Mateo 9

Jesús sana a un paralítico

1 Subió Jesús a una barca, cruzó al otro lado y llegó a su propio pueblo.

2 Unos hombres le llevaron un paralítico, acostado en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico:

―¡Ánimo, hijo; tus pecados quedan perdonados!

3 Algunos de losmaestros de la leymurmuraron entre ellos: «¡Este hombreblasfema!»

4 Como Jesús conocía sus pensamientos, les dijo:

―¿Por qué dan lugar a tan malos pensamientos?

5 ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”?

6 Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

7 Y el hombre se levantó y se fue a su casa.

8 Al ver esto, la multitud se llenó de temor y glorificó a Dios por haber dado tal autoridad a losmortales.

Llamamiento de Mateo

9 Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos. «Sígueme», le dijo. Mateo se levantó y lo siguió.

10 Mientras Jesús estaba comiendo en casa de Mateo, muchosrecaudadores de impuestosypecadoresllegaron y comieron con él y sus discípulos.

11 Cuando los fariseos vieron esto, les preguntaron a sus discípulos:

―¿Por qué come su maestro con recaudadores de impuestos y con pecadores?

12 Al oír esto, Jesús les contestó:

―No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos.

13 Pero vayan y aprendan qué significa esto: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”.Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Le preguntan a Jesús sobre el ayuno

14 Un día se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron:

―¿Cómo es que nosotros y los fariseos ayunamos, pero no así tus discípulos?

Jesús les contestó:

15 ―¿Acaso pueden estar de luto los invitados del novio mientras él está con ellos? Llegará el día en que se les quitará el novio; entonces sí ayunarán.

16 Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor.

17 Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, se reventarán los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así ambos se conservan.

Una niña muerta y una mujer enferma

18 Mientras él les decía esto, un dirigente judío llegó, se arrodilló delante de él y le dijo:

―Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

19 Jesús se levantó y fue con él, acompañado de sus discípulos.

20 En esto, una mujer que hacía doce años que padecía de hemorragias se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto.

21 Pensaba: «Si al menos logro tocar su manto, quedarésana».

22 Jesús se dio vuelta, la vio y le dijo:

―¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado.

Y la mujer quedó sana en aquel momento.

23 Cuando Jesús entró en la casa del dirigente y vio a los flautistas y el alboroto de la gente,

24 les dijo:

―Váyanse. La niña no está muerta, sino dormida.

Entonces empezaron a burlarse de él.

25 Pero cuando se les hizo salir, entró él, tomó de la mano a la niña, y esta se levantó.

26 La noticia se divulgó por toda aquella región.

Jesús sana a los ciegos y a los mudos

27 Al irse Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritándole:

―¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David!

28 Cuando entró en la casa, se le acercaron los ciegos, y él les preguntó:

―¿Creen que puedo sanarlos?

―Sí, Señor —le respondieron.

29 Entonces les tocó los ojos y les dijo:

―Que se haga con ustedes conforme a su fe.

30 Y recobraron la vista. Jesús les advirtió con firmeza:

―Asegúrense de que nadie se entere de esto.

31 Pero ellos salieron para divulgar por toda aquella región la noticia acerca de Jesús.

32 Mientras ellos salían, le llevaron un mudo endemoniado.

33 Así que Jesús expulsó al demonio, y el que había estado mudo habló. La multitud se maravillaba y decía: «Jamás se ha visto nada igual en Israel».

34 Pero los fariseos afirmaban: «Este expulsa a los demonios por medio del príncipe de los demonios».

Son pocos los obreros

35 Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenasnuevasdel reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

36 Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.

37 «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—.

38 Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo».

Mateo 10

Jesús envía a los doce

1 Reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a losespíritus malignosy sanar toda enfermedad y toda dolencia.

2 Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés;Jacoboy su hermano Juan, hijos de Zebedeo;

3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, elrecaudador de impuestos; Jacobo, hijo de Alfeo, y Tadeo;

4 Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que lo traicionó.

