Lamentaciones 4

1 ¡El oro ha perdido su lustre!

¡Se ha empañado el oro fino!

¡Regadas por las esquinas de las calles

se han quedado las joyas sagradas!

2 A los apuestos habitantes deSión,

que antaño valían su peso en oro,

hoy se les ve como vasijas de barro,

¡como la obra de un alfarero!

3 Hasta los chacales ofrecen el pecho

y dan leche a sus cachorros,

pero Jerusalénya no tiene sentimientos;

¡es como los avestruces del desierto!

4 Tanta es la sed que tienen los niños

que la lengua se les pega al paladar.

Piden pan los pequeñuelos,

pero nadie se lo da.

5 Quienes antes comían los más ricos manjares

hoy desfallecen de hambre por las calles.

Quienes antes se vestían de fina púrpura

hoy se revuelcan en la inmundicia.

6 Más grande que los pecados de Sodoma

es la iniquidad de Jerusalén;

¡fue derribada en un instante,

y nadie le tendió la mano!

7 Más radiantes que la nieve eran sus príncipes,

y más blancos que la leche;

más rosado que el coral era su cuerpo;

su apariencia era la del zafiro.

8 Pero ahora se ven más sucios que el hollín;

en la calle nadie los reconoce.

Su piel, reseca como la leña,

se les pega a los huesos.

9 ¡Dichososlos que mueren por la espada,

más que los que mueren de hambre!

Torturados por el hambre desfallecen,

pues no cuentan con los frutos del campo.

10 Con sus manos, mujeres compasivas

cocinaron a sus propios hijos,

y esos niños fueron su alimento

cuando Jerusalén fue destruida.

11 ElSeñordio rienda suelta a su enojo;

dejó correr el ardor de su ira.

Le prendió fuego a Sión

y la consumió hasta sus cimientos.

12 No creían los reyes de la tierra,

ni tampoco los habitantes del mundo,

que los enemigos y adversarios de Jerusalén

cruzarían alguna vez suspuertas.

13 Pero sucedió

por los pecados de sus profetas,

por las iniquidades de sus sacerdotes,

¡por derramar sangre inocente

en las calles de la ciudad!

14 Con las manos manchadas de sangre,

andan por las calles como ciegos.

No hay nadie que se atreva

a tocar siquiera sus vestidos.

15 «¡Largo de aquí,impuros!», les grita la gente.

«¡Fuera! ¡Fuera! ¡No nos toquen!»

Entre las nacionespaganasles dicen:

«Son unos vagabundos, que andan huyendo.

No pueden quedarse aquí más tiempo».

16 ElSeñormismo los ha dispersado;

ya no se preocupa por ellos.

Ya no hay respeto para los sacerdotes

ni compasión para los ancianos.

17 Para colmo, desfallecen nuestros ojos

esperando en vano que alguien nos ayude.

Desde nuestras torres estamos en espera

de una nación que no puede salvarnos.

18 A cada paso nos acechan;

no podemos ya andar por las calles.

Nuestro fin se acerca, nos ha llegado la hora;

¡nuestros días están contados!

19 Nuestros perseguidores resultaron

más veloces que las águilas del cielo;

nos persiguieron por las montañas,

nos acecharon en el desierto.

20 También cayó en sus redes elungidodelSeñor,

que era nuestra razón de vivir.

Era él de quien decíamos:

¡Viviremos bajo su sombra entre las naciones!

21 ¡Regocíjate y alégrate, capital de Edom,

que vives como reina en la tierra de Uz!

¡Pero ya tendrás que beber de esta copa,

y quedarás embriagada y desnuda!

22 Tu castigo se ha cumplido, bella Sión;

Dios no volverá a desterrarte.

Pero a ti, capital de Edom, te castigará por tu maldad

y pondrá al descubierto tus pecados.

Lamentaciones 5

1 Recuerda,Señor, lo que nos ha sucedido;

toma en cuenta nuestro oprobio.

2 Nuestra heredad ha caído en manos extrañas;

nuestro hogar, en manos de extranjeros.

3 No tenemos padre, hemos quedado huérfanos;

viudas han quedado nuestras madres.

4 El agua que bebemos, tenemos que pagarla;

la leña, tenemos que comprarla.

5 Los que nos persiguen nos pisan los talones;

estamos fatigados y no hallamos descanso.

6 Entramos en tratoscon Egipto y con Asiria

para conseguir alimentos.

7 Nuestros padres pecaron y murieron,

pero a nosotros nos tocó el castigo.

8 Ahora nos gobiernan los esclavos,

y no hay quien nos libre de sus manos.

9 Exponiéndonos a los peligrosdel desierto,

nos jugamos lavidapara obtener alimentos.

10 La piel nos arde como un horno;

¡de hambre nos da fiebre!

11 EnSióny en los pueblos de Judá

fueron violadas casadas y solteras.

12 A nuestros jefes los colgaron de las manos,

y ni siquiera respetaron a nuestros ancianos.

13 A nuestros mejores jóvenes los pusieron a moler;

los niños tropezaban bajo el peso de la leña.

14 Ya no se sientan losancianos

a laspuertasde la ciudad;

no se escucha ya la música de los jóvenes.

15 En nuestro corazón ya no hay gozo;

la alegría de nuestras danzas se convirtió en tristeza.

16 Nuestra cabeza se ha quedado sin corona.

¡Ay de nosotros; hemos pecado!

17 Desfallece nuestrocorazón;

se apagan nuestros ojos,

18 porque el monte Sión se halla desolado,

y sobre él rondan los chacales.

19 Pero tú,Señor, reinas por siempre;

tu trono permanece eternamente.

