2 Crónicas 15

Reformas de Asá

1 El Espíritu de Dios vino sobre Azarías hijo de Oded,

2 y este salió al encuentro de Asá y le dijo: «Asá, y gente de Judá y de Benjamín, ¡escúchenme! ElSeñorestará con ustedes, siempre y cuando ustedes estén con él. Si lo buscan, él dejará que ustedes lo hallen; pero, si lo abandonan, él los abandonará.

3 Por mucho tiempo Israel estuvo sin el Dios verdadero y sin instrucción,pues no había sacerdote que le enseñara.

4 Pero, cuando en su tribulación se volvieron alSeñor, Dios de Israel, y lo buscaron, él les permitió que lo hallaran.

5 En aquellos tiempos no había seguridad para ningún viajero, sino que los habitantes de todos los países sufrían grandes calamidades.

6 Las naciones y las ciudades se destrozaban unas a otras, porque Dios las castigaba con toda clase de calamidades.

7 Pero ustedes, ¡manténganse firmes y no bajen la guardia, porque sus obras serán recompensadas!»

8 Cuando Asá oyó este mensaje del profeta Azarías hijo de Oded,se animó a eliminar los detestables ídolos que había en todo el territorio de Judá y Benjamín, y en las ciudades que había conquistado en los montes de Efraín. Además, restauró el altar delSeñorque estaba frente al atrio del templo delSeñor.

9 Después convocó a los habitantes de Judá y de Benjamín, como también a los de Efraín, Manasés y Simeón que vivían entre ellos, pues muchos israelitas se habían unido a Asá, al ver que elSeñorsu Dios estaba con él.

10 Se reunieron en Jerusalén en el mes tercero del año quince del reinado de Asá.

11 Ese día ofrecieron alSeñorsetecientos bueyes y siete mil ovejas del botín que habían tomado.

12 Luego hicieron unpacto, mediante el cual se comprometieron a buscar de todocorazóny con toda elalmaalSeñor, Dios de sus antepasados.

13 Al que no buscara alSeñor, Dios de Israel, se le castigaría con la muerte, fuera grande o pequeño, hombre o mujer.

14 Así lo juraron ante elSeñor, a voz en cuello y en medio de gritos y toques de trompetas y de cuernos.

15 Todos los de Judá se alegraron de haber hecho este juramento, porque lo habían hecho de todo corazón y habían buscado alSeñorcon voluntad sincera, y él se había dejado hallar de ellos y les había concedido vivir enpazcon las naciones vecinas.

16 Además, el rey Asá destituyó a su abuela Macá de su puesto como reina madre, porque ella había hecho una escandalosa imagen de la diosaAserá. Asá derribó la imagen, la redujo a polvo y la quemó en el arroyo de Cedrón.

17 Aunque no quitó de Israel lossantuarios paganos, Asá se mantuvo siempre fiel alSeñor,

18 y llevó al templo de Dios el oro, la plata y los utensilios que él y su padre habían consagrado.

19 Durante los primeros treinta y cinco años del reinado de Asá no hubo guerra.

2 Crónicas 16

Pacto de Asá con Ben Adad

1 En el año treinta y seis del reinado de Asá, Basá, rey de Israel, atacó a Judá y fortificó Ramá para aislar totalmente a Asá, rey de Judá.

2 Entonces Asá sacó plata y oro de los tesoros del templo delSeñory del palacio real, y se los envió a Ben Adad, rey deSiria, que gobernaba en Damasco. También le envió este mensaje:

3 «Hagamos un pacto entre tú y yo, como el que hicieron tu padre y el mío. Aquí te envío oro y plata. Anula tu pacto con Basá, rey de Israel, para que se marche de aquí».

4 Ben Adad estuvo de acuerdo con el rey Asá y dio a los jefes de su ejército la orden de atacar las ciudades de Israel. Así conquistaron Iyón, Dan y Abel Mayin, y todos los depósitos que había en las ciudades de Neftalí.

5 Cuando Basá se enteró, suspendió las obras de fortificación de Ramá.

6 Entonces el rey Asá movilizó a todo Judá y se llevó de Ramá las piedras y la madera con que había estado fortificando aquella ciudad, y fortificó más bien Gueba y Mizpa.

7 En esa ocasión el vidente Jananí se presentó ante Asá, rey de Judá, y le dijo: «Por cuanto pusiste tu confianza en el rey de Siria en vez de confiar en elSeñortu Dios, el ejército sirio se te ha escapado de las manos.

8 También loscusitasy los libios formaban un ejército numeroso, y tenían muchos carros de combate y caballos, y sin embargo elSeñorlos entregó en tus manos, porque en esa ocasión tú confiaste en él.

9 ElSeñorrecorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles.Pero de ahora en adelante tendrás guerras, pues actuaste como unnecio».

