Job 40

1 ElSeñordijo también a Job:

2 «¿Corregirá alTodopoderosoquien contra él contiende?

¡Que le responda a Dios quien se atreve a acusarlo!»

3 Entonces Job le respondió:

4 «¿Qué puedo responderte, si soy tan indigno?

¡Me tapo la boca con la mano!

5 Hablé una vez, y no voy a responder;

hablé otra vez, y no voy a insistir».

6 ElSeñorle respondió a Job desde la tempestad. Le dijo:

7 «Prepárate a hacerme frente.

Yo te cuestionaré, y tú me responderás.

8 »¿Vas acaso a invalidar mijusticia?

¿Me harás quedar mal para que tú quedes bien?

9 ¿Tienes acaso un brazo como el mío?

¿Puede tu voz tronar como la mía?

10 Si es así, cúbrete de gloria y esplendor;

revístete de honra y majestad.

11 Da rienda suelta a la furia de tu ira;

mira a los orgullosos, y humíllalos;

12 mira a los soberbios, y somételos;

aplasta a los malvados donde se hallen.

13 Entiérralos a todos en el polvo;

amortaja sus rostros en la fosa.

14 Yo, por mi parte, reconoceré

que en tu manoderechaestá lasalvación.

15 »Mira a Behemot,criatura mía igual que tú,

que se alimenta de hierba, como los bueyes.

16 ¡Cuánta fuerza hay en sus lomos!

¡Su poder está en los músculos de su vientre!

17 Su rabo se mece como un cedro;

los tendones de sus muslos se entrelazan.

18 Sus huesos son como barras de bronce;

sus piernas parecen barrotes de hierro.

19 Entre mis obras ocupa el primer lugar,

solo yo, su Hacedor, puedo acercármele con la espada.

20 Los montes le brindan sus frutos;

allí juguetean todos los animales salvajes.

21 Debajo de los lotos se tiende a descansar;

se oculta entre los juncos del pantano.

22 Los lotos le brindan su sombra;

los álamos junto al río lo envuelven.

23 No se alarma si brama el río;

vive tranquilo aunque el Jordán le llegue al hocico.

24 ¿Quién ante sus ojos se atreve a capturarlo?

¿Quién puede atraparlo y perforarle la nariz?

Job 41

1 »¿Puedes pescar aLeviatáncon un anzuelo,

o atarle la lengua con una cuerda?

2 ¿Puedes ponerle un cordel en la nariz,

o perforarle la quijada con un gancho?

3 ¿Acaso amablemente va a pedirte

o suplicarte que le tengas compasión?

4 ¿Acaso va a comprometerse

a ser tu esclavo de por vida?

5 ¿Podrás jugar con él como juegas con los pájaros,

o atarlo para que tus niñas se entretengan?

6 ¿Podrán los mercaderes ofrecerlo como mercancía,

o cortarlo en pedazos para venderlo?

7 ¿Puedes atravesarle la piel con lanzas,

o la cabeza con arpones?

8 Si llegas a ponerle la mano encima,

¡jamás te olvidarás de esa batalla,

y no querrás repetir la experiencia!

9 Vana es la pretensión de llegar a someterlo;

basta con verlo para desmayarse.

10 No hay quien se atreva siquiera a provocarlo;

¿quién, pues, podría hacerle frente?

11 ¿Y quién tiene alguna cuenta que cobrarme?

¡Mío es todo cuanto hay bajo los cielos!

12 »No puedo dejar de mencionar sus extremidades,

su fuerza y su elegante apariencia.

13 ¿Quién puede despojarlo de su coraza?

¿Quién puede acercarse a él y ponerle un freno?

14 ¿Quién se atreve a abrir el abismo de sus fauces,

coronadas de terribles colmillos?

15 Tiene el lomorecubierto de hileras de escudos,

todos ellos unidos en cerrado tejido;

16 tan juntos están uno al otro

que no dejan pasar ni el aire;

17 tan prendidos están uno del otro,

tan unidos entre sí, que no pueden separarse.

18 Resopla y lanza deslumbrantes relámpagos;

sus ojos se parecen a los rayos de la aurora.

19 Ascuas de fuego brotan de su hocico;

chispas de lumbre salen disparadas.

20 Lanza humo por la nariz,

como olla hirviendo sobre un fuego de juncos.