20 ¿Por qué siempre nos olvidas?

¿Por qué nos abandonas tanto tiempo?

21 Permítenos volver a ti,Señor, y volveremos;

devuélvenos la gloria de antaño.

22 La verdad es que nos has rechazado

y te has excedido en tu enojo contra nosotros.

Jeremías 1

1 Estas son las palabras de Jeremías hijo de Jilquías. Jeremías provenía de una familia sacerdotal de Anatot, ciudad del territorio de Benjamín.

2 La palabra delSeñorvino a Jeremías en el año trece del reinado de Josías hijo de Amón, rey de Judá.

3 También vino a él durante el reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, y hasta el fin del reinado de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá; es decir, hasta el quinto mes del año undécimo de su reinado, cuando la población de Jerusalén fue deportada.

Llamamiento de Jeremías

4 La palabra delSeñorvino a mí:

5 «Antes de formarte en el vientre,

ya te había elegido;

antes de que nacieras,

ya te había apartado;

te había nombrado profeta para las naciones».

6 Yo le respondí:

«¡Ah,Señormi Dios! ¡Soy muy joven, y no sé hablar!»

7 Pero elSeñorme dijo:

«No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene.

8 No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte». Lo afirma elSeñor.

9 Luego extendió elSeñorla mano y, tocándome la boca, me dijo:

«He puesto en tu boca mis palabras.

10 Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos,

»para arrancar y derribar,

para destruir y demoler,

para construir y plantar».

11 La palabra delSeñorvino a mí, y me dijo:

«¿Qué es lo que ves, Jeremías?»

«Veo una rama de almendro», respondí.

12 «Has visto bien —dijo elSeñor—, porque yo estoy alertapara que se cumpla mi palabra».

13 La palabra delSeñorvino a mí por segunda vez, y me dijo:

«¿Qué es lo que ves?»

«Veo una olla que hierve y se derrama desde el norte», respondí.

14 Entonces elSeñorme dijo:

«Desde el norte se derramará la calamidad sobre todos los habitantes del país.

15 Yo estoy por convocar a todas las tribus de los reinos del norte —afirma elSeñor—.

»Vendrán, y cada uno pondrá su trono

a laentradamisma de Jerusalén;

vendrán contra todos los muros que la rodean,

y contra todas las ciudades de Judá.

16 Yo dictaré sentencia contra mi pueblo,

por toda su maldad,

porque me han abandonado;

han quemado incienso a otros dioses,

y han adorado las obras de sus manos.

17 »Pero tú, ¡prepárate! Ve y diles todo lo que yo te ordene. No temas ante ellos, pues de lo contrario yo haré que sí les temas.

18 Hoy te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro y muro de bronce, contra todo el país, contra los reyes de Judá, contra sus autoridades y sus sacerdotes, y contra la gente del país.

19 Pelearán contra ti, pero no podrán vencerte, porque yo estoy contigo para librarte», afirma elSeñor.

Jeremías 2

Israel abandona a Dios

1 La palabra delSeñorvino a mí:

2 «Ve y proclama a oídos de Jerusalén que así dice elSeñor:

»“Recuerdo el amor de tu juventud,

tu cariño de novia,

cuando me seguías por el desierto,

por tierras no cultivadas.

3 Israel estaba consagrada alSeñor,

era lasprimiciasde su cosecha;

todo el que comía de ella sufría las consecuencias,

les sobrevenía la calamidad”»,

afirma elSeñor.

4 ¡Escuchen la palabra delSeñor, descendientes de Jacob,

tribus todas del pueblo de Israel!

5 Así dice elSeñor:

«¿Qué injusticia vieron en mí sus antepasados,

que se alejaron tanto de mí?

Se fueron tras lo que nada vale,

y en nada se convirtieron.

6 Nunca preguntaron:

“¿Dónde está elSeñor

que nos hizo subir de Egipto,

que nos guió por el desierto,

por tierra árida y accidentada,

por tierra reseca y tenebrosa,

por tierra que nadie transita

y en la que nadie vive?”

7 Yo los traje a una tierra fértil,

para que comieran de sus frutos

y de su abundancia.

Pero ustedes vinieron ycontaminaronmi tierra;

hicieron de mi heredad algo abominable.

8 Nunca preguntaron los sacerdotes:

“¿Dónde está elSeñor?”

Los expertos en la ley jamás me conocieron;

lospastoresse rebelaron contra mí,

los profetas hablaron en nombre deBaal

y se fueron tras dioses que para nada sirven.

9 Por eso, aún voy a entablar un litigio contra ustedes,

y también litigaré contra los hijos de sus hijos

—afirma elSeñor—.

10 »Crucen a las costas de Chipre, y miren;

envíen mensajeros a Cedar,e infórmense bien;

fíjense si ha sucedido algo semejante:

11 ¿Hay alguna nación que haya cambiado de dioses,

a pesar de que no son dioses?

¡Pues mi pueblo ha cambiado al que es su gloria,

por lo que no sirve para nada!

12 ¡Espántense, cielos, ante esto!

¡Tiemblen y queden horrorizados!

—afirma elSeñor—.

13 »Dos son los pecados

que ha cometido mi pueblo:

Me han abandonado a mí,

fuente de agua viva,

y han cavado sus propias cisternas,

cisternas rotas que no retienen agua.

14 ¿Acaso es Israel un esclavo?

¿Nació en la esclavitud?

¿Por qué entonces lo saquean?

15 Los leones rugieron contra él,

lanzaron fuertes gruñidos.

Dejaron desolado su país,

sus ciudades fueron incendiadas,

y ya nadie las habita.

16 »Para colmo de males,

los de Menfisy los de Tafnes

te raparon la cabeza.

