Jeremías 9

1 ¡Ojalá mi cabeza fuera un manantial,

y mis ojos una fuente de lágrimas,

para llorar de día y de noche

por los muertos de mi pueblo!

2 ¡Ojalá tuviera yo en el desierto

una posada junto al camino!

Abandonaría a mi pueblo,

y me alejaría de ellos.

Porque todos ellos son adúlteros,

son una banda de traidores.

3 «Tensan su lengua como un arco;

en el país prevalece la mentira, no la verdad,

porque van de mal en peor,

y a mí no me conocen

—afirma elSeñor—.

4 Cuídese cada uno de su amigo,

no confíe ni siquiera en el hermano,

porque todo hermano engaña,

y todo amigo difama.

5 Se engañan unos a otros;

no se hablan con la verdad.

Han enseñado sus lenguas a mentir,

y pecan hasta el cansancio.

6 »Tú, Jeremías, vives en medio de engañadores,

que por su engaño no quieren reconocerme»,

afirma elSeñor.

7 Por eso, así dice elSeñorTodopoderoso:

«Voy a refinarlos, a ponerlos a prueba.

¿Qué más puedo hacer con mi pueblo?

8 Su lengua es una flecha mortífera,

su boca solo sabe engañar;

hablan cordialmente con su amigo,

mientras en su interior le tienden una trampa.

9 ¿Y no los he de castigar por esto?

—afirma elSeñor—.

¿Acaso no he de vengarme de semejante nación?»

10 Lloraré y gemiré por las montañas,

haré lamentos por las praderas del desierto,

porque están desoladas:

ya nadie las transita

ni se escuchan los mugidos del ganado.

Desde las aves del cielo hasta los animales del campo,

todos han huido.

11 «Convertiré a Jerusalén en un montón de ruinas,

en una guarida de chacales.

Convertiré en desolación las ciudades de Judá;

¡las dejaré sin habitantes!»

12 ¿Quién es tan sabio como para entender esto? ¿A quién le habló elSeñorpara que lo anuncie? ¿Por qué está arruinado el país, desolado como un desierto por el que nadie pasa?

13 ElSeñordice: «Ellos abandonaron laleyque yo les entregué; no me obedecieron ni vivieron conforme a ella.

14 Siguieron la terquedad de sucorazón; se fueron tras losbaales, como les habían enseñado sus antepasados».

15 Por eso, así dice elSeñorTodopoderoso, el Dios de Israel: «A este pueblo le daré a comer ajenjo y a beber agua envenenada.

16 Los dispersaré entre naciones que ni ellos ni sus antepasados conocieron; los perseguiré con espada hasta aniquilarlos».

17 Así dice elSeñorTodopoderoso:

«¡Atención! Llamen a las plañideras.

Que vengan las más expertas.

18 Que se den prisa,

que hagan lamentación por nosotros.

Nuestros ojos se inundarán de lágrimas,

y brotará de nuestros párpados el llanto.

19 DesdeSiónse escuchan gemidos y lamentos:

“Hemos sido devastados;

nos han avergonzado por completo.

Tenemos que abandonar el país,

porque han derribado nuestros hogares”».

20 Escuchen, mujeres, la palabra delSeñor;

reciban sus oídos la palabra de su boca.

Enseñen a sus hijas a entonar endechas;

que unas a otras se enseñen este lamento:

21 «La muerte se ha metido por nuestras ventanas,

ha entrado en nuestros palacios;

ha eliminado en las calles a los niños,

y en las plazas a los jóvenes.

22 Yacen tendidos los cadáveres

como estiércol sobre los campos,

como gavillas que caen tras el segador,

sin que nadie las recoja»,

afirma elSeñor.

23 Así dice elSeñor:

«Que no se gloríe el sabio de su sabiduría,

ni el poderoso de su poder,

ni el rico de su riqueza.

24 Si alguien ha de gloriarse,

que se gloríe de conocerme

y de comprender que yo soy elSeñor,

que actúo en la tierra con amor,

con derecho y justicia,

pues es lo que a mí me agrada

—afirma elSeñor—.

25 »Vienen días —afirma elSeñor— en que castigaré al que haya sido circuncidado solo del prepucio:

26 castigaré a Egipto, Judá, Edom, Amón, Moab, y a todos los que viven en el desierto y se rapan las sienes. Todas las naciones son incircuncisas, pero el pueblo de Israel es incircunciso de corazón».

Jeremías 10

Dios y los ídolos

1 Escucha, pueblo de Israel, la palabra delSeñor.

2 Dice así:

«No aprendan ustedes la conducta de las naciones,

ni se aterroricen ante las señales del cielo,

aunque las naciones les tengan miedo.

3 Las costumbres de los pueblos

no tienen valor alguno.

Cortan un tronco en el bosque,

y un artífice lo labra con un cincel.

4 Lo adornan con oro y plata,

y lo afirman con clavos y martillo

para que no se tambalee.

