Isaías 27

Liberación de Israel

1 En aquel día elSeñorcastigará

aLeviatán, la serpiente huidiza,

a Leviatán, la serpiente tortuosa.

Con su espada violenta, grande y poderosa,

matará al Dragón que está en el mar.

2 «Canten en aquel día

a la viña escogida:

3 Yo, elSeñor, soy su guardián;

todo el tiempo riego mi viña.

Día y noche cuido de ella

para que nadie le haga daño.

4 No estoy enojado.

Si tuviera zarzas y espinos,

pelearía contra ella

y la quemaría totalmente,

5 a menos que ella acudiera a mi refugio

e hiciera las paces conmigo,

sí, que hiciera las paces conmigo».

6 Días vendrán en que Jacob echará raíces,

en que Israel retoñará y florecerá,

y llenará el mundo con sus frutos.

7 ¿Acaso elSeñorlo ha golpeado

como hizo con quien lo golpeaba?

¿Acaso le dio muerte

como hizo con quienes lo mataron?

8 Contendió con él con guerray destierro;

lo expulsó con su soplo violento

al soplar el viento del este.

9 Así quedaráexpiadala iniquidad de Jacob;

esta será la única condición

para que se le perdone su pecado:

que reduzca a polvo todas las piedras del altar,

como si moliera piedra caliza,

y no deje en pie ninguna imagen deAserá

ni altar de incienso alguno.

10 En ruinas está la ciudad fortificada;

es un sitio sin habitantes,

abandonado como el desierto.

Allí se echa el ternero,

allí pace y deshoja las ramas.

11 Una vez secas, las ramas se quiebran;

vienen luego las mujeres y con ellas hacen fuego.

Porque este es un pueblo sin entendimiento;

por eso su Creador no le tiene compasión,

ni de él se apiada quien lo formó.

12 En aquel día elSeñortrillará desde las corrientes del Éufrates hasta el torrente de Egipto, y ustedes, israelitas, serán recogidos uno por uno.

13 En aquel día sonará una gran trompeta. Los que fueron llevados a Asiria y los que fueron desterrados a Egipto vendrán y adorarán alSeñorsobre el montesantoen Jerusalén.

Isaías 28

Ay de Efraín

1 ¡Ay de la altiva corona de los borrachos de Efraín,

de la flor marchita de su gloriosa hermosura,

que está sobre la cumbre de un valle fértil!

¡Ay de los abatidos por el vino!

2 Miren, el Señor cuenta con alguien

que es fuerte y poderoso:

Este echará todo por tierra con violencia,

como tormenta de granizo,

como tempestad destructora,

como tormenta de aguas torrenciales,

como torrente desbordado.

3 La altiva corona de los borrachos de Efraín

será pisoteada.

4 Esa flor marchita de su gloriosa hermosura,

sobre la cumbre de un valle fértil,

será como higo maduro antes de la cosecha:

apenas alguien lo ve y lo tiene en la mano,

se lo traga.

5 En aquel día elSeñorTodopoderoso

será una hermosa corona,

una diadema gloriosa

para el remanente de su pueblo.

6 Él infundirá espíritu de justicia

al que se sienta en el tribunal,

y valor a los que rechazan

los asaltos a la puerta.

7 También sacerdotes y profetas

se tambalean por causa del vino,

trastabillan por causa del licor;

quedan aturdidos con el vino,

tropiezan a causa del licor.

Cuando tienen visiones, titubean;

cuando toman decisiones, vacilan.

8 ¡Sí, regadas de vómito están todas las mesas,

y no queda limpio ni un solo lugar!

9 «¿A quién creen que están enseñando?

¿A quién le están explicando su mensaje?

¿Creen que somos niños recién destetados,

que acaban de dejar el pecho?

10 ¿Niños que repiten:

“a-b-c-d-e, a-e-i-o-u,

un poquito aquí, un poquito allá”?»

11 Pues bien, Dios hablará a este pueblo

con labios burlones y lenguas extrañas,

12 pueblo al que dijo:

«Este es el lugar de descanso;

que descanse el fatigado»;

y también:

«Este es el lugar de reposo».

¡Pero no quisieron escuchar!

13 Pues la palabra delSeñor

para ellos será también:

«a-b-c-d-e, a-e-i-o-u,

un poquito aquí, un poquito allá».

