2 Reyes 20

Enfermedad de Ezequías

1 Por aquellos días Ezequías se enfermó gravemente y estuvo a punto de morir. El profeta Isaías hijo de Amoz fue a verlo y le dijo: «Así dice elSeñor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir; no te recuperarás”».

2 Ezequías volvió el rostro hacia la pared y le rogó alSeñor:

3 «Recuerda,Señor, que yo me he conducido delante de ti con lealtad y con uncorazóníntegro, y que he hecho lo que te agrada». Y Ezequías lloró amargamente.

4 No había salido Isaías del patio central, cuando le llegó la palabra delSeñor:

5 «Regresa y dile a Ezequías, gobernante de mi pueblo, que así dice elSeñor, Dios de su antepasado David: “He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a sanarte, y en tres días podrás subir al templo delSeñor.

6 Voy a darte quince años más de vida. Y a ti y a esta ciudad los libraré de caer en manos del rey de Asiria. Yo defenderé esta ciudad por mi causa y por consideración a David mi siervo”».

7 Entonces Isaías dijo: «Preparen una pasta de higos». Así lo hicieron; luego se la aplicaron al rey en la llaga, y se recuperó.

8 Ezequías le había preguntado al profeta:

―¿Qué señal recibiré de que elSeñorme sanará, y de que en tres días podré subir a su templo?

9 Isaías le contestó:

―Esta es la señal que te dará elSeñorpara confirmar lo que te ha prometido: ¿Quieres que la sombra avance diez peldaños o que retroceda diez?

10 ―Es fácil que la sombra se extienda diez peldaños —replicó Ezequías—, pero no que vuelva atrás.

11 Entonces el profeta Isaías invocó alSeñor, y elSeñorhizo que la sombra retrocediera diez peldaños en la escalinata de Acaz.

Mensajeros de Babilonia

12 En aquel tiempo MerodacBaladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, le envió cartas y un regalo a Ezequías, porque supo que había estado enfermo.

13 Ezequías se alegróal recibir esto y les mostró a los mensajeros todos sus tesoros: la plata, el oro, las especias, el aceite fino, su arsenal y todo lo que había en ellos. No hubo nada en su palacio ni en todo su reino que Ezequías no les mostrara.

14 Entonces el profeta Isaías fue a ver al rey Ezequías y le preguntó:

―¿Qué querían esos hombres? ¿De dónde vinieron?

―De un país lejano —respondió Ezequías—. Vinieron a verme desde Babilonia.

15 ―¿Y qué vieron en tu palacio? —preguntó el profeta.

―Vieron todo lo que hay en él —contestó Ezequías—. No hay nada en mis tesoros que yo no les haya mostrado.

16 Entonces Isaías le dijo:

―Oye la palabra delSeñor:

17 Sin duda vendrán días en que todo lo que hay en tu palacio, y todo lo que tus antepasados atesoraron hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia. No quedará nada —dice elSeñor—.

18 Y algunos de tus hijos, tus propios descendientes, serán llevados para servir comoeunucosen el palacio del rey de Babilonia.

19 ―El mensaje delSeñorque tú me has traído es bueno —respondió Ezequías.

Y es que pensaba: «Al menos mientras yo viva, sin duda que habrápazy seguridad».

20 Los demás acontecimientos del reinado de Ezequías, y todo su poderío y cómo construyó el estanque y el acueducto que llevaba agua a la ciudad, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá.

21 Ezequías murió, y su hijo Manasés lo sucedió en el trono.

2 Reyes 21

Manasés, rey de Judá

1 Manasés tenía doce años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años. Su madre era Hepsiba.

2 Manasés hizo lo que ofende alSeñor, pues practicaba las repugnantes ceremonias de las naciones que elSeñorhabía expulsado delante de los israelitas.

3 Reconstruyó losaltares paganosque su padre Ezequías había destruido; además, erigió otros altares en honor deBaale hizo una imagen de la diosaAserá, como lo había hecho Acab, rey de Israel. Se postró ante todos los astros del cielo y los adoró.

4 Construyó altares en el templo delSeñor, lugar del cual elSeñorhabía dicho: «Jerusalén será el lugar donde yo habite».

5 En ambos atrios del templo delSeñorconstruyó altares en honor de los astros del cielo.

6 Sacrificó en el fuego a su propio hijo, practicó la magia y la hechicería, y consultó a nigromantes y a espiritistas. Hizo continuamente lo que ofende alSeñor, provocando así su ira.

7 Tomó la imagen de la diosa Aserá que él había hecho y la puso en el templo, lugar del cual elSeñorhabía dicho a David y a su hijo Salomón: «En este templo en Jerusalén, la ciudad que he escogido de entre todas las tribus de Israel, he decidido habitarpara siempre.

8 Nunca más dejaré que los israelitas anden perdidos fuera de la tierra que les di a sus antepasados, siempre y cuando tengan cuidado de cumplir todo lo que yo les he ordenado, es decir, toda laleyque les dio mi siervo Moisés».

9 Pero no hicieron caso; Manasés los descarrió, de modo que se condujeron peor que las naciones que elSeñordestruyó delante de ellos.

10 Por lo tanto, elSeñordijo por medio de sus siervos los profetas:

11 «Como Manasés, rey de Judá, ha practicado estas repugnantes ceremonias y se ha conducido peor que los amorreos que lo precedieron, haciendo que los israelitas pequen con los ídolos que él hizo,

12 así dice elSeñor, Dios de Israel: “Voy a enviar tal desgracia sobre Jerusalén y Judá que a todo el que lo oiga le quedará retumbando en los oídos.

13 Extenderé sobre Jerusalén el mismo cordel con que medí a Samaria y la misma plomada con que señalé a la familia de Acab. Voy a tratar a Jerusalén como se hace con un plato que se restriega y se pone boca abajo.

14 Abandonaré al resto de mi heredad, entregando a mi pueblo en manos de sus enemigos, que lo saquearán y lo despojarán.

15 Porque los israelitas han hecho lo que me ofende, y desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto hasta hoy me han provocado”».

16 Además del pecado que hizo cometer a Judá, haciendo así lo que ofende alSeñor, Manasés derramó tanta sangre inocente que inundó a Jerusalén de un extremo a otro.

17 Los demás acontecimientos del reinado de Manasés, y todo lo que hizo, incluso el pecado que cometió, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá.