17 ¿No te ha pasado todo esto

por haber abandonado alSeñortu Dios,

mientras él te guiaba por el camino?

18 Y ahora, ¿qué sacas con ir a Egipto

a beber agua del Nilo?

¿Qué sacas con ir a Asiria

a beber agua del Éufrates?

19 Tu maldad te castigará,

tu infidelidad te recriminará.

Ponte a pensar cuán malo y amargo

es abandonar alSeñortu Dios

y no sentir temor de mí

—afirma el Señor, elSeñorTodopoderoso—.

20 »Desde hace mucho quebraste el yugo;

te quitaste las ataduras

y dijiste: “¡No quiero servirte!”

Sobre toda colina alta,

y bajo todo árbol frondoso,

te entregaste a la prostitución.

21 Yo te planté, como vid selecta,

con semilla genuina.

¿Cómo es que te has convertido

en una vid degenerada y extraña?

22 Aunque te laves con lejía,

y te frotes con mucho jabón,

ante mí seguirá presente

la mancha de tu iniquidad

—afirma elSeñoromnipotente—.

23 »¿Cómo puedes decir:

“No me he contaminado,

ni me he ido tras los baales”?

¡Considera tu conducta en el valle!

¡Reconoce lo que has hecho!

¡Camella ligera de cascos,

que no puedes quedarte quieta!

24 ¡Asna salvaje que tiras al monte!

Cuando ardes en deseos, olfateas el viento;

cuando estás en celo, no hay quien te detenga.

Ningún macho que te busque tiene que fatigarse:

cuando estás en celo, fácilmente te encuentra.

25 »No andes con pies descalzos, que te lastimas,

ni dejes que la garganta se te reseque.

Pero tú insistes: “¡No tengo remedio!

Amo a dioses extraños, y tras ellos me iré”.

26 »El pueblo de Israel se avergonzará,

junto con sus reyes y autoridades,

sacerdotes y profetas,

como se avergüenza el ladrón cuando lo descubren.

27 A un trozo de madera le dicen:

“Tú eres mi padre”,

y a una piedra le repiten:

“Tú me has dado a luz”.

Me han vuelto la espalda;

no quieren darme la cara.

Pero les llega la desgracia y me dicen:

“¡Levántate y sálvanos!”

28 ¿Dónde están, Judá, los dioses que te fabricaste?

¡Tienes tantos dioses como ciudades!

¡Diles que se levanten!

¡A ver si te salvan cuando caigas en desgracia!

29 »¿Por qué litigan conmigo?

Todos ustedes se han rebelado contra mí

—afirma elSeñor—.

30 »En vano castigo a mi pueblo,

pues rechaza micorrección.

Cual si fuera un león feroz,

la espada de ustedes devoró a sus profetas.

31 »Pero ustedes, los de esta generación,

presten atención a la palabra delSeñor:

¿Acaso he sido para Israel

un desierto o una tierra tenebrosa?

¿Por qué dice mi pueblo:

“Somos libres, nunca más volveremos a ti”?

32 ¿Acaso una joven se olvida de sus joyas,

o una novia de su atavío?

¡Pues hace muchísimo tiempo

que mi pueblo se olvidó de mí!

33 ¡Qué mañosa eres

para conseguir amantes!

¡Hasta las malas mujeres

han aprendido de ti!

34 Tienes la ropa manchada de sangre,

de sangre de gente pobre e inocente,

a los que nunca sorprendiste robando.

Por todo esto

35 te voy a juzgar:

por alegar que no has pecado,

por insistir en tu inocencia,

por afirmar: “¡Dios ya no está enojado conmigo!”

36 ¡Con qué ligereza cambias de parecer!

Pues también Egipto te defraudará,

como te defraudó Asiria.

37 Saldrás de allí con las manos en la nuca,

porque elSeñorha rechazado

a aquellos en quienes confías,

y no prosperarás con ellos.

Jeremías 3

1 »Supongamos que un hombre se divorcia de su mujer, y que ella lo deja para casarse con otro. ¿Volvería el primero a casarse con ella? ¡Claro que no! Semejante accióncontaminaríapor completo la tierra. Pues bien, tú te has prostituido con muchos amantes, y ya no podrás volver a mí —afirma elSeñor—.

2 »Fíjate bien en esas lomas estériles:

¡Dónde no se han acostado contigo!

Como un beduino en el desierto,

te sentabas junto al camino,

a la espera de tus amantes.

Has contaminado la tierra

con tus infames prostituciones.

3 Por eso se demoraron las lluvias,

y no llegaron los aguaceros de primavera.

Tienes el descaro de una prostituta;

¡no conoces la vergüenza!

4 No hace mucho me llamabas:

“Padre mío, amigo de mi juventud,

5 ¿vas a estar siempre enojado?

¿Guardarás rencor eternamente?”

Y mientras hablabas,

hacías todo el mal posible».

La infidelidad de Israel

6 Durante el reinado del rey Josías elSeñorme dijo: «¿Has visto lo que ha hecho Israel, la infiel? Se fue a todo monte alto, y allí, bajo todo árbol frondoso, se prostituyó.

7 Yo pensaba que después de hacer todo esto ella volvería a mí. Pero no lo hizo. Esto lo vio su hermana, la infiel Judá,

8 y viotambién que yo había repudiado a la apóstata Israel, y que le había dado carta de divorcio por todos los adulterios que había cometido. No obstante, su hermana, la infiel Judá, no tuvo ningún temor, sino que también ella se prostituyó.

9 »Como Israel no tuvo ningún reparo en prostituirse,contaminóla tierra y cometió adulterio al adorar ídolos de piedra y de madera.