5 Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones: «No vayan entre losgentilesni entren en ningún pueblo de los samaritanos.

6 Vayan más bien a las ovejas descarriadas del pueblo de Israel.

7 Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: “El reino de los cielos está cerca”.

8 Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos,limpiende su enfermedad a los que tienenlepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.

9 No lleven oro ni plata ni cobre en el cinturón,

10 ni bolsa para el camino, ni dos mudas de ropa, ni sandalias, ni bastón; porque el trabajador merece que se le dé su sustento.

11 »En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a alguien que merezca recibirlos, y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar.

12 Al entrar, digan: “Paz a esta casa”.

13 Si el hogar se lo merece, que la paz de ustedes reine en él; y, si no, que la paz se vaya con ustedes.

14 Si alguno no los recibe bien ni escucha sus palabras, al salir de esa casa o de ese pueblo, sacúdanse el polvo de los pies.

15 Les aseguro que en el día del juicio el castigo para Sodoma y Gomorra será más tolerable que para ese pueblo.

16 Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas.

17 »Tengan cuidado con la gente; los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.

18 Por mi causa los llevarán ante gobernadores y reyes para dar testimonio a ellos y a los gentiles.

19 Pero, cuando los arresten, no se preocupen por lo que van a decir o cómo van a decirlo. En ese momento se les dará lo que han de decir,

20 porque no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu de su Padre hablará por medio de ustedes.

21 »El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se rebelarán contra sus padres y harán que los maten.

22 Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.

23 Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Les aseguro que no terminarán de recorrer las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre.

24 »El discípulo no es superior a su maestro, ni elsiervosuperior a su amo.

25 Basta con que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su amo. Si al jefe de la casa lo han llamadoBeelzebú, ¡cuánto más a los de su familia!

26 »Así que no les tengan miedo; porque no hay nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a conocerse.

27 Lo que les digo en la oscuridad, díganlo ustedes a plena luz; lo que se les susurra al oído, proclámenlo desde las azoteas.

28 No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.

29 ¿No se venden dos gorriones por una monedita?Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre;

30 y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza.

31 Así que no tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones.

32 »A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.

33 Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.

34 »No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada.

35 Porque he venido a poner en conflicto

»“al hombre contra su padre,

a la hija contra su madre,

a la nuera contra su suegra;

36 los enemigos de cada cual

serán los de su propia familia”.

37 »El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí;

38 y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí.

39 El que se aferre a su propiavida, la perderá, y el que renuncie asu propia vida por mi causa, la encontrará.

40 »Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí recibe al que me envió.

41 Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo por tratarse de un justo recibirá recompensa de justo.

42 Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa».

Mateo 11

Jesús y Juan el Bautista

1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en otros pueblos.

2 Juan estaba en la cárcel, y al enterarse de lo queCristoestaba haciendo, envió a sus discípulos a que le preguntaran:

3 ―¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?

4 Les respondió Jesús:

―Vayan y cuéntenle a Juan lo que están viendo y oyendo:

5 Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienenleprason sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenasnuevas.

6 Dichosoel que notropiezapor causa mía.

7 Mientras se iban los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

8 Si no, ¿qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido con ropa fina? Claro que no, pues los que usan ropa de lujo están en los palacios de los reyes.

9 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo, y más que profeta.

10 Este es de quien está escrito:

»“Yo estoy por enviar a mi mensajero delante de ti,

el cual preparará tu camino”.

11 Les aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él.

13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

14 Y, si quieren aceptar mi palabra, Juan es el Elías que había de venir.

15 El que tenga oídos, que oiga.

16 »¿Con qué puedo comparar a esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza que gritan a los demás:

17 »“Tocamos la flauta,

y ustedes no bailaron;

Cantamos por los muertos,

y ustedes no lloraron”.

18 »Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y ellos dicen: “Tiene un demonio”.

19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Este es un glotón y un borracho, amigo derecaudadores de impuestosy depecadores”. Pero la sabiduría queda demostrada por sus hechos».