21 Con su aliento enciende los carbones,

y lanza fuego por la boca.

22 En su cuello radica su fuerza;

ante él, todo el mundo pierde el ánimo.

23 Los pliegues de su piel son un tejido apretado;

firmes son, e inconmovibles.

24 Duro es su pecho, como una roca;

sólido, cual piedra de molino.

25 Cuando se yergue, los poderosos tiemblan;

cuando se sacude, emprenden la huida.

26 La espada, aunque lo alcance, no lo hiere,

ni lo hieren tampoco los dardos,

ni las lanzas y las jabalinas.

27 Al hierro lo trata como a paja,

y al bronce como a madera podrida.

28 No lo hacen huir las flechas;

ve como paja las piedras de las hondas.

29 Los golpes del mazo apenas le hacen cosquillas;

se burla del silbido de la lanza.

30 Sus costados son dentados tiestos

que en el fango van dejando huellas de rastrillos.

31 Hace hervir las profundidades como un caldero;

agita los mares como un frasco de ungüento.

32 Una estela brillante va dejando tras de sí,

cual si fuera la blanca cabellera del abismo.

33 Es un monstruo que a nada teme;

nada hay en el mundo que se le parezca.

34 Mira con desdén a todos los poderosos;

¡él es rey de todos los soberbios!»

Job 42

Respuesta de Job

1 Job respondió entonces alSeñor. Le dijo:

2 «Yo sé bien que tú lo puedes todo,

que no es posible frustrar ninguno de tus planes.

3 “¿Quién es este —has preguntado—,

que sinconocimientooscurece mi consejo?”

Reconozco que he hablado de cosas

que no alcanzo a comprender,

de cosas demasiado maravillosas

que me son desconocidas.

4 »Dijiste:“Ahora escúchame, yo voy a hablar;

yo te cuestionaré, y tú me responderás”.

5 De oídas había oído hablar de ti,

pero ahora te veo con mis propios ojos.

6 Por tanto, me retracto de lo que he dicho,

y me arrepiento en polvo y ceniza».

Epílogo

7 Después de haberle dicho todo esto a Job, elSeñorse dirigió a Elifaz de Temán y le dijo: «Estoy muy irritado contigo y con tus dos amigos porque, a diferencia de mi siervo Job, lo que ustedes han dicho de mí no es verdad.

8 Tomen ahora siete toros y siete carneros, y vayan con mi siervo Job y ofrezcan unholocaustopor ustedes mismos. Mi siervo Job orará por ustedes, y yo atenderé a su oración y no los haré quedar en vergüenza. Y conste que, a diferencia de mi siervo Job, lo que ustedes han dicho de mí no es verdad».

9 Elifaz de Temán, Bildad de Súah y Zofar de Namat fueron y cumplieron con lo que elSeñorles había ordenado, y elSeñoratendió a la oración de Job.

10 Después de haber orado Job por sus amigos, elSeñorlo hizo prosperar de nuevo y le dio dos veces más de lo que antes tenía.

11 Todos sus hermanos y hermanas, y todos los que antes lo habían conocido, fueron a su casa y celebraron con él un banquete. Lo animaron y lo consolaron por todas las calamidades que elSeñorle había enviado, y cada uno de ellos le dio una moneda de platay un anillo de oro.

12 ElSeñorbendijo más los últimos años de Job que los primeros, pues llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.

13 Tuvo también catorcehijos y tres hijas.

14 A la primera de ellas le puso por nombre Paloma, a la segunda la llamó Canela, y a la tercera, Linda.

15 No había en todo el país mujeres tan bellas como las hijas de Job. Su padre les dejó una herencia, lo mismo que a sus hermanos.

16 Después de estos sucesos Job vivió ciento cuarenta años. Llegó a ver a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.

17 Disfrutó de una larga vida y murió en plena ancianidad.

Ester 1

Destitución de la reina Vasti

1 El rey Asuero,que reinó sobre ciento veintisiete provincias que se extendían desde la India hastaCus,

2 estableció su trono real en la ciudadela de Susa.

3 En el tercer año de su reinado ofreció un banquete para todos sus funcionarios y servidores, al que asistieron los jefes militares de Persia y Media, y los magistrados y los gobernadores de las provincias,

4 y durante ciento ochenta días les mostró la enorme riqueza de su reino y la esplendorosa gloria de su majestad.