10 A pesar de todo esto, su hermana, la infiel Judá, no se volvió a mí de todocorazón, sino que solo fingió volverse», afirma elSeñor.

11 ElSeñorme dijo: «La apóstata Israel ha resultado ser más justa que la infiel Judá.

12 Ve al norte y proclama este mensaje:

»“¡Vuelve, apóstata Israel!

No te miraré con ira

—afirma elSeñor—.

No te guardaré rencor para siempre,

porque soy misericordioso

—afirma elSeñor—.

13 Tan solo reconoce tu culpa,

y que te rebelaste contra elSeñortu Dios.

Bajo todo árbol frondoso

has brindado a dioses extraños tus favores,

y no has querido obedecerme”

—afirma elSeñor—.

14 »¡Vuélvanse a mí, apóstatas —afirma elSeñor—, porque yo soy su esposo! De ustedes tomaré uno de cada ciudad y dos de cada familia, y los traeré aSión.

15 Les darépastoresque cumplan mi voluntad, para que los guíen con sabiduría y entendimiento.

16 »En aquellos días, cuando ustedes se hayan multiplicado y sean numerosos en el país, ya no se dirá más: “Arca delpactodelSeñor”. Nadie pensará más en ella ni la recordará; nadie la echará de menos ni volverá a fabricarla —afirma elSeñor—.

17 »En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: “Trono delSeñor”. Todas las naciones se reunirán en Jerusalén para honrar elnombredelSeñor, y ya no volverán a obedecer ciegamente a su malvado corazón.

18 »En aquellos días la tribu de Judá se unirá al pueblo de Israel, y juntos vendrán del país del norte, a la tierra que di como herencia a sus antepasados.

19 »Yo mismo dije:

»“¡Cómo quisiera tratarte como a un hijo,

y darte una tierra codiciable,

la heredad más hermosa de las naciones!”

Yo creía que me llamarías “Padre mío”,

y que nunca dejarías de seguirme.

20 Pero tú, pueblo de Israel,

me has sido infiel

como una mujer infiel a su esposo»,

afirma elSeñor.

21 Se escucha un grito en las lomas estériles,

la súplica angustiosa del pueblo de Israel,

porque han pervertido su conducta,

se han olvidado delSeñorsu Dios.

22 «¡Vuélvanse, apóstatas,

y los curaré de su infidelidad!»

«Aquí estamos, a ti venimos,

porque tú eres elSeñornuestro Dios.

23 Ciertamente son un engaño las colinas,

y una mentira el estruendo sobre las montañas.

Ciertamente en elSeñornuestro Dios

está lasalvaciónde Israel.

24 Desde nuestra juventud, la vergonzosa idolatría

se ha engullido el esfuerzo de nuestros antepasados:

sus rebaños y su ganado,

sus hijos y sus hijas.

25 ¡Acostémonos en nuestra vergüenza,

y que nos cubra nuestra desgracia!

¡Nosotros y nuestros antepasados

hemos pecado contra elSeñornuestro Dios!

Desde nuestra juventud y hasta el día de hoy,

no hemos obedecido alSeñornuestro Dios».

Jeremías 4

1 «Israel, si piensas volver,

vuélvete a mí

—afirma elSeñor—.

Si quitas de mi vista tus ídolos abominables

y no te alejas de mí,

2 si con fidelidad, justicia y rectitud

juras: “Por la vida delSeñor”,

entonces “en él serán benditas las naciones,

y en él se gloriarán”».

3 Así dice elSeñor

a los habitantes de Judá y de Jerusalén:

«Abran surcos en terrenos no labrados,

y no siembren entre espinos.

4 Habitantes de Judá y de Jerusalén,

marquen sucorazóncon la señal delpacto:

circuncídense para honrar alSeñor,

no sea que por la maldad de sus obras

mi furor se encienda como el fuego

y arda sin que nadie pueda apagarlo.

La amenaza del norte

5 »¡Anúncienlo en Judá,

proclámenlo en Jerusalén!

¡Toquen la trompeta por todo el país!

Griten a voz en cuello:

“¡Reúnanse y entremos

en las ciudades fortificadas!”

6 Señalen aSióncon la bandera;

¡busquen refugio, no se detengan!

Porque yo traigo del norte

calamidad y gran destrucción.

7 Un león ha salido del matorral,

un destructor de naciones se ha puesto en marcha;

ha salido de su lugar de origen

para desolar tu tierra;

tus ciudades quedarán en ruinas

y totalmente despobladas.

8 Por esto, vístanse de luto,

laméntense y giman,

porque la ardiente ira delSeñor

no se ha apartado de nosotros.

9 »En aquel día desfallecerá

elcorazóndel rey y de los jefes;

los sacerdotes se llenarán de pánico

y los profetas quedarán atónitos»,

afirma elSeñor.

10 Yo dije: «¡Ah,Señormi Dios,

cómo has engañado a este pueblo y a Jerusalén!

Dijiste: “Tendránpaz”,

pero tienen la espada en el cuello».

11 En aquel tiempo se les dirá

a este pueblo y a Jerusalén:

«Desde las estériles lomas del desierto

sopla un viento abrasador

en dirección a la capital de mi pueblo.

No es el viento que sirve para aventar

ni para limpiar el trigo;

12 el viento que haré venir

es demasiado fuerte para eso,

porque yo mismo

dictaré sentencia contra ellos».

13 ¡Mírenlo avanzar como las nubes!

¡Sus carros de guerra parecen un huracán!

¡Sus caballos son más veloces que las águilas!

¡Ay de nosotros! ¡Estamos perdidos!