Ayes sobre ciudades no arrepentidas

20 Entonces comenzó Jesús a denunciar a las ciudades en que había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habíanarrepentido.

21 «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si se hubieran hecho en Tiro y en Sidón los milagros que se hicieron en medio de ustedes, ya hace tiempo que se habrían arrepentido con muchos lamentos.

22 Pero les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes.

23 Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás levantada hasta el cielo? No, sino que descenderás hasta elabismo. Si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, esta habría permanecido hasta el día de hoy.

24 Pero tedigo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Sodoma que para ti».

Descanso para los cansados

25 En aquel tiempo Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se las has revelado a los que son como niños.

26 Sí, Padre, porque esa fue tu buena voluntad.

27 »Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.

28 »Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.

29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.

30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana».

Mateo 12

Señor del sábado

1 Por aquel tiempo pasaba Jesús por los sembrados ensábado. Sus discípulos tenían hambre, así que comenzaron a arrancar algunas espigas de trigo y comérselas.

2 Al ver esto, los fariseos le dijeron:

―¡Mira! Tus discípulos están haciendo lo que está prohibido en sábado.

3 Él les contestó:

―¿No han leído lo que hizo David en aquella ocasión en que él y sus compañeros tuvieron hambre?

4 Entró en la casa de Dios, y él y sus compañeros comieron los panes consagrados a Dios, lo que no se les permitía a ellos, sino solo a los sacerdotes.

5 ¿O no han leído en la ley que los sacerdotes en eltemploprofanan el sábado sin incurrir en culpa?

6 Pues yo les digo que aquí está uno más grande que el templo.

7 Si ustedes supieran qué significa esto: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”,no condenarían a los que no son culpables.

8 Sepan que el Hijo del hombre es Señor del sábado.

9 Pasando de allí, entró en la sinagoga,

10 donde había un hombre que tenía una mano paralizada. Como buscaban un motivo para acusar a Jesús, le preguntaron:

―¿Está permitido sanar en sábado?

11 Él les contestó:

―Si alguno de ustedes tiene una oveja y en sábado se le cae en un hoyo, ¿no la agarra y la saca?

12 ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! Por lo tanto, está permitido hacer el bien en sábado.

13 Entonces le dijo al hombre:

―Extiende la mano.

Así que la extendió y le quedó restablecida, tan sana como la otra.

14 Pero los fariseos salieron y tramaban cómo matar a Jesús.

El siervo escogido por Dios

15 Consciente de esto, Jesús se retiró de aquel lugar. Muchos lo siguieron, y él sanó a todos los enfermos,

16 pero les ordenó que no dijeran quién era él.

17 Esto fue para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:

18 «Este es mi siervo, a quien he escogido,

mi amado, en quien estoy muy complacido;

sobre él pondré mi Espíritu,

y proclamará justicia a lasnaciones.

19 No disputará ni gritará;

nadie oirá su voz en las calles.

20 No acabará de romper la caña quebrada

ni apagará la mecha que apenas arde,

hasta que haga triunfar la justicia.

21 Y en su nombre pondrán las naciones su esperanza».

Jesús y Beelzebú

22 Un día le llevaron un endemoniado que estaba ciego y mudo, y Jesús lo sanó, de modo que pudo ver y hablar.

23 Toda la gente se quedó asombrada y decía: «¿No será este el Hijo de David?»

24 Pero, al oírlo los fariseos, dijeron: «Este no expulsa a los demonios sino por medio deBeelzebú, príncipe de los demonios».

25 Jesús conocía sus pensamientos, y les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie.

26 Y, si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo. ¿Cómo puede, entonces, mantenerse en pie su reino?

27 Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes.

28 En cambio, si expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes.

29 »¿O cómo puede entrar alguien en la casa de un hombre fuerte y arrebatarle sus bienes, a menos que primero lo ate? Solo entonces podrá robar su casa.

30 »El que no está de mi parte está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce.