Para que se vayan de espaldas cuando caminen,

y queden heridos, enredados y atrapados.

14 Por tanto, gobernantes insolentes

de este pueblo de Jerusalén,

escuchen la palabra delSeñor:

15 Ustedes dicen: «Hemos hecho un pacto con la muerte,

hemos hecho una alianza con elsepulcro.

Cuando venga una calamidad abrumadora,

no nos podrá alcanzar,

porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio

y del engaño nuestro escondite».

16 Por eso dice elSeñoromnipotente:

«¡Yo pongo enSiónuna piedra probada!,

piedra angular y preciosa para un cimiento firme;

el que confíe no andará desorientado.

17 Pondré como nivel la justicia,

y la rectitud como plomada.

El granizo arrasará con el refugio de la mentira,

y las aguas inundarán el escondite.

18 Se anulará el pacto que hicieron con la muerte,

quedará sin efecto su alianza con el sepulcro.

Cuando venga la calamidad abrumadora,

a ustedes los aplastará.

19 Cada vez que pase, los arrebatará;

pasará mañana tras mañana, de día y de noche».

La comprensión de este mensaje

causará terror absoluto.

20 La cama es demasiado estrecha para estirarse en ella,

la manta es demasiado corta para envolverse en ella.

21 Sí, elSeñorse levantará como en el monte Perasín,

se moverá como en el valle de Gabaón;

para llevar a cabo su extraña obra,

para realizar su insólita tarea.

22 Ahora bien, dejen de burlarse,

no sea que se aprieten más sus cadenas;

porque me ha hecho saber el Señor,

elSeñorTodopoderoso,

acerca de la destrucción decretada

contra todo el país.

23 Escuchen, oigan mi voz;

presten atención, oigan mi palabra:

24 Cuando un agricultor ara para sembrar,

¿lo hace sin descanso?

¿Se pasa todos los días rompiendo y rastrillando su terreno?

25 Después de que ha emparejado la superficie,

¿no siembra eneldo y esparce comino?

¿No siembra trigo en hileras,

cebada en el lugar debido,

y centeno en las orillas?

26 Es Dios quien lo instruye

y le enseña cómo hacerlo.

27 Porque no se trilla el eneldo con rastrillo,

ni sobre el comino se pasa una rueda de carreta,

sino que el eneldo se golpea con una vara,

y el comino con un palo.

28 El grano se tritura, pero no demasiado,

ni tampoco se trilla sin descanso.

Se le pasan las ruedas de la carreta,

pero los caballos no lo trituran.

29 También esto viene delSeñorTodopoderoso,

admirable por su consejo

y magnífico por su sabiduría.

Isaías 29

Ay de la Ciudad de David

1 ¡Ay, Ariel, Ariel,

ciudad donde acampó David!

Añadan a un año otro año más,

y que prosiga el ciclo de las fiestas.

2 Pero a Ariel la sitiaré;

habrá llanto y lamento,

y será para mí como un brasero del altar.

3 Acamparé contra ti, y te rodearé;

te cercaré con empalizadas,

y levantaré contra ti torres de asalto.

4 Humillada, desde el suelo elevarás tu voz;

tu palabra apenas se levantará del polvo.

Saldrá tu voz de la tierra

como si fuera la de un fantasma;

tu palabra, desde el polvo,

apenas será un susurro.

5 Pero la multitud de tus enemigos

quedará hecha polvo fino,

y la multitud de despiadados

será como la paja que se lleva el viento.

De repente, en un instante,

6 vendrá contra ti elSeñorTodopoderoso;

vendrá con truenos, terremotos

y gran estruendo,

vendrá con una violenta tormenta

y con devoradoras llamas de fuego.

7 La multitud de todas las naciones

que batallan contra Ariel,

todos los que luchan contra ella

y contra su fortaleza,

aquellos que la asedian,

serán como un sueño,

como una visión nocturna.

8 Como el hambriento que sueña que está comiendo,

pero despierta y aún tiene hambre;

como el sediento que sueña que está bebiendo,

pero despierta y la sed le reseca la garganta.

Así sucederá con la multitud de todas las naciones

que luchan contra el monteSión.