10 Asá se enfureció contra el vidente por lo que este le dijo, y lo mandó encarcelar. En ese tiempo, Asá oprimió también a una parte del pueblo.

11 Los hechos de Asá, desde el primero hasta el último, están escritos en el libro de los reyes de Judá e Israel.

12 En el año treinta y nueve de su reinado, Asá se enfermó de los pies; y aunque su enfermedad era grave, no buscó alSeñor, sino que recurrió a los médicos.

13 En el año cuarenta y uno de su reinado, Asá murió y fue sepultado con sus antepasados.

14 Lo sepultaron en la tumba que él había mandado cavar en la Ciudad de David, y lo colocaron sobre un lecho lleno de perfumes y diversas clases de especias aromáticas, muy bien preparadas. En su honor encendieron una enorme hoguera.

2 Crónicas 17

Josafat, rey de Judá

1 Al rey Asá lo sucedió en el trono su hijo Josafat, quien se impuso a la fuerza sobre Israel.

2 Colocó tropas en todas las ciudades fortificadas de Judá, y guarniciones en el territorio de Judá y en las ciudades de Efraín que su padre Asá había conquistado.

3 ElSeñorestuvo con Josafat porque siguió el ejemplo inicial de su padre,pues no buscó a losbaales,

4 sino al Dios de su padre, obedeció los mandamientos de Dios, y no siguió las prácticas de los israelitas.

5 Por eso elSeñorafirmó el reino en sus manos. Todo Judá le llevaba regalos, y Josafat llegó a tener muchas riquezas y recibió muchos honores.

6 Anduvo con orgullo en loscaminosdelSeñor, y hasta quitó de Judá lossantuarios paganosy las imágenes de la diosaAserá.

7 En el año tercero de su reinado, Josafat envió a sus oficiales Ben Jayil, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías para que instruyeran a la gente en las ciudades de Judá.

8 Con ellos fueron los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías, y también los sacerdotes Elisama y Jorán.

9 Llevaron consigo el libro de laley delSeñorpara instruir a los habitantes de Judá. Así que recorrieron todas las ciudades de Judá, enseñando al pueblo.

10 Todos los reinos de las naciones vecinas de Judá sintieron un miedo profundo hacia elSeñory no se atrevieron a declararle la guerra a Josafat.

11 Aun algunos filisteos le llevaron a Josafat, como tributo, regalos y plata. Los árabes también le llevaron siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos.

12 Josafat se hizo cada vez más poderoso. Construyó en Judá fortalezas y lugares de almacenamiento,

13 y tenía muchas provisiones en las ciudades. En Jerusalén contaba con un regimiento de soldados muy valientes,

14 cuyo registro, según sus familias patriarcales, es el siguiente:

Jefes de mil soldados en Judá:

Adnás, el comandante, al frente de trescientos mil soldados.

15 Le seguía Johanán, al frente de doscientos ochenta mil soldados;

16 le seguía Amasías hijo de Zicrí, que se ofreció voluntariamente para servir alSeñor, y estaba al frente de doscientos mil soldados.

17 De Benjamín:

Eliadá, guerrero valiente, al frente de doscientos mil soldados que portaban arcos y escudos.

18 Le seguía Jozabad, al frente de ciento ochenta mil soldados adiestrados para la guerra.

19 Todos ellos estaban al servicio del rey, sin contar los que este había destinado para las ciudades fortificadas de todo Judá.

2 Crónicas 18

Micaías profetiza contra Acab

1 Josafat se hizo muy rico y famoso y, como había emparentado con Acab,

2 después de algún tiempo fue a visitarlo en Samaria. Allí Acab mató muchas ovejas y vacas para Josafat y sus acompañantes, y lo animó a marchar contra Ramot de Galaad.

3 Acab, rey de Israel, le preguntó a Josafat, rey de Judá:

―¿Irías conmigo a pelear contra Ramot de Galaad?

Josafat le respondió:

―Estoy a tu disposición, lo mismo que mi pueblo. Iremos contigo a la guerra.

4 Pero, antes que nada, consultemos alSeñor—añadió.

5 Así que el rey de Israel reunió a los cuatrocientos profetas, y les preguntó:

―¿Debemos ir a la guerra contra Ramot de Galaad, o no?

―Vaya, Su Majestad —contestaron ellos—, porque Dios la entregará en sus manos.

6 Pero Josafat inquirió:

―¿No hay aquí un profeta delSeñora quien podamos consultar?

7 El rey de Israel le respondió:

―Todavía hay alguien por medio de quien podemos consultar alSeñor, pero me cae muy mal porque nunca me profetiza nada bueno; solo me anuncia desastres. Se trata de Micaías hijo de Imlá.

―No digas eso —replicó Josafat.

8 Entonces el rey de Israel llamó a uno de sus funcionarios y le ordenó:

―¡Traigan de inmediato a Micaías hijo de Imlá!

