron—, porque esto es lo que ha escrito el profeta:

6 »“Pero tú, Belén, en la tierra de Judá,

de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá;

porque de ti saldrá un príncipe

que será el pastor de mi pueblo Israel”».

7 Luego Herodes llamó en secreto a los sabios y se enteró por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella.

8 Los envió a Belén y les dijo:

―Vayan e infórmense bien de ese niño y, tan pronto como lo encuentren, avísenme para que yo también vaya y lo adore.

9 Después de oír al rey, siguieron su camino, y sucedió que la estrella que habían visto levantarse iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

10 Al ver la estrella, se llenaron de alegría.

11 Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra.

12 Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

La huida a Egipto

13 Cuando ya se habían ido, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

14 Así que se levantó cuando todavía era de noche, tomó al niño y a su madre, y partió para Egipto,

15 donde permaneció hasta la muerte de Herodes. De este modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

16 Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores, de acuerdo con el tiempo que había averiguado de los sabios.

17 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías:

18 «Se oye un grito en Ramá,

llanto y gran lamentación;

es Raquel, que llora por sus hijos

y no quiere ser consolada;

¡sus hijos ya no existen!»

El regreso a Nazaret

19 Después de que murió Herodes, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José en Egipto

20 y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel, que ya murieron los que amenazaban con quitarle lavidaal niño».

21 Así que se levantó José, tomó al niño y a su madre, y regresó a la tierra de Israel.

22 Pero, al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Advertido por Dios en sueños, se retiró al distrito de Galilea,

23 y fue a vivir en un pueblo llamado Nazaret. Con esto se cumplió lo dicho por los profetas: «Lo llamarán nazareno».

Mateo 3

Juan el Bautista prepara el camino

1 En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.

2 Decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».

3 Juan era aquel de quien había escrito el profeta Isaías:

«Voz de uno que grita en el desierto:

“Preparen el camino para el Señor,

háganle sendas derechas”».

4 La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello. Llevaba puesto un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre.

5 Acudía a él la gente de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región del Jordán.

6 Cuando confesaban sus pecados, él los bautizaba en el río Jordán.

7 Pero, al ver que muchos fariseos y saduceos llegaban adonde él estaba bautizando, les advirtió: «¡Camada de víboras! ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca?

8 Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.

9 No piensen que podrán alegar: “Tenemos a Abraham por padre”. Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham.

10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

11 »Yo los bautizo a ustedes conagua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.

12 Tiene el aventador en la mano y limpiará su era, recogiendo el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego que nunca se apagará».

Bautismo de Jesús

13 Un día Jesús fue de Galilea al Jordán para que Juan lo bautizara.

14 Pero Juan trató de disuadirlo.

―Yo soy el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? —objetó.

15 ―Hagámoslo como te digo, pues nos conviene cumplir con lo que es justo —le contestó Jesús.

Entonces Juan consintió.

16 Tan pronto como Jesús fue bautizado, subió del agua. En ese momento se abrió el cielo, y él vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma y posarse sobre él.

17 Y una voz del cielo decía: «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él».

Mateo 4

Tentación de Jesús

1 Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera atentación.

2 Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

3 El tentador se le acercó y le propuso:

―Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan.

4 Jesús le respondió:

―Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

5 Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta deltemplo, y le dijo:

6 ―Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Porque escrito está:

»“Ordenará que sus ángeles

te sostengan en sus manos,

para que no tropieces con piedra alguna”».

7 ―También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios”—le contestó Jesús.

8 De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor.

9 ―Todo esto te daré si te postras y me adoras.

10 ―¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.

11 Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle.

Jesús comienza a predicar

12 Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea.

13 Partió de Nazaret y se fue a vivir a Capernaúm, que está junto al lago en la región de Zabulón y de Neftalí,

14 para cumplir lo dicho por el profeta Isaías:

15 «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de losgentiles;

16 el pueblo que habitaba en la oscuridad

ha visto una gran luz;

sobre los que vivían en densas tinieblas

la luz ha resplandecido».

17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».

Llamamiento de los primeros discípulos

18 Mientras caminaba junto al mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Estaban echando la red al lago, pues eran pescadores.