5 »Sus ídolos no pueden hablar;

¡parecen espantapájaros

en un campo sembrado de melones!

Tienen que ser transportados,

porque no pueden caminar.

No les tengan miedo,

que ningún mal pueden hacerles,

pero tampoco ningún bien».

6 ¡No hay nadie como tú,Señor!

¡Grande eres tú,

y grande y poderoso es tunombre!

7 ¿Quién no te temerá, Rey de las naciones?

¡Es lo que te corresponde!

Entre todos los sabios de las naciones,

y entre todos los reinos,

no hay nadie como tú.

8 Todos sonneciose insensatos,

educados por inútiles ídolos de palo.

9 De Tarsis se trae plata laminada,

y de Ufaz se importa oro.

Los ídolos, vestidos de púrpura y carmesí,

son obra de artífices y orfebres;

¡todos ellos son obra de artesanos!

10 Pero elSeñores el Dios verdadero,

el Dios viviente, el Rey eterno.

Cuando se enoja, tiembla la tierra;

las naciones no pueden soportar su ira.

11 «Así les dirás: “Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo”».

12 Dios hizo la tierra con su poder,

afirmó el mundo con su sabiduría,

¡extendió los cielos con su inteligencia!

13 Cuando él deja oír su voz,

rugen las aguas en los cielos;

hace que vengan las nubes

desde los confines de la tierra.

Entre relámpagos hace llover,

y saca de sus depósitos al viento.

14 Lahumanidades necia e ignorante;

todo orfebre se avergüenza de sus ídolos.

Sus imágenes son un engaño,

y no hay en ellas aliento de vida.

15 No valen nada, son obras ridículas;

cuando llegue el día de su castigo, serán destruidas.

16 La heredad de Jacob no es como ellos,

porque él es quien hace todas las cosas;

su nombre es elSeñorTodopoderoso,

e Israel es la tribu de su herencia.

Destrucción inminente

17 Recoge del suelo tus cosas,

tú que te encuentras sitiado.

18 Porque así dice elSeñor:

«Esta vez arrojaré a los habitantes del país

como si los lanzara con una honda.

Los pondré en aprietos

y dejaré que los capturen».

19 ¡Ay de mí, que estoy quebrantado!

¡Mi herida es incurable!

Pero es mi enfermedad,

y me toca soportarla.

20 Devastada está mi carpa,

y rotas todas mis cuerdas.

Mis hijos me han abandonado;

han dejado de existir.

Ya no hay nadie que arme mi carpa,

y que levante mis toldos.

21 Lospastoresse han vueltonecios,

no buscan alSeñor;

por eso no han prosperado,

y su rebaño anda disperso.

22 ¡Escuchen! ¡Llega un mensaje!

Un gran estruendo viene de un país del norte,

que convertirá las ciudades de Judá

en guarida de chacales, en un montón de ruinas.

Oración de Jeremías

23 Señor, yo sé que elhombre

no es dueño de su destino,

que no le es dado al caminante

dirigir sus propios pasos.

24 Corrígeme,Señor, pero conjusticia,

y no según tu ira, pues me destruirías.

25 Derrama tu furor

sobre las naciones que no te reconocen,

y sobre las familias que no invocan tunombre.

Porque se han devorado a Jacob;

se lo han tragado por completo,

y han asolado su morada.

Jeremías 11

Violación del pacto

1 Esta es la palabra que vino a Jeremías de parte delSeñor:

2 «Atiende a los términos de estepacto, y comunícaselos a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén.

3 Diles que así ha dicho elSeñor, Dios de Israel: “Maldito sea elhombreque no obedezca los términos de este pacto,

4 que yo mismo prescribí a los antepasados de ustedes el día que los hice salir de Egipto, de esa caldera para fundir hierro”. Les dije: “Obedézcanme y cumplan con todo lo que les prescribo, y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.

5 Así cumpliré el juramento que les hice a sus antepasados, de darles una tierra donde abundan la leche y la miel, como la que hoy tienen ustedes”».

Yo respondí: «Amén,Señor».

6 ElSeñorme dijo: «Proclama todo esto en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: “Escuchen los términos de este pacto, y cúmplanlos.

7 Desde el día en que hice salir a sus antepasados de la tierra de Egipto hasta el día de hoy, una y otra vez les he advertido: ‘Obedézcanme’.

8 Pero no obedecieron ni prestaron atención, sino que siguieron la terquedad de su malvadocorazón. Por eso hice caer sobre ellos todo el peso de las palabras de este pacto, que yo les había ordenado cumplir, pero que no cumplieron”».

9 ElSeñortambién me dijo: «Se está fraguando una conspiración entre los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén.

10 Han vuelto a los mismos pecados de sus antepasados, quienes se negaron a obedecerme. Se han ido tras otros dioses para servirles. Tanto el pueblo de Israel como la tribu de Judá han quebrantado el pacto que hice con sus antepasados.

11 Por eso, así dice elSeñor: “Les enviaré una calamidad de la cual no podrán escapar. Aunque clamen a mí, no los escucharé.