9 El rey de Israel, y Josafat, rey de Judá, vestidos con sus vestiduras reales y sentados en sus respectivos tronos, estaban en la plaza a laentradade Samaria, con todos los que profetizaban en su presencia.

10 Sedequías hijo de Quenaná, que se había hecho unos cuernos de hierro, anunció: «Así dice elSeñor: “Con estos cuernos atacarás a lossirioshasta aniquilarlos”».

11 Y los demás profetas vaticinaban lo mismo. «Ataque Su Majestad a Ramot de Galaad, y vencerá, porque elSeñorla entregará en sus manos».

12 Ahora bien, el mensajero que había ido a llamar a Micaías le advirtió:

―Mira, los demás profetas a una voz predicen el éxito del rey. Habla favorablemente, para que tu mensaje concuerde con el de ellos.

13 Pero Micaías repuso:

―Tan cierto como que elSeñorvive, te juro que yo le anunciaré al rey lo que Dios me diga.

14 Cuando compareció ante el rey, este le preguntó:

―Micaías, ¿debemos ir a la guerra contra Ramot de Galaad, o no?

―Ataquen y vencerán —contestó él—, porque les será entregada.

15 El rey le reclamó:

―¿Cuántas veces debo hacerte jurar que no me digas nada más que la verdad en elnombredelSeñor?

16 Ante esto, Micaías concedió:

―Vi a todo Israel esparcido por las colinas, como ovejas sinpastor. Y elSeñordijo: “Esta gente no tiene amo. ¡Que cada cual se vaya a su casa en paz!”

17 El rey de Israel le dijo a Josafat:

―¿No te dije que jamás me profetiza nada bueno, y que solo me anuncia desastres?

18 Micaías prosiguió:

―Por lo tanto, oigan la palabra delSeñor: Vi alSeñorsentado en su trono con todo el ejército del cielo alrededor de él, a su derecha y a su izquierda.

19 Y elSeñordijo: “¿Quién seducirá a Acab, rey de Israel, para que ataque a Ramot de Galaad y vaya a morir allí?” Uno sugería una cosa, y otro sugería otra.

20 Por último, un espíritu se adelantó, se puso delante delSeñory dijo: “Yo lo seduciré”. “¿Por qué medios?”, preguntó elSeñor.

21 Y aquel espíritu respondió: “Saldré y seré un espíritu mentiroso en la boca de sus profetas”. Entonces elSeñorordenó: “Ve y hazlo así, que tendrás éxito en seducirlo”.

22 Así que ahora elSeñorha puesto un espíritu mentiroso en la boca de estos profetas de Su Majestad. ElSeñorha decretado para usted la calamidad.

23 Al oír esto, Sedequías hijo de Quenaná se levantó y le dio una bofetada a Micaías.

―¿Por dónde se fue el espíritudelSeñorcuando salió de mí para hablarte? —le preguntó.

24 Micaías contestó:

―Lo sabrás el día en que andes de escondite en escondite.

25 Entonces el rey de Israel ordenó:

―Tomen a Micaías, y llévenselo a Amón, el gobernador de la ciudad, y a Joás, mi hijo.

26 Díganles que les ordeno echar en la cárcel a ese tipo, y no darle más que pan y agua, hasta que yo regrese sin contratiempos.

27 Micaías manifestó:

―Si regresas sin contratiempos, elSeñorno ha hablado por medio de mí. ¡Tomen nota todos ustedes de lo que estoy diciendo!

Muerte de Acab en Ramot de Galaad

28 El rey de Israel, y Josafat, rey de Judá, marcharon juntos contra Ramot de Galaad.

29 Allí el rey de Israel le dijo a Josafat: «Yo entraré a la batalla disfrazado, pero tú te pondrás tus vestiduras reales». Así que el rey de Israel se disfrazó y entró al combate.

30 Pero el rey deSiriales había ordenado a sus capitanes de los carros de combate: «No luchen contra nadie, grande o pequeño, salvo contra el rey de Israel».

31 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, pensaron: «Este es el rey de Israel». Así que se volvieron para atacarlo; pero Josafat gritó, y Dios elSeñorlo ayudó, haciendo que se apartaran de él.

32 Entonces los capitanes de los carros vieron que no era el rey de Israel, y dejaron de perseguirlo.

33 Sin embargo, alguien disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel entre las piezas de su armadura. El rey le ordenó al que conducía su carro: «Da la vuelta y sácame del campo de batalla, pues me han herido».

34 Todo el día arreció la batalla, y al rey de Israel se le mantuvo de pie en su carro frente a los sirios, hasta el atardecer, y murió al ponerse el sol.

2 Crónicas 19

1 Cuando Josafat, rey de Judá, regresó sin ningún contratiempo a su palacio en Jerusalén,

2 el vidente Jehú hijo de Jananí fue a visitarlo y le dijo: «¿Cómo te atreviste a ayudar a los malvados, haciendo alianza con los enemigos delSeñor? Por haber hecho eso, la ira delSeñorha caído sobre ti.