9 Pierdan el juicio, quédense pasmados,

pierdan la vista, quédense ciegos;

embriáguense, pero no con vino;

tambaléense, pero no por el licor.

10 ElSeñorha derramado sobre ustedes

un espíritu de profundo sueño;

a los profetas les cubrió los ojos,

a los videntes les tapó la cara.

11 Para ustedes, toda esta visión no es otra cosa que palabras en un rollo de pergamino sellado. Si le dan el rollo a alguien que sepa leer, y le dicen: «Lea esto, por favor», este responderá: «No puedo hacerlo; está sellado».

12 Y, si le dan el rollo a alguien que no sepa leer, y le dicen: «Lea esto, por favor», este responderá: «No sé leer».

13 El Señor dice:

«Este pueblo me alaba con la boca

y me honra con los labios,

pero sucorazónestá lejos de mí.

Su adoración no es más que un mandato

enseñado porhombres.

14 Por eso, una vez más asombraré a este pueblo

con prodigios maravillosos;

perecerá la sabiduría de sus sabios,

y se esfumará la inteligencia de sus inteligentes».

15 ¡Ay de los que, para esconder sus planes,

se ocultan delSeñoren las profundidades;

cometen sus fechorías en la oscuridad, y piensan:

«¿Quién nos ve? ¿Quién nos conoce?»!

16 ¡Qué manera de falsear las cosas!

¿Acaso el alfarero es igual al barro?

¿Acaso le dirá el objeto al que lo modeló:

«Él no me hizo»?

¿Puede la vasija decir del alfarero:

«Él no entiende nada»?

17 Muy pronto el Líbano

se convertirá en campo fértil,

y el campo fértil se convertirá en bosque.

18 En aquel día podrán los sordos

oír la lectura del rollo,

y los ojos de los ciegos podrán ver

desde la oscuridad y la penumbra.

19 Los pobres volverán a alegrarse en elSeñor,

los más necesitados se regocijarán en elSantode Israel.

20 Se desvanecerán los despiadados,

desaparecerán los insolentes,

y todos los que no duermen para hacer el mal

serán exterminados;

21 los que con una palabra hacen culpable a una persona,

los que en el tribunal ponen trampas al defensor

y con engaños perjudican al indefenso.

22 Por eso, elSeñor, el redentor de Abraham, dice así a los descendientes de Jacob:

«Jacob ya no será avergonzado,

ni palidecerá su rostro.

23 Cuando él vea a sus hijos,

y la obra de mis manos en medio de él,

todos ellos santificarán minombre;

santificarán al Santo de Jacob,

y temerán al Dios de Israel.

24 Los de espíritu extraviado recibirán entendimiento;

y los murmuradores aceptarán ser instruidos».

Isaías 30

Ay de la nación obstinada

1 ElSeñorha dictado esta sentencia:

«Ay de los hijos rebeldes

que ejecutan planes que no son míos,

que hacen alianzas contrarias a mi Espíritu,

que amontonan pecado sobre pecado,

2 que bajan a Egipto sin consultarme,

que se acogen a la protección de Faraón,

y se refugian bajo la sombra de Egipto.

3 ¡La protección de Faraón será su vergüenza!

¡El refugiarse bajo la sombra de Egipto, su humillación!

4 Aunque en Zoán tengan funcionarios,

y a Janés hayan llegado sus mensajeros,

5 todos quedarán avergonzados

por culpa de un pueblo que les resulta inútil,

que no les brinda ninguna ayuda ni provecho,

sino solo vergüenza y frustración».

6 Esta es la sentencia que se ha dictado contra los animales del Néguev:

Por tierra de dificultades y angustias,

de leones y leonas,

de víboras y serpientes voladoras,

llevan ellos a lomo de burro

las riquezas de esa nación inútil,

y sus tesoros, a lomo de camello.

7 La ayuda de Egipto no sirve para nada;

por eso la llamo: «Rahab, la inmóvil».

8 Anda, pues, delante de ellos,

y grábalo en una tablilla.

Escríbelo en un rollo de cuero,

para que en los días venideros

quede como un testimonio eterno.

9 Porque este es un pueblo rebelde;

son hijos engañosos,

hijos que no quieren escuchar

laleydelSeñor.

10 A los videntes les dicen:

«¡No tengan más visiones!»,

y a los profetas:

«¡No nos sigan profetizando la verdad!