14 Jerusalén, limpia de maldad tu corazón

para que seas salvada.

¿Hasta cuándo hallarán lugar en ti

los pensamientos perversos?

15 Una voz anuncia desgracia

desde Dan y desde las colinas de Efraín.

16 «Adviertan a las naciones,

proclámenlo contra Jerusalén:

“De lejanas tierras vienen sitiadores

lanzando gritos de guerra

contra las ciudades de Judá”.

17 La rodean como quien cuida un campo,

porque ella se rebeló contra mí

—afirma elSeñor—.

18 Tu conducta y tus acciones

te han causado todo esto.

Esta es tu desgracia. ¡Qué amarga es!

¡Cómo te ha calado en el propio corazón!»

19 ¡Qué angustia, qué angustia!

¡Me retuerzo de dolor!

Mi corazón se agita. ¡Ay, corazón mío!

¡No puedo callarme!

Puedo escuchar el toque de trompeta

y el grito de guerra.

20 Un desastre llama a otro desastre;

todo el país está devastado.

De repente fueron destruidos

los pabellones y las carpas donde habito.

21 ¿Hasta cuándo tendré que ver la bandera

y escuchar el toque de la trompeta?

22 «Mi pueblo esnecio,

no me conoce;

son hijos insensatos

que no tienen entendimiento.

Son hábiles para hacer el mal;

no saben hacer el bien».

23 Miré a la tierra, y era un caos total;

miré a los cielos, y todo era tinieblas.

24 Miré a las montañas, y estaban temblando;

¡se sacudían todas las colinas!

25 Miré, y no quedaba nadie;

habían huido todas las aves del cielo.

26 Miré, y la tierra fértil era un desierto;

yacían en ruinas todas las ciudades,

por la acción delSeñor,

por causa de su ardiente ira.

27 Así dice elSeñor:

«Todo el país quedará desolado,

pero no lo destruiré por completo.

28 Por eso el país estará de luto,

y los altos cielos se oscurecerán,

pues ya lo dije, y no me retractaré;

lo he decidido, y no me volveré atrás».

29 Ante el ruido de arqueros y jinetes

huye toda la ciudad.

Algunos se meten en los matorrales,

otros trepan por los peñascos.

Toda la ciudad queda abandonada;

¡no queda un solo habitante!

30 ¿Qué piensas hacer, ciudad devastada?

¿Para qué te vistes de púrpura?

¿Para qué te pones joyas de oro?

¿Para qué te maquillas los ojos?

En vano te embelleces,

pues tus amantes te desprecian;

solo buscan tu muerte.

31 Oigo gritos como de parturienta,

gemidos como de primeriza.

Son los gemidos de la bella Sión,

que respira con dificultad;

que extiende los brazos y dice:

«¡Ay de mí, que desfallezco!

¡Estoy en manos de asesinos!»

Jeremías 5

La corrupción de Jerusalén y de Judá

1 «Recorran las calles de Jerusalén,

observen con cuidado,

busquen por las plazas.

Si encuentran una sola persona

que practique la justicia y busque la verdad,

yo perdonaré a esta ciudad.

2 Aunque juran: “Por la vida delSeñor”,

de hecho juran en falso».

3 Señor, ¿acaso no buscan tus ojos la verdad?

Golpeaste a esa gente, y no les dolió,

acabaste con ellos, y no quisieron ser corregidos.

Endurecieron su rostro más que una roca,

y no quisieronarrepentirse.

4 Entonces pensé: «Así es la plebe;

siempre actúan comonecios,

porque no conocen elcaminodelSeñor

ni las demandas de su Dios.

5 Me dirigiré a los líderes

y les hablaré;

porque ellos sí conocen el camino delSeñor

y las demandas de su Dios».

Pero ellos también quebrantaron el yugo

y rompieron las ataduras.

6 Por eso los herirá el león de la selva

y los despedazará el lobo del desierto;

frente a sus ciudades está el leopardo al acecho,

y todo el que salga de ellas será despedazado,

pues son muchas sus rebeliones

y numerosas sus infidelidades.

7 «¿Por qué habré de perdonarte?

Tus hijos me han abandonado,

han jurado por los que no son dioses.

Cuando suplí sus necesidades,

ellos cometieron adulterio

y en tropel se volcaron a los prostíbulos.

8 Son como caballos bien cebados y fogosos;

todos relinchan por la mujer ajena.

9 ¿Y no los he de castigar por esto?

—afirma elSeñor—.

¿Acaso no he de vengarme de semejante nación?

10 »Suban por los surcos de esta viña

y arrásenla, pero no acaben con ella.

Arránquenle sus sarmientos,

porque no son delSeñor.

11 Pues las casas de Israel y de Judá

me han sido más que infieles»,

afirma elSeñor.

12 Ellas han negado alSeñor,

y hasta dicen: «¡Dios no existe!

Ningún mal vendrá sobre nosotros,

no sufriremos guerras ni hambre».

13 Los profetas son como el viento:

la palabra delSeñorno está en ellos.

¡Que así les suceda!

14 Por eso, así dice elSeñor,

el DiosTodopoderoso:

«Por cuanto el pueblo ha hablado así,

mis palabras serán como fuego en tu boca,

y este pueblo, como un montón de leña.

Ese fuego los consumirá.

15 »Pueblo de Israel,

voy a traer contra ustedes una nación lejana,

una nación fuerte y antigua,

una nación cuyo idioma no conocen,

cuyo lenguaje no entienden

—afirma elSeñor—.

16 Todos ellos son guerreros valientes;

sus flechas presagian la muerte.