5 Pasado este tiempo, el rey ofreció otro banquete, que duró siete días, para todos los que se encontraban en la ciudadela de Susa, tanto los más importantes como los de menor importancia. Este banquete tuvo lugar en el jardín interior de su palacio,

6 el cual lucía cortinas blancas y azules, sostenidas por cordones de lino blanco y tela púrpura, los cuales pasaban por anillos de plata sujetos a columnas de mármol. También había sofás de oro y plata sobre un piso de mosaicos de pórfido, mármol, madreperla y otras piedras preciosas.

7 En copas de oro de las más variadas formas se servía el vino real, el cual corría a raudales, como era de esperarse del rey.

8 Todos los invitados podían beber cuanto quisieran, pues los camareros habían recibido instrucciones del rey de servir a cada uno lo que deseara.

9 La reina Vasti, por su parte, ofreció también un banquete para las mujeres en el palacio del rey Asuero.

10 Al séptimo día, como a causa del vino el rey Asuero estaba muy alegre, les ordenó a los sieteeunucosque le servían —Meumán, Biztá, Jarboná, Bigtá, Abagtá, Zetar y Carcás—

11 que llevaran a su presencia a la reina, ceñida con la corona real, a fin de exhibir su belleza ante los pueblos y sus dignatarios, pues realmente era muy hermosa.

12 Pero, cuando los eunucos le comunicaron la orden del rey, la reina se negó a ir. Esto contrarió mucho al rey, y se enfureció.

13 De inmediato el rey consultó a los sabios conocedores de leyes,porque era costumbre que en cuestiones de ley y justicia el rey consultara a los expertos.

14 Los más allegados a él eran: Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán, los siete funcionarios de Persia y Media que tenían acceso especial a la presencia del rey y ocupaban los puestos más altos en el reino.

15 ―Según la ley, ¿qué se debe hacer con la reina Vasti por haber desobedecido la orden del rey transmitida por los eunucos? —preguntó el rey.

16 En presencia del rey y de los funcionarios, Memucán respondió:

―La reina Vasti no solo ha ofendido a Su Majestad, sino también a todos los funcionarios y a todos los pueblos de todas las provincias del reino.

17 Porque todas las mujeres se enterarán de la conducta de la reina, y esto hará que desprecien a sus esposos, pues dirán: “El rey Asuero mandó que la reina Vasti se presentara ante él, pero ella no fue”.

18 El día en que las mujeres de la nobleza de Persia y de Media se enteren de la conducta de la reina, les responderán de la misma manera a todos los dignatarios de Su Majestad. ¡Entonces no habrá fin al desprecio y a la discordia!

19 »Por lo tanto, si le parece bien a Su Majestad, emita un decreto real, el cual se inscribirá con carácter irrevocable en las leyes de Persia y Media: que Vasti nunca vuelva a presentarse ante Su Majestad, y que el título de reina se lo otorgue a otra mejor que ella.

20 Así, cuando el edicto real se dé a conocer por todo su inmenso reino, todas las mujeres respetarán a sus esposos, desde los más importantes hasta los menos importantes».

21 Al rey y a sus funcionarios les pareció bien ese consejo, de modo que el rey hizo lo que había propuesto Memucán:

22 envió cartas por todo el reino, a cada provincia en su propia escritura y a cada pueblo en su propio idioma, proclamando en la lengua de cada pueblo que todo hombre debe ejercer autoridad sobre su familia.

Ester 2

Elección de Ester como reina

1 Algún tiempo después, ya aplacada su furia, el rey Asuero se acordó de Vasti y de lo que había hecho, y de lo que se había decretado contra ella.

2 Entonces los ayudantes personales del rey hicieron esta propuesta: «Que se busquen jóvenes vírgenes y hermosas para el rey.

3 Que nombre el rey para cada provincia de su reino delegados que reúnan a todas esas jóvenes hermosas en el harén de la ciudadela de Susa. Que sean puestas bajo el cuidado de Jegay, eleunucoencargado de las mujeres del rey, y que se les dé un tratamiento de belleza.

4 Y que reine en lugar de Vasti la joven que más le guste al rey». Esta propuesta le agradó al rey, y ordenó que así se hiciera.