12 Entonces las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén irán a clamar a los dioses a los que quemaron incienso, pero ellos no podrán salvarlos cuando llegue el tiempo de su calamidad.

13 Tú, Judá, tienes tantos dioses como ciudades. Erigiste tantos altares como calles hay en Jerusalén; altares para quemar incienso aBaal, para vergüenza tuya”.

14 »Pero en cuanto a ti, Jeremías, no intercedas por este pueblo. No me ruegues ni me supliques por ellos, porque yo no escucharé cuando clamen a mí por causa de su calamidad.

15 »¿Qué hace mi amada en mi casa,

después de haber cometido tantas vilezas?

¿Acaso la carne consagrada

alejará de ti la calamidad?

¿Podrás así regocijarte?»

16 ElSeñorte puso pornombre:

«Olivo frondoso, lleno de hermosos frutos».

Pero, en medio de grandes estruendos,

te ha prendido fuego,

y tus ramas se consumen.

17 ElSeñorTodopoderoso, el que te plantó, ha decretado una calamidad contra ti, por causa de la maldad que cometieron el pueblo de Israel y la tribu de Judá. Dice elSeñor: «Me han agraviado al quemar incienso a Baal».

18 ElSeñorme lo hizo saber y lo comprendí. Me mostró las maldades que habían cometido.

19 Pero yo era como un manso cordero que es llevado al matadero; no sabía lo que estaban maquinando contra mí, y que decían:

«Destruyamos el árbol con su fruto,

arranquémoslo de la tierra de los vivientes,

para que nadie recuerde más su nombre».

20 Pero tú,SeñorTodopoderoso,

que juzgas conjusticia,

que pruebas los sentimientos y lamente,

¡déjame ver cómo te vengas de ellos,

porque en tus manos he puesto mi causa!

21 «Por eso, así dice elSeñoren contra de los hombres de Anatot, que buscan quitarte la vida y afirman: “¡No profetices en nombre delSeñor, si no quieres morir a manos nuestras!”

22 Por eso, así dice elSeñorTodopoderoso: “Voy a castigarlos. Los jóvenes morirán a filo de espada, y sus hijos y sus hijas se morirán de hambre.

23 No quedará ni uno solo de ellos. En el año de su castigo haré venir una calamidad sobre los hombres de Anatot”».

Jeremías 12

Queja de Jeremías

1 Tú,Señor, eres justo

cuando argumento contigo.

Sin embargo, quisiera exponerte

algunas cuestiones de justicia.

¿Por qué prosperan los malvados?

¿Por qué viven tranquilos los traidores?

2 Tú los plantas, y ellos echan raíces;

crecen y dan fruto.

Te tienen a flor de labio,

pero estás lejos de sucorazón.

3 A mí,Señor, tú me conoces;

tú me ves y sabes lo que siento por ti.

Arrástralos, como ovejas, al matadero;

apártalos para el día de la matanza.

4 ¿Hasta cuándo estará seca la tierra,

y marchita la hierba de todos los campos?

Los animales y las aves se mueren

por la maldad de los que habitan el país,

quienes se atreven a decir:

«Dios no verá nuestro fin».

Respuesta de Dios

5 «Si los que corren a pie han hecho que te canses,

¿cómo competirás con los caballos?

Si te sientes confiado en una tierra tranquila,

¿qué harás en la espesura del Jordán?

6 Aun tus hermanos, los de tu propia familia,

te han traicionado y gritan contra ti.

Por más que te digan cosas agradables,

no confíes en ellos.

7 »He abandonado mi casa,

he rechazado mi herencia,

he entregado a mi pueblo amado

en poder de sus enemigos.

8 Mis herederos se han comportado conmigo

como leones en la selva.

Lanzan rugidos contra mí;

por eso los aborrezco.

9 Mi heredad es para mí

como un ave de muchos colores

acosada por las aves de rapiña.

¡Vayan y reúnan a todos los animales salvajes!

¡Tráiganlos para que la devoren!

10 Muchospastoreshan destruido mi viña,

han pisoteado mi terreno;

han hecho de mi hermosa parcela

un desierto desolado.

11 La han dejado en ruinas,

seca y desolada ante mis ojos;

todo el país ha sido arrasado

porque a nadie le importa.

12 Sobre todas las lomas del desierto

vinieron depredadores.

La espada delSeñordestruirá al país

de un extremo al otro,

y para nadie habrápaz.

13 Sembraron trigo y cosecharon espinos;

¡de nada les valió su esfuerzo!

Por causa de la ardiente ira delSeñor

se avergonzarán de sus cosechas».

14 Así dice elSeñor: «En cuanto a todos los vecinos malvados que tocaron la heredad que le di a mi pueblo Israel, los arrancaré de sus tierras, y a la tribu de Judá la quitaré de en medio de ellos.

15 Después que los haya desarraigado, volveré a tener compasión de ellos, y los haré regresar, cada uno a su heredad y a su propio país.