17 Acabarán con tu cosecha y tu alimento,

devorarán a tus hijos e hijas,

matarán a tus rebaños y ganados,

y destruirán tus viñas y tus higueras.

Tus ciudades fortificadas,

en las que pusiste tu confianza,

serán pasadas a filo de espada.

18 »Sin embargo, aun en aquellos días no los destruiré por completo —afirma elSeñor—.

19 Y, cuando te pregunten: “¿Por qué elSeñor, nuestro Dios, nos ha hecho todo esto?”, tú les responderás: “Así como ustedes me han abandonado y en su propia tierra han servido a dioses extranjeros, así también en tierra extraña servirán a gente extranjera”.

20 »Anuncien esto entre los descendientes de Jacob

y proclámenlo en Judá:

21 Escucha esto, pueblo necio e insensato,

que tiene ojos, pero no ve,

que tiene oídos, pero no oye.

22 ¿Acaso has dejado de temerme?

—afirma elSeñor—.

¿No debieras temblar ante mí?

Yo puse la arena como límite del mar,

como frontera perpetua e infranqueable.

Aunque se agiten sus olas,

no podrán prevalecer;

aunque bramen,

no franquearán esa frontera.

23 Pero este pueblo tiene uncorazónterco y rebelde;

se ha descarriado, ha sido infiel.

24 No reflexionan ni dicen:

“Temamos alSeñor, nuestro Dios,

quien a su debido tiempo nos da lluvia,

las lluvias de otoño y primavera,

y nos asegura las semanas señaladas

para la cosecha”.

25 Las iniquidades de ustedes

les han quitado estos beneficios;

sus pecados los han privado

de estas bendiciones.

26 Sin duda en mi pueblo hay malvados,

que están al acecho como cazadores de aves,

que ponen trampas para atrapar a la gente.

27 Como jaulas llenas de pájaros,

llenas de engaño están sus casas;

por eso se han vuelto poderosos y ricos,

28 gordos y pedantes.

Sus obras de maldad no tienen límite:

no le hacen justicia al huérfano,

para que su causa prospere;

ni defienden tampoco

el derecho de los menesterosos.

29 ¿Y no los he de castigar por esto?

¿No he de vengarme de semejante nación?

—afirma elSeñor—.

30 »Algo espantoso y terrible

ha ocurrido en este país.

31 Los profetas profieren mentiras,

los sacerdotes gobiernan a su antojo,

¡y mi pueblo tan campante!

Pero ¿qué van a hacer ustedes

cuando todo haya terminado?

Jeremías 6

Jerusalén es sitiada

1 »¡Huyan de Jerusalén, benjaminitas!

¡Toquen la trompeta en Tecoa!

¡Levanten señal en Bet Haqueren!

Una desgracia, una gran destrucción,

nos amenaza desde el norte.

2 Estoy por destruir aSión,

tan hermosa y delicada.

3 Los pastores y sus rebaños vienen contra ella:

acampan a su alrededor,

y cada uno escoge su pastizal».

4 «¡Prepárense para pelear contra ella!

¡Ataquémosla a plena luz del día!

Pero ¡ay de nosotros, que el día se acaba

y se alargan las sombras de la noche!

5 ¡Vamos, ataquémosla de noche,

y destruyamos sus fortalezas!»

6 Así dice elSeñorTodopoderoso:

«¡Talen árboles

y levanten una rampa contra Jerusalén!

Esta ciudad debe ser castigada,

pues en ella no hay más que opresión.

7 Como agua que brota de un pozo,

así brota de Jerusalén la maldad.

En ella se oye de violencia y destrucción;

no veo otra cosa que enfermedades y heridas.

8 ¡Escarmienta, Jerusalén,

para que no me aparte de ti!

De lo contrario, te convertiré en desolación,

en una tierra inhabitable».

9 Así dice elSeñorTodopoderoso:

«Busquen al remanente de Israel.

Rebusquen, como en una viña;

repasen los sarmientos,

como lo hace el vendimiador».

10 ¿A quién le hablaré?

¿A quién le advertiré?

¿Quién podrá escucharme?

Tienen tapadoslos oídos

y no pueden comprender.

La palabra delSeñorlos ofende;

detestan escucharla.

11 Pero yo estoy lleno de la ira delSeñor,

y ya no puedo contenerme.

«Derrama tu ira sobre los niños de la calle,

sobre los grupos de jóvenes,

porque serán apresados el marido y la mujer,

la gente madura y la entrada en años.

12 Sus casas, sus campos y sus mujeres

caerán en manos extrañas,

porque yo voy a extender mi mano

contra los habitantes del país

—afirma elSeñor—.

13 »Desde el más pequeño hasta el más grande,

todos codician ganancias injustas;

desde el profeta hasta el sacerdote,

todos practican el engaño.

14 Curan por encima la herida de mi pueblo,

y les desean: “¡Paz, paz!”,

cuando en realidad no hay paz.

15 ¿Acaso se han avergonzado

de la abominación que han cometido?

¡No, no se han avergonzado de nada,

ni saben siquiera lo que es la vergüenza!

Por eso, caerán con los que caigan;

cuando los castigue, serán derribados»,

dice elSeñor.

16 Así dice elSeñor:

«Deténganse en los caminos y miren;

pregunten por los senderos antiguos.

Pregunten por el buencamino,

y no se aparten de él.

Así hallarán el descanso anhelado.

Pero ellos dijeron:

“No lo seguiremos”.

17 Yo aposté centinelas para ustedes, y dije:

“Presten atención al toque de trompeta”.

Pero ellos dijeron:

“No prestaremos atención”.

18 Por eso, ¡escuchen, naciones!

¡Sepa la congregación lo que le espera!