31 Por eso les digo que a todos se les podrá perdonar todo pecado y todablasfemia, pero la blasfemia contra el Espíritu no se le perdonará a nadie.

32 A cualquiera que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará, pero el que hable contra el Espíritu Santo no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero.

33 »Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto.

34 Camada de víboras, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca.

35 El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal.

36 Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado.

37 Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará».

La señal de Jonás

38 Algunos de los fariseos y de losmaestros de la leyle dijeron:

―Maestro, queremos ver alguna señal milagrosa de parte tuya.

39 Jesús les contestó:

―¡Esta generación malvada y adúltera pide una señal milagrosa! Pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás.

40 Porque así como tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de un gran pez, también tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra.

41 Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos searrepintieronal escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Jonás.

42 La reina del Sur se levantará en el día del juicio y condenará a esta generación; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Salomón.

43 »Cuando unespíritu malignosale de una persona, va por lugares áridos, buscando descanso sin encontrarlo.

44 Entonces dice: “Volveré a la casa de donde salí”. Cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada.

45 Luego va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado postrero de aquella persona resulta peor que el primero. Así le pasará también a esta generación malvada».

La madre y los hermanos de Jesús

46 Mientras Jesús le hablaba a la multitud, se presentaron su madre y sus hermanos. Se quedaron afuera, y deseaban hablar con él.

47 Alguien le dijo:

―Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo.

48 ―¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? —replicó Jesús.

49 Señalando a sus discípulos, añadió:

―Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos.

50 Pues mi hermano, mi hermana y mi madre son los que hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Mateo 13

Parábola del sembrador

1 Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó junto al lago.

2 Era tal la multitud que se reunió para verlo que él tuvo que subir a una barca donde se sentó mientras toda la gente estaba de pie en la orilla.

3 Y les dijo en parábolas muchas cosas como estas: «Un sembrador salió a sembrar.

4 Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino, y llegaron los pájaros y se la comieron.

5 Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esa semilla brotó pronto porque la tierra no era profunda;

6 pero, cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron.

7 Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron.

8 Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado.

9 El que tenga oídos, que oiga».

10 Los discípulos se acercaron y le preguntaron:

―¿Por qué le hablas a la gente en parábolas?

11 ―A ustedes se les ha concedido conocer lossecretosdel reino de los cielos; pero a ellos no.

12 Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.

13 Por eso les hablo a ellos en parábolas:

»Aunque miran, no ven;

aunque oyen, no escuchan ni entienden.

14 En ellos se cumple la profecía de Isaías:

»“Por mucho que oigan, no entenderán;

por mucho que vean, no percibirán.

15 Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible;

se les han embotado los oídos,

y se les han cerrado los ojos.

De lo contrario, verían con los ojos,

oirían con los oídos,

entenderían con el corazón

y se convertirían, y yo los sanaría”.

16 Perodichososlos ojos de ustedes porque ven, y sus oídos porque oyen.

17 Porque les aseguro que muchos profetas y otros justos anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.

18 »Escuchen lo que significa la parábola del sembrador:

19 Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Esta es la semilla sembrada junto al camino.

20 El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría;

21 pero, como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella.

22 El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que esta no llega a dar fruto.

23 Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Este sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno».

Parábola de la mala hierba

24 Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo.

25 Pero, mientras todos dormían, llegó su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y se fue.

26 Cuando brotó el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba.

27 Los siervos fueron al dueño y le dijeron: “Señor, ¿no sembró usted semilla buena en su campo? Entonces, ¿de dónde salió la mala hierba?”

28 “Esto es obra de un enemigo”, les respondió. Le preguntaron los siervos: “¿Quiere usted que vayamos a arrancarla?”

29 “¡No! —les contestó—, no sea que, al arrancar la mala hierba, arranquen con ella el trigo.

30 Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Entonces les diré a los segadores: Recojan primero la mala hierba, y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo y guárdenlo en mi granero”».