16 Y, si aprenden bien loscaminosde mi pueblo y, si así como enseñaron a mi pueblo a jurar porBaal, aprenden a jurar por minombrey dicen: “Por la vida delSeñor”, entonces serán establecidos en medio de mi pueblo.

17 Pero a la nación que no obedezca, la desarraigaré por completo y la destruiré», afirma elSeñor.

Jeremías 13

El cinturón de lino

1 Así me dijo elSeñor: «Ve y cómprate un cinturón de lino, y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua».

2 Conforme a las instrucciones delSeñor, compré el cinturón y me lo puse en la cintura.

3 Entonces elSeñorme dijo por segunda vez:

4 «Toma el cinturón que has comprado y que tienes puesto en la cintura, y ve a Perat,y escóndelo allí, en la grieta de una roca».

5 Fui entonces y lo escondí en Perat, tal como elSeñorme lo había ordenado.

6 Al cabo de muchos días, elSeñorme dijo: «Ve a Perat y busca el cinturón que te mandé a esconder allí».

7 Fui a Perat, cavé y saqué el cinturón del lugar donde lo había escondido, pero ya estaba podrido y no servía para nada.

8 Entonces elSeñorvolvió a decirme:

9 «Así dice elSeñor: “De esta misma manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén.

10 Este pueblo malvado, que se niega a obedecerme, que sigue la terquedad de sucorazóny va tras otros dioses para servirlos y adorarlos, será como este cinturón, que no sirve para nada.

11 Porque así como el cinturón se ajusta a la cintura del hombre, así procuré que todo el pueblo de Israel y toda la tribu de Judá se ajustaran a mí —afirma elSeñor— para que fueran mi pueblo y mi renombre, mi honor y mi gloria. ¡Pero no obedecieron!”

Los cántaros rotos

12 »Diles también lo siguiente: “Así dice elSeñor, el Dios de Israel: ‘Todo cántaro se llenará de vino’. Y, si ellos te dicen: ‘¿Acaso no sabemos bien que todo cántaro se debe llenar de vino?’,

13 entonces les responderás que así dice elSeñor: ‘Voy a llenar de vino a todos los habitantes de este país: a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes y a todos los habitantes de Jerusalén.

14 Haré que se despedacen unos a otros, padres e hijos por igual. No les tendré piedad ni lástima, sino que los destruiré sin compasión’. Lo afirma elSeñor”».

Advertencia oportuna

15 ¡Escúchenme, préstenme atención!

¡No sean soberbios, que elSeñormismo lo ha dicho!

16 Glorifiquen alSeñorsu Dios,

antes de que haga venir la oscuridad

y ustedes tropiecen contra los montes sombríos.

Ustedes esperan la luz,

pero él la cambiará en densas tinieblas;

¡la convertirá en profunda oscuridad!

17 Pero, si ustedes no obedecen,

lloraré en secreto

por causa de su orgullo;

mis ojos llorarán amargamente

y se desharán en lágrimas,

porque el rebaño delSeñor

será llevado al cautiverio.

18 Di al rey y a la reina madre:

«¡Humíllense, siéntense en el suelo,

que ya no ostentan sobre su cabeza

la corona de gloria!»

19 Las ciudades del Néguev están cerradas,

y no hay quien abra suspuertas.

Todo Judá se ha ido al destierro,

exiliado en su totalidad.

20 Alcen los ojos y miren

a los que vienen del norte.

¿Dónde está el rebaño que te fue confiado,

el rebaño que era tu orgullo?

21 ¿Qué dirás cuando elSeñorte imponga como jefes

a los que tú mismo enseñaste

a ser tus aliados predilectos?

¿No tendrás dolores

como de mujer de parto?

22 Y, si preguntas:

«¿Por qué me pasa esto?»,

¡por tus muchos pecados

te han arrancado las faldas

y te han violado!

23 ¿Puede el etíope cambiar de piel,

o el leopardo quitarse sus manchas?

¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien,

acostumbrados como están a hacer el mal!

24 «Los dispersaré como a la paja

que arrastra el viento del desierto.

25 Esto es lo que te ha tocado en suerte,

¡la porción que he medido para ti!

—afirma elSeñor—.

Ya que me has olvidado,

y has confiado en la mentira,

26 ¡yo también te alzaré las faldas

hasta cubrirte el rostro

y descubrir tus vergüenzas!

27 He visto tus adulterios,

tus relinchos,

tu vergonzosa prostitución

y tus abominaciones,

en los campos y sobre las colinas.

¡Ay de ti, Jerusalén!

¿Hasta cuándo seguirás en tuimpureza?»

Jeremías 14

Sequía, hambre y espada

1 Esta es la palabra delSeñor, que vino a Jeremías con motivo de la sequía:

2 «Judá está de luto

y sus ciudades desfallecen;

hay lamentos en el país,

y sube el clamor de Jerusalén.

3 Los nobles mandan por agua a sus siervos,

y estos van a las cisternas,

pero no la encuentran.