19 Escucha, tierra:

Traigo sobre este pueblo una desgracia,

fruto de sus maquinaciones,

porque no prestaron atención a mis palabras,

sino que rechazaron mi enseñanza.

20 ¿De qué me sirve este incienso que llega de Sabá,

o la caña dulce de un país lejano?

Susholocaustosno me gustan;

sus sacrificios no me agradan».

21 Por eso, así dice elSeñor:

«Voy a ponerle obstáculos a este pueblo.

Padres e hijos tropezarán contra ellos,

vecinos y amigos perecerán».

22 Así dice elSeñor:

«¡Miren! Del norte viene un ejército;

una gran nación se moviliza

desde los confines de la tierra.

23 Empuñan el arco y la lanza;

son crueles y no tienen compasión.

Lanzan gritos como bramidos del mar,

y cabalgan sobre sus corceles.

¡Vienen contra ti, hija de Sión,

listos para la batalla!»

24 Nos ha llegado la noticia,

y nuestras manos flaquean;

la angustia nos domina,

como si tuviéramos dolores de parto.

25 ¡Viene el enemigo armado con espada!

No salgan al campo,

ni transiten por los caminos.

¡Hay terror por todas partes!

26 Vístete de luto, pueblo mío;

revuélcate en las cenizas.

Llora amargamente,

como lo harías por tu primogénito,

porque nos cae por sorpresa

el que viene a destruirnos.

27 «Te he puesto entre mi pueblo

como vigía y atalaya,

para que escudriñes

y examines su conducta.

28 Todos ellos son muy rebeldes,

y andan sembrando calumnias;

sean de bronce o de hierro,

todos son unos corruptos.

29 Los fuelles soplan con furor,

y el plomo se derrite en el fuego,

pero los malvados no sepurifican;

¡de nada sirve que se les refine!

30 Por eso se les llama “Escoria de la plata”:

¡para elSeñorson un desecho!»

Jeremías 7

La religión falsa e inútil

1 Esta es la palabra que vino a Jeremías de parte delSeñor:

2 «Párate a la entrada de la casa delSeñor, y desde allí proclama este mensaje: ¡Escuchen la palabra delSeñor, todos ustedes, habitantes de Judá que entran por estas puertas para adorar alSeñor!

3 Así dice elSeñorTodopoderoso, el Dios de Israel: “Enmienden su conducta y sus acciones, y yo los dejaré seguir viviendo en este país.

4 No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Este es el templo delSeñor, el templo delSeñor, el templo delSeñor!’

5 Si en verdad enmiendan su conducta y sus acciones, si en verdad practican la justicia los unos con los otros,

6 si no oprimen al extranjero ni al huérfano ni a la viuda, si no derraman sangre inocente en este lugar, ni siguen a otros dioses para su propio mal,

7 entonces los dejaré seguir viviendo en este país, en la tierra que di a sus antepasados para siempre.

8 »”¡Pero ustedes confían en palabras engañosas, que no tienen validez alguna!

9 Roban, matan, cometen adulterio, juran en falso, queman incienso aBaal, siguen a otros dioses que jamás conocieron,

10 ¡y vienen y se presentan ante mí en esta casa que lleva minombre, y dicen: ‘Estamos a salvo’, para luego seguir cometiendo todas estas abominaciones!

11 ¿Creen acaso que esta casa que lleva mi nombre es una cueva de ladrones? ¡Pero si yo mismo lo he visto! —afirma elSeñor—.

12 »”Vayan ahora a mi santuario en Siló, donde al principio hice habitar mi nombre, y vean lo que hice con él por culpa de la maldad de mi pueblo Israel.

13 Y ahora, puesto que ustedes han hecho todas estas cosas —afirma elSeñor—, y puesto que una y otra vez les he hablado y no me han querido escuchar, y puesto que los he llamado y no me han respondido,

14 lo mismo que hice con Siló haré con esta casa, que lleva mi nombre y en la que ustedes confían, y con el lugar que les di a ustedes y a sus antepasados.

15 Los echaré de mi presencia, así como eché a todos sus hermanos, a toda la descendencia de Efraín”.

16 »Pero en cuanto a ti, Jeremías, no intercedas por este pueblo. No me ruegues ni me supliques por ellos. No me insistas, porque no te escucharé.

17 ¿Acaso no ves lo que hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

18 Los niños juntan la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres hacen la masa para cocer tortas y ofrecérselas a la “reina del cielo”. Además, para ofenderme derraman libaciones a otros dioses.

19 Pero no es a mí al que ofenden —afirma elSeñor—. Más bien se ofenden a sí mismos, para su propia vergüenza.

20 »Por eso, así dice elSeñoromnipotente: “Descargaré mi enojo y mi furor sobre este lugar: sobre loshombresy los animales, sobre los árboles del campo y los frutos de la tierra, ¡y arderá mi enojo y no se apagará!”

21 »Así dice elSeñorTodopoderoso, el Dios de Israel: “¡Junten susholocaustoscon sus sacrificios, y cómanse la carne!

22 En verdad, cuando yo saqué de Egipto a sus antepasados, no les dije nada ni les ordené nada acerca de holocaustos y sacrificios.

23 Lo que sí les ordené fue lo siguiente: ‘Obedézcanme. Así yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. Condúzcanse conforme a todo lo que yo les ordene, a fin de que les vaya bien’.

24 Pero ellos no me obedecieron ni me prestaron atención, sino que siguieron los consejos de su terco y malvadocorazón. Fue así como, en vez de avanzar, retrocedieron.

25 Desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto hasta ahora, no he dejado de enviarles, día tras día, a mis servidores los profetas.