Parábolas del grano de mostaza y de la levadura

31 Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.

32 Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas».

33 Les contó otra parábola más: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidadde harina, hasta que fermentó toda la masa».

34 Jesús le dijo a la multitud todas estas cosas en parábolas. Sin emplear parábolas no les decía nada.

35 Así se cumplió lo dicho por el profeta:

«Hablaré por medio de parábolas;

revelaré cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo».

Explicación de la parábola de la mala hierba

36 Una vez que se despidió de la multitud, entró en la casa. Se le acercaron sus discípulos y le pidieron:

―Explícanos la parábola de la mala hierba del campo.

37 ―El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre —les respondió Jesús—.

38 El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno,

39 y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

40 »Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo.

41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los quepecany hacen pecar.

42 Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.

43 Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga.

Parábolas del tesoro escondido y de la perla

44 »El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo.

45 »También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas.

46 Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

Parábola de la red

47 »También se parece el reino de los cielos a una red echada al lago, que recoge peces de toda clase.

48 Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan y recogen en canastas los peces buenos, y desechan los malos.

49 Así será al fin del mundo. Vendrán los ángeles y apartarán de los justos a los malvados,

50 y los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.

51 ―¿Han entendido todo esto? —les preguntó Jesús.

―Sí —respondieron ellos.

Entonces concluyó Jesús:

52 ―Todomaestro de la leyque ha sido instruido acerca del reino de los cielos es como el dueño de una casa, que de lo que tiene guardado saca tesoros nuevos y viejos.

Un profeta sin honra

53 Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas, se fue de allí.

54 Al llegar a su tierra, comenzó a enseñar a la gente en la sinagoga.

―¿De dónde sacó este tal sabiduría y tales poderes milagrosos? —decían maravillados—.

55 ¿No es acaso el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María; y no son sus hermanosJacobo, José, Simón y Judas?

56 ¿No están con nosotros todas sus hermanas? ¿Así que de dónde sacó todas estas cosas?

57 Y seescandalizabana causa de él. Pero Jesús les dijo:

―En todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra y en su propia casa.

58 Y por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros.

Mateo 14

Decapitación de Juan el Bautista

1 En aquel tiempo Herodes el tetrarca se enteró de lo que decían de Jesús,

2 y comentó a sus sirvientes: «¡Ese es Juan el Bautista; haresucitado! Por eso tiene poder para realizar milagros».

3 En efecto, Herodes había arrestado a Juan. Lo había encadenado y metido en la cárcel por causa de Herodías, esposa de su hermano Felipe.

4 Es que Juan había estado diciéndole: «La ley te prohíbe tenerla por esposa».

5 Herodes quería matarlo, pero le tenía miedo a la gente, porque consideraban a Juan como un profeta.

6 En el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó delante de todos; y tanto le agradó a Herodes

7 que le prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiera.

8 Instigada por su madre, le pidió: «Dame en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

9 El rey se entristeció, pero, a causa de sus juramentos y en atención a los invitados, ordenó que se le concediera la petición,

10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

11 Llevaron la cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, quien se la entregó a su madre.

12 Luego llegaron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo y le dieron sepultura. Después fueron y avisaron a Jesús.

Jesús alimenta a los cinco mil

13 Cuando Jesús recibió la noticia, se retiró él solo en una barca a un lugar solitario. Las multitudes se enteraron y lo siguieron a pie desde los poblados.

14 Cuando Jesús desembarcó y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos.

15 Al atardecer se le acercaron sus discípulos y le dijeron:

―Este es un lugar apartado y ya se hace tarde. Despide a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren algo de comer.

16 ―No tienen que irse —contestó Jesús—. Denles ustedes mismos de comer.

17 Ellos objetaron:

―No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados.

18 ―Tráiganmelos acá —les dijo Jesús.

19 Y mandó a la gente que se sentara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos, quienes los repartieron a la gente.

20 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobraron.

21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

Jesús camina sobre el agua

22 En seguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y se le adelantaran al otro lado mientras él despedía a la multitud.