19 «Vengan, síganme —les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres».

20 Al instante dejaron las redes y lo siguieron.

21 Más adelante vio a otros dos hermanos:Jacoboy Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en una barca remendando las redes. Jesús los llamó,

22 y dejaron en seguida la barca y a su padre, y lo siguieron.

Jesús sana a los enfermos

23 Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenasnuevasdel reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente.

24 Su fama se extendió por toda Siria, y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y él los sanaba.

25 Lo seguían grandes multitudes de Galilea,Decápolis, Jerusalén, Judea y de la región al otro lado del Jordán.

Mateo 5

Las bienaventuranzas

1 Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron,

2 y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo:

3 «Dichososlos pobres en espíritu,

porque el reino de los cielos les pertenece.

4 Dichosos los que lloran,

porque serán consolados.

5 Dichosos los humildes,

porque recibirán la tierra como herencia.

6 Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,

porque serán saciados.

7 Dichosos los compasivos,

porque serán tratados con compasión.

8 Dichosos los de corazón limpio,

porque ellos verán a Dios.

9 Dichosos los que trabajan por la paz,

porque serán llamados hijos de Dios.

10 Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,

porque el reino de los cielos les pertenece.

11 »Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.

12 Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.

La sal y la luz

13 »Ustedes son la sal de la tierra. Pero, si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.

14 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.

15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.

16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

El cumplimiento de la ley

17 »No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento.

18 Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.

19 Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.

20 Porque les digo a ustedes que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de losmaestros de la ley.

El homicidio

21 »Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates,y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal”.

22 Pero yo les digo que todo el que se enojecon su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insultea su hermano quedará sujeto al juicio delConsejo. Y cualquiera que lo maldigaquedará sujeto al fuego del infierno.

23 »Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,

24 deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.

25 »Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te echen en la cárcel.

26 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.

El adulterio

27 »Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio”.

28 Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.

29 Por tanto, si tu ojo derecho te hacepecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno.

30 Y, si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno.

El divorcio

31 »Se ha dicho: “El que repudia a su esposa debe darle un certificado de divorcio”.

32 Pero yo les digo que, excepto en caso de inmoralidad sexual, todo el que se divorcia de su esposa la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio también.

Los juramentos

33 »También han oído que se dijo a sus antepasados: “No faltes a tu juramento, sino cumple con tus promesas al Señor”.

34 Pero yo les digo: No juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

36 Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer que ni uno solo de tus cabellos se vuelva blanco o negro.

37 Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y, cuando digan “no”, que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno.

Ojo por ojo

38 »Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”.

39 Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.

40 Si alguien te pone pleito para quitarte lacamisa, déjale también la capa.

41 Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos.

42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.

El amor a los enemigos

43 »Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimoy odia a tu enemigo”.

44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,

45 para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos.

46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta losrecaudadores de impuestos?

47 Y, si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta losgentiles?

48 Por tanto, seanperfectos, así como su Padre celestial es perfecto.

Mateo 6

El dar a los necesitados

1 »Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.

2 »Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen loshipócritasen las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa.

3 Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha,

4 para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

La oración

5 »Cuando oren, no sean como loshipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa.

6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

7 Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen losgentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.

8 No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

9 »Ustedes deben orar así:

»“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificadosea tu nombre,

10 venga tu reino,

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.

12 Perdónanos nuestras deudas,

como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.

13 Y no nos dejes caer ententación,

sino líbranos del maligno”.

14 »Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.

15 Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

El ayuno

16 »Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen loshipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que estos ya han obtenido toda su recompensa.

17 Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara

18 para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino solo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

Tesoros en el cielo

19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar.

20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.

21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

22 »El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz.

23 Pero, si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad!

24 »Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

De nada sirve preocuparse

25 »Por eso les digo: No se preocupen por suvida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?

26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?

27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?

28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan;

29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.

30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?

31 Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”

32 Lospaganosandan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.

33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

Mateo 7

El juzgar a los demás

1 »No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.

2 Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.

3 »¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?

4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo?

5 ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.

6 »No den lo sagrado a losperros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los despedacen; ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.