18 Manasés murió y fue sepultado en su palacio, en el jardín de Uza. Y su hijo Amón lo sucedió en el trono.

Amón, rey de Judá

19 Amón tenía veintidós años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén dos años. Su madre era Mesulémet hija de Jaruz, oriunda de Jotba.

20 Amón hizo lo que ofende alSeñor, como lo había hecho su padre Manasés.

21 En todo siguió el mal ejemplo de su padre, adorando e inclinándose ante los ídolos que este había adorado.

22 Así que abandonó alSeñor, Dios de sus antepasados, y no anduvo en elcaminodelSeñor.

23 Los ministros del rey Amón conspiraron contra él y lo asesinaron en su palacio.

24 Entonces el pueblo mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón, y en su lugar proclamaron rey a su hijo Josías.

25 Los demás acontecimientos del reinado de Amón están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá.

26 Amón fue sepultado en su sepulcro, en el jardín de Uza. Y su hijo Josías lo sucedió en el trono.

2 Reyes 22

Josías, rey de Judá

1 Josías tenía ocho años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén treinta y un años. Su madre era Jedidá hija de Adaías, oriunda de Boscat.

2 Josías hizo lo que agrada alSeñor, pues en todo siguió el buen ejemplo de su antepasado David; no se desvió de él en el más mínimo detalle.

3 En el año dieciocho de su reinado, el rey Josías mandó a su cronista Safán, hijo de Asalías y nieto de Mesulán, que fuera al templo delSeñor. Le dijo:

4 «Preséntate ante el sumo sacerdote Jilquías y encárgale que recoja el dinero que el pueblo ha llevado al templo delSeñory ha entregado a los porteros.

5 Ordena que ahora se les entregue el dinero a los que supervisan la restauración del templo delSeñor, para pagarles a los trabajadores que lo están reparando.

6 Que les paguen a los carpinteros, a los maestros de obra y a los albañiles, y que compren madera y piedras de cantería para restaurar el templo.

7 Pero no les pidan cuentas a los que están encargados de pagar, pues ellos proceden con toda honradez».

8 El sumo sacerdote Jilquías le dijo al cronista Safán: «He encontrado el libro de laleyen el templo delSeñor». Entonces se lo entregó a Safán, y este, después de leerlo,

9 fue y le informó al rey:

―Los ministros de Su Majestad han recogido el dineroque estaba en el templo delSeñory se lo han entregado a los trabajadores y a los supervisores.

10 El cronista Safán también le informó al rey que el sumo sacerdote Jilquías le había entregado un libro, el cual leyó en su presencia.

11 Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, se rasgó las vestiduras

12 y dio esta orden a Jilquías el sacerdote, a Ajicán hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, a Safán el cronista, y a Asaías, su ministro personal:

13 ―Vayan a consultar alSeñorpor mí, por el pueblo y por todo Judá con respecto a lo que dice este libro que se ha encontrado. Sin duda que la gran ira delSeñorarde contra nosotros, porque nuestros antepasados no obedecieron lo que dice este libro ni actuaron según lo que está prescrito para nosotros.

14 Así que Jilquías el sacerdote, Ajicán, Acbor, Safán y Asaías fueron a consultar a la profetisa Huldá, que vivía en el barrio nuevo de Jerusalén. Huldá era la esposa de Salún, el encargado del vestuario, quien era hijo de Ticvá y nieto de Jarjás.

15 Huldá les contestó: «Así dice elSeñor, Dios de Israel: “Díganle al que los ha enviado

16 que yo, elSeñor, les advierto: ‘Voy a enviar desgracia sobre este lugar y sus habitantes, según todo lo que dice el libro que ha leído el rey de Judá.

17 Ellos me han abandonado; han quemado incienso a otros dioses y me han provocado a ira con todos sus ídolos.Por eso mi ira arde contra este lugar, y no se apagará’.

18 Pero al rey de Judá, que los envió para consultarme, díganle que en lo que atañe a las palabras que él ha oído, yo, elSeñor, Dios de Israel, afirmo:

19 ‘Como te has conmovido y humillado ante elSeñoral escuchar lo que he anunciado contra este lugar y sus habitantes, que serían asolados y malditos; y, como te has rasgado las vestiduras y has llorado en mi presencia, yo te he escuchado. Yo, elSeñor, lo afirmo.

20 Por lo tanto, te reuniré con tus antepasados, y serás sepultado enpaz. Tus ojos no verán la desgracia que enviaré sobre este lugar’ ”».

Así que ellos regresaron para informar al rey.

2 Reyes 23

Renovación del pacto

1 Entonces el rey mandó convocar a todos losancianosde Judá y Jerusalén.

2 Acompañado de toda lagentede Judá, de los habitantes de Jerusalén, de los sacerdotes, de los profetas y, en fin, de la nación entera, desde el más pequeño hasta el más grande, el rey subió al templo delSeñor. Y en presencia de ellos leyó todo lo que está escrito en el libro delpactoque fue hallado en el templo delSeñor.

3 Después se puso de pie junto a la columna, y en presencia delSeñorrenovó el pacto. Se comprometió a seguir alSeñory a cumplir, de todocorazóny con toda elalma, sus mandamientos, sus preceptos y sus decretos, reafirmando así las palabras del pacto que están escritas en ese libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

4 Luego el rey ordenó al sumo sacerdote Jilquías, a los sacerdotes de segundo rango y a los porteros que sacaran del templo delSeñortodos los objetos consagrados aBaal, aAseráy a todos los astros del cielo. Hizo que los quemaran en los campos de Cedrón, a las afueras de Jerusalén, y que llevaran las cenizas a Betel.

5 También destituyó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían nombrado para quemarincienso en losaltares paganos, tanto en las ciudades de Judá como en Jerusalén, los cuales quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, al zodíaco y a todos los astros del cielo.

6 El rey sacó del templo delSeñorla imagen para el culto a Aserá y la llevó al arroyo de Cedrón, en las afueras de Jerusalén; allí la quemó hasta convertirla en cenizas, las cuales echó en la fosa común.

7 Además, derrumbó en el templo delSeñorlos cuartos dedicados a la prostitución sagrada, donde las mujeres tejían mantospara la diosa Aserá.

8 Josías trasladó a Jerusalén a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y desde Gueba hasta Berseba eliminólossantuarios paganosdonde ellos habían quemado incienso. También derribó los altares paganos junto a la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, que está ubicada a la izquierda de la entrada a la ciudad.