3 Pero hay cosas buenas a tu favor, pues has quitado del país las imágenes de la diosaAserá, y has buscado a Dios de todocorazón».

Josafat nombra jueces

4 Josafat se estableció en Jerusalén, pero volvió a visitar al pueblo, desde Berseba hasta los montes de Efraín, para hacerlo volver alSeñor, Dios de sus antepasados.

5 En cada una de las ciudades fortificadas de Judá nombró jueces

6 y les advirtió: «Tengan mucho cuidado con lo que hacen, pues su autoridad no proviene de unhombre, sino delSeñor, que estará con ustedes cuando impartan justicia.

7 Por eso, teman alSeñory tengan cuidado con lo que hacen, porque elSeñornuestro Dios no admite la injusticia ni la parcialidad ni el soborno».

8 En Jerusalén, Josafat designó también a levitas, sacerdotes y jefes de las familias patriarcales de Israel, para que administraran laley delSeñory resolvieran pleitos. Estos vivían en Jerusalén.

9 Josafat les ordenó: «Ustedes actuarán con fidelidad e integridad,bajo el temor delSeñor.

10 Cuando sus compatriotas vengan de las ciudades y sometan al juicio de ustedes casos de violencia, o algún otro asunto concerniente a la ley, los mandamientos, los estatutos y los juicios, ustedes les advertirán que no pequen contra elSeñor, para que su ira no caiga sobre ustedes y sobre ellos. Si así lo hacen, no serán culpables.

11 »El sumo sacerdote Amarías los orientará en todo asunto de carácter religioso, mientras que Zebadías hijo de Ismael, que es el jefe de la tribu de Judá, lo hará en todo asunto de carácter civil.También los levitas estarán al servicio de ustedes. ¡Anímense, y manos a la obra! ElSeñorestará con los que actúen bien».

2 Crónicas 20

Josafat derrota a Moab y Amón

1 Después de esto, los moabitas, los amonitas y algunos de los meunitasle declararon la guerra a Josafat,

2 y alguien fue a informarle: «Del otro lado del Mar Muerto y de Edomviene contra ti una gran multitud. Ahora están en Jazezón Tamar, es decir, en Engadi».

3 Atemorizado, Josafat decidió consultar alSeñory proclamó un ayuno en todo Judá.

4 Los habitantes de todas las ciudades de Judá llegaron para pedir juntos la ayuda delSeñor.

5 En el templo delSeñor, frente al atrio nuevo, Josafat se puso de pie ante la asamblea de Judá y de Jerusalén,

6 y dijo:

«Señor, Dios de nuestros antepasados, ¿no eres tú el Dios del cielo, y el que gobierna a todas las naciones? ¡Es tal tu fuerza y tu poder que no hay quien pueda resistirte!

7 ¿No fuiste tú, Dios nuestro, quien a los ojos de tu pueblo Israel expulsó a los habitantes de esta tierra? ¿Y no fuiste tú quien les dio para siempre esta tierra a los descendientes de tu amigo Abraham?

8 Ellos la habitaron y construyeron un santuario en tu honor, diciendo:

9 “Cuando nos sobrevenga una calamidad, o un castigo por medio de la espada, o la peste o el hambre, si nos congregamos ante ti, en este templo donde habitas, y clamamos a ti en medio de nuestra aflicción, tú nos escucharás y nos salvarás”.

10 »Cuando Israel salió de Egipto, tú no le permitiste que invadiera a los amonitas, ni a los moabitas ni a los del monte de Seír, sino que lo enviaste por otro camino para que no destruyera a esas naciones.

11 ¡Mira cómo nos pagan ahora, viniendo a arrojarnos de la tierra que tú nos diste como herencia!

12 Dios nuestro, ¿acaso no vas a dictar sentencia contra ellos? Nosotros no podemos oponernos a esa gran multitud que viene a atacarnos. ¡No sabemos qué hacer! ¡En ti hemos puesto nuestra esperanza!»

13 Todos los hombres de Judá estaban de pie delante delSeñor, junto con sus mujeres y sus hijos, aun los más pequeños.

14 Entonces el Espíritu delSeñorvino sobre Jahaziel, hijo de Zacarías y descendiente en línea directa de Benaías, Jeyel y Matanías. Este último era un levita de los hijos de Asaf que se encontraba en la asamblea.

15 Y dijo Jahaziel: «Escuchen, habitantes de Judá y de Jerusalén, y escuche también Su Majestad. Así dice elSeñor: “No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes, sino mía.

16 Mañana, cuando ellos suban por la cuesta de Sis, ustedes saldrán contra ellos y los encontrarán junto al arroyo, frente al desierto de Jeruel.