Dígannos cosas agradables,

profeticen ilusiones.

11 ¡Apártense del camino,

retírense de esta senda,

y dejen de enfrentarnos

con elSantode Israel!»

12 Así dice el Santo de Israel:

«Ustedes han rechazado esta palabra;

han confiado en la opresión y en la perversidad,

y se han apoyado en ellas.

13 Por eso su iniquidad se alzará frente a ustedes

como un muro alto y agrietado,

a punto de derrumbarse:

¡de repente, en un instante, se desplomará!

14 Su iniquidad quedará hecha pedazos,

hecha añicos sin piedad, como vasija de barro:

ni uno solo de sus pedazos servirá

para sacar brasas del fuego

ni agua de una cisterna».

15 Porque así dice elSeñoromnipotente, el Santo de Israel:

«En elarrepentimientoy la calma está susalvación,

en la serenidad y la confianza está su fuerza,

¡pero ustedes no lo quieren reconocer!

16 Se resisten y dicen: “Huiremos a caballo”.

¡Por eso, así tendrán que huir!

Dicen: “Cabalgaremos sobre caballos veloces”.

¡Por eso, veloces serán sus perseguidores!

17 Ante la amenaza de uno solo,

mil de ustedes saldrán huyendo;

ante la amenaza de cinco,

huirán todos ustedes.

Quedarán abandonados

como un mástil en la cima de una montaña,

como una señal sobre una colina».

18 Por eso elSeñorlos espera, para tenerles piedad;

por eso se levanta para mostrarles compasión.

Porque elSeñores un Dios dejusticia.

¡Dichosostodos los que en él esperan!

19 Pueblo deSión, que habitas en Jerusalén, ya no llorarás más. ¡El Dios de piedad se apiadará de ti cuando clames pidiendo ayuda! Tan pronto como te oiga, te responderá.

20 Aunque el Señor te dé pan de adversidad y agua de aflicción, tu maestro no se esconderá más; con tus propios ojos lo verás.

21 Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: «Este es elcamino; síguelo».

22 Entonces profanarás tus ídolos enchapados en plata y tus imágenes revestidas de oro; los arrojarás como cosaimpura, y les dirás: «¡Fuera de aquí!»

23 ElSeñorte enviará lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y el alimento que produzca la tierra será suculento y abundante. En aquel día tu ganado pacerá en extensas praderas.

24 Los bueyes y los burros que trabajan la tierra comerán el mejor forraje, aventado con bieldo y horquilla.

25 En el día de la gran masacre, cuando caigan las torres, habrá arroyos y corrientes de agua en toda montaña alta y en toda colina elevada.

26 Cuando elSeñorponga una venda en la fractura de su pueblo y sane las heridas que le causó, brillará la luna como el sol, y será la luz del sol siete veces más intensa, como la luz de siete días enteros.

27 ¡Miren! ElnombredelSeñorviene de lejos,

con ardiente ira y densa humareda.

Sus labios están llenos de furor;

su lengua es como un fuego consumidor.

28 Su aliento es cual torrente desbordado

que llega hasta el cuello,

para zarandear a las naciones

en la zaranda destructora.

Pone en las quijadas de los pueblos

un freno que los desvía.

29 Ustedes cantarán como en noche de fiesta solemne;

sucorazónse alegrará,

como cuando uno sube con flautas

a la montaña delSeñor,

a laRocade Israel.

30 ElSeñorhará oír su majestuosa voz,

y descargará su brazo:

con rugiente ira y llama de fuego consumidor,

con aguacero, tormenta y granizo.

31 La voz delSeñorquebrantará a Asiria;

la golpeará con su bastón.

32 Cada golpe que elSeñordescargue sobre ella

con su vara de castigo

será al son de panderos y de arpas;

agitando su brazo, peleará contra ellos.

33 Porque Tofetestá preparada desde hace tiempo;

está dispuesta incluso para el rey.

Se ha hecho una pira de fuego profunda y ancha,

con abundancia de fuego y leña;

el soplo delSeñorla encenderá

como un torrente de azufre ardiente.

Isaías 31

Ay de los que confían en Egipto

1 ¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda,

de los que se apoyan en la caballería,

de los que confían en la multitud de sus carros de guerra

y en la gran fuerza de sus jinetes,

pero no toman en cuenta alSantode Israel,

ni buscan alSeñor!