9 Aunque los sacerdotes que habían servido en los altares paganos no podían ministrar en el altar delSeñoren Jerusalén, participaban de las comidas sagradas junto con los otros sacerdotes.

10 El rey eliminó el santuario llamado Tofet, que estaba en el valle de Ben Hinón, para que nadie sacrificara en el fuego a su hijo o hija en honor de Moloc.

11 Se llevó los caballos que los reyes de Judá habían consagrado al sol y que se habían puesto en la entrada al templo delSeñor, junto a la habitación de Natán Mélec, eleunucoencargado del recinto. Josías también quemó los carros consagrados al sol.

12 Además, el rey derribó los altares que los reyes de Judá habían erigido en la azotea de la sala de Acaz, y los que Manasés había erigido en los dos atrios del templo delSeñor. Los hizo pedazos y echó los escombros en el arroyo de Cedrón.

13 Eliminó los altares paganos que había al este de Jerusalén, en el lado sur de la Colina de la Destrucción,los cuales Salomón, rey de Israel, había construido paraAstarté, la despreciable diosa de los sidonios, para Quemós, el detestable dios de los moabitas, y para Moloc,el abominable dios de los amonitas.

14 Josías hizo pedazos laspiedras sagradasy las imágenes de la diosa Aserá, y llenó con huesoshumanoslos lugares donde se habían erigido.

15 Derribó también el altar de Betel y el santuario pagano construidos por Jeroboán hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel. Además, quemó el santuario pagano hasta convertirlo en cenizas, y le prendió fuego a la imagen de Aserá.

16 De regreso, al ver los sepulcros que había en la colina, Josías mandó que recogieran los huesos y los quemaran en el altar para profanarlo, cumpliendo así la palabra delSeñorque el hombre de Dios había comunicado cuando anunció estas cosas.

17 Luego el rey preguntó:

―¿De quién es ese monumento que veo allá?

Y los habitantes de la ciudad le contestaron:

―Es el sepulcro del hombre de Dios que vino desde Judá, y que pronunció contra el altar de Betel lo que Su Majestad acaba de hacer.

18 ―Déjenlo, pues —replicó el rey—; que nadie mueva sus huesos.

Fue así como se conservaron sus huesos junto con los del profeta que había venido de Samaria.

19 Tal como lo hizo en Betel, Josías eliminó todos los santuarios paganos que los reyes de Israel habían construido en las ciudades de Samaria, con los que provocaron la ira delSeñor.

20 Finalmente, mató sobre los altares a todos los sacerdotes de aquellos santuarios, y encima de ellos quemó huesos humanos. Entonces regresó a Jerusalén.

21 Después el rey dio esta orden al pueblo:

―Celebren la Pascua delSeñorsu Dios, según está escrito en este libro del pacto.

22 Desde la época de los juecesque gobernaron a Israel hasta la de los reyes de Israel y de Judá, no se había celebrado una Pascua semejante.

23 Pero, en el año dieciocho del reinado del rey Josías, esta Pascua se celebró en Jerusalén en honor delSeñor.

24 Además, Josías expulsó a los adivinos y a los hechiceros, y eliminó toda clase de ídolos y el resto de las cosas detestables que se veían en el país de Judá y en Jerusalén. Lo hizo así para cumplir las instrucciones de laley, escritas en el libro que el sacerdote Jilquías encontró en el templo delSeñor.

25 Ni antes ni después de Josías hubo otro rey que, como él, se volviera alSeñorde todo corazón, con toda el alma y con todas sus fuerzas, siguiendo en todo la ley de Moisés.

26 A pesar de eso, elSeñorno apagó el gran fuego de su ira, que ardía contra Judá por todas las afrentas con que Manasés lo había provocado.

27 Por lo tanto, elSeñordeclaró: «Voy a apartar de mi presencia a Judá, como lo hice con Israel; repudiaré a Jerusalén, la ciudad que escogí, y a este templo, del cual dije: “Ese será el lugar donde yo habite”».

28 Los demás acontecimientos del reinado de Josías, y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá.

29 En aquel tiempo el faraón Necao, rey de Egipto, fue a encontrarse con el rey de Asiria camino del río Éufrates. El rey Josías le salió al paso, pero Necao le hizo frente en Meguido y lo mató.

30 Los oficiales de Josías llevaron su cadáver en un carro desde Meguido hasta Jerusalén y lo sepultaron en su tumba. Entonces el pueblo tomó a Joacaz hijo de Josías, lo ungió y lo proclamó rey en lugar de su padre.

Joacaz, rey de Judá

31 Joacaz tenía veintitrés años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén tres meses. Su madre era Jamutal hija de Jeremías, oriunda de Libná.

32 Joacaz hizo lo que ofende alSeñor, tal como lo habían hecho sus antepasados.

33 Para impedir que Joacaz reinara en Jerusalén, el faraón Necao lo encarceló en Riblá, en el territorio de Jamat, y además impuso sobre Judá un tributo de tres mil trescientos kilos de plata y treinta y tres kilosde oro.

34 Luego hizo rey a Eliaquín hijo de Josías en lugar de su padre, y le dio el nombre de Joacim. En cuanto a Joacaz, lo llevó a Egipto, donde murió.

35 Joacim le pagó al faraón Necao la plata y el oro que exigió, pero tuvo que establecer un impuesto sobre el país: reclamó de cada persona, según su tasación, la plata y el oro que se le debía entregar al faraón Necao.

Joacim, rey de Judá

36 Joacim tenía veinticinco años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén once años. Su madre era Zebudá hija de Pedaías, oriunda de Rumá.

37 También este rey hizo lo que ofende alSeñor, tal como lo hicieron sus antepasados.

2 Reyes 24

1 Durante el reinado de Joacim, lo atacó Nabucodonosor, rey de Babilonia, y lo sometió durante tres años, al cabo de los cuales Joacim decidió rebelarse.

2 Entonces elSeñorenvió contra Joacim bandas de guerrillerosbabilonios,sirios, moabitas y amonitas. Las envió contra Judá para destruir el país, según la palabra que elSeñorhabía dado a conocer por medio de sus siervos los profetas.

3 De hecho, esto le sucedió a Judá por orden delSeñor, para apartar al pueblo de su presencia por los pecados de Manasés y por todo lo que hizo,

4 incluso por haber derramado sangre inocente, con la cual inundó a Jerusalén. Por lo tanto, elSeñorno quiso perdonar.