23 Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo,

24 y la barca ya estaba bastante lejosde la tierra, zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario.

25 En la madrugada,Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago.

26 Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados.

―¡Es un fantasma! —gritaron de miedo.

27 Pero Jesús les dijo en seguida:

―¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.

28 ―Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua.

29 ―Ven —dijo Jesús.

Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús.

30 Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:

―¡Señor, sálvame!

31 En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió:

―¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

32 Cuando subieron a la barca, se calmó el viento.

33 Y los que estaban en la barca lo adoraron diciendo:

―Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.

34 Después de cruzar el lago, desembarcaron en Genesaret.

35 Los habitantes de aquel lugar reconocieron a Jesús y divulgaron la noticia por todos los alrededores. Le llevaban todos los enfermos,

36 suplicándole que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto, y quienes lo tocaban quedaban sanos.

Mateo 15

Lo limpio y lo impuro

1 Se acercaron a Jesús algunos fariseos ymaestros de la leyque habían llegado de Jerusalén, y le preguntaron:

2 ―¿Por qué quebrantan tus discípulos la tradición de losancianos? ¡Comen sin cumplir primero el rito de lavarse las manos!

3 Jesús les contestó:

―¿Y por qué ustedes quebrantan el mandamiento de Dios a causa de la tradición?

4 Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”,y también: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”.

5 Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decir a su padre o a su madre: “Cualquier ayuda que pudiera darte ya la he dedicado como ofrenda a Dios”.

6 En ese caso, el tal hijo no tiene que honrar a su padre.Así por causa de la tradición anulan ustedes la palabra de Dios.

7 ¡Hipócritas! Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes:

8 »“Este pueblo me honra con los labios,

pero su corazón está lejos de mí.

9 En vano me adoran;

sus enseñanzas no son más que reglashumanas”».

10 Jesús llamó a la multitud y dijo:

―Escuchen y entiendan.

11 Lo quecontaminaa una persona no es lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella.

12 Entonces se le acercaron los discípulos y le dijeron:

―¿Sabes que los fariseos seescandalizaronal oír eso?

13 ―Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado será arrancada de raíz —les respondió—.

14 Déjenlos; son guías ciegos.Y, si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo.

15 ―Explícanos la comparación —le pidió Pedro.

16 ―¿También ustedes son todavía tan torpes? —les dijo Jesús—.

17 ¿No se dan cuenta de que todo lo que entra en la boca va al estómago y después se echa en la letrina?

18 Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona.

19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.

20 Estas son las cosas que contaminan a la persona, y no el comer sin lavarse las manos.

La fe de la mujer cananea

21 Partiendo de allí, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.

22 Una mujer cananea de las inmediaciones salió a su encuentro, gritando:

―¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada.

23 Jesús no le respondió palabra. Así que sus discípulos se acercaron a él y le rogaron:

―Despídela, porque viene detrás de nosotros gritando.

24 ―No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel —contestó Jesús.

25 La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó:

―¡Señor, ayúdame!

26 Él le respondió:

―No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a losperros.

27 ―Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28 ―¡Mujer, qué grande es tu fe! —contestó Jesús—. Que se cumpla lo que quieres.

Y desde ese mismo momento quedó sana su hija.

Jesús alimenta a los cuatro mil

29 Salió Jesús de allí y llegó a orillas del mar de Galilea. Luego subió a la montaña y se sentó.

30 Se le acercaron grandes multitudes que llevaban cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos enfermos más, y los pusieron a sus pies; y él los sanó.

31 La gente se asombraba al ver a los mudos hablar, a los lisiados recobrar la salud, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y alababan al Dios de Israel.

32 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

―Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se desmayen por el camino.

33 Los discípulos objetaron:

―¿Dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado suficiente pan para dar de comer a toda esta multitud?

34 ―¿Cuántos panes tienen? —les preguntó Jesús.

―Siete, y unos pocos pescaditos.