2 Sin embargo, elSeñores también sabio,

y traerá calamidad,

y no se retractará de sus palabras.

Se levantará contra la dinastía de los malvados,

contra los que ayudan a los malhechores.

3 Los egipcios, en cambio, sonhombresy no dioses;

sus caballos son carne y no espíritu.

Cuando elSeñorextienda su mano,

tropezará el que presta ayuda

y caerá el que la recibe.

¡Todos juntos perecerán!

4 Porque así me dice elSeñor:

«Como león que gruñe sobre la presa

cuando contra él se reúne

toda una cuadrilla de pastores;

como cachorro de león

que no se asusta por sus gritos

ni se inquieta por su tumulto,

así también elSeñorTodopoderoso

descenderá para combatir

sobre el monteSión, sobre su cumbre.

5 Como aves que revolotean sobre el nido,

así también elSeñorTodopoderoso

protegerá a Jerusalén;

la protegerá y la librará,

la defenderá y la rescatará».

6 Israelitas, ¡vuélvanse a aquel contra quien ustedes se han rebelado tan abiertamente!

7 Porque en aquel día cada uno de ustedes rechazará a los ídolos de plata y oro que sus propias manos pecadoras fabricaron.

8 «Asiria caerá a espada, pero no de hombre;

una espada, pero no de hombre, la consumirá.

Huirá para escapar de la espada,

y sus jóvenes serán sometidos a trabajos forzados.

9 A causa del terror caerá su fortaleza;

¡sus jefes dejarán abandonada su bandera!»

Lo afirma elSeñor,

cuyo fuego está en Sión,

y cuyo horno está en Jerusalén.

Isaías 32

El reino de justicia

1 Miren, un rey reinará con rectitud

y los gobernantes gobernarán con justicia.

2 Cada uno será como un refugio contra el viento,

como un resguardo contra la tormenta;

como arroyos de agua en tierra seca,

como la sombra de un peñasco en el desierto.

3 No se nublarán los ojos de los que ven;

prestarán atención los oídos de los que oyen.

4 Lamenteimpulsiva comprenderá y entenderá,

la lengua tartamuda hablará con fluidez y claridad.

5 Ya no se llamará noble al necio

ni será respetado el canalla.

6 Porque el necio profierenecedades,

y su mente maquina iniquidad;

practica la impiedad,

y habla falsedades contra elSeñor;

deja con hambre al hambriento,

y le niega el agua al sediento.

7 El canalla recurre a artimañas malignas,

y trama designios infames;

destruye a los pobres con mentiras,

aunque el necesitado reclama justicia.

8 El noble, por el contrario,

concibe nobles planes,

y en sus nobles acciones se afirma.

Las mujeres de Jerusalén

9 Mujeres despreocupadas,

¡levántense y escúchenme!

Hijas que se sienten tan confiadas,

¡presten atención a lo que voy a decirles!

10 Ustedes, que se sienten tan confiadas,

en poco más de un año temblarán;

porque fallará la vendimia,

y no llegará la cosecha.

11 Mujeres despreocupadas, ¡estremézcanse!

Ustedes, que se sienten tan confiadas,

¡pónganse a temblar!

Desvístanse, desnúdense;

pónganse ropa de luto.

12 Golpéense el pecho,

por los campos agradables,

por los viñedos fértiles,

13 por el suelo de mi pueblo

cubierto de espinos y de zarzas,

por todas las casas donde hay alegría

y por esta ciudad donde hay diversión.

14 La fortaleza será abandonada,

y desamparada la ciudad populosa;

para siempre convertidas en cuevas

quedarán la ciudadela y la atalaya;

convertidas en deleite de asnos,

en pastizal de rebaños,

15 hasta que desde lo alto

el Espíritu sea derramado sobre nosotros.

Entonces el desierto se volverá un campo fértil,

y el campo fértil se convertirá en bosque.

16 La justicia morará en el desierto,

y en el campo fértil habitará la rectitud.

17 El producto de la justicia será lapaz;

tranquilidad y seguridad perpetuas serán su fruto.

18 Mi pueblo habitará en un lugar de paz,

en moradas seguras,

en serenos lugares de reposo.

19 Aunque el granizo arrase con el bosque

y la ciudad sea completamente allanada,

20 ¡dichososustedes,

los que siembran junto al agua,

y dejan sueltos al buey y al asno!

Isaías 33

Angustia y auxilio

1 ¡Ay de ti, destructor, que no has sido destruido!

¡Ay de ti, traidor, que no has sido traicionado!

Cuando dejes de destruir, te destruirán;

cuando dejes de traicionar, te traicionarán.

2 Señor, ten compasión de nosotros;

pues en ti esperamos.

Sé nuestra fortalezacada mañana,

nuestrasalvaciónen tiempo de angustia.

3 Al estruendo de tu voz, huyen los pueblos;

cuando te levantas, se dispersan las naciones.

4 Los despojos de ustedes se recogen

como si fueran devorados por orugas;

sobre ellos se lanza el enemigo

como una bandada de langostas.

5 Exaltado es elSeñorporque mora en las alturas,

y llena aSiónde justicia y rectitud.

6 Él será la seguridad de tus tiempos,

te dará en abundancia salvación, sabiduría y conocimiento;

el temor delSeñorserá tu tesoro.

7 ¡Miren cómo gritan sus valientes en las calles!

¡amargamente lloran los mensajeros depaz!

8 Los caminos están desolados,

nadie transita por los senderos.

Elpactose ha quebrantado,

se desprecia a los testigos,

¡a nadie se le respeta!

9 La tierra está de luto y languidece;

el Líbano se avergüenza y se marchita;

Sarón es como un desierto;

Basán y el Carmelo pierden su follaje.

10 «Ahora me levantaré —dice elSeñor—.

Ahora seré exaltado,

ahora seré ensalzado.

11 Ustedes conciben cizaña

y dan a luz paja;

¡pero el fuego de mi aliento los consumirá!

12 Los pueblos serán calcinados,

como espinos cortados arderán en el fuego».

13 Ustedes, que están lejos,

oigan lo que he hecho;

y ustedes, que están cerca,

reconozcan mi poder.

14 Los pecadores están aterrados en Sión;

el temblor atrapa a los impíos:

«¿Quién de nosotros puede habitar

en el fuego consumidor?

¿Quién de nosotros puede habitar

en la hoguera eterna?»

15 Solo el que procede con justicia

y habla con rectitud,

el que rechaza la ganancia de la extorsión

y se sacude las manos para no aceptar soborno,

el que no presta oído a las conjuras de asesinato

y cierra los ojos para no contemplar el mal.

16 Ese tal morará en las alturas;

tendrá como refugio una fortaleza de rocas,

se le proveerá de pan,

y no le faltará el agua.

17 Tus ojos verán al rey en su esplendor

y contemplarán una tierra que se extiende hasta muy lejos.

18 Dentro de ti meditarás acerca del terror, y dirás:

«¿Dónde está el contador?

¿Dónde el recaudador de impuestos?

¿Dónde el que lleva el registro de las torres?»

19 No verás más a ese pueblo insolente,

a ese pueblo de idioma confuso,

de lengua extraña e incomprensible.

20 Mira a Sión, la ciudad de nuestras fiestas;

tus ojos verán a Jerusalén,

morada apacible, campamento bien plantado;

sus estacas jamás se arrancarán,

ni se romperá ninguna de sus sogas.

21 Allí elSeñornos mostrará su poder.

Será como un lugar de anchos ríos y canales.

Ningún barco de remos surcará sus aguas,

ni barcos poderosos navegarán por ellas.

22 Porque elSeñores nuestro guía;

elSeñores nuestro gobernante.

ElSeñores nuestro rey:

¡Él nos salvará!

23 Tus cuerdas se han aflojado:

No sostienen el mástil con firmeza

ni se despliegan las velas.

Abundante botín habrá de repartirse,

y aun los cojos se dedicarán al saqueo.

24 Ningún habitante dirá: «Estoy enfermo»;

y se perdonará la iniquidad del pueblo que allí habita.

Isaías 34

Juicio contra las naciones

1 Naciones, ¡acérquense a escuchar!

Pueblos, ¡presten atención!

¡Que lo oiga la tierra, y todo lo que hay en ella;

el mundo, y todo lo que él produce!

2 ElSeñorestá enojado con todas las naciones,

airado con todos sus ejércitos.

Él los hadestruidopor completo,

los ha entregado a la matanza.

3 Serán arrojados sus muertos,

hedor despedirán sus cadáveres,

su sangre derretirá las montañas.

4 Se desintegrarán todos los astros del cielo

y se enrollará el cielo como un pergamino;

toda la multitud de astros perderá su brillo,

como lo pierde la hoja marchita de la vid,

o los higos secos de la higuera.

5 Mi espada se ha embriagado en el cielo;

miren cómo desciende en juicio sobre Edom,

pueblo que he condenado a la destrucción total.

6 La espada delSeñorestá bañada en sangre,

en la sangre de cabras y corderos;

cubierta está de grasa,

de la grasa de los riñones de carneros.

Porque elSeñorcelebra un sacrificio en Bosra

y una gran matanza en tierra de Edom.

7 Y con ellos caerán los búfalos,

los terneros y los toros.

Su tierra quedará empapada en sangre,

y su polvo se llenará de grasa.

8 Porque elSeñorcelebra un día de venganza,

un año de desagravio

para defender la causa deSión.

9 Los arroyos de Edom se volverán ríos de brea,

su polvo se convertirá en azufre

y ardiente brea se volverá su tierra.

10 Ni de día ni de noche se extinguirá,

y su humo subirá por siempre.

Quedará desolada por todas las generaciones;

nunca más transitará nadie por ella.

11 Se adueñarán de ella el pelícano y el erizo;

anidarán allí el búho y el cuervo.

Dios extenderá sobre Edom

el cordel del caos

y la plomada de la desolación.

12 Sus nobles no tendrán allí

nada que pueda llamarse reino;

todos sus príncipes desaparecerán.

13 Los espinos invadirán sus palacios;

las ortigas y las zarzas, sus fortalezas.

Se volverá guarida de chacales

y nido de avestruces.

14 Las fieras del desierto se juntarán con las hienas,

y las cabras monteses se llamarán unas a otras;

allí también reposarán las aves nocturnas

y encontrarán un lugar de descanso.

15 Allí el búho anidará y pondrá sus huevos;

bajo sus alas incubará y cuidará a sus crías.

También allí se reunirán los buitres,

cada cual con su pareja.

16 Consulten el libro delSeñory lean:

Ninguno de estos animales faltará;

cada cual tendrá su pareja.

ElSeñormismo ha dado la orden,

y su Espíritu los ha de reunir.

17 Él les ha asignado sus lugares;

su mano les señaló su territorio.

Ellos los poseerán para siempre,

y morarán allí por todas las generaciones.

Isaías 35

La alegría de los redimidos

1 Se alegrarán el desierto y el sequedal;

se regocijará el desierto

y florecerá como el azafrán.

2 Florecerá y se regocijará:

¡gritará de alegría!

Se le dará la gloria del Líbano,

y el esplendor del Carmelo y de Sarón.

Ellos verán la gloria delSeñor,

el esplendor de nuestro Dios.

3 Fortalezcan las manos débiles,

afirmen las rodillas temblorosas;

4 digan a los decorazóntemeroso:

«Sean fuertes, no tengan miedo.

Su Dios vendrá,

vendrá con venganza;

con retribución divina

vendrá a salvarlos».

5 Se abrirán entonces los ojos de los ciegos

y se destaparán los oídos de los sordos;

6 saltará el cojo como un ciervo,

y gritará de alegría la lengua del mudo.

Porque aguas brotarán en el desierto,

y torrentes en el sequedal.

7 La arena ardiente se convertirá en estanque,

la tierra sedienta en manantiales burbujeantes.

Las guaridas donde se tendían los chacales

serán morada de juncos y papiros.

8 Habrá allí una calzada

que será llamadaCaminodesantidad.

No viajarán por ella losimpuros,

ni transitarán por ella los necios;

será solo para los que siguen el camino.

9 No habrá allí ningún león,

ni bestia feroz que por él pase;

¡Allí no se les encontrará!

¡Por allí pasarán solamente los redimidos!

10 Y volverán los rescatados por elSeñor,

y entrarán enSióncon cantos de alegría,

coronados de una alegría eterna.