Avergonzados y confundidos,

vuelven con sus cántaros vacíos

y agarrándosela cabeza.

4 El suelo está agrietado,

porque no llueve en el país.

Avergonzados están los campesinos,

agarrándose la cabeza.

5 Aun las ciervas en el campo

abandonan a sus crías por falta de pastos.

6 Parados sobre las lomas desiertas,

y con los ojos desfallecientes,

los asnos salvajes jadean como chacales

porque ya no tienen hierba».

7 Aunque nuestras iniquidades nos acusan,

tú,Señor, actúas en razón de tunombre;

muchas son nuestras infidelidades;

¡contra ti hemos pecado!

8 Tú, esperanza ysalvaciónde Israel

en momentos de angustia,

¿por qué actúas en el país como un peregrino,

como un viajero que solo pasa la noche?

9 ¿Por qué te encuentras confundido,

como un guerrero impotente para salvar?

Señor, tú estás en medio de nosotros,

y se nos llama por tu nombre;

¡no nos abandones!

10 Así dice elSeñoracerca de este pueblo:

«Les encanta vagabundear;

no refrenan sus pies.

Por eso yo no los acepto,

sino que voy a recordar sus iniquidades

y a castigar sus pecados».

11 Entonces elSeñorme dijo: «No ruegues por el bienestar de este pueblo.

12 Aunque ayunen, no escucharé sus clamores; aunque me ofrezcanholocaustosy ofrendas de cereal, no los aceptaré. En verdad, voy a exterminarlos con la espada, el hambre y la peste».

13 Pero yo respondí: «¡Ah,Señormi Dios! Los profetas les dicen que no se enfrentarán con la espada ni pasarán hambre, sino que tú les concederás unapazduradera en este lugar».

14 ElSeñorme contestó: «Mentira es lo que están profetizando en mi nombre esos profetas. Yo no los he enviado, ni les he dado ninguna orden, y ni siquiera les he hablado. Lo que les están profetizando son visiones engañosas, adivinaciones vanas y delirios de su propia imaginación.

15 Por eso, así dice elSeñor: “En cuanto a los profetas que profetizan en mi nombre sin que yo los haya enviado, y que además dicen que no habrá espada ni hambre en este país, ellos mismos morirán de hambre y a filo de espada.

16 Y el pueblo al que profetizan será arrojado a las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada, y no habrá quien los entierre, ni a ellos ni a sus esposas, ni a sus hijos, ni a sus hijas; también les echaré encima su propia maldad”.

17 »Tú les dirás lo siguiente:

»“Que corran lágrimas de mis ojos

día y noche, sin cesar,

porque la virginal hija de mi pueblo

ha sufrido una herida terrible,

¡un golpe muy duro!

18 Si salgo al campo, veo los cuerpos

de los muertos a filo de espada;

si entro en la ciudad, veo los estragos

que el hambre ha producido.

Tanto el profeta como el sacerdote

andan errantes en el país sin saber lo que hacen”».

19 ¿Has rechazado por completo a Judá?

¿Detestas aSión?

¿Por qué nos has herido de tal modo

que ya no tenemos remedio?

Esperábamos tiempos de paz,

pero nada bueno recibimos.

Esperábamos tiempos de salud,

pero solo nos llegó el terror.

20 Reconocemos,Señor, nuestra maldad,

y la iniquidad de nuestros padres;

¡hemos pecado contra ti!

21 En razón de tu nombre, no nos desprecies;

no deshonres tu trono glorioso.

¡Acuérdate de tupactocon nosotros!

¡No lo quebrantes!

22 ¿Acaso hay entre los ídolos falsos

alguno que pueda hacer llover?

Señory Dios nuestro,

¿acaso no eres tú, y no el cielo mismo,

el que manda los aguaceros?

Tú has hecho todas estas cosas;

por eso esperamos en ti.

Jeremías 15

1 ElSeñorme dijo: «Aunque Moisés y Samuel se presentaran ante mí, no tendría compasión de este pueblo. ¡Échalos de mi presencia! ¡Que se vayan!

2 Y, si te preguntan: “¿A dónde iremos?”, adviérteles que así dice elSeñor:

»“Los destinados a la muerte, a la muerte;

los destinados a la espada, a la espada;

los destinados al hambre, al hambre;

los destinados al cautiverio, al cautiverio”.

3 »Enviaré contra ellos cuatro clases de calamidades —afirma elSeñor—: la espada para matar, los perros para arrastrar, las aves del cielo para devorar, y las bestias de la tierra para destruir.

4 Los haré motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, por causa de lo que Manasés hijo de Ezequías, rey de Judá, hizo en Jerusalén.

5 »¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén?

¿Quién llorará por ti?

¿Quién se detendrá a preguntar por tu salud?

6 Tú me has rechazado,

te has vuelto atrás

—afirma elSeñor—.

Extenderé mi mano contra ti,

y te destruiré;

estoy cansado de tenerte compasión.