35 Luego mandó que la gente se sentara en el suelo.

36 Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos. Estos, a su vez, los distribuyeron a la gente.

37 Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron.

38 Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

39 Después de despedir a la gente, subió Jesús a la barca y se fue a la región de Magadán.

Mateo 16

Le piden a Jesús una señal

1 Los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús y, para ponerlo a prueba, le pidieron que les mostrara una señal del cielo.

2 Él les contestó:«Al atardecer, ustedes dicen que hará buen tiempo porque el cielo está rojizo,

3 y por la mañana, que habrá tempestad porque el cielo está nublado y amenazante.Ustedes saben discernir el aspecto del cielo, pero no las señales de los tiempos.

4 Esta generación malvada y adúltera busca una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la de Jonás». Entonces Jesús los dejó y se fue.

La levadura de los fariseos y de los saduceos

5 Cruzaron el lago, pero a los discípulos se les había olvidado llevar pan.

6 ―Tengan cuidado —les advirtió Jesús—; eviten la levadura de los fariseos y de los saduceos.

7 Ellos comentaban entre sí: «Lo dice porque no trajimos pan».

8 Al darse cuenta de esto, Jesús les recriminó:

―Hombres de poca fe, ¿por qué están hablando de que no tienen pan?

9 ¿Todavía no entienden? ¿No recuerdan los cinco panes para los cinco mil, y el número de canastas que recogieron?

10 ¿Ni los siete panes para los cuatro mil, y el número de cestas que recogieron?

11 ¿Cómo es que no entienden que no hablaba yo del pan, sino de tener cuidado de la levadura de fariseos y saduceos?

12 Entonces comprendieron que no les decía que se cuidaran de la levadura del pan, sino de la enseñanza de los fariseos y de los saduceos.

La confesión de Pedro

13 Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

―¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

Le respondieron:

14 ―Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas.

15 ―Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?

16 ―Tú eres elCristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.

17 ―Dichosotú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal,sino mi Padre que está en el cielo.

18 Yo te digo que tú eres Pedro,y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerteno prevalecerán contra ella.

19 Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

20 Luego les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Cristo.

Jesús predice su muerte

21 Desde entonces comenzó Jesús a advertir a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas a manos de losancianos, de los jefes de los sacerdotes y de losmaestros de la ley, y que era necesario que lo mataran y que al tercer día resucitara.

22 Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo:

―¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás!

23 Jesús se volvió y le dijo a Pedro:

―¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacermetropezar; no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

24 Luego dijo Jesús a sus discípulos:

―Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.

25 Porque el que quiera salvar suvida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.

26 ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?

27 Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho.

28 Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar en su reino.

Mateo 17

La transfiguración

1 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, aJacoboy a Juan, el hermano de Jacobo, y los llevó aparte, a una montaña alta.

2 Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz.

3 En esto, se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Jesús.

4 Pedro le dijo a Jesús:

―Señor, ¡qué bueno sería que nos quedemos aquí! Si quieres, levantaré tres albergues: uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías.

5 Mientras estaba aún hablando, apareció una nube luminosa que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo: «Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo!»

6 Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados.

7 Pero Jesús se acercó a ellos y los tocó.

―Levántense —les dijo—. No tengan miedo.

8 Cuando alzaron la vista, no vieron a nadie más que a Jesús.

9 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les encargó:

―No le cuenten a nadie lo que han visto hasta que el Hijo del hombreresucite.

10 Entonces los discípulos le preguntaron a Jesús:

―¿Por qué dicen losmaestros de la leyque Elías tiene que venir primero?

11 ―Sin duda Elías viene, y restaurará todas las cosas —respondió Jesús—.

12 Pero les digo que Elías ya vino, y no lo reconocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron. De la misma manera va a sufrir el Hijo del hombre a manos de ellos.