17 Pero ustedes no tendrán que intervenir en esta batalla. Simplemente, quédense quietos en sus puestos, para que vean lasalvaciónque elSeñorles dará. ¡Habitantes de Judá y de Jerusalén, no tengan miedo ni se acobarden! Salgan mañana contra ellos, porque yo, elSeñor, estaré con ustedes”».

18 Josafat y todos los habitantes de Judá y de Jerusalén se postraron rostro en tierra y adoraron alSeñor,

19 y los levitas de los hijos de Coat y de Coré se pusieron de pie para alabar alSeñora voz en cuello.

20 Al día siguiente, madrugaron y fueron al desierto de Tecoa. Mientras avanzaban, Josafat se detuvo y dijo: «Habitantes de Judá y de Jerusalén, escúchenme: ¡Confíen en elSeñor, y serán librados! ¡Confíen en sus profetas, y tendrán éxito!»

21 Después de consultar con el pueblo, Josafat designó a los que irían al frente del ejército para cantar alSeñory alabar el esplendor de su santidadcon el cántico: «Den gracias alSeñor; su gran amor perdura para siempre».

22 Tan pronto como empezaron a entonar este cántico de alabanza, elSeñorpuso emboscadas contra los amonitas, los moabitas y los del monte de Seír que habían venido contra Judá, y los derrotó.

23 De hecho, los amonitas y los moabitas atacaron a los habitantes de los montes de Seír y los mataron hasta aniquilarlos. Luego de exterminar a los habitantes de Seír, ellos mismos se atacaron y se mataron unos a otros.

24 Cuando los hombres de Judá llegaron a la torre del desierto para ver el gran ejército enemigo, no vieron sino los cadáveres que yacían en tierra. ¡Ninguno había escapado con vida!

25 Entonces Josafat y su gente fueron para apoderarse del botín, y entre los cadáveres encontraron muchas riquezas, vestidos y joyas preciosas. Cada uno se apoderó de todo lo que quiso, hasta más no poder. Era tanto el botín que tardaron tres días en recogerlo.

26 El cuarto día se congregaron en el valle de Beracá, y alabaron alSeñor; por eso llamaron a ese lugar el valle de Beracá,nombre con el que hasta hoy se le conoce.

27 Más tarde, todos los de Judá y Jerusalén, con Josafat a la cabeza, regresaron a Jerusalén llenos de gozo porque elSeñorlos había librado de sus enemigos.

28 Al llegar, entraron en el templo delSeñoral son de arpas, liras y trompetas.

29 Al oír las naciones de la tierra cómo elSeñorhabía peleado contra los enemigos de Israel, el temor de Dios se apoderó de ellas.

30 Por lo tanto, el reinado de Josafat disfrutó de tranquilidad, y Dios le diopazpor todas partes.

Fin del reinado de Josafat

31 Josafat tenía treinta y cinco años cuando ascendió al trono de Judá, y reinó en Jerusalén veinticinco años. El nombre de su madre era Azuba hija de Siljí.

32 Siguió el buen ejemplo de su padre Asá y nunca se desvió de él, sino que hizo lo que agrada alSeñor.

33 Sin embargo, no se quitaron lossantuarios paganos, pues el pueblo aún no se había consagrado al Dios de sus antepasados.

34 Los demás acontecimientos del reinado de Josafat, desde el primero hasta el último, están escritos en las crónicas de Jehú hijo de Jananí, que forman parte del libro de los reyes de Israel.

35 Después de esto, Josafat se alió con el perverso Ocozías, rey de Israel,

36 para construir una flota mercante que iría a Tarsis. Los barcos los hacían en Ezión Guéber.

37 Entonces Eliezer hijo de Dodías, de Maresá, profetizó contra Josafat: «Por haberte aliado con Ocozías, elSeñordestruirá lo que estás haciendo». En efecto, los barcos naufragaron y no pudieron ir a Tarsis.

2 Crónicas 21

Jorán, rey de Judá

1 Josafat murió y fue sepultado con sus antepasados en la Ciudad de David, y su hijo Jorán lo sucedió en el trono.

2 Sus hermanos eran Azarías, Jehiel, Zacarías, Azarías, Micael y Sefatías. Todos estos fueron hijos de Josafat, rey de Israel.

3 Su padre les había regalado plata, oro y objetos de valor en abundancia, y les entregó también ciudades fortificadas en Judá, pero el reino se lo dio a Jorán, porque era el hijo mayor.

4 Cuando Jorán se afirmó completamente en el trono de su padre, mató a espada a todos sus hermanos y también a algunos jefes de Israel.

5 Jorán tenía treinta y dos años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén ocho años.

6 Pero hizo lo que ofende alSeñor, pues siguió el mal ejemplo de los reyes de Israel, como lo había hecho la familia de Acab, y llegó incluso a casarse con la hija de Acab.

7 Pero elSeñorno quiso destruir la dinastía de David por consideración alpactoque había hecho con él, pues le había prometido mantener encendida para siempre una lámpara para él y sus descendientes.

8 En tiempos de Jorán, los edomitas se sublevaron contra Judá y se nombraron su propio rey.

9 Por lo tanto, Jorán marchó con sus capitanes y todos sus carros de combate. Los edomitas lo cercaron a él y a los capitanes de los carros, pero durante la noche Jorán logró abrirse paso.

10 Desde entonces Edom ha estado en rebelión contra Judá, al igual que la ciudad de Libná, que en ese mismo tiempo se sublevó. Esto sucedió porque Jorán abandonó alSeñor, Dios de sus antepasados.

11 Además, Jorán construyósantuarios paganosen las colinas de Judá, e indujo a los habitantes de Jerusalén y de Judá a la idolatría.

12 El profeta Elías le envió una carta con este mensaje:

«Así dice elSeñor, Dios de tu antepasado David: “Por cuanto no seguiste el buen ejemplo de tu padre Josafat, ni el de Asá, rey de Judá,

13 sino que seguiste el mal ejemplo de los reyes de Israel, haciendo que los habitantes de Judá y de Jerusalén fueran infieles a Dios,como lo hizo la familia de Acab; y por cuanto asesinaste a tus hermanos, la familia de tu padre, que eran mejores que tú,

14 elSeñorherirá con una plaga terrible a tu pueblo, a tus hijos, a tus mujeres y todas tus posesiones.

15 Y a ti te enviará una enfermedad en las entrañas, tan grave que día tras día empeorará, hasta que se te salgan los intestinos”».

16 ElSeñorincitó a los filisteos y a los árabes vecinos de loscusitaspara que se rebelaran contra Jorán.

17 Así que marcharon contra Judá y la invadieron, y se llevaron todos los objetos de valor que hallaron en el palacio real, junto con los hijos y las mujeres de Jorán. Ninguno de sus hijos escapó con vida, excepto Joacaz, que era el menor de todos.

18 Después de esto, elSeñorhirió a Jorán con una enfermedad incurable en las entrañas.

19 Pasaron los días y, al cabo de dos años, murió en medio de una terrible agonía, pues por causa de su enfermedad se le salieron los intestinos. Su pueblo no encendió ninguna hoguera funeral en su honor, como se había hecho en honor de sus antepasados.

20 Jorán tenía treinta y dos años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén ocho años. Murió sin que nadie guardara luto por él, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el panteón de los reyes.

2 Crónicas 22

Ocozías, rey de Judá

1 A la muerte de Jorán, los habitantes de Jerusalén proclamaron rey a Ocozías, su hijo menor, pues a sus hijos mayores los habían asesinado las bandas de árabes que habían venido al campamento. Así fue como Ocozías hijo de Jorán ascendió al trono de Judá.

2 Tenía cuarenta y dos años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén un año. Su madre era Atalía, nietade Omrí.

3 También Ocozías siguió el mal ejemplo de la familia de Acab, pues su madre le aconsejaba que hiciera lo malo.

4 Hizo lo que ofende alSeñor, como lo había hecho la familia de Acab. En efecto, una vez muerto su padre, Ocozías tuvo como consejeros a miembros de esa familia, para su perdición.

5 Por consejo de ellos, Ocozías se juntó con Jorán hijo de Acab, rey de Israel, y marchó hacia Ramot de Galaad para hacerle la guerra a Jazael, rey deSiria, pero en la batalla los sirios hirieron a Jorán.

6 Por eso tuvo que regresar a Jezrel, para reponerse de las heridas que había recibido en Ramotcuando luchó contra Jazael, rey de Siria. Como Jorán hijo de Acab convalecía en Jezrel, Ocozíashijo de Jorán, rey de Judá, fue a visitarlo.

Jehú mata a Ocozías

7 Dios había dispuesto que Ocozías muriera cuando fuera a visitar a Jorán. Tan pronto como Ocozías llegó, salió acompañado de Jorán para encontrarse con Jehú hijo de Nimsi, al que elSeñorhabía escogido para exterminar a la familia de Acab.

8 Mientras Jehú ejecutaba el juicio contra la familia de Acab, se encontró con los jefes de Judá y con los parientes de Ocozías que estaban al servicio de este, y los mató.

9 Luego mandó a buscar a Ocozías, que se había escondido en Samaria; pero lo apresaron y lo llevaron ante Jehú, quien ordenó matarlo. Sin embargo, le dieron sepultura, porque decían: «Es el hijo de Josafat, que buscó alSeñorcon todo sucorazón». Y en la familia de Ocozías no quedó nadie capaz de retener el reino.

Atalía y Joás

10 Cuando Atalía madre de Ocozías vio que su hijo había muerto, tomó medidas para eliminar a toda la familia real de Judá.

11 Pero Josaba,que era hija del rey y esposa del sacerdote Joyadá, raptó a Joás hijo de Ocozías cuando los príncipes estaban a punto de ser asesinados. Metiéndolo en un dormitorio con su nodriza, logró esconderlo de Atalía, de modo que no lo mataron. Hizo esto porque era la hermana de Ocozías.

12 Seis años estuvo Joás escondido con ellos en el templo de Dios, mientras Atalía reinaba en el país.

2 Crónicas 23

1 En el séptimo año, el sacerdote Joyadá se armó de valor y convocó a los siguientes capitanes: Azarías hijo de Jeroán, Ismael hijo de Johanán, Azarías hijo de Obed, Maseías hijo de Adaías, y Elisafat hijo de Zicrí.

2 Estos recorrieron todo el país convocando a los levitas de todos los pueblos de Judá y a los jefes de las familias de Israel, para que fueran a Jerusalén.

3 Allí toda la asamblea reunida en el templo de Dios hizo unpactocon el rey.

Joyadá les dijo: «Aquí tienen al hijo del rey. Él es quien debe reinar, tal como lo prometió elSeñora los descendientes de David.

4 Así que hagan lo siguiente: Una tercera parte de ustedes, los sacerdotes y levitas que están de servicio elsábado, hará la guardia en las puertas;

5 otra tercera parte permanecerá en el palacio real, y la tercera parte restante ocupará la puerta de los Cimientos, mientras que todo el pueblo estará en los atrios del templo delSeñor.

6 Solo los sacerdotes y levitas que estén de servicio entrarán en el templo delSeñor, pues ellos están consagrados; nadie más podrá entrar. El pueblo deberá obedecer el precepto delSeñor.

7 Arma en mano, los levitas rodearán por completo al rey; y, si alguien se atreve a entrar al templo, mátenlo. ¡No dejen solo al rey, vaya donde vaya!»

8 Los levitas y todos los habitantes de Judá cumplieron con todo lo que el sacerdote Joyadá les había ordenado. Cada uno reunió a sus hombres, tanto a los que estaban de servicio el sábado como a los que estaban libres, pues el sacerdote Joyadá no eximió a ninguno de los turnos.

9 Este repartió entre los capitanes las lanzas y los escudos grandes y pequeños del rey David, que estaban guardados en el templo de Dios,

10 y luego colocó en sus puestos a todos. Cada uno, arma en mano, protegía al rey cerca del altar y desde el lado sur hasta el lado norte del templo.

11 Luego sacaron al hijo del rey, le pusieron la corona, le entregaron una copia del pactoy lo proclamaron rey. Joyadá y sus hijos lo ungieron y gritaron: «¡Viva el rey!»

12 Cuando Atalía oyó la gritería del pueblo que corría y aclamaba al rey, fue al templo delSeñor, donde estaba la gente.

13 Allí vio al rey de pie, junto a la columna de la entrada, y a los capitanes y músicos a su lado. Toda la gente tocaba alegre las trompetas, y los cantores, acompañados de instrumentos musicales, dirigían la alabanza. Al ver esto, Atalía se rasgó las vestiduras y gritó: «¡Traición! ¡Traición!»

14 Entonces el sacerdote Joyadá, como no quería que la mataran en el templo delSeñor, hizo que salieran los capitanes que estaban al mando de las fuerzas, y les ordenó: «¡Sáquenla de entre las filas! Y, si alguien se pone de su lado, ¡mátenlo a filo de espada!»

15 Así que la apresaron y la llevaron al palacio por la puerta de la caballería, y allí la mataron.

16 Luego Joyadá hizo un pacto con toda la gente y con el rey, para que fueran el pueblo delSeñor.

17 Entonces toda la gente fue al templo deBaaly lo derribó. Destruyeron los altares y los ídolos, y en frente de los altares degollaron a Matán, sacerdote de Baal.

18 Después Joyadá apostó guardias en el templo delSeñor, bajo las órdenes de los sacerdotes y levitas. A estos David les había asignado sus turnos para que ofrecieran alSeñorlosholocaustos, como está escrito en laley de Moisés, y para que cantaran con gozo, como lo había ordenado David.

19 También colocó porteros en la entrada del templo delSeñor, para que le impidieran el paso a todo el que estuvieraimpuro.

20 Acto seguido, Joyadá, acompañado de los capitanes, los nobles, los gobernadores y todo el pueblo, llevó al rey desde el templo delSeñorhasta el palacio real, pasando por la puerta superior, y sentaron a Joás en el trono real.

21 Todo el pueblo estaba alegre, y tranquila la ciudad, pues habían matado a Atalía a filo de espada.

2 Crónicas 24

Joás, rey de Judá

1 Joás tenía siete años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén cuarenta años. Su madre era Sibia, oriunda de Berseba.