5 Los demás acontecimientos del reinado de Joacim, y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá.

6 Joacim murió, y su hijo Joaquín lo sucedió en el trono.

7 El rey de Egipto no volvió a hacer campañas militares fuera de su país, pues el rey de Babilonia se había adueñado de todas sus posesiones, desde el río de Egipto hasta el río Éufrates.

Joaquín, rey de Judá

8 Joaquín tenía dieciocho años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén tres meses. Su madre era Nejustá hija de Elnatán, oriunda de Jerusalén.

9 Joaquín hizo lo que ofende alSeñor, tal como lo había hecho su padre.

10 En aquel tiempo, las tropas de Nabucodonosor, rey de Babilonia, marcharon contra Jerusalén y la sitiaron.

11 Cuando ya la tenían cercada, Nabucodonosor llegó a la ciudad.

12 Joaquín, rey de Judá, se rindió, junto con su madre y sus funcionarios, generales y oficiales. Así, en el año octavo de su reinado, el rey de Babilonia capturó a Joaquín.

13 Tal como elSeñorlo había anunciado, Nabucodonosor se llevó los tesoros del templo delSeñory del palacio real, partiendo en pedazos todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo.

14 Además, deportó a todo Jerusalén: a los generales y a los mejores soldados, a los artesanos y a los herreros, un total de diez mil personas. No quedó en el país más que la gente pobre.

15 Nabucodonosor deportó a Joaquín a Babilonia, y también se llevó de Jerusalén a la reina madre, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a la flor y nata del país.

16 Deportó además a todos los guerreros, que eran siete mil, y a mil artesanos y herreros, todos aptos para la guerra. El rey de Babilonia se los llevó cautivos a Babilonia.

17 Luego puso como rey a Matanías, tío de Joaquín, y le dio el nombre de Sedequías.

Sedequías, rey de Judá

18 Sedequías tenía veintiún años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén once años. Su madre se llamaba Jamutal hija de Jeremías, oriunda de Libná.

19 Al igual que Joacim, Sedequías hizo lo que ofende alSeñor,

20 a tal grado que elSeñor, en su ira, los echó de su presencia. Todo esto sucedió en Jerusalén y en Judá.

La caída de Jerusalén

Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.

2 Reyes 25

1 En el año noveno del reinado de Sedequías, a los diez días del mes décimo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, marchó con todo su ejército y atacó a Jerusalén. Acampó frente a la ciudad y construyó una rampa de asalto a su alrededor.

2 La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del reinado de Sedequías.

3 A los nueve días del mes cuarto,cuando el hambre se agravó en la ciudad, y no había más alimento para el pueblo,

4 se abrió una brecha en el muro de la ciudad, de modo que, aunque losbabiloniosla tenían cercada, todo el ejército se escapó de noche por la puerta que estaba entre los dos muros, junto al jardín real. Huyeron camino al Arabá,

5 pero el ejército babilonio persiguió a Sedequías hasta alcanzarlo en la llanura de Jericó. Sus soldados se dispersaron, abandonándolo,

6 y los babilonios lo capturaron. Entonces lo llevaron ante el rey de Babilonia, que estaba en Riblá. Allí Sedequías recibió su sentencia.

7 Ante sus propios ojos degollaron a sus hijos, y después le sacaron los ojos, lo ataron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia.

8 A los siete días del mes quinto del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su ministro Nabuzaradán, que era el comandante de la guardia, fue a Jerusalén

9 y le prendió fuego al templo delSeñor, al palacio real y a todas las casas de Jerusalén, incluso a todos los edificios importantes.

10 Entonces el ejército babilonio bajo su mando derribó las murallas que rodeaban la ciudad.

11 Nabuzaradán además deportó a la gente que quedaba en la ciudad, es decir, al resto de la muchedumbre y a los que se habían aliado con el rey de Babilonia.

12 Sin embargo, dejó a algunos de los más pobres para que se encargaran de los viñedos y de los campos.

13 Los babilonios quebraron las columnas de bronce, las bases y la fuentede bronce que estaban en el templo delSeñor, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.

14 También se llevaron las ollas, las tenazas, las despabiladeras, la vajilla y todos los utensilios de bronce que se usaban para el culto.

15 Además, el comandante de la guardia se apoderó de los incensarios y de los aspersorios, todo lo cual era de oro y de plata.

16 El bronce de las dos columnas, de la fuente y de las bases, que Salomón había hecho para el templo delSeñor, era tanto que no se podía pesar.

17 Cada columna medía ocho metros de altura. El capitel de bronce que estaba encima de cada columna medía metro y mediode altura y estaba decorado alrededor con una red y con granadas de bronce. Las dos columnas tenían el mismo adorno.

18 El comandante de la guardia tomó presos a Seraías, sacerdote principal, a Sofonías, sacerdote de segundo rango, y a los tres porteros.

19 De los que quedaban en la ciudad, apresó al oficial encargado de las tropas, a cinco de los servidores personales del rey, al cronista principal del ejército, encargado de reclutar soldados de entre el pueblo, y a sesenta ciudadanos que todavía estaban en la ciudad.

20 Después de apresarlos, Nabuzaradán, comandante de la guardia, se los llevó al rey de Babilonia, que estaba en Riblá.

21 Allí, en el territorio de Jamat, el rey los hizo ejecutar.

Así Judá fue desterrado y llevado cautivo.

22 Nabucodonosor, rey de Babilonia, nombró a Guedalías, hijo de Ajicán y nieto de Safán, para gobernar a la gente que había dejado en Judá.

23 Cuando los oficiales del ejército de Judá y sus tropas se enteraron de que el rey de Babilonia había nombrado gobernador a Guedalías, fueron a ver a este en Mizpa. Los oficiales eran Ismael hijo de Netanías, Johanán hijo de Carea, Seraías hijo de Tanjumet, oriundo de Netofa, y Jazanías, hijo de un hombre de Macá.

24 Guedalías les hizo este juramento a ellos y a sus tropas: «No teman a los oficiales babilonios. Si ustedes se quedan en el país y sirven al rey de Babilonia, les aseguro que les irá bien».

25 Pero a los siete meses Ismael, hijo de Netanías y nieto de Elisama, que era de la estirpe real, y diez hombres que lo acompañaban, fueron y asesinaron a Guedalías; también mataron a los hombres de Judá y a los babilonios que formaban parte de su séquito en Mizpa.

26 Acto seguido, todos huyeron a Egipto, grandes y pequeños, junto con los oficiales, pues temían a los babilonios.

Liberación del rey Joaquín

27 En el día veintisiete del mes duodécimo del año treinta y siete del exilio de Joaquín, rey de Judá, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el año primero de su reinado, sacó a Joaquín de la cárcel.

28 Lo trató amablemente y le dio una posición más alta que la de los otros reyes que estaban con él en Babilonia.

29 Joaquín dejó su ropa de prisionero, y por el resto de su vida comió a la mesa del rey.

30 Además, durante toda su vida Joaquín gozó de una pensión diaria que le proveía el rey de Babilonia.

1 Reyes 1

Adonías usurpa el trono

1 El rey David era ya tan anciano y tan entrado en años que, por más que lo abrigaban, no conseguía entrar en calor.

2 Por eso sus servidores le dijeron: «Busquemos a una joven soltera para que atienda a Su Majestad y lo cuide, y se acueste a su lado para darle calor».

3 Así que fueron por todo Israel en busca de una muchacha hermosa, y encontraron a una sunamita llamada Abisag y se la llevaron al rey.

4 La muchacha era realmente muy hermosa, y se dedicó a cuidar y a servir al rey, aunque el rey nunca tuvo relaciones sexuales con ella.

5 Adonías, cuya madre fue Jaguit, se llenó de ambición y dijo: «¡Yo voy a ser rey!» Por lo tanto, consiguió carros de combate, caballosy cincuenta guardias de escolta.

6 Adonías era más joven que Absalón, y muy bien parecido. Como David, su padre, nunca lo había contrariado ni le había pedido cuentas de lo que hacía,

7 Adonías se confabuló con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, y estos le dieron su apoyo.

8 Quienes no lo apoyaron fueron el sacerdote Sadoc, Benaías hijo de Joyadá, el profeta Natán, Simí y Reguí, y la guardia personal de David.

9 Cerca de Enroguel, junto a la peña de Zojélet, Adonías ofreció un sacrificio de ovejas, bueyes y terneros engordados. Invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los funcionarios reales de Judá,

10 pero no invitó al profeta Natán, ni a Benaías, ni a la guardia real ni a su hermano Salomón.

11 Por eso Natán le preguntó a Betsabé, la madre de Salomón: «¿Ya sabes que Adonías, el hijo de Jaguit, se ha proclamado rey a espaldas de nuestro señor David?

12 Pues, si quieres salvar tuviday la de tu hijo Salomón, déjame darte un consejo:

13 Ve a presentarte ante el rey David, y dile: “¿Acaso no le había jurado Su Majestad a esta servidora suya que mi hijo Salomón lo sucedería en el trono? ¿Cómo es que ahora el rey es Adonías?”

14 Mientras tú estés allí, hablando con el rey, yo entraré para confirmar tus palabras».

15 Betsabé se dirigió entonces a la habitación del rey. Como este ya era muy anciano, lo atendía Abisag la sunamita.

16 Al llegar Betsabé, se arrodilló ante el rey, y este le preguntó:

―¿Qué quieres?

17 ―Mi señor juró por elSeñorsu Dios a esta servidora suya —contestó Betsabé—, que mi hijo Salomón sucedería en el trono a Su Majestad.

18 Pero ahora resulta que Adonías se ha proclamado rey a espaldas de Su Majestad.

19 Ha sacrificado una gran cantidad de toros, terneros engordados y ovejas, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, general del ejército; sin embargo, no invitó a Salomón, que es un fiel servidor de Su Majestad.

20 Mi señor y rey, todo Israel está a la expectativa y quiere que usted le diga quién lo sucederá en el trono.

21 De lo contrario, tan pronto como Su Majestad muera, mi hijo Salomón y yo seremos acusados de alta traición.

22 Mientras Betsabé hablaba con el rey, llegó el profeta Natán,

23 y el rey se enteró de su llegada. Entonces Natán se presentó ante el rey y, arrodillándose,

24 le dijo:

―Mi señor y rey, ¿acaso ha decretado usted que Adonías lo suceda en el trono?

25 Pregunto esto porque él ha ido hoy a sacrificar una gran cantidad de toros, terneros engordados y ovejas. Además, ha invitado a todos los hijos de Su Majestad, a los comandantes del ejército y al sacerdote Abiatar, y allí están todos ellos comiendo y bebiendo, y gritando en su presencia: “¡Viva el rey Adonías!”

26 Sin embargo, no me invitó a mí, que estoy al servicio de Su Majestad, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaías hijo de Joyadá, ni a Salomón, que es un fiel servidor de Su Majestad.

27 ¿Será posible que mi señor y rey haya hecho esto sin dignarse comunicarles a sus servidores quién lo sucederá en el trono?

David proclama rey a Salomón

28 Al oír esto, el rey David ordenó:

―¡Llamen a Betsabé!

Ella entró y se quedó de pie ante el rey.

29 Entonces el rey le hizo este juramento:

―Tan cierto como que vive elSeñor, que me ha librado de toda angustia,

30 te aseguro que hoy cumpliré lo que te juré por elSeñor, el Dios de Israel. Yo te prometí que tu hijo Salomón me sucederá en el trono y reinará en mi lugar.

31 Betsabé se inclinó ante el rey y, postrándose rostro en tierra, exclamó:

―¡Que viva para siempre mi señor el rey David!

32 David ordenó:

―Llamen al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías hijo de Joyadá.

Cuando los tres se presentaron ante el rey,

33 este les dijo:

―Tomen con ustedes a los funcionarios de la corte, monten a mi hijo Salomón en mi propia mula, y llévenlo a Guijón

34 para que el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan como rey de Israel. Toquen luego la trompeta, y griten: “¡Viva el rey Salomón!”

35 Después de eso, regresen con él para que ocupe el trono en mi lugar y me suceda como rey, pues he dispuesto que sea él quien gobierne a Israel y a Judá.

36 ―¡Que así sea! —le respondió Benaías hijo de Joyadá—. ¡Que así lo confirme elSeñor, Dios de Su Majestad!

37 Que así como elSeñorestuvo con Su Majestad, esté también con Salomón; ¡y que engrandezca su trono aún más que el trono de mi señor el rey David!

38 El sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías hijo de Joyadá, y los quereteos y los peleteos, montaron a Salomón en la mula del rey David y lo escoltaron mientras bajaban hasta Guijón.