13 Entonces entendieron los discípulos que les estaba hablando de Juan el Bautista.

Jesús sana a un muchacho endemoniado

14 Cuando llegaron a la multitud, un hombre se acercó a Jesús y se arrodilló delante de él.

15 ―Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques y sufre terriblemente. Muchas veces cae en el fuego o en el agua.

16 Se lo traje a tus discípulos, pero no pudieron sanarlo.

17 ―¡Ah, generación incrédula y perversa! —respondió Jesús—. ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme acá al muchacho.

18 Jesús reprendió al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquel momento.

19 Después los discípulos se acercaron a Jesús y, en privado, le preguntaron:

―¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?

20 ―Por la poca fe que tienen —les respondió—. Les aseguro que, si tuvieran fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Trasládate de aquí para allá”, y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible.

22 Estando reunidos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.

23 Lo matarán, pero al tercer día resucitará». Y los discípulos se entristecieron mucho.

El impuesto del templo

24 Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Capernaúm, los que cobraban el impuesto deltemplose acercaron a Pedro y le preguntaron:

―¿Su maestro no paga el impuesto del templo?

25 ―Sí, lo paga —respondió Pedro.

Al entrar Pedro en la casa, se adelantó Jesús a preguntarle:

―¿Tú qué opinas, Simón? Los reyes de la tierra, ¿a quiénes cobran tributos e impuestos: a los suyos o a los demás?

26 ―A los demás —contestó Pedro.

―Entonces los suyos están exentos —le dijo Jesús—.

27 Pero, para noescandalizara esta gente, vete al lago y echa el anzuelo. Saca el primer pez que pique; ábrele la boca y encontrarás una moneda.Tómala y dásela a ellos por mi impuesto y por el tuyo.

Mateo 18

El más importante en el reino de los cielos

1 En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:

―¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?

2 Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos.

3 Entonces dijo:

―Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.

4 Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.

5 »Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí.

6 Pero, si alguien hacepecara uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar.

7 »¡Ay del mundo por las cosas que hacen pecar a la gente! Inevitable es que sucedan, pero ¡ay del que hace pecar a los demás!

8 Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtatelo y arrójalo. Más te vale entrar en la vida manco o cojo que ser arrojado al fuego eterno con tus dos manos y tus dos pies.

9 Y, si tu ojo te hace pecar, sácatelo y arrójalo. Más te vale entrar tuerto en la vida que con dos ojos ser arrojado al fuego del infierno.

Parábola de la oveja perdida

10 »Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños. Porque les digo que en el cielo los ángeles de ellos contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial.

12 »¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en las colinas para ir en busca de la extraviada?

13 Y, si llega a encontrarla, les aseguro que se pondrá más feliz por esa sola oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron.

14 Así también, el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños.

El hermano que peca contra ti

15 »Si tu hermano peca contra ti,ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.

16 Pero, si no, lleva contigo a uno o dos más, para que “todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”.

17 Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y, si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado.

18 »Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

19 »Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo.

20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Parábola del siervo despiadado

21 Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:

―Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?

22 ―No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces—le contestó Jesús—.

23 »Por eso el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sussiervos.

24 Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía miles y miles de monedas de oro.

25 Como él no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su esposa y a sus hijos, y todo lo que tenía, para así saldar la deuda.

26 El siervo se postró delante de él. “Tenga paciencia conmigo —le rogó—, y se lo pagaré todo”.

27 El señor se compadeció de su siervo, le perdonó la deuda y lo dejó en libertad.

28 »Al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas de plata.Lo agarró por el cuello y comenzó a estrangularlo. “¡Págame lo que me debes!”, le exigió.

29 Su compañero se postró delante de él. “Ten paciencia conmigo —le rogó—, y te lo pagaré”.

30 Pero él se negó. Más bien fue y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda.

31 Cuando los demás siervos vieron lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contarle a su señor todo lo que había sucedido.

32 Entonces el señor mandó llamar al siervo. “¡Siervo malvado! —le increpó—. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste.

33 ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?”

34 Y, enojado, su señor lo entregó a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que debía.

35 »Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano».