1 Samuel 9

Samuel unge a Saúl

1 Había un hombre de la tribu de Benjamín, muy respetado, cuyo nombre era Quis hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, también benjaminita.

2 Quis tenía un hijo llamado Saúl, que era buen mozo y apuesto como ningún otro israelita, tan alto que los demás apenas le llegaban al hombro.

3 En cierta ocasión se extraviaron las burras de su padre Quis, y este le dijo a Saúl: «Toma a uno de los criados y ve a buscar las burras».

4 Saúl y el criado se fueron y cruzaron la sierra de Efraín, hasta pasar por la región de Salisá, pero no las encontraron. Pasaron también por la región de Salín, y después por el territorio de Benjamín, pero tampoco allí las encontraron.

5 Cuando llegaron al territorio de Zuf, Saúl le dijo al criado que lo acompañaba:

―Vámonos. Debemos regresar, no sea que mi padre comience a preocuparse más por nosotros que por las burras.

6 El criado le contestó:

―En este pueblo vive un hombre de Dios que es muy famoso. Todo lo que dice se cumple sin falta. ¿Por qué no vamos allá? A lo mejor nos indica el camino que debemos seguir.

7 ―Pero, si vamos, ¿qué le podemos llevar? —preguntó Saúl—. En las alforjas no nos queda nada de comer, ni tenemos ningún regalo que ofrecerle al hombre de Dios. ¡Qué tenemos!

8 ―Aquí tengo casi tres gramosde plata —respondió el criado—. Se los puedo dar al hombre de Dios para que nos indique el camino.

9 (Antiguamente, cuando alguien en Israel iba a consultar a Dios, solía decir: «Vamos a ver al vidente», porque así se le llamaba entonces al que ahora se le llama profeta).

10 ―Muy bien —dijo Saúl—, vamos.

Dicho esto, se dirigieron al pueblo donde vivía el hombre de Dios.

11 Subían por la cuesta de la ciudad cuando se encontraron con unas jóvenes que iban a sacar agua. Les preguntaron:

―¿Se encuentra por aquí el vidente?

12 ―Sí, está más adelante —contestaron ellas—. Dense prisa, que acaba de llegar a la ciudad, y el pueblo va a ofrecer un sacrificio en el santuario del cerro.

13 Cuando entren en la ciudad lo encontrarán, si llegan antes de que suba al santuario para comer. La gente no empezará a comer hasta que él llegue, pues primero tiene que bendecir el sacrificio, y luego los invitados comerán. Así que vayan de inmediato, que hoy mismo lo van a encontrar.

14 Saúl y su criado se dirigieron entonces a la ciudad. Iban entrando cuando Samuel se encontró con ellos, camino al santuario del cerro.

15 Un día antes de que Saúl llegara, elSeñorle había hecho esta revelación a Samuel:

16 «Mañana, a esta hora, te voy a enviar un hombre de la tierra de Benjamín. Lo ungirás como gobernante de mi pueblo Israel, para que lo libre del poder de los filisteos. Me he compadecido de mi pueblo, pues sus gritos de angustia han llegado hasta mí».

17 Cuando Samuel vio a Saúl, elSeñorle dijo: «Ahí tienes al hombre de quien te hablé; él gobernará a mi pueblo».

18 Al llegar a lapuertade la ciudad, Saúl se acercó a Samuel y le preguntó:

―¿Podría usted indicarme dónde está la casa del vidente?

19 ―Yo soy el vidente —respondió Samuel—. Acompáñame al santuario del cerro, que hoy comerán ustedes conmigo. Ya mañana, cuando te deje partir, responderé a todas tus inquietudes.

20 En cuanto a las burras que se te perdieron hace tres días, ni te preocupes, que ya las encontraron.

Y agregó:

―Lo que Israel más desea, ¿no tiene que ver contigo y con toda la familia de tu padre?

21 ―¿Por qué me dices eso? —respondió Saúl—. ¿No soy yo de la tribu de Benjamín, que es la más pequeña de Israel? ¿Y no es mi familia la más insignificante de la tribu de Benjamín?

22 No obstante, Samuel tomó a Saúl y a su criado, los llevó al salón y les dio un lugar especial entre los invitados, que eran unos treinta.

23 Luego Samuel le dijo al cocinero:

―Trae la ración de carne que te pedí que apartaras, y que yo mismo te entregué.

24 El cocinero sacó un pernil entero, y se lo sirvió a Saúl. Entonces Samuel dijo:

―Ahí tienes lo que estaba reservado para ti. Come, pues antes de invitar a los otros, tu ración ya había sido apartada para esta ocasión.

Así fue como Saúl comió aquel día con Samuel.

25 Luego bajaron del santuario a la ciudad, y Samuel conversó con Saúl en la azotea de su casa.

26 Al amanecer, a la hora de levantarse, Samuel habló con Saúl en ese mismo lugar:

―¡Levántate! —le dijo—; ya debes partir.

Saúl se levantó, y salieron de la casa juntos.

27 Mientras se dirigían a las afueras de la ciudad, Samuel le dijo a Saúl:

―Dile al criado que se adelante, pero tú quédate un momento, que te voy a dar un mensaje de parte de Dios.

El criado se adelantó.

1 Samuel 10

1 Entonces Samuel tomó un frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y le dijo:

―¡Es elSeñorquien te ha ungido para que gobiernes a su pueblo!

2 Hoy mismo, cuando te alejes de mí y llegues a Selsa, en el territorio de Benjamín, cerca de la tumba de Raquel verás a dos hombres. Ellos te dirán: “Ya encontramos las burras que andabas buscando. Pero tu padre ya no piensa en las burras, sino que ahora está preocupado por ustedes y se pregunta: ‘¿Qué puedo hacer para encontrar a mi hijo?’ ”

3 »Más adelante, cuando llegues a la encina de Tabor, te encontrarás con tres hombres que se dirigen a Betel para adorar a Dios. Uno de ellos lleva tres cabritos; otro, tres panes; y el otro, un odre de vino.

4 Después de saludarte, te entregarán dos panes. Acéptalos.

5 »De ahí llegarás a Guibeá de Dios, donde hay una guarnición filistea. Al entrar en la ciudad te encontrarás con un grupo de profetas que bajan del santuario en el cerro. Vendrán profetizando, precedidos por músicos que tocan liras, panderetas, flautas y arpas.

6 Entonces el Espíritu delSeñorvendrá sobre ti con poder, y tú profetizarás con ellos y serás una nueva persona.

7 Cuando se cumplan estas señales que has recibido, podrás hacer todo lo que esté a tu alcance, pues Dios estará contigo.

8 »Baja luego a Guilgal antes que yo. Allí me reuniré contigo para ofrecerholocaustosy sacrificios decomunióny, cuando llegue, te diré lo que tienes que hacer. Pero tú debes esperarme siete días».

Saúl es proclamado rey

9 Cuando Saúl se dio vuelta para alejarse de Samuel, Dios le cambió elcorazón, y ese mismo día se cumplieron todas esas señales.

10 En efecto, al llegar Saúl y su criado a Guibeá, un grupo de profetas les salió al encuentro. Entonces el Espíritu de Dios vino con poder sobre Saúl, quien cayó en trance profético junto con ellos.

11 Los que desde antes lo conocían, al verlo profetizar junto con los profetas, se preguntaban unos a otros:

―¿Qué le pasa a Saúl hijo de Quis? ¿Acaso él también es uno de los profetas?

12 Alguien que vivía allí replicó:

―¿Y quién es el responsablede ellos?

De ahí viene el dicho: «¿Acaso también Saúl es uno de los profetas?»

13 Cuando Saúl acabó de profetizar, subió al santuario del cerro.

14 Su tío les preguntó a él y a su criado:

―¿Y ustedes dónde estaban?

―Andábamos buscando las burras —respondió Saúl—; pero, como no dábamos con ellas, fuimos a ver a Samuel.

15 ―Cuéntame lo que les dijo Samuel —pidió el tío de Saúl.

16 ―Nos aseguró que ya habían encontrado las burras.

Sin embargo, Saúl no le contó a su tío lo que Samuel le había dicho acerca del reino.

17 Después de esto, Samuel convocó al pueblo de Israel para que se presentara ante elSeñoren Mizpa.

18 Allí les dijo a los israelitas:

«Así dice elSeñor, Dios de Israel: “Yo saqué a Israel de Egipto. Yo los libré a ustedes del poder de los egipcios y de todos los reinos que los oprimían”.

19 Ahora, sin embargo, ustedes han rechazado a su Dios, quien los libra de todas las calamidades y aflicciones. Han dicho: “¡No! ¡Danos un rey que nos gobierne!” Por tanto, preséntense ahora ante elSeñorpor tribus y por familias».

20 Dicho esto, Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel y, al echar la suerte, fue escogida la tribu de Benjamín.

21 Luego mandó que se acercara la tribu de Benjamín, familia por familia, y la suerte cayó sobre la familia de Matri, y finalmente sobre Saúl hijo de Quis. Entonces fueron a buscar a Saúl, pero no lo encontraron,

22 de modo que volvieron a consultar alSeñor:

―¿Ha venido aquí ese hombre?

―Sí —respondió elSeñor—, pero se ha escondido entre el equipaje.

23 Fueron corriendo y lo sacaron de allí. Y, cuando Saúl se puso en medio de la gente, vieron que era tan alto que nadie le llegaba al hombro.

24 Dijo entonces Samuel a todo el pueblo:

―¡Miren al hombre que elSeñorha escogido! ¡No hay nadie como él en todo el pueblo!

―¡Viva el rey! —exclamaron todos.

25 A continuación, Samuel le explicó al pueblo las leyes del reino y las escribió en un libro que depositó ante elSeñor. Luego mandó que todos regresaran a sus casas.

26 También Saúl se fue a su casa en Guibeá, acompañado por un grupo de hombres ilustres, a quienes elSeñorles había movido el corazón.

27 Pero algunos insolentes protestaron: «¿Y este es el que nos va a salvar?» Y fue tanto su desprecio por Saúl que ni le ofrecieron regalos. Saúl, por su parte, no les hizo caso.

1 Samuel 11

Saúl libera la ciudad de Jabés

1 Najás el amonita subió contra Jabés de Galaad y la sitió. Los habitantes de la ciudad le dijeron:

―Haz un pacto con nosotros, y seremos tus siervos.

2 ―Haré un pacto con ustedes —contestó Najás el amonita—, pero con una condición: que les saque a cada uno de ustedes el ojo derecho. Así dejaré en desgracia a todo Israel.

3 ―Danos siete días para que podamos enviar mensajeros por todo el territorio de Israel —respondieron losancianosde Jabés—. Si no hay quien nos libre de ustedes, nos rendiremos.

4 Cuando los mensajeros llegaron a Guibeá, que era la ciudad de Saúl, y le comunicaron el mensaje al pueblo, todos se echaron a llorar.

5 En esos momentos Saúl regresaba del campo arreando sus bueyes, y preguntó: «¿Qué le pasa a la gente? ¿Por qué están llorando?» Entonces le contaron lo que habían dicho los habitantes de Jabés.

6 Cuando Saúl escuchó la noticia, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder. Enfurecido,

7 agarró dos bueyes y los descuartizó, y con los mensajeros envió los pedazos por todo el territorio de Israel, con esta advertencia: «Así se hará con los bueyes de todo el que no salga para unirse a Saúl y Samuel».

El temor delSeñorse apoderó del pueblo, y todos ellos, como un solohombre, salieron a la guerra.

8 Saúl los reunió en Bézec para pasar revista, y había trescientos mil soldados de Israel y treinta mil de Judá.

9 Luego les dijoa los mensajeros que habían venido: «Vayan y díganles a los habitantes de Jabés de Galaad: “Mañana, cuando más calor haga, serán librados”».

Los mensajeros fueron y les comunicaron el mensaje a los de Jabés. Estos se llenaron de alegría

10 y les dijeron a los amonitas: «Mañana nos rendiremos, y podrán hacer con nosotros lo que bien les parezca».

11 Al día siguiente, antes del amanecer,Saúl organizó a los soldados en tres columnas. Invadieron el campamento de los amonitas, e hicieron una masacre entre ellos hasta la hora más calurosa del día. Los que sobrevivieron fueron dispersados, así que no quedaron dos hombres juntos.

Saúl es confirmado como rey

12 El pueblo le dijo entonces a Samuel:

―¿Quiénes son los que no querían que Saúl reinara sobre nosotros? Entréguenlos, que vamos a matarlos.

13 ―¡Nadie va a morir hoy! —intervino Saúl—. En este día elSeñorha librado a Israel.

14 ―¡Vengan! —le dijo Samuel al pueblo—. Vamos a Guilgal para confirmar a Saúl como rey.

15 Todos se fueron a Guilgal, y allí, ante elSeñor, confirmaron a Saúl como rey. También allí, ante elSeñor, ofrecieron sacrificios decomunión, y Saúl y todos los israelitas celebraron la ocasión con gran alegría.

1 Samuel 12

Discurso de despedida de Samuel

1 Samuel le habló a todo Israel:

―¡Préstenme atención! Yo les he hecho caso en todo lo que me han pedido, y les he dado un rey que los gobierne.

2 Ya tienen al rey que va a dirigirlos. En cuanto a mí, ya estoy viejo y lleno de canas, y mis hijos son parte del pueblo. Yo los he guiado a ustedes desde mi juventud hasta la fecha.

3 Aquí me tienen. Pueden acusarme en la presencia delSeñory de suungido. ¿A quién le he robado un buey o un asno? ¿A quién he defraudado? ¿A quién he oprimido? ¿Por quién me he dejado sobornar? Acúsenme, y pagaré lo que corresponda.

4 ―No nos has defraudado —respondieron—; tampoco nos has oprimido ni le has robado nada a nadie.

5 Samuel insistió:

―¡Que elSeñory su ungido sean hoy testigos de que ustedes no me han hallado culpable de nada!

―¡Que lo sean! —fue la respuesta del pueblo.

6 Además Samuel les dijo:

―Testigo es elSeñor, que escogió a Moisés y a Aarón para sacar de Egipto a los antepasados de ustedes.

7 Y ahora, préstenme atención. ElSeñorlos ha colmado de beneficios a ustedes y a sus antepasados, pero yo tengo una querella contra ustedes ante elSeñor.

8 »Después de que Jacob entró en Egipto, sus descendientes clamaron alSeñor. Entonces elSeñorenvió a Moisés y a Aarón para sacarlos de Egipto y establecerlos en este lugar.

9 Pero, como se olvidaron de suSeñory Dios, él los entregó al poder de Sísara, comandante del ejército de Jazor, y al poder de los filisteos y del rey de Moab, y ellos les hicieron la guerra.

10 Por eso ustedes clamaron alSeñor: “Hemos pecado al abandonar alSeñory adorar a los ídolos deBaaly a las imágenes deAstarté. Pero ahora, si nos libras del poder de nuestros enemigos, solo a ti te serviremos”.

11 Entonces elSeñorenvió a Yerubaal, Barac,Jefté y Samuel, y los libró a ustedes del poder de los enemigos que los rodeaban, para que vivieran seguros.

12 »No obstante, cuando ustedes vieron que Najás, rey de los amonitas, los amenazaba, me dijeron: “¡No! ¡Queremos que nos gobierne un rey!” Y esto, a pesar de que elSeñorsu Dios es el rey de ustedes.

13 Pues bien, aquí tienen al rey que pidieron y que han escogido. Pero tengan en cuenta que es elSeñorquien les ha dado ese rey.

14 Si ustedes y el rey que los gobierne temen alSeñorsu Dios, y le sirven y le obedecen, acatando sus mandatos y manteniéndose fieles a él, ¡magnífico!

15 En cambio, si lo desobedecen y no acatan sus mandatos, él descargará su mano sobre ustedes como la descargó contra sus antepasados.

16 »Y ahora, préstenme atención y observen con sus propios ojos algo grandioso que elSeñorva a hacer.

17 Ahora no es tiempo de lluvias, sino de cosecha.Sin embargo, voy a invocar alSeñor, y él enviará truenos y lluvia; así se darán cuenta de la gran maldad que han cometido ante elSeñoral pedir un rey».

18 Samuel invocó alSeñor, y ese mismo día elSeñormandó truenos y lluvia. Todo el pueblo sintió un gran temor ante elSeñory ante Samuel,

19 y le dijeron a Samuel:

―Ora alSeñortu Dios por nosotros, tus siervos, para que no nos quite la vida. A todos nuestros pecados hemos añadido la maldad de pedirle un rey.

20 ―No teman —replicó Samuel—. Aunque ustedes han cometido una gran maldad, no se aparten delSeñor; más bien, sírvanle de todocorazón.

21 No se alejen de él por seguir a ídolos inútiles, que no los pueden ayudar ni rescatar, pues no sirven para nada.

22 Por amor a su grannombre, elSeñorno rechazará a su pueblo; de hecho él se ha dignado hacerlos a ustedes su propio pueblo.

23 En cuanto a mí, que elSeñorme libre de pecar contra él dejando de orar por ustedes. Yo seguiré enseñándoles elcaminobueno y recto.

24 Pero los exhorto a temer alSeñory a servirle fielmente y de todo corazón, recordando los grandes beneficios que él ha hecho en favor de ustedes.

25 Si persisten en la maldad, tanto ustedes como su rey serán destruidos.

1 Samuel 13

Samuel reprende a Saúl

1 Saúl tenía treinta añoscuando comenzó a reinar sobre Israel, y su reinado duró cuarenta y dos años.

2 De entre los israelitas, Saúl escogió tres mil soldados; dos mil estaban con él en Micmás y en los montes de Betel, y mil estaban con Jonatán en Guibeá de Benjamín. Al resto del ejército Saúl lo mandó a sus hogares.

3 Jonatán atacó la guarnición filistea apostada en Gueba, y esto llegó a oídos de los filisteos. Entonces Saúl mandó que se tocara la trompeta por todo el país, pues dijo: «¡Que se enteren todos los hebreos!»

4 Todo Israel se enteró de esta noticia: «Saúl ha atacado la guarnición filistea, así que los israelitas se han hecho odiosos a los filisteos». Por tanto el pueblo se puso a las órdenes de Saúl en Guilgal.

5 Los filisteos también se juntaron para hacerle la guerra a Israel. Contaban con tres milcarros, seis mil jinetes, y un ejército tan numeroso como la arena a la orilla del mar. Avanzaron hacia Micmás, al este de Bet Avén, y allí acamparon.

6 Los israelitas se dieron cuenta de que estaban en aprietos, pues todo el ejército se veía amenazado. Por eso tuvieron que esconderse en las cuevas, en los matorrales, entre las rocas, en las zanjas y en los pozos.

7 Algunos hebreos incluso cruzaron el Jordán para huir al territorio de Gad, en Galaad.

Saúl se había quedado en Guilgal, y todo el ejército que lo acompañaba temblaba de miedo.

8 Allí estuvo esperando siete días, según el plazo indicado por Samuel, pero este no llegaba. Como los soldados comenzaban a desbandarse,

9 Saúl ordenó: «Tráiganme elholocaustoy los sacrificios decomunión»; y él mismo ofreció el holocausto.

10 En el momento en que Saúl terminaba de celebrar el sacrificio, llegó Samuel. Saúl salió a recibirlo, y lo saludó.

11 Pero Samuel le reclamó:

―¿Qué has hecho?

Y Saúl le respondió:

―Pues, como vi que la gente se desbandaba, que tú no llegabas en el plazo indicado, y que los filisteos se habían juntado en Micmás,

12 pensé: “Los filisteos ya están por atacarme en Guilgal, y ni siquiera he implorado la ayuda delSeñor”. Por eso me atreví a ofrecer el holocausto.

13 ―¡Te has portado como un necio! —le replicó Samuel—. No has cumplido el mandato que te dio elSeñortu Dios. ElSeñorhabría establecido tu reino sobre Israel para siempre,

14 pero ahora te digo que tu reino no permanecerá. ElSeñorya está buscando un hombre más de su agrado y lo ha designado gobernante de su pueblo, pues tú no has cumplido su mandato.

15 Dicho esto, Samuel se fue de Guilgal hacia Guibeá de Benjamín.

Jonatán ataca a los filisteos

Saúl pasó revista de los soldados que estaban con él, y eran unos seiscientos hombres.

16 Él y su hijo Jonatán, junto con sus soldados, se quedaron en Gueba de Benjamín, mientras que los filisteos seguían acampados en Micmás.

17 Del campamento filisteo salió una tropa de asalto dividida en tres grupos: uno de ellos avanzó por el camino de Ofra, hacia el territorio de Súal;

18 otro, por Bet Jorón; y el tercero, por la frontera del valle de Zeboyín, en dirección al desierto.

19 En todo el territorio de Israel no había un solo herrero, pues los filisteos no permitían que los hebreos se forjaran espadas y lanzas.

20 Por tanto, todo Israel dependía de los filisteos para que les afilaran los arados, los azadones, las hachas y las hoces.

21 Por un arado o un azadón cobraban ocho gramos de plata, y cuatro gramospor una horqueta o un hacha, o por arreglar las aguijadas.

22 Así que ninguno de los soldados israelitas tenía espada o lanza, excepto Saúl y Jonatán.

23 Un destacamento de filisteos avanzó hasta el paso de Micmás.

1 Samuel 14

1 Cierto día, Jonatán hijo de Saúl, sin decirle nada a su padre, le ordenó a su escudero: «Ven acá. Vamos a cruzar al otro lado, donde está el destacamento de los filisteos».

2 Y es que Saúl estaba en las afueras de Guibeá, bajo un granado en Migrón, y tenía con él unos seiscientos hombres.

3 Elefodlo llevaba Abías hijo de Ajitob, que era hermano de Icabod, el hijo de Finés y nieto de Elí, sacerdote delSeñoren Siló.

Nadie sabía que Jonatán había salido,

4 y para llegar a la guarnición filistea Jonatán tenía que cruzar un paso entre dos peñascos, llamados Bosés y Sene.

5 El primero estaba al norte, frente a Micmás; el otro, al sur, frente a Gueba.

6 Así que Jonatán le dijo a su escudero:

―Vamos a cruzar hacia la guarnición de esos paganos.Espero que elSeñornos ayude, pues para él no es difícil salvarnos, ya sea con muchos o con pocos.

7 ―¡Adelante! —respondió el escudero—. Haga usted todo lo que tenga pensado hacer, que cuenta con todo mi apoyo.

8 ―Bien —dijo Jonatán—; vamos a cruzar hasta donde están ellos, para que nos vean.

9 Si nos dicen: “¡Esperen a que los alcancemos!”, ahí nos quedaremos, en vez de avanzar.

10 Pero, si nos dicen: “¡Vengan acá!”, avanzaremos, pues será señal de que elSeñornos va a dar lavictoria.

11 Así pues, los dos se dejaron ver por la guarnición filistea.

―¡Miren —exclamaron los filisteos—, los hebreos empiezan a salir de las cuevas donde estaban escondidos!

12 Entonces los soldados de la guarnición les gritaron a Jonatán y a su escudero:

―¡Vengan acá! Tenemos algo que decirles.

―Ven conmigo —le dijo Jonatán a su escudero—, porque elSeñorle ha dado la victoria a Israel.

13 Jonatán trepó con pies y manos, seguido por su escudero. A los filisteos que eran derribados por Jonatán, el escudero los remataba.

14 En ese primer encuentro, que tuvo lugar en un espacio reducido,Jonatán y su escudero mataron a unos veinte hombres.

Israel derrota a los filisteos

15 Cundió entonces el pánico en el campamento filisteo y entre el ejército que estaba en el campo abierto. Todos ellos se acobardaron, incluso los soldados de la guarnición y las tropas de asalto. Hasta la tierra tembló, y hubo un pánico extraordinario.

16 Desde Guibeá de Benjamín, los centinelas de Saúl podían ver que el campamento huía en desbandada.

17 Saúl dijo entonces a sus soldados: «Pasen revista, a ver quién de los nuestros falta». Así lo hicieron, y resultó que faltaban Jonatán y su escudero.

18 Entonces Saúl le pidió a Ahías que trajera el arca de Dios. (En aquel tiempo el arca estaba con los israelitas).

19 Pero, mientras hablaban, el desconcierto en el campo filisteo se hizo peor, así que Saúl le dijo al sacerdote: «¡No lo hagas!»

20 En seguida Saúl reunió a su ejército, y todos juntos se lanzaron a la batalla. Era tal la confusión entre los filisteos, que se mataban unos a otros.

21 Además, los hebreos que hacía tiempo se habían unido a los filisteos, y que estaban con ellos en el campamento, se pasaron a las filas de los israelitas que estaban con Saúl y Jonatán.

22 Y los israelitas que se habían escondido en los montes de Efraín, al oír que los filisteos huían, se unieron a la batalla para perseguirlos.

23 Así libró elSeñora Israel aquel día, y la batalla se extendió más allá de Bet Avén.

El juramento de Saúl

24 Los israelitas desfallecían de hambre, pues Saúl había puesto al ejército bajo este juramento: «¡Maldito el que coma algo antes del anochecer, antes de que pueda vengarme de mis enemigos!» Así que aquel día ninguno de los soldados había probado bocado.

25 Al llegar todos a un bosque, notaron que había miel en el suelo.

26 Cuando el ejército entró en el bosque, vieron que la miel corría como agua, pero por miedo al juramento nadie se atrevió a probarla.

27 Sin embargo, Jonatán, que no había oído a su padre poner al ejército bajo juramento, alargó la vara que llevaba en la mano, hundió la punta en un panal de miel, y se la llevó a la boca. En seguida se le iluminó el rostro.

28 Pero uno de los soldados le advirtió:

―Tu padre puso al ejército bajo un juramento solemne, diciendo: “¡Maldito el que coma algo hoy!” Y por eso los soldados desfallecen.

29 ―Mi padre le ha causado un gran daño al país —respondió Jonatán—. Miren cómo me volvió el color al rostro cuando probé un poco de esta miel.

30 ¡Imagínense si todo el ejército hubiera comido del botín que se le arrebató al enemigo! ¡Cuánto mayor habría sido el estrago causado a los filisteos!

31 Aquel día los israelitas mataron filisteos desde Micmás hasta Ayalón. Y, como los soldados estaban exhaustos,

32 echaron mano del botín. Agarraron ovejas, vacas y terneros, los degollaron sobre el suelo, y se comieron la carne con todo y sangre.

33 Entonces le contaron a Saúl:

―Los soldados están pecando contra elSeñor, pues están comiendo carne junto con la sangre.

―¡Son unos traidores! —replicó Saúl—. Hagan rodar una piedra grande, y tráiganmela ahora mismo.

34 También les dijo:

―Vayan y díganle a la gente que cada uno me traiga su toro o su oveja para degollarlos y comerlos aquí; y que no coman ya carne junto con la sangre, para que no pequen contra elSeñor.

Esa misma noche cada uno llevó su toro, y lo degollaron allí.

35 Luego Saúl construyó un altar alSeñor. Este fue el primer altar que levantó.

36 Y dijo:

―Vayamos esta noche tras los filisteos. Antes de que amanezca, quitémosles todo lo que tienen y no dejemos a nadie con vida.

―Haz lo que te parezca mejor —le respondieron.

―Primero debemos consultar a Dios —intervino el sacerdote.

37 Saúl entonces le preguntó a Dios: «¿Debo perseguir a los filisteos? ¿Los entregarás en manos de Israel?» Pero Dios no le respondió aquel día.

38 Así que Saúl dijo:

―Todos ustedes, jefes del ejército, acérquense y averigüen cuál es el pecado que se ha cometido hoy.

39 ¡ElSeñory Salvador de Israel me es testigo de que, aun si el culpable es mi hijo Jonatán, morirá sin remedio!

Nadie se atrevió a decirle nada.

40 Les dijo entonces a todos los israelitas:

―Pónganse ustedes de un lado, y yo y mi hijo Jonatán nos pondremos del otro.

―Haga lo que le parezca —respondieron ellos.

41 Luego le rogó Saúl alSeñor, Dios de Israel, que le diera una respuesta clara. La suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, de modo que los demás quedaron libres.

42 Entonces dijo Saúl:

―Echen suertes entre mi hijo Jonatán y yo.

Y la suerte cayó sobre Jonatán,

43 así que Saúl le dijo:

―Cuéntame lo que has hecho.

―Es verdad que probé un poco de miel con la punta de mi vara —respondió Jonatán—. ¿Y por eso tengo que morir?

44 ―Jonatán, si tú no mueres, ¡que Dios me castigue sin piedad! —exclamó Saúl.

45 Los soldados le replicaron:

―¡Cómo va a morir Jonatán, siendo que le ha dado esta gran victoria a Israel! ¡Jamás! Tan cierto como que elSeñorvive, que ni un pelo de su cabeza caerá al suelo, pues con la ayuda de Dios hizo esta proeza.

Así libraron a Jonatán de la muerte.

46 Saúl, a su vez, dejó de perseguir a los filisteos, los cuales regresaron a su tierra.

47 Después de consolidar su reinado sobre Israel, Saúl luchó contra todos los enemigos que lo rodeaban, incluso contra los moabitas, los amonitas, los edomitas, los reyes de Sobá y los filisteos; y a todos los vencía

48 haciendo gala de valor. También derrotó a los amalecitas y libró a Israel de quienes lo saqueaban.

La familia de Saúl

49 Saúl tuvo tres hijos: Jonatán, Isví y Malquisúa. También tuvo dos hijas: la mayor se llamaba Merab, y la menor, Mical.

50 Su esposa era Ajinoán hija de Ajimaz. El general de su ejército era Abner hijo de Ner, tío de Saúl.

51 Ner y Quis, el padre de Saúl, eran hermanos, y ambos eran hijos de Abiel.

52 Durante todo el reinado de Saúl se luchó sin cuartel contra los filisteos. Por eso, siempre que Saúl veía a alguien fuerte y valiente, lo alistaba en su ejército.

1 Samuel 15

El Señor rechaza a Saúl

1 Un día Samuel le dijo a Saúl: «ElSeñorme envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que pon atención al mensaje delSeñor.

2 Así dice elSeñorTodopoderoso: “He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no dejaron pasar al pueblo cuando salía de Egipto.

3 Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo.Destruyepor completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos”».

4 Saúl reunió al ejército y le pasó revista en Telayin: eran doscientos mil soldados de infantería más diez mil soldados de Judá.

5 Luego se dirigió a la ciudad de Amalec y tendió una emboscada en el barranco.

6 Los quenitas se apartaron de los amalecitas, pues Saúl les dijo: «¡Váyanse de aquí! Salgan y apártense de los amalecitas. Ustedes fueron bondadosos con todos los israelitas cuando ellos salieron de Egipto. Así que no quiero destruirlos a ustedes junto con ellos».

7 Saúl atacó a los amalecitas desde Javilá hasta Sur, que está cerca de la frontera de Egipto.

8 A Agag, rey de Amalec, lo capturó vivo, pero a todos los habitantes los mató a filo de espada.

9 Además de perdonarle la vida al rey Agag, Saúl y su ejército preservaron las mejores ovejas y vacas, los terneros más gordos y, en fin, todo lo que era de valor. Nada de esto quisieron destruir; solo destruyeron lo que era inútil y lo que no servía.

10 La palabra delSeñorvino a Samuel:

11 «Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones».

Tanto se alteró Samuel que pasó la noche clamando alSeñor.

12 Por la mañana, muy temprano, se levantó y fue a encontrarse con Saúl, pero le dijeron: «Saúl se fue a Carmel, y allí se erigió un monumento. Luego dio una vuelta y continuó hacia Guilgal».

13 Cuando Samuel llegó, Saúl le dijo:

―¡Que elSeñorte bendiga! He cumplido las instrucciones delSeñor.

14 ―Y entonces, ¿qué significan esos balidos de oveja que me parece oír? —le reclamó Samuel—. ¿Y cómo es que oigo mugidos de vaca?

15 ―Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec —respondió Saúl—. Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas alSeñortu Dios, pero todo lo demás lo destruimos.

16 ―¡Basta! —lo interrumpió Samuel—. Voy a comunicarte lo que elSeñorme dijo anoche.

―Te escucho —respondió Saúl.

17 Entonces Samuel le dijo:

―¿No es cierto que, aunque te creías poca cosa, has llegado a ser jefe de las tribus de Israel? ¿No fue elSeñorquien te ungió como rey de Israel,

18 y te envió a cumplir una misión? Él te dijo: “Ve y destruye a esos pecadores, los amalecitas. Atácalos hasta acabar con ellos”.

19 ¿Por qué, entonces, no obedeciste alSeñor? ¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo que ofende alSeñor?

20 ―¡Yo sí he obedecido alSeñor! —insistió Saúl—. He cumplido la misión que él me encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los amalecitas.

21 Y del botín, los soldados tomaron ovejas y vacas con el propósito de ofrecerlas en Guilgal alSeñortu Dios.

22 Samuel respondió:

«¿Qué le agrada más alSeñor:

que se le ofrezcanholocaustosy sacrificios,

o que se obedezca lo que él dice?

El obedecer vale más que el sacrificio,

y el prestar atención, más que la grasa de carneros.

23 La rebeldía es tan grave como la adivinación,

y la arrogancia, como el pecado de la idolatría.

Y, como tú has rechazado la palabra delSeñor,

él te ha rechazado como rey».

24 ―¡He pecado! —admitió Saúl—. He quebrantado el mandato delSeñory tus instrucciones. Los soldados me intimidaron y les hice caso.

25 Pero te ruego que perdones mi pecado, y que regreses conmigo para adorar alSeñor.

26 ―No voy a regresar contigo —le respondió Samuel—. Tú has rechazado la palabra delSeñor, y él te ha rechazado como rey de Israel.

27 Cuando Samuel se dio vuelta para irse, Saúl le agarró el borde del manto, y se lo arrancó.

28 Entonces Samuel le dijo:

―Hoy mismo elSeñorha arrancado de tus manos el reino de Israel, y se lo ha entregado a otro más digno que tú.

29 En verdad, el que es la Gloria de Israel no miente ni cambia de parecer, pues no eshombrepara que se arrepienta.

30 ―¡He pecado! —respondió Saúl—. Pero te pido que por ahora me sigas reconociendo ante losancianosde mi pueblo y ante todo Israel. Regresa conmigo para adorar alSeñortu Dios.

31 Samuel regresó con él, y Saúl adoró alSeñor.

32 Luego dijo Samuel:

―Tráiganme a Agag, rey de Amalec.

Agag se le acercó muy confiado, pues pensaba: «Sin duda que el trago amargo de la muerte ya pasó».

33 Pero Samuel le dijo:

―Ya que tu espada dejó a tantas mujeres sin hijos, también sin su hijo se quedará tu madre.

Y allí en Guilgal, en presencia delSeñor, Samuel descuartizó a Agag.

34 Luego regresó a Ramá, mientras que Saúl se fue a su casa en Guibeá de Saúl.

35 Y, como elSeñorse había arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel, nunca más volvió Samuel a ver a Saúl, sino que hizo duelo por él.

1 Samuel 16

Samuel unge a David

1 ElSeñorle dijo a Samuel:

―¿Cuánto tiempo vas a quedarte llorando por Saúl, si ya lo he rechazado como rey de Israel? Mejor llena de aceite tu cuerno, y ponte en camino. Voy a enviarte a Belén, a la casa de Isaí, pues he escogido como rey a uno de sus hijos.

2 ―¿Y cómo voy a ir? —respondió Samuel—. Si Saúl llega a enterarse, me matará.

―Lleva una ternera —dijo elSeñor—, y diles que vas a ofrecerle alSeñorun sacrificio.

3 Invita a Isaí al sacrificio, y entonces te explicaré lo que debes hacer, pues ungirás para mi servicio a quien yo te diga.

4 Samuel hizo lo que le mandó elSeñor. Pero, cuando llegó a Belén, losancianosdel pueblo lo recibieron con mucho temor.

―¿Vienes en son de paz? —le preguntaron.

5 ―Claro que sí. He venido a ofrecerle alSeñorun sacrificio. Purifíquense y vengan conmigo para tomar parte en él.

Entonces Samuelpurificóa Isaí y a sus hijos, y los invitó al sacrificio.

6 Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y pensó: «Sin duda que este es elungidodelSeñor».

7 Pero elSeñorle dijo a Samuel:

―No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en elcorazón.

8 Entonces Isaí llamó a Abinadab para presentárselo a Samuel, pero Samuel dijo:

―A este no lo ha escogido elSeñor.

9 Luego le presentó a Sama, y Samuel repitió:

―Tampoco a este lo ha escogido.

10 Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo:

―ElSeñorno ha escogido a ninguno de ellos.

11 ¿Son estos todos tus hijos?

―Queda el más pequeño —respondió Isaí—, pero está cuidando el rebaño.

―Manda a buscarlo —insistió Samuel—, que no podemos continuar hasta que él llegue.

12 Isaí mandó a buscarlo, y se lo trajeron. Era buen mozo, trigueño y de buena presencia. ElSeñorle dijo a Samuel:

―Este es; levántate y úngelo.

13 Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu delSeñorvino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él. Luego Samuel regresó a Ramá.

David al servicio de Saúl

14 El Espíritu delSeñorse apartó de Saúl, y en su lugar elSeñorle envió un espíritu maligno para que lo atormentara.

15 Sus servidores le dijeron:

―Como usted se dará cuenta, un espíritu maligno de parte de Dios lo está atormentando.

16 Así que ordene Su Majestad a estos siervos suyos que busquen a alguien que sepa tocar el arpa. Así, cuando lo ataque el espíritu maligno de parte de Dios, el músico tocará, y Su Majestad se sentirá mejor.

17 ―Bien —les respondió Saúl—, consíganme un buen músico y tráiganlo.

18 Uno de los cortesanos sugirió:

―Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, elSeñorestá con él. Su padre es Isaí, el de Belén.

19 Entonces Saúl envió unos mensajeros a Isaí para decirle: «Mándame a tu hijo David, el que cuida del rebaño».

20 Isaí tomó un asno, alimento, un odre de vino y un cabrito, y se los envió a Saúl por medio de su hijo David.

21 Cuando David llegó, se puso al servicio de Saúl, quien lo llegó a apreciar mucho y lo hizo su escudero.

22 Luego Saúl le mandó este mensaje a Isaí: «Permite que David se quede a mi servicio, pues me ha causado muy buena impresión».

23 Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él.

1 Samuel 17

David y Goliat

1 Los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra, concentrando sus fuerzas en Soco, pueblo de Judá. Acamparon en Efesdamín, situado entre Soco y Azeca.

2 Por su parte, Saúl y los israelitas se reunieron también y, acampando en el valle de Elá, ordenaron sus filas para la batalla contra los filisteos.

3 Con el valle de por medio, los filisteos y los israelitas tomaron posiciones en montes opuestos.

4 Un famoso guerrero, oriundo de Gat, salió del campamento filisteo. Su nombre era Goliat, y tenía una estatura de casi tres metros.

5 Llevaba en la cabeza un casco de bronce, y su coraza, que pesaba cincuenta y cinco kilos,también era de bronce,

6 como lo eran las polainas que le protegían las piernas y la jabalina que llevaba al hombro.

7 El asta de su lanza se parecía al rodillo de un telar, y tenía una punta de hierro que pesaba casi siete kilos.Delante de él marchaba un escudero.

8 Goliat se detuvo ante los soldados israelitas, y los desafió: «¿Para qué están ordenando sus filas para la batalla? ¿No soy yo un filisteo? ¿Y no están ustedes al servicio de Saúl? ¿Por qué no escogen a alguien que se me enfrente?

9 Si es capaz de hacerme frente y matarme, nosotros les serviremos a ustedes; pero, si yo lo venzo y lo mato, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán».

10 Dijo además el filisteo: «¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo!»

11 Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo.

12 David era hijo de Isaí, un efrateo que vivía en Belén de Judá. En tiempos de Saúl, Isaí era ya de edad muy avanzada, y tenía ocho hijos.

13 Sus tres hijos mayores habían marchado a la guerra con Saúl. El primogénito se llamaba Eliab; el segundo, Abinadab; el tercero, Sama.

14 Estos tres habían seguido a Saúl por ser los mayores. David, que era el menor,

15 solía ir adonde estaba Saúl, pero regresaba a Belén para cuidar las ovejas de su padre.

16 El filisteo salía mañana y tarde a desafiar a los israelitas, y así lo estuvo haciendo durante cuarenta días.

17 Un día, Isaí le dijo a su hijo David: «Toma esta bolsade trigo tostado y estos diez panes, y vete pronto al campamento para dárselos a tus hermanos.

18 Lleva también estos diez quesos para el jefe del batallón. Averigua cómo les va a tus hermanos, y tráeme una prueba de que ellos están bien.

19 Los encontrarás en el valle de Elá, con Saúl y todos los soldados israelitas, peleando contra los filisteos».

20 David cumplió con las instrucciones de Isaí. Se levantó muy de mañana y, después de encargarle el rebaño a un pastor, tomó las provisiones y se puso en camino. Llegó al campamento en el momento en que los soldados, lanzando gritos de guerra, salían a tomar sus posiciones.

21 Los israelitas y los filisteos se alinearon frente a frente.

22 David, por su parte, dejó su carga al cuidado del encargado de las provisiones, y corrió a las filas para saludar a sus hermanos.

23 Mientras conversaban, Goliat, el gran guerrero filisteo de Gat, salió de entre las filas para repetir su desafío, y David lo oyó.

24 Cada vez que los israelitas veían a Goliat huían despavoridos.

25 Algunos decían: «¿Ven a ese hombre que sale a desafiar a Israel? A quien lo venza y lo mate, el rey lo colmará de riquezas. Además, le dará su hija como esposa, y su familia quedará exenta de impuestos aquí en Israel».

26 David preguntó a los que estaban con él:

―¿Qué dicen que le darán a quien mate a ese filisteo y salve así el honor de Israel? ¿Quién se cree este filisteo pagano,que se atreve a desafiar al ejército del Dios viviente?

27 ―Al que lo mate —repitieron— se le dará la recompensa anunciada.

28 Eliab, el hermano mayor de David, lo oyó hablar con los hombres y se puso furioso con él. Le reclamó:

―¿Qué has venido a hacer aquí? ¿Con quién has dejado esas pocas ovejas en el desierto? Yo te conozco. Eres un atrevido y mal intencionado. ¡Seguro que has venido para ver la batalla!

29 ―¿Y ahora qué hice? —protestó David—. ¡Si apenas he abierto la boca!

30 Apartándose de su hermano, les preguntó a otros, quienes le dijeron lo mismo.

31 Algunos que oyeron lo que había dicho David se lo contaron a Saúl, y este mandó a llamarlo.

32 Entonces David le dijo a Saúl:

―¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él.

33 ―¡Cómo vas a pelear tú solo contra este filisteo! —replicó Saúl—. No eres más que un muchacho, mientras que él ha sido un guerrero toda la vida.

34 David le respondió:

―A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño,

35 yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y, si el animal me ataca, lo agarro por la melena y lo sigo golpeando hasta matarlo.

36 Si este siervo de Su Majestad ha matado leones y osos, lo mismo puede hacer con ese filisteo pagano, porque está desafiando al ejército del Dios viviente.

37 ElSeñor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo.

―Anda, pues —dijo Saúl—, y que elSeñorte acompañe.

38 Luego Saúl vistió a David con su uniforme de campaña. Le entregó también un casco de bronce y le puso una coraza.

39 David se ciñó la espada sobre la armadura e intentó caminar, pero no pudo porque no estaba acostumbrado.

―No puedo andar con todo esto —le dijo a Saúl—; no estoy entrenado para ello.

De modo que se quitó todo aquello,

40 tomó su bastón, fue al río a escoger cinco piedras lisas, y las metió en su bolsa de pastor. Luego, honda en mano, se acercó al filisteo.

41 Este, por su parte, también avanzaba hacia David detrás de su escudero.

42 Le echó una mirada a David y, al darse cuenta de que era apenas un muchacho, trigueño y buen mozo, con desprecio

43 le dijo:

―¿Soy acaso un perro para que vengas a atacarme con palos?

Y maldiciendo a David ennombrede sus dioses,

44 añadió:

―¡Ven acá, que les voy a echar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo!

45 David le contestó:

―Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre delSeñorTodopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien has desafiado.

46 Hoy mismo elSeñorte entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel.

47 Todos los que están aquí reconocerán que elSeñorsalva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es delSeñor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos.

48 En cuanto el filisteo avanzó para acercarse a David y enfrentarse con él, también este corrió rápidamente hacia la línea de batalla para hacerle frente.

49 Metiendo la mano en su bolsa sacó una piedra, y con la honda se la lanzó al filisteo, hiriéndolo en la frente. Con la piedra incrustada entre ceja y ceja, el filisteo cayó de bruces al suelo.

50 Así fue como David triunfó sobre el filisteo: lo hirió de muerte con una honda y una piedra, y sin empuñar la espada.

51 Luego corrió adonde estaba el filisteo, le quitó la espada y, desenvainándola, lo remató con ella y le cortó la cabeza.

Cuando los filisteos vieron que su héroe había muerto, salieron corriendo.

52 Entonces los soldados de Israel y de Judá, dando gritos de guerra, se lanzaron contra ellos y los persiguieron hasta la entrada de Gaty hasta laspuertasde Ecrón. Todo el camino, desde Sajarayin hasta Gat y Ecrón, quedó regado de cadáveres de filisteos.

53 Cuando los israelitas dejaron de perseguir a los filisteos, regresaron para saquearles el campamento.

54 Luego David tomó la cabeza de Goliat y la llevó a Jerusalén, pero las armas las guardó en su tienda de campaña.

55 Anteriormente Saúl, al ver a David enfrentarse con el filisteo, le había preguntado a Abner, general de su ejército:

―Abner, ¿quién es el padre de ese muchacho?

―Le aseguro, Su Majestad, que no lo sé.

56 ―Averíguame quién es —le había dicho el rey.

57 Tan pronto como David regresó, después de haber matado a Goliat, y con la cabeza del filisteo todavía en la mano, Abner lo llevó ante Saúl.

58 ―¿De quién eres hijo, muchacho? —le preguntó Saúl.

―De Isaí de Belén, servidor de Su Majestad —respondió David.

1 Samuel 18

Envidia de Saúl

1-2 Una vez que David y Saúl terminaron de hablar, Saúl tomó a David a su servicio y, desde ese día, no lo dejó volver a la casa de su padre. Jonatán, por su parte, entabló con David una amistad entrañable y llegó a quererlo como a sí mismo.

3 Tanto lo quería que hizo un pacto con él:

4 Se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David; también le dio su túnica, y aun su espada, su arco y su cinturón.

5 Cualquier encargo que David recibía de Saúl, lo cumplía con éxito, de modo que Saúl lo puso al mando de todo su ejército, con la aprobación de los soldados de Saúl y hasta de sus oficiales.

6 Ahora bien, cuando el ejército regresó, después de haber matado David al filisteo, de todos los pueblos de Israel salían mujeres a recibir al rey Saúl. Al son de liras y panderetas, cantaban y bailaban,

7 y exclamaban con gran regocijo:

«Saúl mató a sus miles,

¡pero David, a sus diez miles!»

8 Disgustado por lo que decían, Saúl se enfureció y protestó: «A David le dan crédito por diez miles, pero a mí por miles. ¡Lo único que falta es que le den el reino!»

9 Y a partir de esa ocasión, Saúl empezó a mirar a David con recelo.

10 Al día siguiente, el espíritu maligno de parte de Dios se apoderó de Saúl, quien cayó en trance en su propio palacio. Andaba con una lanza en la mano y, mientras David tocaba el arpa, como era su costumbre,

11 Saúl se la arrojó, pensando: «¡A este lo clavo en la pared!» Dos veces lo intentó, pero David logró esquivar la lanza.

12 Saúl sabía que elSeñorlo había abandonado, y que ahora estaba con David. Por eso tuvo temor de David

13 y lo alejó de su presencia, nombrándolo jefe de mil soldados para que dirigiera al ejército en campaña.

14 David tuvo éxito en todas sus expediciones, porque elSeñorestaba con él.

15 Al ver el éxito de David, Saúl se llenó de temor.

16 Pero todos en Israel y Judá sentían gran aprecio por David, porque él los dirigía en campaña.

17 Un día Saúl le dijo a David:

―Aquí tienes a Merab, mi hija mayor. Te la entrego por esposa, con la condición de que me sirvas con valentía, peleando las batallas delSeñor.

Saúl pensaba: «Será mejor que no muera por mi mano, sino a mano de los filisteos».

18 Pero David le respondió:

―¿Quién soy yo? ¿Y quiénes son en Israel mis parientes, o la familia de mi padre, para que yo me convierta en yerno del rey?

19 Sin embargo, cuando llegó la fecha en que Saúl había de casar a su hija Merab con David, Saúl se la entregó por esposa a Adriel de Mejolá.

20 Mical, la otra hija de Saúl, se enamoró de David. Cuando se lo dijeron a Saúl, le agradó la noticia

21 y pensó: «Se la entregaré a él, como una trampa para que caiga en manos de los filisteos». Así que volvió a decirle a David:

―Ahora sí vas a ser mi yerno.

22 Entonces Saúl ordenó a sus funcionarios:

―Hablen con David en privado y díganle: “Oye, el rey te aprecia, y todos sus funcionarios te quieren. Acepta ser su yerno”.

23 Esto se lo repitieron a David, pero él respondió:

―¿Creen que es cosa fácil ser yerno del rey? ¡Yo no soy más que un plebeyo insignificante!

24 Los funcionarios le comunicaron a Saúl la reacción de David.

25 Pero Saúl insistió:

―Díganle a David: “Lo único que el rey quiere es vengarse de sus enemigos, y como dote por su hija pide cien prepucios de filisteos”.

En realidad, lo que Saúl quería era que David cayera en manos de los filisteos.

26 Cuando los funcionarios de Saúl le dieron el mensaje a David, no le pareció mala la idea de convertirse en yerno del rey. Aún no se había cumplido el plazo

27 cuando David fue con sus soldados y mató a doscientos filisteos, cuyos prepucios entregó al rey para convertirse en su yerno. Así fue como Saúl le dio la mano de su hija Mical.

28 Saúl se dio cuenta de que, en efecto, elSeñorestaba con David, y de que su hija Mical lo amaba.

29 Por eso aumentó el temor que Saúl sentía por David, y se convirtió en su enemigo por el resto de su vida.

30 Además, cada vez que los jefes filisteos salían a campaña, David los enfrentaba con más éxito que los otros oficiales de Saúl. Por eso llegó a ser muy famoso.