5 En la ciudadela de Susa vivía un judío de la tribu de Benjamín, llamado Mardoqueo hijo de Yaír, hijo de Simí, hijo de Quis,

6 uno de los capturados en Jerusalén y llevados al exilio cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevó cautivo a Jeconías,rey de Judá.

7 Mardoqueo tenía una prima llamada Jadasá. Esta joven, conocida también como Ester, a quien había criado porque era huérfana de padre y madre, tenía una figura atractiva y era muy hermosa. Al morir sus padres, Mardoqueo la adoptó como su hija.

8 Cuando se proclamaron el edicto y la orden del rey, muchas jóvenes fueron reunidas en la ciudadela de Susa y puestas al cuidado de Jegay. Ester también fue llevada al palacio del rey y confiada a Jegay, quien estaba a cargo del harén.

9 La joven agradó a Jegay y se ganó su simpatía. Por eso él se apresuró a darle el tratamiento de belleza y los alimentos especiales. Le asignó las siete doncellas más distinguidas del palacio y la trasladó con sus doncellas al mejor lugar del harén.

10 Ester no reveló su nacionalidad ni sus antecedentes familiares, porque Mardoqueo se lo había prohibido.

11 Este se paseaba diariamente frente al patio del harén para saber cómo le iba a Ester y cómo la trataban.

12 Ahora bien, para poder presentarse ante el rey, una joven tenía que completar los doce meses de tratamiento de belleza prescritos: seis meses con aceite de mirra, y seis con perfumes y cosméticos.

13 Terminado el tratamiento, la joven se presentaba ante el rey y podía llevarse del harén al palacio todo lo que quisiera.

14 Iba al palacio por la noche, y a la mañana siguiente volvía a un segundo harén bajo el cuidado de Sasgaz, el eunuco encargado de las concubinas del rey. Y no volvía a presentarse ante el rey, a no ser que él la deseara y la mandara a llamar.

15 Cuando a Ester, la joven que Mardoqueo había adoptado y que era hija de su tío Abijaíl, le llegó el turno de presentarse ante el rey, ella no pidió nada fuera de lo sugerido por Jegay, el eunuco encargado del harén del rey. Para entonces, ella se había ganado la simpatía de todo el que la veía.

16 Ester fue llevada al palacio real ante el rey Asuero en el mes décimo, el mes detébet, durante el séptimo año de su reinado.

17 Al rey le gustó Ester más que todas las demás mujeres, y ella se ganó su aprobación y simpatía más que todas las otras vírgenes. Así que él le ciñó la corona real y la proclamó reina en lugar de Vasti.

18 Luego el rey ofreció un gran banquete en honor de Ester para todos sus funcionarios y servidores. Declaró un día de fiesta en todas las provincias y distribuyó regalos con generosidad digna de un rey.

Conspiración contra Asuero

19 Mientras las vírgenes se volvían a reunir, Mardoqueo permanecía sentado a la puerta del rey.

20 Ester, por su parte, continuó guardando en secreto sus antecedentes familiares y su nacionalidad, tal como Mardoqueo le había ordenado, ya que seguía cumpliendo las instrucciones de Mardoqueo como cuando estaba bajo su cuidado.

21 En aquellos días, mientras Mardoqueo seguía sentado a la puerta del rey, Bigtán y Teres, los doseunucosdel rey, miembros de la guardia, se enojaron y tramaron el asesinato del rey Asuero.

22 Al enterarse Mardoqueo de la conspiración, se lo contó a la reina Ester, quien a su vez se lo hizo saber al rey de parte de Mardoqueo.

23 Cuando se investigó el informe y se descubrió que era cierto, los dos eunucos fueron colgados en una estaca. Todo esto fue debidamente anotado en los registros reales, en presencia del rey.

Ester 3

Conspiración de Amán contra los judíos

1 Después de estos acontecimientos, el rey Asuero honró a Amán hijo de Hamedata, el descendiente de Agag, ascendiéndolo a un puesto más alto que el de todos los demás funcionarios que estaban con él.

2 Todos los servidores de palacio asignados a la puerta del rey se arrodillaban ante Amán, y le rendían homenaje, porque así lo había ordenado el rey. Pero Mardoqueo no se arrodillaba ante él ni le rendía homenaje.

3 Entonces los servidores de palacio asignados a la puerta del rey le preguntaron a Mardoqueo: «¿Por qué desobedeces la orden del rey?»