Pidan, busquen, llamen

7 »Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.

8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

9 »¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra?

10 ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?

11 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!

12 Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.

La puerta estrecha y la puerta ancha

13 »Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella.

14 Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.

El árbol y sus frutos

15 »Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.

16 Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?

17 Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo.

18 Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno.

19 Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego.

20 Así que por sus frutos los conocerán.

21 »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?”

23 Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”

El prudente y el insensato

24 »Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.

25 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.

26 Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena.

27 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa. Esta se derrumbó, y grande fue su ruina».

28 Cuando Jesús terminó de decir estas cosas, las multitudes se asombraron de su enseñanza,

29 porque les enseñaba como quien tenía autoridad, y no como losmaestros de la ley.

Mateo 8

Jesús sana a un leproso

1 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguieron grandes multitudes.

2 Un hombre que teníaleprase le acercó y se arrodilló delante de él.

―Señor, si quieres, puedeslimpiarme—le dijo.

3 Jesús extendió la mano y tocó al hombre.

―Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio!

Y al instante quedó sanode la lepra.

4 ―Mira, no se lo digas a nadie —le dijo Jesús—; solo ve, preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio.

La fe del centurión

5 Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un centurión pidiendo ayuda.

6 ―Señor, mi siervo está postrado en casa con parálisis, y sufre terriblemente.

7 ―Iré a sanarlo —respondió Jesús.

8 ―Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano.

9 Porque yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi autoridad. Le digo a uno: “Ve”, y va, y al otro: “Ven”, y viene. Le digo a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.

10 Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían:

―Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe.

11 Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.

12 Pero a los súbditos del reino se les echará afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.

13 Luego Jesús le dijo al centurión:

―¡Ve! Todo se hará tal como creíste.

Y en esa misma hora aquel siervo quedó sano.

Jesús sana a muchos enfermos

14 Cuando Jesús entró en casa de Pedro, vio a la suegra de este en cama, con fiebre.

15 Le tocó la mano y la fiebre se le quitó; luego ella se levantó y comenzó a servirle.

16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y con una sola palabra expulsó a los espíritus, y sanó a todos los enfermos.

17 Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:

«Él cargó con nuestras enfermedades

y soportó nuestros dolores».

Lo que cuesta seguir a Jesús

18 Cuando Jesús vio a la multitud que lo rodeaba, dio orden de pasar al otro lado del lago.

19 Se le acercó unmaestro de la leyy le dijo:

―Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas.

20 ―Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

21 Otro discípulo le pidió:

―Señor, primero déjame ir a enterrar a mi padre.

22 ―Sígueme —le replicó Jesús—, y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Jesús calma la tormenta

23 Luego subió a la barca y sus discípulos lo siguieron.

24 De repente, se levantó en el lago una tormenta tan fuerte que las olas inundaban la barca. Pero Jesús estaba dormido.

25 Los discípulos fueron a despertarlo.

―¡Señor —gritaron—, sálvanos, que nos vamos a ahogar!

26 ―Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tienen tanto miedo?

Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo.

27 Los discípulos no salían de su asombro, y decían: «¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y las olas le obedecen?»

Liberación de dos endemoniados

28 Cuando Jesús llegó al otro lado, a la región de los gadarenos,dos endemoniados le salieron al encuentro de entre los sepulcros. Eran tan violentos que nadie se atrevía a pasar por aquel camino.

29 De pronto le gritaron:

―¿Por qué te entrometes, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí a atormentarnos antes del tiempo señalado?

30 A cierta distancia de ellos estaba paciendo una gran manada de cerdos.

31 Los demonios le rogaron a Jesús:

―Si nos expulsas, mándanos a la manada de cerdos.

32 ―Vayan —les dijo.

Así que salieron de los hombres y entraron en los cerdos, y toda la manada se precipitó al lago por el despeñadero y murió en el agua.

33 Los que cuidaban los cerdos salieron corriendo al pueblo y dieron aviso de todo, incluso de lo que les había sucedido a los endemoniados.

34 Entonces todos los del pueblo fueron al encuentro de Jesús. Y, cuando lo vieron, le suplicaron que se alejara de esa región.