Los alcanzarán la alegría y el regocijo,

y se alejarán la tristeza y el gemido.

Isaías 36

Senaquerib amenaza a Jerusalén

1 En el año catorce del reinado de Ezequías, Senaquerib, rey de Asiria, atacó y tomó todas las ciudades fortificadas de Judá.

2 Desde Laquis el rey de Asiria envió a su comandante en jefe,al frente de un gran ejército, para hablar con el rey Ezequías en Jerusalén. Cuando el comandante se detuvo en el acueducto del estanque superior, en el camino que lleva al Campo del Lavandero,

3 salió a recibirlo Eliaquín hijo de Jilquías, que era el administrador del palacio, junto con el cronista Sebna y el secretario Joa hijo de Asaf.

4 El comandante en jefe les dijo:

―Díganle a Ezequías que así dice el gran rey, el rey de Asiria: “¿En qué se basa tu confianza?

5 Tú dicesque tienes estrategia y fuerza militar, pero estas no son más que palabras sin fundamento. ¿En quién confías, que te rebelas contra mí?

6 Mira, tú confías en Egipto, ¡ese bastón de caña astillada, que traspasa la mano y hiere al que se apoya en él! Porque eso es el faraón, el rey de Egipto, para todos los que en él confían.

7 Y, si tú me dices: ‘Nosotros confiamos en elSeñor, nuestro Dios’, ¿no se trata acaso, Ezequías, del Dios cuyos altares ysantuarios paganostú mismo quitaste, diciéndoles a Judá y a Jerusalén: ‘Deben adorar solamente ante este altar’?”

8 »Ahora bien, Ezequías, haz este trato con mi señor, el rey de Asiria: Yo te doy dos mil caballos si tú consigues otros tantos jinetes para montarlos.

9 ¿Cómo podrás rechazar el ataque de uno solo de los funcionarios más insignificantes de mi señor, si confías en obtener de Egipto carros de combate y jinetes?

10 ¿Acaso he venido a atacar y a destruir esta tierra sin el apoyo delSeñor? ¡Si fue él mismo quien me ordenó: “Marcha contra este país y destrúyelo”!»

11 Eliaquín, Sebna y Joa le dijeron al comandante en jefe:

―Por favor, hábleles usted a sus siervos en arameo, ya que lo entendemos. No nos hable en hebreo, que el pueblo que está sobre el muro nos escucha.

12 Pero el comandante en jefe respondió:

―¿Acaso mi señor me envió a decirles estas cosas solo a ti y a tu señor, y no a los que están sentados en el muro? ¡Si tanto ellos como ustedes tendrán que comerse su excremento y beberse su orina!

13 Dicho esto, el comandante en jefe se puso de pie y a voz en cuello gritó en hebreo:

―¡Oigan las palabras del gran rey, el rey de Asiria!

14 Así dice el rey: “No se dejen engañar por Ezequías. ¡Él no puede librarlos!

15 No dejen que Ezequías los persuada a confiar en elSeñor, diciendo: ‘Sin duda elSeñornos librará; ¡esta ciudad no caerá en manos del rey de Asiria!’ ”

16 »No le hagan caso a Ezequías. Así dice el rey de Asiria: “Hagan las paces conmigo, y ríndanse. De este modo cada uno podrá comer de su vid y de su higuera, y beber agua de su propio pozo,

17 hasta que yo venga y los lleve a un país como el de ustedes, país de grano y de mosto, de pan y de viñedos”.

18 »No se dejen seducir por Ezequías cuando dice: “ElSeñornos librará”. ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones pudo librar a su país de las manos del rey de Asiria?

19 ¿Dónde están los dioses de Jamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvayin? ¿Acaso libraron a Samaria de mis manos?

20 ¿Cuál de todos los dioses de estos países ha podido salvar de mis manos a su país? ¿Cómo entonces podrá elSeñorlibrar de mis manos a Jerusalén?»

21 Pero el pueblo permaneció en silencio y no respondió ni una sola palabra, porque el rey había ordenado: «No le respondan».

22 Entonces Eliaquín hijo de Jilquías, administrador del palacio, el cronista Sebna y el secretario Joa hijo de Asaf, con las vestiduras rasgadas en señal de duelo, fueron a ver a Ezequías y le contaron lo que había dicho el comandante en jefe.