39 Allí el sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite que estaba en el santuario, y ungió a Salomón. Tocaron entonces la trompeta, y todo el pueblo gritó: «¡Viva el rey Salomón!»

40 Luego, todos subieron detrás de él, tocando flautas y lanzando gritos de alegría. Era tal el estruendo que la tierra temblaba.

41 Adonías y todos sus invitados estaban por terminar de comer cuando sintieron el estruendo. Al oír el sonido de la trompeta, Joab preguntó:

―¿Por qué habrá tanta bulla en la ciudad?

42 Aún estaba hablando cuando llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar.

―¡Entra! —le dijo Adonías—. Un hombre respetable como tú debe traer buenas noticias.

43 ―¡No es así! —exclamó Jonatán—. Nuestro señor el rey David ha nombrado rey a Salomón.

44 También ha ordenado que el sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías hijo de Joyadá, con los quereteos y los peleteos, monten a Salomón en la mula del rey.

45 Sadoc y Natán lo han ungido como rey en Guijón. Desde allí han subido lanzando gritos de alegría, y la ciudad está alborotada. A eso se debe tanta bulla.

46 Además, Salomón se ha sentado en el trono real,

47 y los funcionarios de la corte han ido a felicitar a nuestro señor, el rey David. Hasta le desearon que su Dios hiciera elnombrede Salomón más famoso todavía que el de David, y que engrandeciera el trono de Salomón más que el suyo. Ante eso, el rey se inclinó en su cama

48 y dijo: “¡Alabado sea elSeñor, Dios de Israel, que hoy me ha concedido ver a mi sucesor sentarse en mi trono!”

49 Al oír eso, todos los invitados de Adonías se levantaron llenos de miedo y se dispersaron.

50 Adonías, por temor a Salomón, se refugió en el santuario, en donde se agarró de los cuernos del altar.

51 No faltó quien fuera a decirle a Salomón:

―Adonías tiene miedo de Su Majestad y está agarrado de los cuernos del altar. Ha dicho: “¡Quiero que hoy mismo jure el rey Salomón que no condenará a muerte a este servidor suyo!”

52 Salomón respondió:

―Si demuestra que es un hombre de honor, no perderá ni un cabello de su cabeza; pero, si se le sorprende en alguna maldad, será condenado a muerte.

53 Acto seguido, el rey Salomón mandó que lo trajeran. Cuando Adonías llegó, se inclinó ante el rey Salomón, y este le ordenó que se fuera a su casa.

1 Reyes 2

Últimas instrucciones de David

1 David ya estaba próximo a morir, así que le dio estas instrucciones a su hijo Salomón:

2 «Según el destino que a todos nos espera, pronto partiré de este mundo. ¡Cobra ánimo y pórtate como hombre!

3 Cumple los mandatos delSeñortu Dios; sigue sus sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales están escritos en laley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas,

4 y elSeñorcumplirá esta promesa que me hizo: “Si tus descendientes cuidan su conducta y me son fieles con toda elalmay de todocorazón, nunca faltará un sucesor tuyo en el trono de Israel”.

5 »Ahora bien, tú mismo sabes que Joab hijo de Sarvia derramó sangre en tiempo de paz como si estuviera en guerra, y mató a Abner hijo de Ner y a Amasá hijo de Jéter, los dos comandantes de los ejércitos israelitas, manchándose así de sangre las manos.

6 Por tanto, usa la cabeza y no lo dejes llegar a viejo y morir enpaz.

7 En cambio, sé bondadoso con los hijos de Barzilay de Galaad y permíteles comer en tu mesa, pues ellos me ampararon cuando huía de tu hermano Absalón.

8 »También encárgate de Simí hijo de Guerá, ese benjaminita de Bajurín que me lanzó terribles maldiciones cuando me dirigía a Majanayin. Es cierto que, cuando fue al Jordán a recibirme, le juré por elSeñorque no lo condenaría a muerte.

9 Sin embargo, no tienes ya por qué perdonarle la vida. Tú eres inteligente, y sabrás qué hacer con él; aunque ya está viejo, hazlo sufrir una muerte sangrienta».

10 David murió y fue sepultado en la ciudad que lleva sunombre.

11 Había reinado siete años en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén, así que en total reinó en Israel cuarenta años.

12 Lo sucedió en el trono su hijo Salomón, y así se consolidó firmemente su reino.

Salomón consolida el reino

13 Adonías hijo de Jaguit fue a ver a Betsabé, madre de Salomón, y Betsabé le preguntó:

―¿Vienes en son depaz?

―Sí —respondió él—;

14 tengo algo que comunicarle.

―Habla —contestó ella.

15 ―Como usted sabe —dijo Adonías—, el reino me pertenecía, y todos los israelitas esperaban que yo llegara a ser rey. Pero ahora el reino ha pasado a mi hermano, que lo ha recibido por voluntad delSeñor.

16 Pues bien, tengo una petición que hacerle, y espero que me la conceda.

―Continúa —dijo ella.

17 ―Por favor, pídale usted al rey Salomón que me dé como esposa a Abisag la sunamita; a usted no se lo negará.

18 ―Muy bien —contestó Betsabé—; le hablaré al rey en tu favor.

19 Betsabé fue a ver al rey Salomón para interceder en favor de Adonías. El rey se puso de pie para recibirla y se inclinó ante ella; luego se sentó en su trono y mandó que pusieran otro trono para su madre; y ella se sentó a laderechadel rey.

20 ―Quiero pedirte un pequeño favor —dijo ella—. Te ruego que no me lo niegues.

―Dime de qué se trata, madre mía. A ti no puedo negarte nada.

21 Ella continuó:

―Concédele a tu hermano Adonías casarse con Abisag la sunamita.

22 ―Pero ¿cómo puedes pedirme semejante cosa? —respondió el rey a su madre—. Es mi hermano mayor, y cuenta con el apoyo del sacerdote Abiatar y de Joab hijo de Sarvia. ¡Realmente me estás pidiendo que le ceda el trono!

23 Dicho esto, el rey Salomón juró por elSeñor: «¡Que Dios me castigue sin piedad si no hago que Adonías pague con suvidapor esa petición!

24 ElSeñorme ha establecido firmemente en el trono de mi padre, y conforme a su promesa me ha dado una dinastía. Por tanto, tan cierto como que él vive, ¡juro que hoy mismo Adonías morirá!»

25 En seguida, el rey Salomón le dio a Benaías hijo de Joyadá la orden de matar a Adonías.

26 Al sacerdote Abiatar, el rey mismo le ordenó: «Regresa a tus tierras en Anatot. Mereces la muerte, pero por el momento no voy a quitarte la vida, pues compartiste con David mi padre todas sus penurias, y en su presencia llevaste el arca delSeñoromnipotente».

27 Fue así como, al destituir Salomón a Abiatar del sacerdocio delSeñor, se cumplió la palabra que elSeñorhabía pronunciado en Siló contra la familia de Elí.

28 Joab había conspirado con Adonías, aunque no con Absalón, así que al oír que Adonías había muerto, fue a refugiarse en el santuario delSeñor, agarrándose de los cuernos del altar.

29 Cuando le dijeron a Salomón que Joab había huido al santuario, y que estaba junto al altar, el rey le ordenó a Benaías hijo de Joyadá que fuera a matarlo.

30 Benaías fue al santuario delSeñory le dijo a Joab:

―El rey te ordena que salgas.

―¡No! —respondió Joab—. ¡De aquí solo me sacarán muerto!

Benaías fue y le contó al rey lo que había dicho Joab.

31 ―¡Pues dale gusto! —ordenó el rey—. ¡Mátalo y entiérralo! De ese modo me absolverás a mí y a mi familia de la sangre inocente que derramó Joab.

32 ElSeñorhará recaer sobre su cabeza la sangre que derramó, porque a espaldas de mi padre atacó Joab a Abner hijo de Ner, que era comandante del ejército de Israel, y a Amasá hijo de Jéter, que era comandante del ejército de Judá. Así mató a filo de espada a dos hombres que eran mejores y más justos que él.

33 ¡Que la culpa de esas muertes recaiga para siempre sobre la cabeza de Joab y de sus descendientes! ¡Pero que la paz delSeñorpermanezca para siempre con David y sus descendientes, y con su linaje y su trono!

34 Benaías hijo de Joyadá fue y mató a Joab, e hizo que lo sepultaran en su hacienda de la estepa.

35 Entonces el rey puso a Benaías hijo de Joyadá sobre el ejército en lugar de Joab, y al sacerdote Sadoc lo puso en lugar de Abiatar.

36 Luego mandó llamar a Simí y le dijo:

―Constrúyete una casa en Jerusalén, y quédate allí. No salgas a ninguna parte,

37 porque el día que salgas y cruces el arroyo de Cedrón, podrás darte por muerto. Y la culpa será tuya.

38 ―De acuerdo —le respondió Simí al rey—. Yo estoy para servir a Su Majestad, y acataré sus órdenes.

Simí permaneció en Jerusalén por un buen tiempo,

39 pero tres años más tarde dos de sus esclavos escaparon a Gat, donde reinaba Aquis hijo de Macá. Cuando le avisaron a Simí que sus esclavos estaban en Gat,

40 aparejó su asno y se fue allá a buscarlos y traerlos de vuelta.

41 Al oír Salomón que Simí había ido de Jerusalén a Gat y había regresado,

42 lo mandó llamar y le dijo:

―Yo te hice jurar por elSeñor, y te advertí: “El día que salgas a cualquier lugar, podrás darte por muerto”. Y tú dijiste que estabas de acuerdo y que obedecerías.

43 ¿Por qué, pues, no cumpliste con tu juramento alSeñorni obedeciste la orden que te di?

44 El rey también le dijo a Simí:

―Tú bien sabes cuánto daño le hiciste a mi padre David; ahora elSeñorse vengará de ti por tu maldad.

45 En cambio, yo seré bendecido, y el trono de David permanecerá firme para siempre en presencia delSeñor.

46 Acto seguido, el rey le dio la orden a Benaías hijo de Joyadá, y este fue y mató a Simí. Así se consolidó el reino en manos de Salomón.

1 Reyes 3

Salomón pide sabiduría

1 Salomón entró en alianza con el faraón, rey de Egipto, casándose con su hija, a la cual llevó a la Ciudad de David mientras terminaba de construir su palacio, el templo delSeñory el muro alrededor de Jerusalén.

2 Como aún no se había construido un templo en honordelSeñor, el pueblo seguía ofreciendo sacrificios en lossantuarios paganos.

3 Salomón amaba alSeñory cumplía los decretos de su padre David. Sin embargo, también iba a los santuarios paganos para ofrecer sacrificios y quemar incienso.

4 Como en Gabaón estaba el santuario pagano más importante, Salomón acostumbraba ir allá para ofrecer sacrificios. Allí ofreció milholocaustos;

5 y allí mismo se le apareció elSeñoren un sueño, y le dijo:

―Pídeme lo que quieras.

6 Salomón respondió:

―Tú trataste con mucho amor a tu siervo David, mi padre, pues se condujo delante de ti con lealtad y justicia, y con uncorazónrecto. Y, como hoy se puede ver, has reafirmado tu gran amor al concederle que un hijo suyo lo suceda en el trono.

7 »Ahora,Señormi Dios, me has hecho rey en lugar de mi padre David. No soy más que un muchacho, y apenas sé cómo comportarme.

8 Sin embargo, aquí me tienes, un siervo tuyo en medio del pueblo que has escogido, un pueblo tan numeroso que es imposible contarlo.

9 Yo te ruego que le des a tu siervo discernimiento para gobernar a tu pueblo y para distinguir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién podrá gobernar a este gran pueblo tuyo?»

10 Al Señor le agradó que Salomón hubiera hecho esa petición,

11 de modo que le dijo:

―Como has pedido esto, y no larga vida ni riquezas para ti, ni has pedido la muerte de tus enemigos, sino discernimiento para administrar justicia,

12 voy a concederte lo que has pedido. Te daré un corazón sabio y prudente, como nadie antes de ti lo ha tenido ni lo tendrá después.

13 Además, aunque no me lo has pedido, te daré tantas riquezas y esplendor que en toda tu vida ningún rey podrá compararse contigo.

14 Si andas por mis sendas y obedeces mis decretos y mandamientos, como lo hizo tu padre David, te daré una larga vida.

15 Cuando Salomón despertó y se dio cuenta del sueño que había tenido, regresó a Jerusalén. Se presentó ante el arca delpactodel Señor y ofrecióholocaustosy sacrificios decomunión. Luego ofreció un banquete para toda su corte.