2 Mientras el sacerdote Joyadá vivió, Joás hizo lo que agradaba alSeñor.

3 Joyadá eligió dos esposas para Joás, y con ellas Joás tuvo hijos e hijas.

4 Algún tiempo después, Joás decidió reparar el templo delSeñor.

5 Reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: «Vayan por las ciudades de Judá y recojan dinero de todos los israelitas, para reparar cada año el templo de su Dios. Háganlo inmediatamente».

Sin embargo, los levitas fueron negligentes.

6 Entonces el rey llamó al sumo sacerdote Joyadá y le dijo: «¿Por qué no has presionado a los levitas para que vayan y recojan en Judá y en Jerusalén la contribución que Moisés, siervo delSeñor, y la asamblea de Israel impusieron para la Tienda delpacto?»

7 Resulta que la malvada de Atalía y sus hijos habían destrozado el templo de Dios, y hasta habían ofrecido a losbaaleslos objetos sagrados del templo delSeñor.

8 Por eso el rey ordenó que se hiciera un cofre y se colocara afuera, junto a la puerta del templo delSeñor.

9 Luego mandó que se pregonara por Judá y Jerusalén que trajeran alSeñorla contribución que Moisés, siervo del Señor, había ordenado a Israel en el desierto.

10 Todos los jefes y todo el pueblo llevaron alegremente sus contribuciones, y las depositaron en el cofre hasta llenarlo.

11 Los levitas llevaban el cofre a los funcionarios del rey, para que lo examinaran. Cuando veían que había mucho dinero, se presentaban el secretario real y un oficial nombrado por el sumo sacerdote y, luego de vaciar el cofre, volvían a colocarlo en su lugar. Esto lo hacían todos los días, y así recogieron mucho dinero.

12 El rey y Joyadá entregaban el dinero a los que supervisaban la restauración del templo delSeñor, y estos contrataban canteros, carpinteros, y expertos en el manejo del hierro y del bronce, para repararlo.

13 Los supervisores de la restauración trabajaron diligentemente hasta terminar la obra. Repararon el templo de Dios y lo dejaron en buen estado y conforme al diseño original.

14 Cuando terminaron, le llevaron al rey y a Joyadá el dinero que sobró, y estos lo utilizaron para hacer utensilios para el templo delSeñor: utensilios para el culto y para losholocaustos, y cucharones y vasos de oro y de plata.

Todos los días, mientras Joyadá vivió, se ofrecieron holocaustos en el templo delSeñor.

15 Pero Joyadá envejeció, y murió muy anciano. Cuando murió, tenía ciento treinta años.

16 Fue sepultado junto con los reyes en la Ciudad de David, porque había servido bien a Israel y a Dios y su templo.

Depravación de Joás

17 Después de que Joyadá murió, los jefes de Judá se presentaron ante el rey para rendirle homenaje, y él escuchó sus consejos.

18 Abandonaron el templo delSeñor, Dios de sus antepasados, y adoraron las imágenes deAseráy de los ídolos. Debido a este pecado, la ira de Dios cayó sobre Judá y Jerusalén.

19 ElSeñorles envió profetas para que los exhortaran a volver a él, pero no les hicieron caso.

20 El Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joyadá, y este, presentándose ante el pueblo, declaró: «Así dice Dios elSeñor: ¿Por qué desobedecen mis mandamientos? De ese modo no prosperarán. Como me han abandonado, yo también los abandonaré».

21-22 Pero ellos conspiraron contra Zacarías hijo de Joyadá y, por orden del rey, lo mataron a pedradas en el atrio del templo delSeñor. Así fue como el rey Joás, no tomando en cuenta la bondad de Joyadá, mató a su hijo Zacarías, quien al morir dijo: «¡Que elSeñorvea esto y te juzgue!»

23 Al cabo de un año, las tropassiriasmarcharon contra Joás, invadieron Judá y Jerusalén y, después de matar a los jefes del pueblo, enviaron todo el botín al rey de Damasco.

24 Aunque el ejército sirio era pequeño, elSeñorpermitió que derrotara a un ejército muy numeroso, porque los habitantes de Judá habían abandonado alSeñor, Dios de sus antepasados. De esta manera Joás recibió el castigo que merecía.

25 Cuando los sirios se retiraron, dejando a Joás gravemente herido, sus servidores conspiraron contra él y lo mataron en su propia cama, vengando así la muerte del hijo del sacerdote Joyadá. Luego lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no en el panteón de los reyes.

26 Los que conspiraron contra Joás fueron Zabad hijo de Simat el amonita, y Jozabad hijo de Simrit el moabita.

27 Todo lo relacionado con los hijos de Joás, con las muchas profecías en su contra y con la restauración del templo de Dios, está escrito en el comentario sobre el libro de los reyes. Su hijo Amasías lo sucedió en el trono.