26 Con todo, no me obedecieron ni me prestaron atención, sino que se obstinaron y fueron peores que sus antepasados”.

27 »Tú les dirás todas estas cosas, pero no te escucharán. Los llamarás, pero no te responderán.

28 Entonces les dirás: “Esta es la nación que no ha obedecido la voz delSeñorsu Dios, ni ha aceptado sucorrección. La verdad ha muerto, ha sido arrancada de su boca.

29 »”Córtate la cabellera, y tírala;

eleva tu lamento en las lomas desoladas,

porque elSeñorha rechazado y abandonado

a la generación que provocó su ira.

El Valle de la Matanza

30 »”La gente de Judá ha hecho el mal que yo detesto —afirma elSeñor—. Han profanado la casa que lleva minombreal instalar allí sus ídolos abominables.

31 Además, construyeron elsantuario paganode Tofet, en el valle de Ben Hinón, para quemar a sus hijos y a sus hijas en el fuego, cosa que jamás ordené ni me pasó siquiera por lamente.

32 Por eso llegarán días —afirma elSeñor—, cuando ya no lo llamarán más Tofet ni Valle de Ben Hinón, sino Valle de la Matanza; y, a falta de otro lugar, en Tofet enterrarán a sus muertos.

33 Los cadáveres de este pueblo servirán de comida a las aves del cielo y a los animales de la tierra, y no habrá quien los espante.

34 Haré que en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén se apaguen los gritos de alegría, las voces de júbilo, y los cánticos del novio y de la novia, porque el país se convertirá en desolación.

Jeremías 8

1 »”En aquel tiempo —afirma elSeñor—, se exhumarán los huesos de los reyes y de los jefes de Judá, de los sacerdotes y de los profetas, y de los habitantes de Jerusalén.

2 Quedarán expuestos al sol y a la luna, y a todas las estrellas del cielo, cuerpos celestes a los que ellos amaron, sirvieron, consultaron y adoraron. No se les recogerá ni se les enterrará; ¡como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra!

3 En todos los lugares por donde yo disperse a los sobrevivientes de esta nación malvada, los que hayan quedado preferirán la muerte a la vida. Lo afirma elSeñorTodopoderoso”.

Pecado y castigo

4 »Pero tú les advertirás que así dice elSeñor:

»“Cuando loshombrescaen,

¿acaso no se levantan?

Cuando uno se desvía,

¿acaso no vuelve al camino?

5 ¿Por qué entonces este pueblo se ha desviado?

¿Por qué persiste Jerusalén en su apostasía?

Se aferran al engaño,

y no quieren volver a mí.

6 He escuchado con suma atención,

para ver si alguien habla con rectitud,

pero nadie searrepientede su maldad;

nadie reconoce el mal que ha hecho.

Todos siguen su loca carrera,

como caballos desbocados en combate.

7 Aun la cigüeña en el cielo

conoce sus estaciones;

la tórtola, la golondrina y la grulla

saben cuándo deben emigrar.

Pero mi pueblo no conoce

lasleyes delSeñor.

8 »”¿Cómo se atreven a decir:

‘Somos sabios; la ley delSeñornos apoya’,

si la pluma engañosa de los escribas

la ha falsificado?

9 Los sabios serán avergonzados,

serán atrapados y abatidos.

Si han rechazado la palabra delSeñor,

¿qué sabiduría pueden tener?

10 Por eso entregaré sus mujeres a otros hombres,

y sus campos a otros dueños.

Porque desde el más pequeño hasta el más grande,

todos codician ganancias injustas;

desde el profeta hasta el sacerdote,

todos practican el engaño.

11 Curan por encima la herida de mi pueblo,

y les desean: ‘¡Paz, paz!’,

cuando en realidad no hay paz.

12 ¿Acaso se han avergonzado

de la abominación que han cometido?

¡No, no se han avergonzado de nada,

y ni siquiera saben lo que es la vergüenza!

Por eso, caerán con los que caigan;

cuando los castigue, serán derribados

—dice elSeñor—.

13 »”Cuando quiero cosechar

—afirma elSeñor—,

no encuentro uvas en la viña,

ni hay higos en la higuera;

sus hojas están marchitas.

¡Voy, pues, a quitarles

lo que les he dado!”»

14 «¿Qué hacemos aquí sentados?

¡Vengan, y vámonos juntos a las ciudades fortificadas

para morir allí!

ElSeñornuestro Dios nos está destruyendo.

Nos ha dado a beber agua envenenada,

porque hemos pecado contra él.

15 Esperábamos paz,

pero no llegó nada bueno.

Esperábamos un tiempo de salud,

pero solo nos llegó el terror.

16 Desde Dan se escucha

el resoplar de sus caballos;

cuando relinchan sus corceles,

tiembla toda la tierra.

Vienen a devorarse el país,

y todo lo que hay en él,

la ciudad y todos sus habitantes».

17 «¡Miren! Estoy lanzando contra ustedes

serpientes venenosas que los morderán,

y contra ellas no hay encantamiento»,

afirma elSeñor.

18 La aflicción me abruma;

micorazóndesfallece.

19 El clamor de mi pueblo se levanta

desde todos los rincones del país:

«¿Acaso no está elSeñorenSión?

¿No está allí su rey?»

«¿Por qué me provocan con sus ídolos,

con sus dioses inútiles y extraños?»

20 «Pasó la cosecha, se acabó el verano,

y nosotros no hemos sido salvados».

21 Por la herida de mi pueblo estoy herido;

estoy de luto, el terror se apoderó de mí.

22 ¿No queda bálsamo en Galaad?

¿No queda allí médico alguno?

¿Por qué no se ha restaurado

la salud de mi pueblo?