Un gobernante sabio

16 Tiempo después, dos prostitutas fueron a presentarse ante el rey.

17 Una de ellas le dijo:

―Su Majestad, esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Mientras ella estaba allí conmigo, yo di a luz,

18 y a los tres días también ella dio a luz. No había en la casa nadie más que nosotras dos.

19 Pues bien, una noche esta mujer se acostó encima de su hijo, y el niño murió.

20 Pero ella se levantó a medianoche, mientras yo dormía, y, tomando a mi hijo, lo acostó junto a ella y puso a su hijo muerto a mi lado.

21 Cuando amaneció, me levanté para amamantar a mi hijo, ¡y me di cuenta de que estaba muerto! Pero, al clarear el día, lo observé bien y pude ver que no era el hijo que yo había dado a luz.

22 ―¡No es cierto! —exclamó la otra mujer—. ¡El niño que está vivo es el mío, y el muerto es el tuyo!

―¡Mientes! —insistió la primera—. El niño muerto es el tuyo, y el que está vivo es el mío.

Y se pusieron a discutir delante del rey.

23 El rey deliberó: «Una dice: “El niño que está vivo es el mío, y el muerto es el tuyo”. Y la otra dice: “¡No es cierto! El niño muerto es el tuyo, y el que está vivo es el mío”».

24 Entonces ordenó:

―Tráiganme una espada.

Cuando se la trajeron,

25 dijo:

―Partan en dos al niño que está vivo, y denle una mitad a esta y la otra mitad a aquella.

26 La verdadera madre, angustiada por su hijo, le dijo al rey:

―¡Por favor, Su Majestad! ¡Déle usted a ella el niño que está vivo, pero no lo mate!

En cambio, la otra exclamó:

―¡Ni para mí ni para ti! ¡Que lo partan!

27 Entonces el rey ordenó:

―No lo maten. Entréguenle a la primera el niño que está vivo, pues ella es la madre.

28 Cuando todos los israelitas se enteraron de la sentencia que el rey había pronunciado, sintieron un gran respeto por él, pues vieron que tenía sabiduría de Dios para administrar justicia.

1 Reyes 4

Administración del reino

1 Salomón reinó sobre todo Israel,

2 y estos fueron sus funcionarios:

Azarías, hijo del sacerdote Sadoc;

3 Elijoref y Ahías, hijos de Sisá, cronistas;

Josafat hijo de Ajilud, el secretario;

4 Benaías hijo de Joyadá, comandante en jefe;

Sadoc y Abiatar, sacerdotes;

5 Azarías hijo de Natán, encargado de los gobernadores;

Zabud hijo de Natán, sacerdote y consejero personal del rey;

6 Ajisar, encargado del palacio;

Adonirán hijo de Abdá, supervisor del trabajo forzado.

7 Salomón tenía por todo Israel a doce gobernadores, cada uno de los cuales debía abastecer al rey y a su corte un mes al año.

8 Estos son sus nombres:

Ben Jur, en la región montañosa de Efraín;

9 Ben Decar, en Macaz, Salbín, Bet Semes y Elón Bet Janán;

10 Ben Jésed, en Arubot (Soco y toda la tierra de Héfer entraban en su jurisdicción);

11 Ben Abinadab, en Nafot Dor(la esposa de Ben Abinadab fue Tafat hija de Salomón);

12 Baná hijo de Ajilud, en Tanac y Meguido, y en todo Betseán (junto a Saretán, más abajo de Jezrel, desde Betseán hasta Abel Mejolá, y todavía más allá de Jocmeán);

13 Ben Guéber, en Ramot de Galaad (los poblados de Yaír hijo de Manasés en Galaad entraban en su jurisdicción, así como también el distrito de Argob en Basán y sus sesenta grandes ciudades, amuralladas y con cerrojos de bronce);

14 Ajinadab hijo de Idó, en Majanayin;

15 Ajimaz, en Neftalí (Ajimaz estaba casado con Basemat hija de Salomón);

16 Baná hijo de Husay, en Aser y en Alot;

17 Josafat hijo de Parúaj, en Isacar;

18 Simí hijo de Elá, en Benjamín;

19 Guéber hijo de Uri, en Galaad (que era el país de Sijón, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basán).

En la tierra de Judáhabía un solo gobernador.

Prosperidad de Salomón

20 Los pueblos de Judá y de Israel eran tan numerosos como la arena que está a la orilla del mar; y abundaban la comida, la bebida y la alegría.

21 Salomón gobernaba sobre todos los reinos desde el río Éufrates hasta la tierra de los filisteos y la frontera con Egipto. Mientras Salomón vivió, todos estos países fueron sus vasallos tributarios.

22 La provisión diaria de Salomón era de seis mil seiscientos litros de flor de harina y trece mil doscientos litrosde harina,

23 diez bueyes engordados y veinte de pastoreo, y cien ovejas, así como venados, gacelas, corzos y aves de corral.

24 El dominio de Salomón se extendía sobre todos los reinos al oeste del río Éufrates, desde Tifsa hasta Gaza, y disfrutaba depazen todas sus fronteras.

25 Durante el reinado de Salomón, todos los habitantes de Judá y de Israel, desde Dan hasta Berseba, vivieron seguros bajo su propia parra y su propia higuera.

26 Salomón tenía doce mil caballos,y cuatro milestablos para los caballos de sus carros de combate.

27 Los gobernadores, cada uno en su mes, abastecían al rey Salomón y a todos los que se sentaban a su mesa, y se ocupaban de que no les faltara nada.

28 Además, llevaban a los lugares indicados sus cuotas de cebada y de paja para los caballos de tiro y para el resto de la caballería.

La sabiduría de Salomón

29 Dios le dio a Salomón sabiduría e inteligencia extraordinarias; sus conocimientos eran tan vastos como la arena que está a la orilla del mar.

30 Sobrepasó en sabiduría a todos los sabios del Oriente y de Egipto.

31 En efecto, fue más sabio que nadie: más que Etán el ezraíta, y más que Hemán, Calcol y Dardá, los hijos de Majol. Por eso la fama de Salomón se difundió por todas las naciones vecinas.

32 Compuso tres mil proverbios y mil cinco canciones.

33 Disertó acerca de las plantas, desde el cedro del Líbano hasta elhisopoque crece en los muros. También enseñó acerca de las bestias y las aves, los reptiles y los peces.

34 Los reyes de todas las naciones del mundo que se enteraron de la sabiduría de Salomón enviaron a sus representantes para que lo escucharan.