4 Día tras día se lo reclamaban; pero él no les hacía caso. Por eso lo denunciaron a Amán para ver si seguía tolerándose la conducta de Mardoqueo, ya que este les había confiado que era judío.

5 Cuando Amán se dio cuenta de que Mardoqueo no se arrodillaba ante él ni le rendía homenaje, se enfureció.

6 Y, cuando le informaron a qué pueblo pertenecía Mardoqueo, desechó la idea de matarlo solo a él y buscó la manera de exterminar a todo el pueblo de Mardoqueo, es decir, a los judíos que vivían por todo el reino de Asuero.

7 Para determinar el día y el mes, se echó elpur, es decir, la suerte, en presencia de Amán, en el mes primero, que es el mes denisán, del año duodécimo del reinado de Asuero. Y la suerte cayó sobreel mes duodécimo, el mes deadar.

8 Entonces Amán le dijo al rey Asuero:

―Hay cierto pueblo disperso y diseminado entre los pueblos de todas las provincias del reino, cuyas leyes y costumbres son diferentes de las de todos los demás. ¡No obedecen las leyes del reino, y a Su Majestad no le conviene tolerarlos!

9 Si le parece bien, emita Su Majestad un decreto para aniquilarlos, y yo depositaré en manos de los administradores trescientos treinta mil kilosde plata para el tesoro real.

10 Entonces el rey se quitó el anillo que llevaba su sello y se lo dio a Amán hijo de Hamedata, descendiente de Agag y enemigo de los judíos.

11 ―Quédate con el dinero —le dijo el rey a Amán—, y haz con ese pueblo lo que mejor te parezca.

12 El día trece del mes primero se convocó a los secretarios del rey. Redactaron en la escritura de cada provincia y en el idioma de cada pueblo todo lo que Amán ordenaba a lossátrapasdel rey, a los intendentes de las diversas provincias y a los funcionarios de los diversos pueblos. Todo se escribió ennombredel rey Asuero y se selló con el anillo real.

13 Luego se enviaron los documentos por medio de los mensajeros a todas las provincias del rey con la orden de exterminar, matar y aniquilar a todos los judíos —jóvenes y ancianos, mujeres y niños— y saquear sus bienes en un solo día: el día trece del mes duodécimo, es decir, el mes deadar.

14 En cada provincia se debía emitir como ley una copia del edicto, el cual se comunicaría a todos los pueblos a fin de que estuvieran preparados para ese día.

15 Los mensajeros partieron de inmediato por orden del rey, y a la vez se publicó el edicto en la ciudadela de Susa. Luego el rey y Amán se sentaron a beber, mientras que en la ciudad de Susa reinaba la confusión.

Ester 4

Acuerdo entre Mardoqueo y Ester

1 Cuando Mardoqueo se enteró de todo lo que se había hecho, se rasgó las vestiduras, se vistió de luto, se cubrió de ceniza y salió por la ciudad dando gritos de amargura.

2 Pero, como a nadie se le permitía entrar a palacio vestido de luto, solo pudo llegar hasta la puerta del rey.

3 En cada provincia adonde llegaban el edicto y la orden del rey, había gran duelo entre los judíos, con ayuno, llanto y lamentos. Muchos de ellos, vestidos de luto, se tendían sobre la ceniza.

4 Cuando las criadas y loseunucosde la reina Ester llegaron y le contaron lo que pasaba, ella se angustió mucho y le envió ropa a Mardoqueo para que se la pusiera en lugar de la ropa de luto; pero él no la aceptó.

5 Entonces Ester mandó llamar a Hatac, uno de los eunucos del rey puesto al servicio de ella, y le ordenó que averiguara qué preocupaba a Mardoqueo y por qué actuaba de esa manera.

6 Así que Hatac salió a ver a Mardoqueo, que estaba en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del rey.

7 Mardoqueo le contó todo lo que le había sucedido, mencionándole incluso la cantidad exacta de dinero que Amán había prometido pagar al tesoro real por la aniquilación de los judíos.

8 También le dio una copia del texto del edicto promulgado en Susa, el cual ordenaba el exterminio, para que se lo mostrara a Ester, se lo explicara, y le ordenara que se presentara ante el rey para implorar clemencia e interceder en favor de su pueblo.