7 Te aventaré con la horquilla

por laspuertasde la ciudad.

A ti te dejaré sin hijos,

y a mi pueblo lo destruiré,

porque no cambió su conducta.

8 Haré que sus viudas sean más numerosas

que la arena de los mares;

en pleno día enviaré destrucción

contra las madres de los jóvenes.

De repente haré que caigan sobre ellas

la angustia y el pavor.

9 Se desmaya la que tuvo siete hijos;

se queda sinaliento.

Su sol se pone en pleno día;

¡se queda avergonzada y humillada!

A sus sobrevivientes los entregaré a la espada

delante de sus enemigos»,

afirma elSeñor.

10 ¡Ay de mí, madre mía,

que me diste a luz

como hombre de contiendas y disputas

contra toda la nación!

No he prestado ni me han prestado,

pero todos me maldicen.

11 ElSeñordijo:

«De veras te libraré para bien;

haré que el enemigo te suplique

en tiempos de calamidad y de angustia.

12 »¿Puede elhombreromper el hierro,

el hierro del norte, y el bronce?

13 Por causa de todos tus pecados

entregaré como botín, sin costo alguno,

tu riqueza y tus tesoros,

por todo tu territorio.

14 Haré que sirvasa tus enemigos

en una tierra que no conoces,

porque en mi ira un fuego se ha encendido,

y arde contra ustedes».

15 Tú comprendes,Señor;

¡acuérdate de mí, y cuídame!

¡Toma venganza de los que me persiguen!

Por causa de tu paciencia,

no permitas que sea yo arrebatado;

mira que por ti sufro injurias.

16 Al encontrarme con tus palabras,

yo las devoraba;

ellas eran mi gozo

y la alegría de micorazón,

porque yo llevo tunombre,

Señor, DiosTodopoderoso.

17 No he formado parte de grupos libertinos,

ni me he divertido con ellos;

he vivido solo, porque tú estás conmigo

y me has llenado de indignación.

18 ¿Por qué no cesa mi dolor?

¿Por qué es incurable mi herida?

¿Por qué se resiste a sanar?

¿Serás para mí un torrente engañoso

de aguas no confiables?

19 Por eso, así dice elSeñor:

«Si tearrepientes,

yo te restauraré y podrás servirme.

Si evitas hablar en vano,

y hablas lo que en verdad vale,

tú serás mi portavoz.

Que ellos se vuelvan hacia ti,

pero tú no te vuelvas hacia ellos.

20 Haré que seas para este pueblo

como invencible muro de bronce;

pelearán contra ti,

pero no te podrán vencer,

porque yo estoy contigo

para salvarte y librarte

—afirma elSeñor—.

21 Te libraré del poder de los malvados;

¡te rescataré de las garras de los violentos!»

Jeremías 16

Mensaje de juicio

1 La palabra delSeñorvino a mí, y me dijo:

2 «No te cases, ni tengas hijos ni hijas en este lugar».

3 Porque así dice elSeñoren cuanto a los hijos y las hijas que han nacido en este lugar, y en cuanto a las madres que los dieron a luz y los padres que los engendraron en este país:

4 «Morirán de enfermedades horribles. Nadie llorará por ellos, ni los sepultará; se quedarán sobre la faz de la tierra, como el estiércol. La espada y el hambre acabarán con ellos, y sus cadáveres servirán de alimento para las aves del cielo y para las bestias de la tierra».

5 Así dice elSeñor: «No entres en una casa donde estén de luto, ni vayas a llorar, ni los consueles, porque a este pueblo le he retirado mipaz, mi amor y mi compasión —afirma elSeñor—.

6 En este país morirán grandes y pequeños; nadie llorará por ellos, ni los sepultará; nadie se hará heridas en el cuerpo ni se rapará la cabeza por ellos.

7 Nadie ofrecerá un banquete fúnebre a los que estén de duelo para consolarlos por el muerto, ni a nadie se le dará a beber la copa del consuelo, aun cuando quien haya muerto sea su padre o su madre.

8 »No entres en una casa donde haya una celebración, ni te sientes con ellos a comer y beber.

9 Porque así dice elSeñorTodopoderoso, el Dios de Israel: Voy a poner fin en este lugar a toda expresión de alegría y de regocijo, y al cántico del novio y de la novia. Esto sucederá en sus propios días, y ustedes lo verán.

10 »Cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, ellos te preguntarán: “¿Por qué ha decretado elSeñorcontra nosotros esta calamidad tan grande? ¿Cuál es nuestra iniquidad? ¿Qué pecado hemos cometido contra elSeñornuestro Dios?”

11 Entonces les responderás: “Esto es porque sus antepasados me abandonaron y se fueron tras otros dioses, y los sirvieron y los adoraron. Pero a mí me abandonaron, y no cumplieron miley—afirma elSeñor—.

12 Pero ustedes se han comportado peor que sus antepasados. Cada uno sigue la terquedad de sucorazónmalvado, y no me ha obedecido.

13 Por eso los voy a arrojar de esta tierra, a un país que ni ustedes ni sus antepasados conocieron, y allí servirán a otros dioses día y noche. No les tendré clemencia”.

14 »Por eso —afirma elSeñor—, vienen días en que ya no se dirá: “Por la vida delSeñor, que hizo salir a los israelitas de la tierra de Egipto”,

15 sino: “Por la vida delSeñor, que hizo salir a los israelitas de la tierra del norte, y de todos los países adonde los había expulsado”. Yo los haré volver a su tierra, la que antes di a sus antepasados.

16 »Voy a enviar a muchos pescadores —afirma elSeñor—, y ellos los pescarán a ustedes. Después, enviaré a muchos cazadores, y ellos los cazarán a ustedes por todas las montañas y colinas, y por las grietas de las rocas.

17 Ciertamente mis ojos ven todas sus acciones; ninguna de ellas me es oculta. Su iniquidad no puede esconderse de mi vista.

18 Primero les pagaré el doble por su iniquidad y su pecado, porque con los cadáveres de sus ídolos detestables han profanado mi tierra, y han llenado mi herencia con sus abominaciones».

19 Señor, fuerza y fortaleza mía,

mi refugio en el día de la angustia:

desde los confines de la tierra

vendrán a ti las naciones, y dirán:

«Solo mentira heredaron nuestros antepasados;

heredaron lo absurdo,

lo que no sirve para nada.

20 ¿Acaso puede elhombrehacer sus propios dioses?

¡Pero si no son dioses!»

21 Por eso, esta vez les daré una lección;

les daré a conocer mi mano poderosa.

¡Así sabrán que minombrees elSeñor!

Jeremías 17

1 «El pecado de Judá está escrito

con cincel de hierro;

grabado está con punta de diamante

sobre la tabla de sucorazón

y sobre los cuernos de sus altares.

2 Bien que se acuerdan sus hijos

de sus altares junto a árboles frondosos;

de sus imágenes deAserásobre altas colinas

3 y sobre mi montaña a campo abierto.

»Entregaré como botín tu riqueza,

tus tesoros y tussantuarios paganos,

por todos tus pecados

en todo tu territorio.

4 Por tu culpa perderás la herencia

que yo te había dado.

Te haré esclava de tus enemigos,

en un país para ti desconocido,

porque has encendido mi ira,

la cual se mantendrá ardiendo para siempre».

5 Así dice elSeñor:

«¡Maldito elhombreque confía en el hombre!

¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza

y aparta su corazón delSeñor!

6 Será como una zarza en el desierto:

no se dará cuenta cuando llegue el bien.

Morará en la sequedad del desierto,

en tierras de sal, donde nadie habita.

7 »Bendito el hombre que confía en elSeñor

y pone su confianza en él.

8 Será como un árbol plantado junto al agua,

que extiende sus raíces hacia la corriente;

no teme que llegue el calor,

y sus hojas están siempre verdes.

En época de sequía no se angustia,

y nunca deja de dar fruto».

9 Nada hay tan engañoso como el corazón.

No tiene remedio.

¿Quién puede comprenderlo?

10 «Yo, elSeñor, sondeo el corazón

y examino los pensamientos,

para darle a cada uno según sus acciones

y según el fruto de sus obras».

11 El que acapara riquezas injustas

es perdiz que empolla huevos ajenos.

En la mitad de la vida las perderá,

y al final no será más que un insensato.

12 Trono de gloria,

exaltado desde el principio,

es el lugar de nuestro santuario.

13 Señor, tú eres la esperanza de Israel,

todo el que te abandona quedará avergonzado.

El que se aparta de ti

quedará como algo escrito en el polvo,

porque abandonó alSeñor,

al manantial de aguas vivas.

14 Sáname,Señor, y seré sanado;

sálvame y seré salvado,

porque tú eres mi alabanza.

15 No falta quien me pregunte:

«¿Dónde está la palabra delSeñor?

¡Que se haga realidad!»

16 Pero yo no me he apresurado

a abandonarte y dejar de ser tupastor,

ni he deseado que venga el día de la calamidad.

Tú bien sabes lo que he dicho,

pues lo dije en tu presencia.

17 No seas para mí un motivo de terror;

tú eres mi refugio en tiempos de calamidad.

18 ¡No me pongas a mí en vergüenza;

avergüénzalos a ellos!

¡No me llenes de terror a mí;

aterrorízalos a ellos!

Envíales tiempos difíciles;

¡destrózalos, y vuelve a destrozarlos!

La observancia del sábado

19 Así me dijo elSeñor: «Ve y párate en la puerta del Pueblo, por donde entran y salen los reyes de Judá, y luego en todas laspuertasde Jerusalén,

20 y diles: “¡Escuchen la palabra delSeñor, reyes de Judá, y toda la gente de Judá y todos los habitantes de Jerusalén que entran por estas puertas!

21 Así dice elSeñor: ‘Cuídense bien de no llevar ninguna carga en díasábado, y de no meterla por las puertas de Jerusalén.

22 Tampoco saquen ninguna carga de sus casas en día sábado, ni hagan ningún tipo de trabajo. Observen el reposo del sábado, tal como se lo ordené a sus antepasados.

23 Pero ellos no me prestaron atención ni me obedecieron, sino que se obstinaron y no quisieron escuchar ni recibircorrección.

24 »” ’Si de veras me obedecen —afirma elSeñor— y no meten ninguna carga por las puertas de esta ciudad en día sábado, sino que observan este día no haciendo ningún trabajo,

25 entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes y príncipes que se sentarán en el trono de David. Ellos y los príncipes entrarán montados en carros y caballos, acompañados por la gente de Judá y por los habitantes de Jerusalén, y esta ciudad será habitada para siempre.

26 Vendrá gente de las ciudades de Judá y de los alrededores de Jerusalén, del territorio de Benjamín y de la Sefelá, de la región montañosa y del Néguev. Traerán a la casa delSeñorholocaustosy sacrificios, ofrendas de cereal y de incienso, y ofrendas de acción de gracias.

27 Pero, si no obedecen ustedes mi mandato de observar el reposo del sábado, y de no llevar carga al entrar en sábado por las puertas de Jerusalén, entonces les prenderé fuego a sus puertas, que no podrá ser apagado y que consumirá los palacios de Jerusalén’ ”».

Jeremías 18

Parábola del alfarero

1 Esta es la palabra delSeñor, que vino a Jeremías:

2 «Baja ahora mismo a la casa del alfarero, y allí te comunicaré mi mensaje».

3 Entonces bajé a la casa del alfarero, y lo encontré trabajando en el torno.

4 Pero la vasija que estaba modelando se le deshizo en las manos; así que volvió a hacer otra vasija, hasta que le pareció que le había quedado bien.

5 En ese momento la palabra delSeñorvino a mí, y me dijo:

6 «Pueblo de Israel, ¿acaso no puedo hacer con ustedes lo mismo que hace este alfarero con el barro? —afirma elSeñor—. Ustedes, pueblo de Israel, son en mis manos como el barro en las manos del alfarero.

7 En un momento puedo hablar de arrancar, derribar y destruir a una nación o a un reino;

8 pero, si la nación de la cual hablé searrepientede su maldad, también yo me arrepentiré del castigo que había pensado infligirles.

9 En otro momento puedo hablar de construir y plantar a una nación o a un reino.

10 Pero, si esa nación hace lo malo ante mis ojos y no me obedece, me arrepentiré del bien que había pensado hacerles.

11 Y ahora habla con los habitantes de Judá y de Jerusalén, y adviérteles que así dice elSeñor: “Estoy preparando una calamidad contra ustedes, y elaborando un plan en su contra. ¡Vuélvanse ya de su malcamino; enmienden su conducta y sus acciones!”

12 Ellos objetarán: “Es inútil. Vamos a seguir nuestros propios planes”, y cada uno cometerá la maldad que le dicte su obstinadocorazón».

13 Por eso, así dice elSeñor:

«Pregunten entre las naciones:

¿Quién ha oído algo semejante?

La virginal Israel

ha cometido algo terrible.

14 ¿Acaso la nieve del Líbano

desaparece de las colinas escarpadas?

¿Se agotan las aguas frías

que fluyen de las montañas?

15 Sin embargo, mi pueblo me ha olvidado;

quema incienso a ídolos inútiles.

Ha tropezado en sus caminos,

en los senderos antiguos,

para andar por sendas

y caminos escabrosos.

16 Así ha dejado desolado su país;

lo ha hecho objeto de burla constante.

Todo el que pase por él

meneará atónito la cabeza.

17 Como un viento del este,

los esparciré delante del enemigo.

En el día de su calamidad

les daré la espalda y no la cara».

18 Ellos dijeron: «Vengan, tramemos un plan contra Jeremías. Porque no le faltará la ley al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Ataquémoslo de palabra, y no hagamos caso de nada de lo que diga».

19 ¡Señor, préstame atención!

¡Escucha a los que me acusan!

20 ¿Acaso el bien se paga con el mal?

¡Pues ellos me han cavado una fosa!

Recuerda que me presenté ante ti

para interceder por ellos,

para apartar de ellos tu ira.

21 Por eso, entrega ahora sus hijos al hambre;

abandónalos a merced de la espada.

Que sus esposas se queden viudas y sin hijos;

que sus maridos mueran asesinados,

y que sus jóvenes caigan en combate

a filo de espada.

22 ¡Que se oigan los gritos desde sus casas,

cuando de repente mandes contra ellos

una banda de asaltantes!

Han cavado una fosa para atraparme,

y han puesto trampas a mi paso.

23 Pero tú,Señor, conoces

todos sus planes para matarme.

¡No perdones su iniquidad,

ni borres de tu presencia sus pecados!

¡Que caigan derribados ante ti!

¡Enfréntate a ellos en el momento de tu ira!