9 Hatac regresó y le informó a Ester lo que Mardoqueo había dicho.

10 Entonces ella ordenó a Hatac que le dijera a Mardoqueo:

11 «Todos los servidores del rey y el pueblo de las provincias del reino saben que, para cualquier hombre o mujer que, sin ser invitado por el rey, se acerque a él en el patio interior, hay una sola ley: la pena de muerte. La única excepción es que el rey, extendiendo su cetro de oro, le perdone la vida. En cuanto a mí, hace ya treinta días que el rey no me ha pedido presentarme ante él».

12 Cuando Mardoqueo se enteró de lo que había dicho Ester,

13 mandó a decirle: «No te imagines que por estar en la casa del rey serás la única que escape con vida de entre todos los judíos.

14 Si ahora te quedas absolutamente callada, de otra parte vendrán el alivio y la liberación para los judíos, pero tú y la familia de tu padre perecerán. ¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como este!»

15 Ester le envió a Mardoqueo esta respuesta:

16 «Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, para que ayunen por mí. Durante tres días no coman ni beban, ni de día ni de noche. Yo, por mi parte, ayunaré con mis doncellas al igual que ustedes. Cuando cumpla con esto, me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y, si perezco, que perezca!»

17 Entonces Mardoqueo fue y cumplió con todas las instrucciones de Ester.

Ester 5

Petición de Ester al rey Asuero

1 Al tercer día, Ester se puso sus vestiduras reales y fue a pararse en el patio interior del palacio, frente a la sala del rey. El rey estaba sentado allí en su trono real, frente a la puerta de entrada.

2 Cuando vio a la reina Ester de pie en el patio, se mostró complacido con ella y le extendió el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro.

3 El rey le preguntó:

―¿Qué te pasa, reina Ester? ¿Cuál es tu petición? ¡Aun cuando fuera la mitad del reino, te lo concedería!

4 ―Si le parece bien a Su Majestad —respondió Ester—, venga hoy al banquete que ofrezco en su honor, y traiga también a Amán.

5 ―Vayan de inmediato por Amán, para que podamos cumplir con el deseo de Ester —ordenó el rey.

Así que el rey y Amán fueron al banquete que ofrecía Ester.

6 Cuando estaban brindando, el rey volvió a preguntarle a Ester:

―Dime qué deseas, y te lo concederé. ¿Cuál es tu petición? ¡Aun cuando fuera la mitad del reino, te lo concedería!

7 Ester respondió:

―Mi deseo y petición es que,

8 si me he ganado el favor de Su Majestad, y si le agrada cumplir mi deseo y conceder mi petición, venga mañana con Amán al banquete que les voy a ofrecer, y entonces le daré la respuesta.

Odio de Amán contra Mardoqueo

9 Amán salió aquel día muy contento y de buen humor; pero, cuando vio a Mardoqueo en la puerta del rey y notó que no se levantaba ni temblaba ante su presencia, se llenó de ira contra él.

10 No obstante, se contuvo y se fue a su casa.

Luego llamó Amán a sus amigos y a Zeres, su esposa,

11 e hizo alarde de su enorme riqueza y de sus muchos hijos, y de cómo el rey lo había honrado en todo sentido ascendiéndolo sobre los funcionarios y demás servidores del rey.

12 ―Es más —añadió Amán—, yo soy el único a quien la reina Ester invitó al banquete que le ofreció al rey. Y también me ha invitado a acompañarlo mañana.

13 Pero todo esto no significa nada para mí, mientras vea a ese judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.

14 Su esposa Zeres y todos sus amigos le dijeron:

―Haz que se coloque una estaca de veinticinco metrosde altura, y por la mañana pídele al rey que cuelgue en ella a Mardoqueo. Así podrás ir contento al banquete con el rey.

La sugerencia le agradó a Amán, y mandó que se colocara la estaca.

Ester 6

Exaltación de Mardoqueo

1 Aquella noche el rey no podía dormir, así que mandó que le trajeran las crónicas reales —la historia de su reino— y que se las leyeran.

2 Allí constaba que Mardoqueo había delatado a Bigtán y Teres, dos de loseunucosdel rey, miembros de la guardia, que habían tramado asesinar al rey Asuero.

3 ―¿Qué honor o reconocimiento ha recibido Mardoqueo por esto? —preguntó el rey.

―No se ha hecho nada por él —respondieron sus ayudantes personales.

4 Amán acababa de entrar en el patio exterior del palacio para pedirle al rey que colgara a Mardoqueo en la estaca que había mandado levantar para él. Así que el rey preguntó:

―¿Quién anda en el patio?

5 Sus ayudantes respondieron:

―El que anda en el patio es Amán.

―¡Que pase! —ordenó el rey.

6 Cuando entró Amán, el rey le preguntó:

―¿Cómo se debe tratar al hombre a quien el rey desea honrar?

Entonces Amán dijo para sí: «¿A quién va a querer honrar el rey sino a mí?»

7 Así que contestó:

―Para el hombre a quien el rey desea honrar,

8 que se mande traer una vestidura real que el rey haya usado, y un caballo en el que haya montado y que lleve en la cabeza un adorno real.

9 La vestidura y el caballo deberán entregarse a uno de los funcionarios más ilustres del rey, para que vista al hombre a quien el rey desea honrar, y que lo pasee a caballo por las calles de la ciudad, proclamando a su paso: “¡Así se trata al hombre a quien el rey desea honrar!”

10 ―Ve de inmediato —le dijo el rey a Amán—, toma la vestidura y el caballo, tal como lo has sugerido, y haz eso mismo con Mardoqueo, el judío que está sentado a la puerta del rey. No descuides ningún detalle de todo lo que has recomendado.

11 Así que Amán tomó la vestidura y el caballo, vistió a Mardoqueo y lo llevó a caballo por las calles de la ciudad, proclamando a su paso: «¡Así se trata al hombre a quien el rey desea honrar!»

12 Después Mardoqueo volvió a la puerta del rey. Pero Amán regresó apurado a su casa, triste y tapándose la cara.

13 Y les contó a Zeres, su esposa, y a todos sus amigos todo lo que le había sucedido.

Entonces sus consejeros y su esposa Zeres le dijeron:

―Si Mardoqueo, ante quien has comenzado a caer, es de origen judío, no podrás contra él. ¡Sin duda acabarás siendo derrotado!

14 Mientras todavía estaban hablando con Amán, llegaron los eunucos del rey y lo llevaron de prisa al banquete ofrecido por Ester.

Ester 7

Humillación y muerte de Amán

1 El rey y Amán fueron al banquete de la reina Ester,

2 y al segundo día, mientras brindaban, el rey le preguntó otra vez:

―Dime qué deseas, reina Ester, y te lo concederé. ¿Cuál es tu petición? ¡Aun cuando fuera la mitad del reino, te lo concedería!

3 Ester respondió:

―Si me he ganado el favor de Su Majestad, y si le parece bien, mi deseo es que me conceda lavida. Mi petición es que se compadezca de mi pueblo.

4 Porque a mí y a mi pueblo se nos ha vendido para exterminio, muerte y aniquilación. Si solo se nos hubiera vendido como esclavos, yo me habría quedado callada, pues tal angustia no sería motivo suficiente para inquietar a Su Majestad.

5 El rey le preguntó:

―¿Y quién es ese que se ha atrevido a concebir semejante barbaridad? ¿Dónde está?

6 ―¡El adversario y enemigo es este miserable de Amán! —respondió Ester.

Amán quedó aterrorizado ante el rey y la reina.

7 El rey se levantó enfurecido, dejó de beber y salió al jardín del palacio. Pero Amán, dándose cuenta de que el rey ya había decidido su fin, se quedó para implorarle a la reina Ester que le perdonara la vida.

8 Cuando el rey volvió del jardín del palacio a la sala del banquete, Amán estaba inclinado sobre el diván donde Ester estaba recostada. Al ver esto, el rey exclamó:

―¡Y todavía se atreve este a violar a la reina en mi presencia y en mi casa!

Tan pronto como el rey pronunció estas palabras, cubrieron el rostro de Amán.

9 Y Jarboná, uno de loseunucosque atendían al rey, dijo:

―Hay una estaca de veinticinco metrosde altura, junto a la casa de Amán. Él mandó colocarla para Mardoqueo, el que intervino en favor del rey.

―¡Cuélguenlo en ella! —ordenó el rey.

10 De modo que colgaron a Amán en la estaca que él había mandado levantar para Mardoqueo. Con eso se aplacó la furia del rey.